ARGENTINA, NO PODÉS DEJAR DE IR

Desde hace bastantes años estaba esperando la ocasión para visitar Argentina. Era seguramente mi “gran viaje” pendiente. Otros grandes viajes, o ya los había realizado o no me apetecían especialmente. Argentina es uno de los países más impactantes de toda la América Latina: glaciares, lagos, cataratas, montañas, selvas, estepas, variada fauna y la ciudad más cosmopolita de Sudamérica, Buenos Aires.

Para los españoles, Argentina no es un destino turístico de masas. Reconocemos su interés pero no es fácil tomar la decisión de viajar allí por tres motivos:

  • Al estar en el hemisferio sur, sus estaciones son opuestas a las nuestras. Hay que tener vacaciones entre octubre y marzo, lo cual no es muy habitual entre nosotros. Ir en agosto no es muy recomendable. Allí es invierno, que es especialmente duro en algunas regiones del país, pudiendo llegar la temperatura hasta los -20ºC. Si eres amante del esquí puedes practicarlo en Bariloche, pero para esquiar no hace falta irse tan lejos.
  • En Argentina son tantos los lugares interesantes para visitar y están tan lejos unos de otros que la duración mínima del viaje debería ser de dos semanas.
  • Un viaje a Argentina es caro. Y no precisamente por el precio de los hoteles y restaurantes, sino por el número de vuelos internos que hay que tomar para visitar los lugares de mayor interés. Las distancias son enormes y no hay alternativa al avión. Por ejemplo, la distancia entre las Cataratas de Iguazú y Ushuaia es de 4.300 kms (superior a la distancia entre Madrid y Moscú). Nosotros tomamos ocho vuelos y dedicamos a ellos el 62% del presupuesto.

Una vez decidido el viaje con su fecha y duración, la decisión más importante es la selección de destinos. Hay mucho que ver, por lo que habrá que priorizar y seguramente dejar fuera de la lista algunos lugares interesantes. En mi opinión los destinos imprescindibles son:

  • Buenos Aires
  • Cataratas de Iguazú
  • Ushuaia
  • Glaciar Perito Moreno

Aunque el viaje dure sólo dos semanas, se podrían añadir dos destinos más, a elegir entre:

  • Península Valdés (pingüinos, lobos y elefantes marinos, ballenas)
  • El Chaltén (capital argentina del trekking)
  • Bariloche (paisajes alpinos)
  • Noroeste de Argentina (provincias de Salta y Jujuy)

Los datos básicos de nuestro viaje fueron:

  • Fechas: salida de Madrid el 16 de noviembre y vuelta el 3 de diciembre de 2018.
  • Recorrido: Buenos Aires, Puerto Iguazú, Puerto Madryn (Península Valdés), Ushuaia, El Calafate (Glaciar Perito Moreno) y El Chaltén.
  • Tamaño del grupo: 4 personas
  • Viaje organizado por nosotros mismos sin recurrir a una agencia de viajes. De esta manera visitamos exactamente lo que queríamos, optimizamos el tiempo del viaje y nos ahorramos aproximadamente 1.000 euros por persona.

Antes de entrar a detallar el viaje os comento algunas cuestiones generales de interés:

  • Medios de pago: Conviene pagar los hoteles con tarjeta de crédito, pues haciéndolo así los turistas estamos exentos de pagar el 21% de IVA. Hay que comprobar antes de viajar que esta normativa sigue en vigor. El resto de pagos es recomendable hacerlos en pesos argentinos. Aconsejo cambiarlos en el Banco de la Nación Argentina, que aplica el cambio oficial del día. Las casas de cambio sólo deberíamos utilizarlas en caso de emergencia, pues el tipo de cambio que ofrecen es peor. Los bancos privados no están autorizados a cambiar divisas. Las tarjetas de crédito son ampliamente aceptadas, pero hay que ser conscientes de la comisión que nos van a aplicar, que no bajará del 3%.
  • Precios: El rango de precios de los hoteles es muy amplio, por lo que no tendremos problemas en encontrar lo que más se adapte a nuestro presupuesto. Los precios de los restaurantes y la alimentación en general son aproximadamente el 50% que en España. La alta inflación y la devaluación de la moneda juegan en sentido inverso, por lo que el precio en euros (o dólares) es más o menos estable.
  • Electricidad: 220 V y enchufes raros (tres clavijas planas no paralelas), pero en los hoteles normalmente pueden también enchufarse nuestras clavijas redondas. De no ser así, en la recepción pueden prestar un adaptador o podemos comprarlo en muchas tiendas o puestos callejeros.
  • Alimentación: Argentina es el paraíso de los carnívoros (buena calidad y excelente precio). En las zonas costeras hay una interesante oferta de pescados y mariscos. La cocina internacional está ampliamente representada por el gran número de restaurantes italianos.
  • Transporte: Además de los medios habituales (taxis, autobuses, metro en Buenos Aires conocido como Subte) hay mucha oferta de automóviles con conductor llamados remises, sin taxímetro y con precios preestablecidos y susceptibles de ser negociados.

A continuación podéis leer un resumen cronológico del viaje:

DIA 1 – SALIDA DESDE MADRID

Salimos el viernes 16 de noviembre a las 19:10 en vuelo de Aerolíneas Argentinas con destino a Buenos Aires donde llegamos al día siguiente a las 4:20.

DIA 2 – BUENOS AIRES-PUERTO IGUAZÚ-CATARATAS BRASILEÑAS

Llegamos al aeropuerto internacional de Ezeiza un poco antes de la hora prevista. A las 8:10 teníamos un vuelo de cabotaje (interno) que nos llevaría a Puerto Iguazú. Aprovechamos el tiempo de espera para pasar por la sucursal del Banco de la Nación Argentina que se encuentra en la Terminal A donde cambiamos una cantidad razonable de euros. Más adelante volvimos a cambiar en Buenos Aires y Ushuaia, pero en ambas ocasiones tuvimos que soportar colas de más de una hora y con un horario limitado (de 10 a 15), por lo que recomiendo cambiar la mayor parte de lo que vayamos a necesitar en el aeropuerto. Aquí la oficina está abierta las 24 horas del día.

Puerto Iguazú es la ciudad argentina con aeropuerto más cercana a las Cataratas. La correspondiente en Brasil se llama Foz de Iguazú.

Las Cataratas de Iguazú son unánimente reconocidas como las más espectaculares del mundo.  Han sido elegidas como una de las “Siete maravillas naturales del mundo”.  Su visita justifica sobradamente un viaje a Argentina.  Son un conjunto de 270 saltos  localizados sobre el río Iguazú, en el límite entre la provincia argentina de Misiones y el estado brasileño de Paraná.  El 80% de los saltos se encuentra en el lado argentino. El salto más espectacular se llama la Garganta del Diablo (por donde pasa la frontera). Su enorme caudal se derrama con un inmenso estruendo desde una altura de 80 m. ¡Y se puede contemplar desde pocos metros de distancia!

Los turistas que dispongan de poco tiempo para visitar las Cataratas pueden dudar entre visitar el lado argentino o el brasileño. Si se dispone de dos días, no hay duda: hay que visitar los dos lados, dedicando al brasileño medio día y al argentino un día completo. Si sólo se dispone de un día, yo me quedaría en el lado argentino.

Se dice que el escenario se encuentra en suelo argentino y la platea, desde donde se contempla todo el espectáculo, en suelo brasileño. También se dice que desde Brasil las cataratas se ven, pero desde Argentina se viven.

Aterrizamos en Puerto Iguazú a las 10:00. El objetivo para ese día era visitar el lado brasileño que cierra a las 17:00 y necesita un tiempo de recorrido aproximado de 3 horas. Habíamos reservado un hotel cerca de la estación de autobuses, desde donde parten para las dos visitas. Pero no fue necesario utilizar este servicio, pues en el hotel nos recomendaron un remisero (chófer de remis) que por un precio inferior al del autobús nos llevó a las cataratas brasileñas (y nos devolvió al hotel).

Las cataratas se encuentran a unos 26 kms de Puerto Iguazú, pero para ir al lado brasileño hay que contar con una hora como mínimo, pues los trámites aduaneros son lentos y se forma una considerable cola de vehículos. Y hora y media más de cola tuvimos que sufrir en el Centro de Visitantes para poder subir al autobús interno que lleva al punto de comienzo de la visita. Bajamos en la parada de Trilha das Cataratas y allí tomamos el sendero que pasa por varios miradores desde los que se divisa una panorámica general de las Cataratas (básicamente las argentinas). A continuación podéis ver algunas fotos que hice en el recorrido:

El sendero acaba en la zona de la Garganta del Diablo donde una pasarela casi te introduce en ella. El punto de observación está a media altura y es conveniente llevar un chubasquero o capa de lluvia sino no quieres calarte hasta los huesos.

Desde allí subimos a la carretera por unas escaleras (hay también ascensor) y tomamos el autobús para llegar a la entrada del Parque donde nos estaba esperando nuestro chófer para devolvernos al hotel.

Esa tarde, antes de la cena, dimos un paseo por la ciudad y llegamos hasta el Mirador de las Tres Fronteras, en la confluencia de los ríos Paraná e Iguazú. Desde allí se contemplan tres países: Brasil y Argentina separados por el Iguazú y Paraguay al otro lado del Paraná.

Desde allí tomamos un taxi hasta la Avenida Córdoba, donde se encuentran la mayoría de los restaurantes. Intentamos entrar en La Rueda, que nos lo recomendaron en el hotel, pero era sábado y estaba completo. Reservamos para lo noche siguiente y entramos en otro de la misma calle que no resultó especialmente interesante.

DIA 3 – PUERTO IGUAZÚ – CATARATAS AGENTINAS

El día amaneció lluvioso por lo que echamos las capas de lluvia en las mochilas, que también nos servirían para la excursión en lancha por debajo de las cataratas. A lo largo del día el tiempo fue mejorando y al final las capas dejaron de ser necesarias.

Después de desayunar llegó nuestro chófer y nos llevó en media hora a la entrada del Parque. Como la visita nos iba a llevar todo el día, quedamos con él en avisarle por Whatsapp cuando quisiéramos regresar.

La primero que hicimos después de comprar las entradas fue dirigirnos a la Estación Cataratas, donde llegamos andando en 10 minutos por el Sendero Verde. Desde allí sale un trenecito que te lleva hasta las inmediaciones de la atracción estrella del Parque: la Garganta del Diablo. El tren sale cada media hora y hay que tomar un ticket gratuito por persona en el que pone la hora de salida. Había muchísima gente esperando, pero por lo menos sabías a qué hora te tocaba (a diferencia de lo que nos ocurrió la tarde anterior en Brasil).

Desde donde te deja el tren hay una distancia de 1.100 m hasta la Garganta del Diablo (la parte superior desde donde cae el agua). El recorrido se hace por una pasarela que cruza el río atravesando varias islas. El espectáculo que se contempla es indescriptible. Lo más impresionante es estar a 20 metros de donde se desploma el agua. Aquí se entiende bien la frase de que en Argentina se “viven” las Cataratas. El único problema es la cantidad de turistas que se agolpan en las barandillas y que dificultan la toma de fotografías y vídeos.

Después de estar un buen rato “viviendo” esta experiencia única en el mundo, volvimos por la pasarela para tomar el tren hasta la Estación Cataratas. Esta vez no fue necesario esperar y nos subimos directamente al convoy que estaba a punto de partir. Desde allí nos dirigimos al puesto de salida de la excursión acuática Iguazú Jungle donde nos dijeron que todas las salidas del día estaban completas, pero que nos podían apuntar en una lista de espera para la expedición que iba a salir en una hora. Aprovechamos la espera para dar buna cuenta de los sándwiches y empanadas que llevábamos en las mochilas.

Afortunadamente debió haber alguna anulación y pudimos montar en el último camión todoterreno de la expedición. Después de veinte minutos atravesando una espesa selva, llegamos a un embarcadero situado a varios kms aguas abajo de las Cataratas.

Subimos a una lancha unas veinte personas convenientemente pertrechadas con chubasqueros o capas de lluvia y chalecos salvavidas. La lancha puso rumbo a las cataratas a gran velocidad.

El guía nos avisó de que nos íbamos a mojar sí o sí y la expectación era máxima. De hecho nos habían dado unas bolsas impermeables para meter en ellas todos los efectos personales. A llegar cerca de las cataratas, la lancha paró unos instantes para poder sacar fotos.

Y a continuación, en medio de un gran estruendo, la lancha nos metió literalmente debajo de uno de los saltos, y después de reponernos, otra vez debajo de otro salto.

Al desembarcar ya había dejado de llover y eso ayudó a que nos pudiéramos secar, pues por mucho que te cubras, te mojas por dentro.

Ya era por la tarde y todavía nos quedaba por recorrer dos de los tres circuitos importantes del parque: el Paseo Superior y el Paseo Inferior. El primero de ellos es un recorrido de aproximadamente una hora  que te lleva a través de pasarelas por las zonas altas de algunos de los saltos, acabando en el de San Martín.

El Paseo Inferior es más largo, unas dos horas, pero nosotros lo hicimos a la carrera en poco más de una hora. Como su nombre indica, las pasarelas discurren por la zona baja y llegan hasta el Salto Bossetti.

Y al filo de las seis de la tarde, hora del cierre, acabamos esta intensa y emocionante jornada. En la Estación Cataratas tomamos el tren que nos llevó a la entrada del Parque donde estaba el chófer esperándonos.

DIA 4 – PUERTO IGUAZÚ-BUENOS AIRES

Teníamos el vuelo a las 14:10, con lo que disponíamos de unas tres horas para hacer alguna visita por Puerto Iguazú. Nos recomendaron ir al Jardín de los Picaflores (colibríes). Es un pequeño jardín donde se pueden ver estas aves en libertad. Pero estaba cerrado porque por la mañana están todos en la selva y vuelven por la tarde al jardín a dormir, que es cuando está abierto al público.

Desde allí nos acercamos a la Feirinha de Puerto Iguazú, mercado popular de productos brasileños, que ese día no estaba muy animado porque era festivo y había muchos puestos cerrados.

Conclusión: en Puerto Iguazú no hay mucho más que ver aparte de las Cataratas. Si acaso acercarse a contemplar la vista del Mirador de las Tres Fronteras.

Aterrizamos en Buenos Aires en el Aeroparque Jorge Newbery, que es el aeropuerto para vuelos locales que se encuentra prácticamente metido en la ciudad. Habíamos llegado a la “ciudad de todas las pasiones”, como dicen los argentinos. Pasión por el tango, por el fútbol, por el dulce de leche, por la familia y los amigos, por el debate y la cultura (aquí los taxistas son poetas y filósofos). Buenos Aires es la ciudad más “europea” de América Latina y eso se nota claramente  al contemplar sus bulevares y avenidas.

Llegamos a media tarde a nuestro hotel de Buenos Aires, en la Avenida de Mayo, a medio camino entre el Congreso de la Nación Argentina y la Avenida del 9 de Julio.

Esa misma tarde empezamos a patearnos la ciudad. Comenzamos caminando por la misma calle del hotel en dirección este. Cruzamos la Avenida 9 de Julio, la más ancha del mundo (110 metros divididos en 16 carriles). A la izquierda contemplamos el Obelisco, construido en 1936 con motivo del cuarto centenario de la fundación de la ciudad. Con sus 68 m es el monumento más emblemático de Buenos Aires.

Siguiendo por la misma calle llegamos a la Plaza de Mayo. Allí se encuentra el Cabildo de Buenos Aires, que fue sede de la administración colonial desde 1580.

En la misma plaza se encuentra la Catedral Metropolitana, que es el principal templo de la Iglesia Católica en Argentina.

En el centro de la plaza había una enorme bandera argentina ondeando a media asta en señal de luto por la muerte de los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan desaparecido en 2017 y que hacía dos días que se había informado de su hallazgo a 800 m de profundidad.

Y al fondo de la plaza se encuentra la Casa Rosada, sede del Gobierno Nacional. No es la residencia del Presidente pues sólo uno de ellos vivió allí entre 1910 y 1914. Desde su balcón Eva Perón arengaba a sus queridos “descamisados”.

No visitamos por dentro ninguno de los monumentos de la Plaza y después de sacar unas cuantas fotos seguimos caminando en dirección este hasta llegar a la zona de los diques.  Es una zona muy agradable para pasear o sentarse en una terraza para tomar una cerveza y contemplar al otro lado del canal los rascacielos de Puerto Madero.

Cerca de allí está el puente más famoso de Buenos, el Puente de la Mujer. Mide 170 metros y simboliza a una pareja de tango. Fue diseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava  e inaugurado en  2001.

Desde allí volvimos andando al hotel. De camino entramos a cenar en un restaurante italiano.

DIA 5 – BUENOS AIRES

Comenzamos el día visitando uno de los barrios más típicos de Buenos Aires y desde luego el más visitado por los turistas, la Boca. Aquí empezaron a llegar inmigrantes a finales del siglo XIX, en su mayoría italianos, que construyeron sus casas con chapas de zinc y las decoraron con las pinturas que sobraban en los talleres del puerto. Las casas eran viviendas colectivas y fueron llamadas “conventillos”.

A la Boca no llega el Subte (metro), sólo los autobuses (llamados colectivos) y por supuesto los taxis, que fue la opción que tomamos. La red del Subte no está muy orientada al turismo. Casi todas las líneas son radiales y su objetivo es transportar al centro de la ciudad a los que viven en las afueras, pero no son muy operativas para que el turista recorra el corazón de Buenos Aires.

Lo primero que hicimos en la Boca fue pasear por la calle Caminito, la más famosa del barrio. En 1950 un grupo de vecinos, con el pintor Quinquela Martín a la cabeza, recuperaron un terreno abandonado por donde pasaba el tren y lo urbanizaron dándole el nombre del famoso tango.

Después de visitar varios conventillos y la casa museo de Quinquela Martín, nos encaminamos hacia el centro espiritual del fútbol argentino, el estadio de la Bombonera del Boca Juniors, donde el fútbol y la pasión se viven como en ningún otro lugar del mundo.

Aunque ese día no había partido, se notaba un cierto bullicio en la zona pues muchos turistas acudían a visitar el Museo de la Pasión Boquense.  La semana anterior se había jugado en la Bombonera el partido de ida de la final de la Copa Libertadores contra el eterno rival, el River Plate. Y el sábado siguiente se jugaría el partido de vuelta, que finalmente se suspendió y acabó jugándose en Madrid.

Ya era mediodía y aprovechamos para comer en la Glorieta de Quique, bar restaurante situado frente al Museo y lugar de paso obligado de los hinchas del Boca para tomar un choripán antes (o después) del partido.

Después de comer tomamos un taxi con la intención de llegar a Puerto Madero. Esta fue la única ocasión en la que tuvimos un pequeño incidente con un taxista. Aunque evidentemente no conocíamos bien Buenos Aires, yo llevaba una aplicación de GPS en el móvil con la que me percaté que no nos estaba llevando por la ruta correcta. A pesar de mis objeciones y como veía que aún hablando el mismo idioma no nos entendíamos y persistía en el “error”, tuve que pedir al taxista que parase para bajarnos y hacer el resto del camino a pie.

Puerto Madero es el barrio situado más al este de Buenos Aires. Está separado del Río de la Plata por la Reserva Ecológica Costanera Sur, espacio natural con lagos y senderos para pasear y hacer deporte.

Buenos Aires siempre había tenido problemas para que los barcos llegasen a la orillas de la ciudad debido a la escasa profundidad del río. En 1882 el gobierno contrató a Eduardo Madero para la construcción de un nuevo puerto, pero diez años después de su construcción, con el aumento del tamaño de los buques, Puerto Madero quedó obsoleto y cayó en un estado de gran decadencia. Años más tarde se decidió la rehabilitación de la zona para convertirla en uno de los barrios más exclusivos de la ciudad con rascacielos modernos de compañías multinacionales y apartamentos de lujo.

Después de pasear un buen rato por la Reserva Ecológica, cruzamos la zona residencial y avanzamos por el muelle hasta el Puente de la Mujer por el que cruzamos para llegar a la zona de terrazas donde estuvimos la tarde anterior. Allí tomamos una cerveza para combatir la sed y el calor y continuamos el recorrido por Buenos Aires tomando la Avenida Corrientes hasta llegar al Obelisco. Corrientes es el eje de la vida nocturna, cultural y comercial de Buenos Aires. La calle está llena de cines y teatros, puestos de flores y periódicos, restaurantes y cafés, altos edificios de oficinas y mucho tráfico.

Desde el Obelisco bajamos hasta la Avenida de Mayo, giramos a la izquierda y llegamos al Café Tortoni, el más antiguo de la ciudad. En sus mesas de mármol y sus paredes está presente una parte importante de la historia de Buenos Aires. Por allí han pasado los escritores Jorge Luis Borges, Luigi Pirandello, Federico García Lorca y Julio Cortázar, así como el pianista Arthur Rubinstein y el cantante Carlos Gardel.

A cualquier hora del día hay gente haciendo cola en la calle para entrar. Afortunadamente sólo tuvimos que esperar veinte minutos. Íbamos con idea de tomar sólo un café, pero como ya casi era de noche, aprovechamos para pedir algo sólido y así cumplir el trámite de la cena.

DIA 6 – BUENOS AIRES

Salimos del hotel en dirección al Congreso de la Nación Argentina, que estaba muy cerca.

Lo vimos por fuera y desde allí tomamos la Avenida Callao y después de casi media hora andando, llegamos al Ateneo Grand Splendid, la librería más famosa de Buenos Aires. Está instalada en el antiguo teatro Grand Splendid. Conserva su antiguo esplendor y elegancia, con la cúpula decorada con frescos, las barandas originales y la decoración intacta. En el antiguo escenario –con el telón de terciopelo entreabierto– funciona un bar. Aparte de curiosear y sacar algunas fotos, compramos un libro.

Ese día hicimos un montón de kilómetros andando, pues sólo tomamos un taxi para la vuelta al hotel por la noche.

Desde la librería tomamos la Avenida Santa Fe en dirección este. Al llegar a la Avenida 9 de Julio, bajamos hasta tomar la Avenida Córdoba y seguimos por ella hasta llegar a Galerías Pacífico, uno de los principales centros comerciales de la ciudad.

En el interior del edificio destaca su magnífica cúpula, decorada con murales realizados por destacados pintores argentinos. Fue construido en 1889 para ser sede de las tiendas Au bon Marché. Sin embargo nunca llegó a ser utilizado para su fin original. Entre 1896 y 1940 albergó las instalaciones del Museo Nacional de Bellas Artes. Tras varios años de abandono, en 1990 fue recuperado para convertirlo en centro comercial (no gran almacén, tipo El Corte Inglés)

Después de esta visita fuimos a comer a un restaurante de la zona llamado Santos Manjares que tiene una buena parrilla y unos precios razonables. Hasta ese momento habíamos probado los cortes más populares en Argentina: el bife de chorizo (entrecot) y el bife de lomo (solomillo). Aquí probamos un tercer corte, el ojo de bife, que tiene una carne bastante jugosa.

Después de la comida nos dirigimos al hotel para descansar un rato. De camino pasamos por el Teatro Colón, uno de los teatros líricos más importantes del mundo, a la altura de La Scala de Milán, la Ópera de París y el Royal Opera House de Londres. Su primera función fue el 25 de mayo de 1908, en la que se representó la ópera Aída. Desde entonces han actuado allí los directores y cantantes más importantes de la historia, tales como Igor Stravinsky, Herbert von Karajan, Daniel Barenboim, Maria Callas, Luciano Pavarotti, Plácido Domingo.

Por la tarde fuimos a recorrer uno de los barrios más populares de Buenos Aires, San Telmo, que forma parte de su casco histórico.

San Telmo es un barrio antiguo con toque bohemio gracias a sus galerías de arte, tiendas de antigüedades, bares nocturnos y murales callejeros. En el corazón del barrio se encuentra la Plaza Dorrego donde los domingos se instala una feria de antigüedades (Mercado de las Pulgas) y cualquier día por la tarde se pueden ver espectáculos callejeros de tango.

Teníamos intención de ver bailar tangos en Buenos Aires. Hay varias alternativas. La más cara y orientada a los turistas es asistir a un espectáculo tipo “show” internacional en un escenario teatral, con un amplio despliegue de música y coreografía, y cena incluída en mesas instaladas en el patio de butacas. Hay unos diez locales de este tipo en los que el precio suele superar los 100 dólares.

Otra alternativa más popular y barata son las milongas. Son clubs donde suelen ir los porteños, con su pista de baile y mesas alrededor donde tomar una copa o una cena informal mientras se escucha la música de la orquesta y se baila (o se ve bailar), Hay muchas milongas cada noche en Buenos Aires. Para elegir una se puede visitar www.hoymilonga.com.

Y la tercera posibilidad fue la que elegimos, ver un espectáculo callejero en la Plaza Dorrego.

Después de estar un buen rato sentados en una terraza viendo bailar tangos nos dedicamos a callejear por el barrio hasta la hora de la cena.

Habíamos reservado mesa en un restaurante llamado Pulpería Quilapán. Las pulperías eran establecimientos tradicionales que vendían todo lo que los pobladores de las zonas rurales podían necesitar, empezando por bebidas alcohólicas, es decir una mezcla de un almacén general con una taberna. Al pulpero se le llamaba así porque en los momentos de más bullicio sus manos debían multiplicarse para atender a los parroquianos, como si fuese un pulpo.

En este restaurante, además de las carnes a la parrilla tienen platos cocinados en horno de barro (bondiola de cerdo, ternera al vino, garrón de cordero).

Y después de todo el día andando, estábamos demasiado cansados como para volver a pie al hotel. Aprovechando el wifi del restaurante solicitamos un coche a Cabify que llegó rápidamente y nos llevó al hotel en pocos minutos.

DIA 7 – BUENOS AIRES – PUERTO MADRYN

Era nuestro último día en Buenos Aires, mejor dicho medio día, pues teníamos el vuelo a las 17:00. Lo primero que hicimos nada más salir del hotel fue pasarnos por el Banco de la Nación Argentina, que estaba a pocos metros, para realizar un nuevo cambio de euros. Como abren a las 10:00 y además hay que soportar una cola de al menos una hora, empezamos el recorrido previsto con bastante retraso.

Por primera vez en Buenos Aires tomamos el Subte, que es bastante barato. Como en otras ciudades es necesario adquirir una tarjeta para recargarla, pero no nos fue necesario porque nos prestaron una en el hotel, que nos sirvió para los cuatro. Nos bajamos en la estación de la Facultad de Derecho y desde allí fuimos al cementerio de la Recoleta, una de las atracciones turísticas de Buenos Aires. Es el cementerio más famoso y visitado de la ciudad. Muchas de las bóvedas y mausoleos son obra de importantes arquitectos y están adornados con mármoles y esculturas. Más de 90 bóvedas han sido declaradas Monumento Histórico Nacional. Allí se encuentran enterrados líderes políticos, presidentes de la Nación, escritores, Premios Nobel, deportistas y empresarios. Uno de los panteones más visitados es el de la familia Duarte, donde se encuentra la tumba de Eva Perón.

Para terminar la visita a Buenos Aires sólo nos quedaba hacer un recorrido por el barrio de Palermo. Es el barrio más grande de Buenos Aires y está situado al norte de la ciudad. Gran parte de su extensión está ocupada por los denominados Bosques de Palermo, que incluyen espacios verdes con parques y lagos.

La zona en la que vive gran parte de la alta sociedad de Buenos Aires se llama Palermo Chico. Nosotros intentamos recorrer la zona de Palermo Soho, cuyo centro neurálgico es la Plazoleta Julio Cortázar. Esta es la zona de tiendas y restaurantes de moda. Para llegar allí tomamos el Subte hasta Plaza Italia y luego un buen tramo andando. Cuando llegamos a la zona empezó a llover. Como casi era la hora de regresar al hotel, entramos en una cafetería para comer algo rápido y a la salida tomamos un taxi, con lo cual prácticamente no vimos Palermo.

En el mismo taxi que nos llevó al hotel subimos las maletas y seguimos de camino al Aeroparque para tomar el vuelo con destino a  Trelew.

En Trelew está el principal aeropuerto para visitar la Península Valdés. Hay otro más pequeño en Puerto Madryn, que es donde teníamos reservado el hotel, pero allí llegan muy pocos vuelos.

Inicialmente habíamos pensado alquilar un coche para ir ese mismo día a Punta Tombo, la mayor pingüinera de Argentina que se encuentra a más de 100 kms al sur de Trelew (dirección opuesta a Península Valdés) y recorrer al día siguiente la Península, pero hablando previamente con el hotel, nos aconsejaron no alquilar coche, pues en esa zona la mayor parte de las carreteras son de “ripio” (tierra y piedras compactadas) y pueden resultar peligrosas para los turistas inexpertos por la posibilidad de vuelco. Además pocos días antes nos retrasaron el horario del vuelo con lo cual no hubiéramos tenido tiempo de ir a Punta Tombo.

Nos trasladamos a nuestro hotel de Puerto Madryn (62 kms al norte de Trelew) en minibús que habíamos contratado por internet. Puerto Madryn es la localidad turística que sirve de base para las excursiones por la Península Valdés.

Llegamos al hotel al atardecer, con lo que la única actividad de ese día fue la búsqueda de un restaurante para cenar pescado y/o marisco. Fuimos al que nos recomendaron en el hotel, también recomendado por el Tripadvisor: Cantina el Náutico, pero cuando llegamos estaba completo, aunque pudimos conseguir reserva para la noche siguiente. Fuimos a otro del que no recuerdo el nombre en el que servían unas raciones muy abundantes de pescado de la zona (merluza y abadejo)

DIA 7 – PENÍNSULA VALDÉS

La Península Valdés es un entorno natural de vegetación escasa y zonas costeras con salinas, acantilados, playas de arena y cantos rodados y aguas tranquilas, profundas y claras, que fue declarado Patrimonio Natural Mundial de la Unesco en 1999.

Es un paraíso para los amantes de la fauna, pues allí conviven lobos y elefantes marinos, orcas, delfines, pingüinos de Magallanes y más de 100 especies de aves. Entre los animales terrestres se encuentran el choique, el peludo, el zorro gris y la mara. Y el animal emblemático de la Patagonia: el guanaco.

Pero sin duda la ballena franca austral es el atractivo principal de la Península. Este cetáceo de 40 toneladas llega a mediados de mayo para reproducirse. Permanece hasta mediados de diciembre y luego emigra a la Antártida.

Si el viaje a Argentina se hace fuera de la época de avistaje de ballenas en Península Valdés, este destino tiene menos interés y podría ser sustituido por alguno de los que mencioné al principio, salvo que uno sea un gran amante de los animales.

Una vez desechado el plan de alquilar un coche, contraté por internet una excursión de día completo por la Península con una agencia turística de Puerto Madryn.

Hicimos unos 400 kms, la mitad de ellos por carreteras de ripio. La primera parada fue en el Centro de Interpretación que se encuentra en el istmo Carlos Ameghino. Desde allí fuimos a Punta Norte, donde es posible observar a los elefantes y lobos marinos durante todo el año y en mayor medida entre diciembre y abril que es su época de reproducción.

También vimos una colonia de pingüinos de Magallanes.

Esta zona es uno de los pocos sitios donde ocurre el varamiento intencional de las orcas para alimentarse de las crías de lobos marinos. Este espectáculo no tuvimos la suerte de verlo.

Desde Punta Norte nos dirigimos bordeando la costa hacia Punta Cantor. A nuestra izquierda pudimos contemplar la impresionante vista de la Caleta Valdés, una albufera que alcanza los 35 km en dirección norte-sur. Es una porción de mar separada del Atlánticoo por una franja de tierra compuesta por canto rodado, grava y arena, y conectada al mar abierto a través de una pequeña boca en su extremo sur.

La zona media de la caleta contiene poblaciones de pinguinos de Magallanes. La zona de la entrada se llama Punta Cantor y es utilizada como refugio por los elefantes marinos que se acercan a la costa para su reproducción y muda de piel. Aquí hay una zona de servicios e información, con un restaurante donde comimos unos choripanes y empanadas.

Y desde Punta Cantor iniciamos el regreso hacia Puerto Madryn haciendo una parada en Puerto Pirámides para ver lo más espectacular del día, el avistamiento de las ballenas desde unas lanchas preparadas al efecto.

La excursión marítima duró algo menos de dos horas. Al comprar las entradas nos avisaron de que el avistaje no estaba garantizado, pues íbamos a un entorno natural, no a un parque temático. Teníamos la preocupación de que al ser final de temporada ya se hubieran marchado las ballenas, o quedasen pocas. Afortunadamente vimos unas ocho ballenas y algún ballenato, además de delfines y aves marinas.

El marinero nos comentó que los machos adultos y los adolescentes ya habían emigrado, pero que todavía quedaban las hembras con sus crías. Fue muy emocionante contemplar en persona lo que tantas veces habíamos visto en los programas de National Geographic. Esta excursión justificó la inclusión de Península Valdés en el viaje a Argentina.

Llegamos al hotel a media tarde con lo que nos dio tiempo a recorrer el paseo marítimo de Puerto Madryn, hacer algunas compras e ir a cenar a la Cantina el Náutico donde dimos buena cuenta de los productos de la zona: langostinos, vieras y calamares.

DIA 8 – PUERTO MADRYN – USHUAIA

Tuvimos que madrugar, pues el avión salía del Aeropuerto de Trelew a las 10:15. Era el día señalado para llegar a la ciudad más austral del planeta, Ushuaia, la ciudad del fin del mundo como dice el eslogan turístico.

Ushaia está situada en la orilla del Canal Beagle y está rodeada de valles glaciares, turberas y bosques milenarios. En Ushaia se vive a lo largo del año un auténtico festival de colores: el azul del verano, los ocres del otoño, el blanco del invierno y el verde de la primavera. Tiene 100.000 habitantes y recibe más de 500.000 turistas al año.

Llegamos al mediodía al Aeropuerto Malvinas Argentinas, que se encuentra muy cerca de la ciudad. Habíamos reservado el hotel en la calle principal, la Avenida San Martín, muy cerca del centro y de la zona portuaria. Después de comer dedicamos la tarde a realizar la primera excursión de esta etapa. Nos dirigimos al puerto para navegar por el Canal Beagle que es un estrecho que une el Océano Pacífico con el Atlántico. En el centro del canal está ubicado el puerto de Ushuaia. Desde ahí parten las excursiones para navegarlo a bordo de catamaranes, veleros y yates. Hay varias navieras y recorridos.

Nosotros tomamos un barco que llega hasta el faro Les Eclaireurs pasando por la Isla de los Lobos y la Isla de los Pájaros. Durante el recorrido se pueden avistar lobos marinos, cormoranes, petreles, cóndores y gaviotas.

Durante el trayecto hicimos un corto desembarco en una isla del archipiélago Bridges.

Al llegar al faro lo rodeamos y volvimos a Ushuaia. La excursión duró aproximadamente 3 horas.

Ya de vuelta en Ushuaia fuimos a cenar a un restaurante asador donde servían el cordero fueguino que se toma en esta zona. No me pareció especialmente interesante, pues son corderos más grandes que los que los que tomamos en España en los asadores castellanos, y por lo tanto menos tiernos y jugosos.

DIA 9 – USHUAIA – PARQUE NACIONAL TIERRA DEL FUEGO

El Parque Nacional Tierra del Fuego se encuentra en el extremo sudoeste de la isla de Tierra del Fuego, a 12 km de Ushuaia  y cerca de la frontera con Chile. Tiene cerca de 70.000 hectáreas de bosques  con muchos senderos por los que realizar agradables caminatas. Es uno de los pocos parques nacionales argentinos con costas marinas hasta las que llegan los bosques. La costa ofrece una gran variedad de ambientes como caletas y puntas, que dan forma a playas y acantilados, el refugio perfecto para la fauna marína.

El Parque cuenta con picos que alternan con valles donde hay ríos y lagos originados en glaciares. Solamente unas 2.000 hectáreas de su extremo meridional están abiertas al público. El resto del Parque tiene la categoría de «reserva natural estricta». La vegetación predominante son los bosques de lengas y guindos. También es muy característica de esta zona la presencia de turberas.

Como en otros lugares de Argentina, habíamos acordado los traslados y excursiones con el chófer del remis que tomamos en el aeropuerto. Por la mañana nos recogió en el hotel y nos llevó dentro del Parque hasta la Ensenada Zariategui donde se encuentra la Oficina Postal del Fin del Mundo.

Allí tomamos la Senda Costera, de 8 kms que lleva unas 4 hrs recorrerla. Es una de las rutas más agradables que se pueden hacer en Argentina. El paisaje es una combinación de mar, bosques y montañas nevadas.

Cuando finalizó el camino de la costa nos adentramos por el interior del Parque hasta llegar al Centro de Visitantes Alakush que está perfectamente equipado como punto de información y recuperación de fuerzas, pues hay un buen restaurante con precios razonables.

Con las pilas recargadas seguimos un kilómetro más hacia el norte y llegamos al Lago Roca.

Desde allí volvimos al Centro de Visitantes y seguimos atravesando bosques y bordeando lagunas en dirección a la Bahía de Lapataia. Allí justo donde acaba la Ruta Nacional 3 habíamos quedado con nuestro chófer para que nos recogiese 7 horas y media después de dejarnos.

El paisaje seguía siendo impresionante. El primer mirador al que nos asomamos fue el de la Laguna Verde.

Más adelante había una desviación hacia la Laguna Negra. No pudimos acceder porque el paso estaba cortado. A continuación tomamos una desviación a la izquierda, por la Senda del Mirador de Lapataia desde donde contemplamos esta espléndida vista.

Desde allí nos quedaba medio kilómetro de bajada fácil (con tramos con escalones) para llegar al punto de encuentro con nuestro chófer. Antes de montar en el coche nos acercamos hasta la línea costera de la Bahía de Lapataia.

Ya de vuelta en Ushuaia fuimos a cenar al restaurante El Viejo Marino,  que como su nombre sugiere está especializado en productos del mar. Tomamos centolla y merluza negra, que no es igual que la merluza que conocemos en España. Es un pescado blanco de aguas profundas, graso, de textura intermedia entre el bacalao y el salmón y que estaba realmente rico.

DIA 10 – USHUAIA – LAGOS ESCONDIDO Y FAGNANO

Aunque no habíamos previsto realizar esta excursión, nuestro chófer nos la recomendó (de manera interesada, claro).

Tomaos la RN3 en dirección al norte. Hicimos la primera parada a 15 kms en el Mirador del Valle Carbajal donde se contempla un paisaje característico de turberas.

Desde allí continuamos hasta el Paso Garibaldi a 500 m de altitud, que cruza la parte final de los Andes. Paramos en el mirador para contemplar la espléndida vista del lago Escondido y al fondo el Fagnano que desde este punto se ve como una fina línea.

Iniciamos el descenso hasta llegar a la orilla del Lago Escondido y pudimos admirar este bello paisaje:

Después de pasar  por el aserradero Bronzovich,  continuamos hacia el Lago Fagnano, que con sus 150 kms de longitud es uno de los más grandes de América del Sur. La mayor parte del lago está en Argentina y los 10 kms más al oeste en Chile.

Desde allí iniciamos el viaje de regreso. Normalmente esta excursión es de día completo, pues se suele parar en la ruta para comer cordero fueguino. Nosotros dijimos al chófer que ya lo habíamos probado y que con una vez era suficiente, con lo cual llegamos a Ushuaia a la hora de comer.

Después de la cena marinera del día anterior decidimos volver a la dieta carnívora. Elegimos el restaurante Christopher, cervecería asador situada el Paseo Marítimo con unas estupendas vistas y buenos productos a precios razonables.

DIA 11 – USHUAIA – GLACIAR MARTIAL – EL CALAFATE

Ese día volábamos por la tarde a El Calafate, por lo que sólo teníamos la mañana para hacer una excursión corta. Nos decantamos por la subida al Glaciar Martial.

El comienzo de la ruta de subida se encuentra unos 7 kms de Ushuaia. Alli nos llevó nuestro chófer. En ese punto se encuentra La Cabaña Casa de Té, lugar muy agradable para tomar algo calentito. Allí también se encuentra la plataforma inferior de un funicular que sube unos 2 kms, pero que no está en funcionamiento. Para llegar a la plataforma superior se puede subir por la pista de esquí o por un camino que sube paralelo al río de deshielo.

Desde la arriba se ve una buena vista de la ciudad.

Como la subida no había sido muy exigente decidimos continuar otros dos kms por la Senda del Glaciar. Enseguida comenzamos a pisar nieve y cuando la ruta empezó a ponerse complicada, dimos la vuelta.

Ya de vuelta a la Cabaña Casa de Té, llamamos por teléfono desde allí a nuestro chófer para que volviese a recogernos mientras tomábamos un café.

En Ushuaia hicimos las últimas compras, fuimos al Banco de la Nación Argentina a cambiar los últimos euros y durante la hora y media de espera aprovechamos para comer en un restaurante próximo.

El avión salió a las 18:20 y en poco más de una hora llegamos a El Calafate.

El hotel que habíamos elegido estaba cerca de la Terminal de Ómnibus con la idea de tomar el autobús de la empresa Caltur al día siguiente para ir al Glaciar Perito Moreno, que se encuentra a 80 kms. Pero no fue necesario porque acordamos un buen precio con el remisero que nos trasladó desde el Aeropuerto.

Después de llegar al hotel, sólo tuvimos tiempo para cenar en un restaurante cercano donde tomamos una variada parrillada de carne con la que degustamos casi todos los cortes argentinos.

DIA 12 – EL CALAFATE – PERITO MORENO – EL CHALTÉN

El Calafate es una ciudad ubicada en la ribera meridional del lago Argentino, en la provincia patagónica de Santa Cruz, cuya capital es Río Gallegos. Es la puerta de acceso al Parque Nacional de los Glaciares, entre cuyos atractivos turísticos se encuentran los glaciares Perito Moreno, Upsala y Viedma, así como las cimas andinas Fitz Roy y Cerro Torre.

Antes de llegar al Perito Moreno paramos en un mirador desde el que se veía el glaciar a lo lejos.

El glaciar tiene unos 70 m de altura y un frente de 4.000 m. Desde el punto de vista de su observación, está dividido en dos partes, la pared norte (la más “fotogénica”) y la pared sur.

El frente central llega a unirse a tierra firme debido al avance del glaciar, pues éste es uno de los pocos del planeta que no está en recesión.

De esta manera queda aislada una parte del lago Argentino (Brazo Rico) del resto (Canal de los Témpanos). Esto hace que el Brazo Rico poco a poco aumente su volumen al no tener salida y que la presión  del agua llegue a perforar el hielo formándose un puente que acaba derrumbándose. Así se vuelve a unir el Brazo Rico con el Canal de los Témpanos y empieza de nuevo el ciclo. Este fenómeno se produce cada varios años (seis veces en lo que va de siglo). La última vez fue el 11 de marzo de 2018. Los miles de turistas que llegaron para ver el acontecimiento tuvieron mala suerte, pues el derrumbe se produjo de noche y nadie lo vio. En esta ocasión la diferencia de nivel del agua llegó a los 14 m. Y después del derrumbe, en Calafate llegó a subir un metro el nivel del Lago Argentino.

El Perito Moreno es el único glaciar de Argentina al que se puede acceder en vehículo, lo que permite la llegada de miles de turistas. Las pasarelas instaladas permiten acercarse al glaciar sin peligro

Del glaciar se desprenden trozos varias veces al día. Nosotros lo vimos una vez y lo escuchamos en varias ocasiones, pero no nos dio tiempo de grabarlo en vídeo.

Aunque lo hemos visto muchas veces en fotos, la contemplación del Perito Moreno a pocos metros de distancia es impresionante. Además tuvimos la suerte de que ese día hacía un tiempo espléndido casi sin nubes en el cielo, por lo que el color blanco inmaculado del hielo combinaba con tonalidades azules.

El recorrido se hace a través de un conjunto de pasarelas y balcones a diferentes alturas, lo que permite contemplar el glaciar desde diferentes perspectivas. Los circuitos están perfectamente señalizados con indicación sobre distancias y tiempos de recorrido.

El recorrido completo nos llevó aproximadamente tres horas, con muchas paradas para hacer fotos y reponer fuerzas con las empanadas que compramos en Calafate.

La salida la hicimos por el Sendero de la Costa para llegar a la zona de servicios donde habíamos quedado con el chófer.

Volvimos al hotel de Calafate a recoger las maletas y continuamos en el mismo remis en dirección a El Chaltén, pues habíamos acordado con el chófer que nos llevase por un precio no mucho más alto que el del autobús.

La distancia entre Calafate y El Chaltén es de algo más de 200 kms. Se llega bordeando los lagos Argentino y Viedma. A pesar de las grandes masas de agua, el paisaje es de tipo estepario, pues en la zona sopla mucho el viento e impide que se desarrolle una vegetación frondosa.

Como el día estaba totalmente despejado, desde antes de llegar a El Chaltén se divisaban las altas montañas y glaciares andinos como telón de fondo.

Según nos decía el chófer era muy raro ver el Fitz Roy completamente despejado.

Hicimos algunas paradas por el camino para tomar fotos y llegamos al hotel que teníamos reservado al atardecer, con lo que después de dejar las maletas salimos en busca de un restaurante para cenar.

DIA 13 – EL CHALTÉN – MIRADORES DE LOS CONDORES Y LAS AGUILAS – CHORRILLO DEL SALTO

El Chaltén se fundó en 1985 con objeto de marcar el territorio con un asentamiento de población, enviando así un mensaje a Chile debido a las disputas fronterizas en esa zona de los Andes.

La localidad le debe su nombre a la cercana montaña.  El nombre Chaltén en lengua tehuelche significa “montaña humeante“, debido a las nubes que casi constantemente coronan su cima. Actualmente el nombre de la montaña ha quedado como Fitz Roy y el pueblo como Chaltén.

A El Chaltén se le conoce como la Capital Argentina del Trekking  por los numerosos senderos que salen del pueblo y que permiten realizar diferentes rutas, que conducen a miradores, cascadas, lagunas y a la base de las míticas montañas (cerros en expresión local) Fitz Roy, Cerro Torre y Poincenot.

Inicialmente habíamos reservado tres noches de hotel, en principio suficiente para recorrer las principales rutas, pero unas semanas antes de iniciar el viaje, Aerolíneas Argentinas nos canceló el vuelo de El Calafate a Buenos Aires, pues debido a la celebración de la Cumbre del G20 las autoridades decidieron cerrar ese día el Aeroparque al tráfico comercial. La opción menos mala que nos ofrecieron fue retrasar un día el viaje, con lo cual nos quedamos cuatro noches en El Chaltén.

El primer día nos lo tomamos en plan tranquilo. Por la mañana visitamos los Miradores de Los Cóndores y Las Águilas y por la tarde el Chorrillo del Salto.

Nos dirigimos a la entrada del pueblo donde se encuentran la estación de autobuses, la oficina de turismo y un cajero automático. Cruzamos el puente sobre el río Fitz Roy y enseguida vimos los carteles indicadores de los dos miradores. En aproximadamente veinte minutos de subida suave se llega a la bifurcación donde se elige mirador.

Seguimos hasta el Mirador de las Águilas y decidimos ver el de los Cóndores a la vuelta, pues en ese momento se veía lleno de gente (un colegio al completo).

A partir de la bifurcación, el sendero es casi plano. Se llega al mirador de las Águilas en otros veinte minutos. El mirador es un balcón natural con una vista panorámica sobre la estepa y el lago Viedma hacia el sur.

Ya de vuelta nos acercamos al mirador de los Cóndores desde donde se divisa una excelente panorámica del El Chaltén con el Fitz Roy al fondo . Como su nombre indica, el mirador está ubicado en un punto estratégico para la eventual observación de cóndores en su trayectoria de planeo por el valle. En la foto las nubes ocultan el Fitz Roy.

Ya de vuelta hacia el pueblo, al llegar a la carretera y antes de cruzar el puente, entramos al Centro de Visitantes Ceferino Pozo donde nos dieron información sobre las diferentes rutas de trekking e interesantes recomendaciones sobre cómo abordar la más difícil de todas, la subida a la base del Fitz Roy donde se encuentra la Laguna de los Tres.

Sin pasar por el hotel entramos a comer en una cervecería y seguimos hasta el Chorrillo del Salto. La senda comienza al final de la Avenida San Martín, que es la calle de más de 1 km que cruza El Chaltén de norte a sur. Desde aquí salen dos senderos, el de la izquierda que llega a la Laguna de los Tres y el de la derecha que llega al Chorrillo del Salto.

La ruta es de unos tres kms atravesando bosques bajos de ñires y prácticamente llana. Al final se llega a una bonita cascada, no muy alta, que en invierno se congela cuando la temperatura llega a –20ºC.

DIA 14 – EL CHALTÉN – LAGUNA TORRE

Este día nos esperaba una ruta más exigente: unas 8 horas de caminata recorriendo unos 18 kms, pero relativamente llana (solamente 240 m de desnivel).

Cargamos la mochila con agua y comida e iniciamos la ruta alrededor de las 9 de la mañana. El camino se incorpora al valle del río Fitz Roy y continúa remontando el curso de este río hasta su origen. A sólo 15 minutos del comienzo de la caminata se accede a un primer mirador ubicado en una garganta del río, que ofrece una vista panorámica de los cerros Solo, cordón Adela, Cerro Torre y el Fitz Roy. Al otro lado del río se puede ver la cascada Margarita.

Más adelante se llega a otro mirador natural con una incomparable vista panorámica del Cerro Torre y las agujas de granito que le acompañan.

Este mirador se encuentra aproximadamente en la mitad de la ruta desde El Chaltén. La senda continúa en dirección a la Laguna Torre, cruzando bosques y ríos y teniendo casi siempre como telón de fondo el Cerro Torre.

Poco antes de llegar a la Laguna se pasa por el Campamento DeAgostini. Desde aquí la senda se dirige hacia la morrena frontal, la cual se asciende hasta llegar a su cresta después de 15 minutos de subida. Desde aquí se contempla la espectacular vista de la Laguna Torre con el Cerro del mismo nombre al fondo.

Desde este punto es posible bajar hasta la laguna, o continuar por la misma cresta otros 2 Km hasta el mirador Maestri. La laguna suele agrupar en su orilla numerosos témpanos que se desprenden del frente del glaciar.

Cuando llegamos a El Chaltén de vuelta batimos el record de cenar pronto. Sin pasar por el hotel entramos en el restaurante La Tapera donde disfrutamos de la mejor cena del viaje, un bife de lomo (solomillo) acompañado de una salsa con reducción de vino Malbec.

DIA 15 – EL CHALTÉN – LAGUNA DE LOS TRES

Para ese día habíamos dejado “la etapa reina” de las rutas de El Chaltén: la subida a la Laguna de los Tres para contemplar el Fitz Roy desde su base. La decisión la tomamos en base al pronóstico metereológico, pues para ese día anunciaban cielos parcialmente despejados y así podríamos ver la cima sin nubes. Pero el pronóstico falló en parte pues el día amaneció nublado y con viento. A lo largo del día el tiempo fue mejorando progresivamente y pudimos ver el Fitz Roy despejado.

Ese día ya estábamos en camino a las 8 de la mañana, pues nos esperaba la ruta más larga de todas: 11hrs y 23 kms, y por supuesto la más difícil, pues el desnivel era de más 800 m. La dificultad se hacía patente al final, pues en los dos últimos kms se ascienden 400 m.

La cabecera del sendero comienza al final de la Avenida San Martín, donde finaliza el casco urbano de El Chaltén y se encuentra un área de parking. Durante la primera hora de caminata la pendiente es un poco pronunciada y se accede a un mirador natural del valle del río de las Vueltas.

Los ñires comienzan a ser cada vez más numerosos a lo largo del sendero y aproximadamente a la hora y media de caminata, el sendero se bifurca en dos ramas. Por la izquierda se accede a la Laguna Capri:

Y por la derecha se llega al Mirador del Fitz Roy con un cartel que permite interpretar el panorama montañoso y glaciar que se presenta al fondo.

Ambos senderos confluyen más adelante. Para aquéllos que desde Calafate quieran hacer la excursión de un día a El Chaltén, puede ser una buena opción llegar hasta la Laguna Capri y volver por el Mirador del Fitz Roy (o viveversa)

El camino continúa llaneando durante 4 kms hasta llegar al Campamento base Poincenot (uno de los sitios de acampada del Parque Nacional más concurridos) y después de cruzar el río Blanco, comienza la subida de “verdad”. Se ve un cartel que anuncia una hora de subida, pero nosotros lo hicimos en hora y media. Técnicamente no es difícil: no hay precipicios por donde despeñarse ni cables ni grapas para sujetarse, pero es bastante exigente y requiere una buena forma física.

Cuando parece que ya se llega a la cima, queda un último repecho para coronar la morrena frontal (formación pedregosa que contiene a la laguna, formada por la acción del avance y posterior retroceso del glaciar), con una extraordinaria vista de la Laguna de los Tres y del Fitz Roy. He de decir que este paisaje es uno de los más impactantes que he visto en mi vida.

No bajamos a la laguna para contemplar la vista desde la superficie del agua (que por cierto estaba en proceso de descongelación) pues ya estábamos muy justos de fuerzas.

Estuvimos como media hora contemplando el paisaje y dando buena cuenta de las empanadas que habíamos comprado en El Chaltén.

Y sin más iniciamos el descenso que nos llevó sólo diez minutos menos que la subida y en el que las rodillas sufrieron más. Una vez que llegamos a la llanura todavía nos quedaban 10 kms para llegar a El Chaltén, que con el cansancio acumulado se hicieron interminables.

DIA 16 – EL CHALTÉN – EL CALAFATE – BUENOS AIRES

El dueño del hotel de El Chaltén donde estábamos alojados tenía un remis. Esa mañana tenía que ir a recoger a unos clientes al Aeropuerto de El Calafate, por lo que nos hizo un buen precio por llevarnos hasta allí. Teníamos el vuelo de vuelta a Buenos Aires a las 13:30 y llegamos al aeropuerto con tres horas de antelación.

Ya en Buenos Aires tuvimos que cambiar de aeropuerto para volar a Madrid. El transfer entre el Aeroparque y Ezeiza es gratuito para los viajeros de Aerolíneas Argentinas, previa obtención de un voucher en la web.

DIA 17 – BUENOS AIRES – MADRID

Salimos de Ezeiza a las 23:55 y llegamos sin novedad a Barajas a las 16:10

Y aquí concluye el relato de este inolvidable viaje. Como siempre os dejo un vídeo que he montado con las fotos y videoclips del viaje.

Un saludo.

Julio

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DOLOMITAS, LAS MONTAÑAS MAS BELLAS DEL MUNDO

Se atribuye esta frase al italiano Reinhold Messner, considerado por muchos como el mejor alpinista de todos los tiempos. Fue el primero en escalar los 14 ochomiles sin oxígeno.

Le Corbusier, uno de los más famosos arquitectos del siglo XX, definió a los Dolomitas como “la más bella obra arquitectónica del mundo”.

Todas las opiniones son subjetivas, pero después de haber estado allí he de decir que estas montañas son realmente hermosas y espectaculares.

Los Dolomitas son muy diferentes del resto de los Alpes. Su aspecto está caracterizado por amplios valles cubiertos de bosques y prados desde los que se alzan verticalmente los numerosos macizos montañosos, que están formados en su mayor parte por una roca caliza de origen marino llamada dolomía (denominada así porque la estudió en el siglo XVIII el geólogo francés Déodat de Dolomieu).

Con bastante antelación habíamos programado una semana de vacaciones familiares por esta zona en la primera quincena de julio, combinando jornadas de senderismo con visitas a pueblos y ciudades de la región.

A continuación podéis ver un resumen cronológico del viaje:

DIA 1 –  LLEGADA AL VALLE DI CADORE

Habíamos decidido establecer el “campamento base” en Venas di Cadore, pequeña localidad situada a 130 km al norte de Venecia y a 24 km al sur de Cortina d’Ampezzo. Aunque esta última ciudad estaba mejor situada como punto de partida para realizar las excursiones programadas, nos decantamos por Venas di Cadore por la relación precio/calidad/tamaño de las casas de alquiler en la web de Airbnb.

Volamos por Ryanair desde Madrid a Bérgamo en cuyo aeropuerto teníamos reservado un coche de alquiler. La contratación del vehículo se complicó y demoró más de dos horas por problemas relacionados con la tarjeta de crédito del primer conductor. Una vez solventado este incidente, tuvimos que hacer el primer cambio en el plan del viaje: renunciar a la visita a Trento que habíamos previsto ese día e ir directamente a Venas di Cadore para llegar a una hora prudencial, ya que la distancia desde el aeropuerto es de más de 300 km.

DIA 2 – CIBIANA DI CADORE, PASSO CIBIANA

Para ese día no habíamos planificado ninguna de las excursiones importantes del viaje, pues todavía no habían llegado algunos de los integrantes del grupo, que se incorporarían por la tarde, viajando desde Francia. Como nos esperaban jornadas de bastante desgaste físico, nos planteamos un plan relajado que consistió en visitar un encantador pueblecito alpino llamado Cibiana di Cadore, famoso por sus murales.

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Después de visitar el pueblo subimos en coche al Passo Cibiana (en italiano passo significa puerto). Desde aquí se puede iniciar la ascensión al Monte Rite  (2.183 m), cosa que no hicimos.

Continuando por la carretera, a unos 200 m desde la cima del puerto, encontramos el Hotel Baita Deona, con una terraza de madera desde donde se divisa una espléndida panorámica del valle. Allí estuvimos un buen rato disfrutando de las vistas y de la cerveza italiana.

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DIA 3 – SUBIDA AL PIZ BOÈ

El plan del día era la subida al Piz Boè (3.152 m), la sexta montaña más alta de los Dolomitas. La ascensión se realiza desde el Passo Pordoi que se encuentra a 47 km al oeste de Cortina d’Ampezzo. Antes de llegar allí hay que cruzar otro puerto, el Passo Falzarego.

Desde el Passo Pordoi se puede iniciar la ascensión al Piz Boé a pie o tomando un funicular que te quita los primeros 600 m de subida. Esto fue lo que hicimos nosotros. Aún así la ruta desde donde te deja el funicular (Refugio María) hasta la cumbre del Piz Boé y volviendo por el Refugio Boè (para hacer una ruta circular) supone unos 7 km de recorrido y más de 400 m de desnivel. En total resulta una marcha de algo más de 4 horas.

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La parte más complicada de la ruta es la coronación de la cima, pues hay que superar un desnivel de 300 m en poca más de un km de recorrido, lo que supone que en algunos momentos la subida sea bastante vertical. Afortunadamente en las zonas más difíciles hay cables y grapas de sujeción, pero no se requiere material especial de escalada, sólo estar en una forma física aceptable.

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Y como todo lo que se sube se baja, iniciamos el descenso por otra cara de la montaña hasta llegar al Refugio Boè  y desde allí, rodeando el Piz Boè por la base, llegamos al Refugio Forcella.

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Ya sólo nos quedaba el último esfuerzo para llegar a la estación del funicular, un km de subida con 100 m de desnivel, pero a estas alturas del día las piernas ya empezaban a flaquear.

Si usáis el Wikiloc, podéis ver la ruta que hicimos en este enlace:

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/pas-pordoi-refugio-forcella-piz-boe-7468180

DIA 4 – SAN CÁNDIDO, LIENZ

Inicialmente habíamos previsto visitar ese día la ciudad de Bolzano y su Museo de Arqueología del Tirol del Sur donde se encuentra la famosa momia Ötzi, pero nos dio mucha pereza las dos horas y media de trayecto en coche, más un buen rato de cola para entrar al museo. Así que decidimos cambiarlo por una excursión más cercana aunque un poco más cansada.

Nos dirigimos a San Cándido, un pueblo italiano cerca de la frontera con Austria. Allí alquilamos bicicletas para realizar la conocida ruta cicloturista que llega hasta Lienz en Austria. Son 44 km de recorrido con un desnivel de 500 m (cuesta abajo). La ruta transcurre por el Val Pusteria, siguiendo el curso de río Drava y atravesando prados y bosques tiroleses.

Poco después de cruzar la invisible frontera, hicimos una parada en la fábrica de galletas y golosinas Loaker.

A llegar a Lienz, entregamos las bicicletas, dimos un paseo por la ciudad resguardándonos de la lluvia en una cafetería y volvimos en tren a San Cándido.

 DIA 5 – TRE CIME DI LAVAREDO

Las Tre Cime di Lavaredo son tres picos con forma de almena, el mayor de los cuales tiene 2.999 m de altura, y que representan seguramente la imagen más conocida de los Dolomitas.

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Además es muy fácil llegar hasta allí y existe una ruta circular de senderismo que rodea las tres cimas, siendo seguramente la ruta más famosa y transitada de esta zona de los Alpes.

Desde Cortina dÁmpezzo nos dirigimos al Lago Misurina y desde allí, siguiendo las indicaciones, al Refugio Auronzo, que es desde donde parte la ruta. El último tramo de la carretera es de peaje (30 €). Si se quiere evitar el pago, se deja el coche en una zona de aparcamiento junto a la caseta del control y se puede llegar andando hasta el refugio, lo que lleva una hora y superar 500 m de desnivel.

La ruta es circular y aunque podría hacerse en los dos sentidos, casi todo el mundo la hace en sentido contrario a las agujas del reloj. La ruta sale desde el aparcamiento de autobuses del refugio. Desde allí se puede ver esta vista a la derecha:

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Los primeros dos kms son bastante llanos. Se pasa por una pequeña ermita y a la media hora se llega al Refugio Lavaredo desde donde se inicia una pequeña ascensión hasta el Collado, que está junto a la base de uno de los tres picos.

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Desde allí se contempla una buena panorámica de la parte norte de la ruta y se inicia un suave descenso. A lo lejos ya se divisa el Refugio Locatelli, punto más alejado de la ruta. Un poco antes de llegar allí, como queríamos aligerar un poco el trayecto, tomamos un bypass e iniciamos la vuelta por la cara norte, desde donde se contemplan las mejores vistas de los tres picos. Este “recorte” supuso un km menos de recorrido y 50 m de desnivel.

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La senda continúa perdiendo altura por una pedregosa ladera durante un km para luego iniciar otra pequeña subida de medio km y, con algunos pequeños altibajos, acabar en el Refugio Auronzo. En total hicimos unos 9 kms y nos llevó unas 4 horas.

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Como podéis ver por las fotos, nos hizo un tiempo espléndido durante toda la ruta y el chaparrón, que casi todos los días caía, nos pilló en el refugio comiendo un plato de rica pasta a un precio razonable.

Podéis ver la ruta en este enlace de Wikiloc:

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/dolomitas-tre-cime-di-lavaredo-circular-2988262

DIA 6 – VENECIA

Como algunas de las personas del grupo no conocían Venecia (los más jóvenes), dedicamos el día a hacer esta visita. No os voy a contar nada que no sepáis sobre Venecia o que podáis buscar en la web. Solamente deciros que en el mes de julio está a reventar de turistas, por lo que el recorrido no fue especialmente agradable. Como botón de muestra, decir que no te podías acercar a la barandilla del Puente Rialto para sacar una foto del Gran Canal.

En cualquier caso aquí os dejo algunas fotos:

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DIA 7 – CORTINA D’AMPEZZO, LAGO DI CADORE

El plan inicial par ese día era subir en funicular hasta las Cinque Torri, rodearlas y luego llegar hasta el Refugio Nuvolao. El pronóstico del tiempo daba lluvia durante todo el día y aunque luego no era para tanto, vimos en la oficina de turismo de Cortina la webcam de la zona donde se apreciaba poca visibilidad, pues las nubes estaban bastante bajas. Así pues decidimos quedarnos esa mañana en Cortina d’Ampezzo paseando, entrando en tiendas carísimas (sólo mirar) y tomando cervezas.

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Por la tarde dimos un pequeño paseo por la orilla del Lago di Cadore que se encontraba a pocos kms de la casa que habíamos alquilado.

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DIA 8 – LAGO SORAPIS

La excursión al Lago Sorapis es una de las más populares entre los visitantes de los Dolomitas. Dejamos el coche en el Passo Tre Croci, a 9 km al este de Cortina d’Ampezzo en dirección al Lago Misurina. Conviene llegar pronto, pues no hay un buen aparcamiento y los arcenes de la carretera enseguida se llenan de coches.

A la hora de planificar el viaje no teníamos muy claro si incluir o no esta ruta. Habíamos leído que la la imagen de este lago es una de las más espectaculares de los Dolomitas debido al intenso color azul turquesa de sus aguas. Pero también que la ruta de acceso no es recomendable para los que sufran de vértigo, lo cual no era nuestro caso, pero aún así nos dejó un poso de duda. Finalmente nos decidimos, pues el dueño de la casa que alquilamos nos animó, y he de decir que no nos arrepentimos.

Los primeros dos kms e la ruta no tienen ninguna dificultad, pues se atraviesa un bosque por un cómodo sendero.

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Después el camino se estrecha bordeando la ladera rocosa de la Cime di Marcoira. En algunos momentos hay que superar un fuerte desnivel, pero se hace sin ninguna dificultad gracias a la instalación de unas escaleras metálicas.

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La dificultad de la ruta va aumentando, pero es perfectamente asumible por cualquier persona con una forma física razonable. Hay tres tramos en los que existen cables de sujeción: el primero para pasar por una zona muy escarpada, el segundo para evitar resbalarse por unas lanchas húmedas y el tercero como quitamiedos para atravesar una zona de paso muy estrecho que bordea un imponente acantilado.

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Algunos del grupo llevaban mosquetones, pero no fue necesario utilizarlos. Al llegar al lago se ven cientos de personas de toda edad y condición, lo que significa que la ruta, sin ser sencilla, es apta para “todos los públicos”.

Un poco antes de llegar al lago se encuentra el Refugio Vandelli donde tomamos un café. Y en 5 minutos más ya estábamos en el Lago Sorapis. Aunque lo habíamos visto en fotos, la imagen de sus aguas azul turquesa nos impactó y compensó el esfuerzo que supuso llegar hasta allí.

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El lago se encuentra rodeado por un circo de montañas, entre las que destaca el Dito di Dio (Dedo de Dios)

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Estuvimos un buen rato recorriendo las orillas del lago, descansando y aligerando las mochilas de los bocadillos y frutas que llevábamos.

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La ruta no es circular, así que volvimos por el mismo sitio, lo que hizo que los últimos kms antes de llegar al coche se hicieran un poco pesados.

En total recorrimos unos 13 kms y tardamos unas 6 horas.

Podéis ver la ruta en este enlace de Wikiloc:

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/lago-di-sorapis-dolomitas-italia-14390143

DIA 9 – VERONA, AEROPUERTO DE BÉRGAMO

Teníamos el vuelo de vuelta a Madrid a las 22:10 y debíamos dejar la casa a las 10:00. Esto nos permitió realizar el viaje al Aeropuerto de Bérgamo relajadamente y aprovechar para visitar Verona durante varias horas, pues se encontraba en la ruta.

Igual que en Venecia, no voy a entrar a detallar la visita a Verona. Solamente nombrar los sitios por donde pasamos y colocar algunas fotos:  Arena (circo romano), Plaza delle Erbe, la Madona di Verona, Piazza dei Signori, Chiesa de Santa María Antica, Casa (y balcón) de Julietta con miles de turistas,  Piazza del Duomo, Puente de Piedra.

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Y aquí acabo el relato de este viaje. Como siempre os dejo un vídeo que he montado con algunas fotos del viaje.

Un saludo.

Julio

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ALPES FRANCESES Y SUIZA

En el mes de julio de 2016 pasamos unos días en los Alpes franceses por motivos familiares, en concreto en la localidad de Brides-les-Bains. Desde allí realizamos diferentes excursiones y rutas de trekking . Y aprovechando la cercanía de Suiza, visitamos este bello país durante cinco días. A continuación podéis leer un resumen cronológico del viaje.

Día 1

Volamos desde Madrid a Ginebra y desde allí viajamos en coche hasta Brides-les-Bains, viaje que duró aproximadamente dos horas. Este agradable pueblo se encuentra en los Tres Valles, área muy conocida por los esquiadores. Se trata de un conjunto de estaciones que engloba a Val Thorens, Meribel y Courchevel. En la parte baja del valle central se encuentra este pequeño pueblo de 500 habitantes, famoso por sus baños termales. Desde aquí se puede subir a las pistas de Meribel en 25 minutos en una telecabina. Como no era temporada de esquí, nos dedicamos a hacer trekking por la zona.

Día 2

Para hacer la primera excursión elegimos una ruta suave de 400 m de desnivel. Nos dirigimos a Mottaret en el valle de Meribel. Dejamos el coche en el parking donde acaba la carretera. Allí empieza un camino que nos llevó en pocos minutos al Lac de Tueda, famoso lago alpino donde se pueden pescar truchas.

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El camino bordea el lago e inicia después el ascenso hasta los 2.140 m en que se encuentra el Refuge du Saut. La última etapa es bastante llana y permite llegar al refugio muy descansado. La vuelta fue realmente un paseo. El día fue perfecto como entrenamiento para mayores retos que nos esperaban.

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Día 3

Decidimos alternar rutas de trekking con visitas turísticas. Así que ese día nos dirigimos hacia la bonita ciudad de Annecy. Pero antes de llegar allí visitamos Les Gorges du Fier, a 10 km al oeste de Annecy. Se trata de una estrecha garganta excavada por el río Fier que se puede recorrer por una pasarela de 252 m suspendida a 25 m por encima del río.

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La visita duró aproximadamente una hora, por lo que a media mañana ya estábamos en Annecy, ciudad considerada como una de las más bellas de Francia y situada en un entorno majestuoso, junto al lago que lleva su nombre y los Alpes como telón de fondo. Recorrimos la ciudad vieja con calles con arcadas, canales con puentes floridos, restaurantes, galerías de arte, palacetes con coloristas fachadas e iglesias de estilo saboyardo, gótico y barroco.

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También subimos, aunque no entramos, al Castillo de Annecy (siglo XIII a XVI), antigua residencia de los Condes de Ginebra, que domina la ciudad con sus cuatro torres y alberga el Museo de Annecy.

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Después de comer en un restaurante de Annecy nos dirigimos hacia Albertville, ciudad que se hizo famosa por ser sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1992. No paramos en Albertville, pero sí en un pequeño pueblo medieval situado a pocos kms de la ciudad y de nombre Conflans. Vimos callejuelas estrechas con casas antiguas adornadas con flores, talleres artesanos, galerías de arte, la Plaza Mayor con su fuente y un pequeño y majestuoso castillo.

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Día 4

Este día nos esperaba el plato fuerte del viaje en su etapa francesa: la subida al Refuge du Col de la Vanoise que se encuentra en el Parque Nacional del mismo nombre. El Parque se creó en 1963 con una superficie de 50.000 hectáreas, inicialmente con el propósito de proteger a las cabras montesas. El macizo de la Vanoise posee un centenar de cumbres que superan los 3.000 metros de altitud y es un paraíso para los amantes del trekking. Es muy conocido entre ellos el Tour des Glaciers de la Vanoise que en cinco días de marcha recorre el corazón del Parque. Nosotros hicimos una de las etapas, la que va de Pralognan-la-Vanoise al Refuge du Col de la Vanoise.

Dejamos el coche a un  km de Pralognan, en el Parking des Fontanettes, junto al telesilla Genepi. Desde allí iniciamos el ascenso que nos llevaría en una primera etapa al Refuge des Barmettes después de una hora de marcha.

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Después de una pequeña parada continuamos la subida hasta uno de los lugares más interesantes de la ruta, el Lac des Vaches. Se trata de un lago de pocos centímetros de profundidad que se cruza a través de una hilera de piedras. Al principio son losas prácticamente unidas , pero luego se van empequeñeciendo y separando y hay que hacer verdaderos equilibrios para no mojarse las botas. Al fondo y dominando el paisaje se puede ver la Grande Casse (3.855 m), que es el pico más alto de la Vanoise.

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Esta etapa también nos llevó una hora. A partir de aquí iniciamos el ascenso al Col de la Vanoise, dejando a nuestra izquierda la Grande Casse. La última media hora del trayecto la hicimos pisando nieve. Un último esfuerzo y ya estábamos en el Refuge du Col de la Vanoise (2.517 m), fin de nuestra marcha.

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Después de un descanso para tomar el bocadillo de medio día y un café en el refugio, iniciamos la vuelta. Teníamos la opción de tomar otro camino, pero preferimos ir a lo seguro y volver por la ruta conocida. En total tardamos seis horas (ida y vuelta) y superamos un desnivel de 877 m.

Día 5

Éste era el día del viaje a Suiza que habíamos previsto realizar por la tarde. Por la mañana hicimos un ruta suave que nos llevaría al Refuge du Laisonnay siguiendo el curso del río Le Doron de Bozel y contemplando un paisaje idílico con cascadas cayendo por las laderas del valle.

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De vuelta hacia Brides comimos en un restaurante al aire libre junto al Lac de Bozel.

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A las seis y media de la tarde salimos hacia Suiza. Antes de cruzar la frontera pasamos por Chamonix, a los pies del Mont Blanc. Después de más de cuatro horas de viaje llegamos al pueblo suizo de Täsch  donde nos alojamos dos noches.

Día 6

El plan del día era subir hasta la base del Matterhorn, nombre en alemán del Cervino, la montaña más famosa de los Alpes y seguramente la más fotografiada del mundo por su espectacular forma de pirámide. Con sus 4.478 m es la quinta cima más alta de los Alpes.

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El pueblo base para la aproximación se llama Zermatt, al que no está permitido el acceso en coche. Por eso nos alojamos en Täsch y allí tomamos un tren que nos llevó en 15 minutos a Zermatt. Este atractivo y curioso pueblo (todos los coches que circulan son eléctricos) está ubicado en medio de una zona de excursiones y esquí. La estación de esquí tiene 54 teleféricos y telesillas y 360 km de pistas. La región conocida como “Matterhorn Glacier Paradise” es la mayor estación de esquí de verano, y también la emplazada a mayor altura.

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En Zermatt tomamos un tren cremallera que nos subió en media hora al mirador de Gornergrat a 3.089 m de altura donde se encuentra el Kulmhotel Gornergrat, el hotel más alto de Suiza.

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Las vistas eran espectaculares: el Matterhorn y 28 cumbres más que superan los 4.000 m. Entre ellas se encuentra el Monte Rosa (Dufourspitze en alemán) que con sus 4.634 m es la cumbre más alta de Suiza. También se contempla el glaciar Gornergletscher, el segundo más largo de los Alpes.

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Después de un buen rato contemplando el paisaje y sacando fotos y vídeos, iniciamos el descenso a pie hasta Zermatt (básicamente por hacer ejercicio y de paso ahorrarnos 45 francos suizos, que es el precio del trayecto en tren). El camino de bajada no es especialmente duro, pero sí bastante pesado por su duración, pues son 1.469 m de desnivel. El corazón y los pulmones iban bastante descansados, pero no así las rodillas.

A la media hora de descenso hicimos una parada en el lago Riffelsee, donde se puede ver la famosa vista del Cervino reflejado en sus aguas. Para sacar una buena foto sólo hace falta que no haga viento para que el agua no se mueva.

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Ya de vuelta en Zermatt contemplamos la última vista del Cervino con una nube en la cima desde el bar donde nos tomamos una cerveza.

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Día 7

Teníamos poco más de 100 km para llegar a Interlaken, la siguiente etapa de nuestro viaje. Cuando programé la ruta en el GPS apareció el siguiente mensaje: “La ruta actual incluye un ferry. ¿Desea evitar ferrys?”. Sorprendido por el mensaje, me puse a investigar por Internet y descubrí que para ir por la ruta más corta hay que pasar por el Lötschberg Tunnel de 14,6 km de longitud subiendo el coche a un tren que atraviesa el túnel en 15 minutos. La subida y la bajada al tren se hace sin bajarse de coche gracias a una organización muy ágil, después de haber pagado el correspondiente (y caro) peaje.

Poco antes de llegar a Interlaken tomamos la carretera que va por el Valle de Lauterbrunnen, que con sus 72 cataratas es uno de los más espectaculares de Suiza. Poco después de pasar el pueblo de Lauterbrunnen llegamos a las cataratas Trümmelbachfälle en el interior de la montaña Schwarzer Mönch, escondidas detrás de paredes rocosas impresionantes. Hasta 20.000 litros de agua caen cada segundo por los diez saltos de agua, con una altura total de unos 200 metros y haciendo un ruido ensordecedor.

Desde allí nos dirigimos a nuestro hotel. Por la tarde decidimos contemplar la mejor vista de Interlaken desde el mirador Harder Kulm. Tomamos un funicular que sale cerca de la estación de Interlaken Ost y sube 735 m a través del bosque y pasando junto a una reserva de caza. Desde donde te deja el funicular, a cinco minutos a pie, se llega a un restaurante con una pequeña torre y tejado rojo y una agradable terraza donde tomamos una cerveza. Allí mismo se encuentra la plataforma panorámica con suelo transparente para observar Interlaken entre los lagos Brienz y Thune, y al fondo las cumbres nevadas del Eiger, Mönch y Jungfrau.

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Esta vez la bajada la hicimos también en el funicular con el objetivo de tener tiempo suficiente para recorrer Interlaken. He de decir que no fue precisamente la ciudad que más nos gustó de Suiza.

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Día 8

Ese día por la tarde viajaríamos a Lucerna. Pero la mañana la dedicamos a realizar la que resultó ser la mejor excursión del viaje por Suiza. Los turistas comodones y sin problemas de presupuesto que pasan por Interlaken no se pierden la subida al Jungfraujoch que es un puerto de montaña situado entre el Jungfrau y el Mönch a 3.471 m de altitud. Allí se encuentra un observatorio al que se accede en tren cremallera. El trayecto desde Interlaken Ost supone dos cambios de tren y cuesta el “módico” precio de 204 francos suizos. Pero ese no era el tipo de excursión que nos gusta (subir sentados, contemplar el paisaje rodeados de cientos de turistas orientales y volver sin ningún esfuerzo). Así que buscamos otra opción que resultó todo un acierto.

Salimos en coche desde nuestro hotel en Interlaken y nos dirigimos al pueblo de Grindelwald, en el Valle de Lauterbrunnen. Allí tomamos una telecabina que nos llevó a la estación de First superando un desnivel de 1.132 m. Desde allí se ve una espectacular panorámica de varios cuatro miles (Wetterhorn, Finsteraarhorn, Eiger). La estación es el punto de partida de varias rutas de trekking. Quizá la más conocida es la que pasando por el lago Bachalp llega hasta la cima del Faulhorn donde se encuentra un famoso refugio construido en 1830.

La caminata hasta el lago Bachalp nos llevó una hora. Pasando el lago y volviendo la vista atrás pudimos contemplar una de las imágenes más típicas de Suiza: el lago con el pico Schreckhorn (4.078 m) al fondo, todo cubierto de nieve.

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Continuamos la marcha durante otra hora  hasta llegar a la base del Faulhorn desde donde acometimos la subida a la cima que nos llevó otra media hora. En total hicimos una caminata de 515 m de desnivel. Desde lo alto de la cima se pueden ver, mirando al norte, los lagos que rodean a Interlaken y hacia el sur, el macizo central de los Alpes berneses, con el Eiger, Mönch y Jungfrau en el centro.

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De vuelta en Grindelwald tomamos una cerveza en una terraza a la sombra (hacía mucho calor) e iniciamos el viaje hacia Lucerna.

Día 9

En el plan de viaje habíamos contemplado la posibilidad de subir al Monte Pilatus (2.119 m) desde donde se ve una buena panorámica de Lucerna y de toda la Suiza central. La subida se puede hacer en telecabina o en tren cremallera (el más inclinado del mundo). Pero el día amaneció con una atmósfera no muy limpia. Había una cierta neblina que dificultaría la visibilidad desde la cima. Además pensamos que después de las experiencias anteriores no nos iba a impactar demasiado. Así que decidimos dedicar el único día en Lucerna a recorrer a pie la ciudad.

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Lucerna es una de las ciudades más bellas de Suiza y la más turística de todas. Se encuentra junto al Lago de los Cuatro Cantones. La imagen más característica de la ciudad es el puente medieval Kapellbrücke, uno de los puentes techados de madera más antiguos de Europa. En medio del puente se encuentra la Torre del Agua.

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El casco antiguo es peatonal y está lleno de plazas e iglesias. Allí se pueden ver muchas casas históricas, adornadas con frescos.

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Cera del puente Kapellbrücke se encuentra la iglesia jesuita del siglo XVII considerada como la primera obra barroca religiosa de Suiza.

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Otro de los monumentos característicos de la ciudad es la iglesia Hofkirche  con sus dos esbeltas torres.

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Después de patear el centro de la ciudad subimos por la calle Löwenstrasse hasta llegar a uno de los monumentos más famosos de Suiza, el León moribundo, cortado en la roca en conmemoración de los suizos que murieron como héroes en 1792 en las Tullerías.

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Por la tarde nos cayó un intenso chaparrón que afortunadamente duró menos de una hora y fue preludio de la lluvia continua del día siguiente. Nos resguardamos en otro puente cubierto de madera (el siguiente al Kapellbrücke). Cuando escampó nos dirigimos a la muralla medieval Museggmauer en la que todavía se conservan 13 torres, algunas de las cuales pueden ser visitadas.

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Para cenar fuimos a la zona de restaurantes que se encuentra junto al río Reuss, entre los puentes Rathaus-Steg y Kapellbrücke. Todos ellos muy caros, como todo en Suiza.

Día 10

Todo llega  a su fin. Y este era el día del regreso a Madrid. Teníamos el vuelo desde Ginebra a las 17:55 y como nos pillaba de paso, decidimos visitar por la mañana Berna y llegar a la hora de comer a Gruyères.

En Berna aparcamos cerca de Bärengraben (foso de los osos), que son el símbolo de la ciudad. Desde allí se ve una buena panorámica. Berna tiene numerosas fuentes, fachadas de arenisca, callejones y torres históricas que le dan un aire medieval carácterístico.

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Cruzamos el puente Nydeggbrücke y nos adentramos en el casco histórico que es Patrimonio Mundial de la UNESCO. Tomamos la calle Gerechtigkeitsgasse cuyas arcadas nos protegían de la fina lluvia que caía intermitentemente. De vez en cuando nos desviábamos de la calle para visitar algún monumento. A la derecha, la iglesia de San Pedro y San Pablo y el Ayuntamiento, y a la izquierda la Catedral. Al fondo de la calle se encuentra la Torre del Reloj, el edificio más emblemático de Berna.

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Pasando la torre y tomando la primera calle a la izquierda se llega a la Bundesplazt donde se encuentra el Parlamento Federal. Allí dimos por finalizada la visita y volvimos al coche para tomar la ruta de Gruyères.

Llegamos al mediodía a esta pequeña ciudad medieval que parece sacada de un libro de cuentos. Está en lo alto de un pequeño cerro, tiene un castillo y tres museos.

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Entramos en uno de los varios restaurantes de la plaza y tomamos, ¿cómo no?, una fondue de queso.

En una hora y media más de viaje estábamos en el Aeropuerto de Ginebra con tiempo suficiente para tomar nuestro vuelo.

Y nada más de momento. A continuación os dejo la película que he montado con las fotos y vídeos del viaje.

Un saludo.

Julio

 

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LA PUGLIA, EL TACÓN DE LA BOTA DE ITALIA

Recientemente hemos visitado la Puglia durante un fin de semana largo. Ha sido nuestro noveno viaje a Italia y seguramente no será el último, pues en el mes de julio tenemos previsto pasar una semana en los Dolomitas.

La Puglia es una región desconocida por el turismo de masas. No está incluida en los circuitos turísticos habituales, pues la zona pilla un poco a desmano. Sin embargo es fácil y barato llegar desde Madrid, pues Ryanair vuela a Bari, capital de la región.

La Puglia no destaca especialmente por el paisaje, como pudiera ser la Toscana. Es una zona bastante llana y los recorridos por las carreteras resultan un tanto monótonos. Pero lo que sí  que realmente merece la pena visitar son los pueblos y ciudades, que como en casi toda Italia tienen una gran riqueza cultural e histórica.

Durante los tres días del viaje hemos visitado Bari, Matera, Alberobello, Ostuni, Lecce, Otranto y Polignano a Mare. Pero no hemos tenido tiempo de ver otros lugares interesantes como Castel del Monte, Grotte di Castellano, Locorotondo, Cisternino, Monopoli, Gallipoli, Taranto y Brindisi (así queda una motivación para un posible segundo viaje)

A continuación podéis leer un resumen cronológico del viaje:

DIA 1 (sábado) – MADRID, BARI

Tuvimos que madrugar bastante, pero la contrapartida fue que a las 10 de la mañana ya habíamos aterrizado en Bari, por lo que teníamos todo el día por delante para visitar la ciudad. Recogimos el coche de alquiler que habíamos reservado y nos dirigimos al hotel donde pasaríamos la noche del sábado y la del lunes. La zona del hotel era de estacionamiento de pago, a un euro la hora, por lo que tuvimos que echar unas cuantas monedas para cubrir el tiempo restante hasta las 20:30.

El hotel se encontraba a 10 minutos del casco histórico. Iniciamos la visita por la Piazza Mercantile, centro neurálgico de la zona antigua, que ha sido “reurbanizada” en los últimos tiempos, pues se encontraba un tanto degradada. Allí se encuentra la Columna Infame que se utilizaba como lugar de escarnio público para deudores insolventes.

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Bari es la décima ciudad más grande de Italia. El casco histórico es muy agradable de recorrer tanto de día como de noche. El primer monumento que visitamos fue la Basílica de San Nicolás, espléndido ejemplo de la arquitectura románica de la región. Tiene dos torres laterales de diferente forma y altura y en la fachada hay tres puertas desde las que se accede a las naves interiores.

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En la basílica conviven conviven dos cultos: el católico y el ortodoxo. Este último está presente en la cripta donde se encuentra la tumba del santo y sus reliquias, todo con decoración bizantina.

Mientras que se hacía la hora de la comida recorrimos  las estrechas callejuelas, pasando por arcos, plazoletas y encantadores rincones:

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Comimos en un restaurante llamado Le Nicchie donde degustamos uno de los platos típicos de la zona, orechiette al brócoli.

Después nos dirigimos a la Catedral de Bari, que es la segunda iglesia más importante de la ciudad. Es de estilo románico y fue construida en el siglo XI. En su portada destaca un hermoso rosetón:

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Al este de la parte vieja de la ciudad, dentro del perímetro de la muralla y cerca del mar, nos encontramos con el majestuoso Castillo Normando Suevo construido por Federico II, con un gran patio de estilo renacentista y un piso superior con amplios salones que en la actualidad se utilizan para eventos y exposiciones.

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Por la noche, antes de cenar, dimos un paseo por la zona moderna de la ciudad, separada del casco antiguo por el Corso Vitorio Emmanuelle, centro neurálgico de la vida nocturna. Era sábado y todos los bares y restaurantes de la calle estaban a rebosar. En uno de ellos, llamado Mastro Ciccio, tomamos una pizza y una ensalada.

En el Corso Vittorio Emanuele  empieza la calle peatonal Sparano, donde se concentran todas las tiendas de marcas de lujo. A mitad de la calle, haciendo esquina con vía Putignani, se encuentra el edificio Mincuzzi, negocio histórico de ropa que se remonta al siglo XIX. Hoy en día es la tienda de Benetton.

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La calle paralela, Corso Cavour, está dominada por la fachada del Teatro Petruzzelli, el templo de la ópera de Bari, reabierto en 2009 después del incendio que lo devastó en 1991.

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DIA 2 (domingo) – MATERA, ALBEROBELLO, OSTUNI, LECCE

El plan del día era llegar con luz solar a Lecce donde habíamos reservado un Bed & Brealfast. Como en la Puglia anochece una hora antes que en España, deberíamos llegar allí a las cinco y media. Como queríamos hacer tres paradas en el camino, nos pusimos en carretera a las ocho de la mañana. Poco después de las nueve llegamos a Matera, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad y además Capital Europea de la Cultura 2019. Matera no se encuentra en la Puglia, sino en la región limítrofe de Basilicata, pero merece la pena desviarse para visitar esta sorprendente ciudad.

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La ciudad antigua es un conjunto de viviendas excavadas en la piedra volcánica con sus tejados que sirven de suelo a otras viviendas en niveles superiores. La ciudad se hizo famosa, en parte, gracias a la película de Mel Gibson “La pasión de Cristo”, pues la visión y ambiente de la ciudad recuerdan a un belén navideño. La visita de la ciudad es un continuo subir y bajar escaleras, recorrer callejuelas, descubrir sorprendentes rincones, visitar iglesias y contemplar las vistas desde espectaculares miradores.

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Uno de los lugares privilegiados para contemplar Matera es la plaza de San Pietro Caveoso, donde se puede visitar una iglesia construida en el siglo XVII.

En los años 50 los habitantes de las grutas fueron trasladadas a los barrios modernos para permitir llevar a cabo los complicados trabajos de restauración que devolvieron al centro histórico su belleza original.

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Desde Matera nos dirigimos a Alberobello, otra original ciudad italiana. Es famosa por los Trulli, que son casas blancas de piedra caliza con tejado cónico compuesto de piedras sin argamasa. La estructura se sostiene como si fuese un arco, con su piedra clave en el vértice.

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Alberobello fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996. La razón de esa forma tan particular de los techos era para evitar pagar impuestos. En el siglo XV, cualquiera que viviera bajo un techo, debía pagar por ello. Los habitantes de Alberobello se encargaban de quitar los tejados cada vez que venía un inspector, y así ahorrarse el impuesto.

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Un paseo de una hora fue suficiente para captar el encanto de la ciudad. Recorrimos la plaza principal y las calles aledañas. Subiendo por una de ellas, llegamos a un mirador desde donde se contempla esta vista:

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Teníamos previsto comer en Alberobello. Hicimos un intento en el el restaurante La Fontana 1914, en la plaza principal. Cuando llegamos estaba completo y nos dijeron que esperásemos media hora. Como ya íbamos un poco apretados de tiempo, pedimos en la barra unos panini de salchichas y una copa de vino de la Puglia. Y con este tentempié continuamos la ruta hacia Ostuni.

Ostuni es conocida en Italia como la Ciudad Blanca por sus típicas casas pintadas con cal.

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Se encuentra en una colina desde donde se contempla una espléndida vista del Adriático.

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En el casco histórico vimos restos de murallas medievales con torreones cilíndricos, calles estrechas y empinadas y una catedral del siglo XV.

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Después de la rápida visita a esta bella ciudad nos dirigimos hacia el final de la etapa del día, Lecce.

Tal como habíamos previsto, llegamos a Lecce cuando ya estaba anocheciendo, pero con tiempo suficiente para recorrer la ciudad antes de la hora de la cena. Al día siguiente por la mañana, antes de salir para Otranto, volvimos a repetir rápidamente el recorrido para tomar unas cuantas fotos con luz natural.

Lecce es conocida como la “Florencia del sur”, Es uno de los mejores ejemplos de arquitectura barroca en Italia. Su centro histórico rodeado de murallas alberga numerosas plazas, iglesias y edificios con fachadas barrocas.

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La Piazza di Sant Oronzo es el centro de la ciudad, con restos romanos y edificios nobiliarios. La mayor parte de la plaza está ocupada por el Anfiteatro Romano, descubierto a principios del siglo XX. Tiene forma elíptica y podía albergar veinte mil espectadores. Junto al Anfiteatro se alza la Columna de Sant Oronzo, que en su época señalaba el final de la Via Appia, en el puerto de Brindisi.

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Lo más espectacular de Lecce es La Piazza del Duomo, una de las plazas más bonitas de Italia. Forma un conjunto monumental en el que además de la catedral se integran varios edificios barrocos de gran belleza.

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Estuvimos unas dos horas paseando por el casco histórico y entrando en varias iglesias, además de la catedral. También vistamos el imponente Castillo de Carlos V, que actualmente alberga un museo. Acabamos la noche cenando en una trattoria.

DIA 3 (lunes) – LECCE, OTRANTO, POLIGNANO A MARE, BARI

Madrugamos y antes de salir para Otranto recorrimos de nuevo el casco histórico de Lecce, esta vez más deprisa que la noche anterior, con el único objetivo de tomar algunas fotos.

Ya en Otranto aparcamos en las inmediaciones del puerto, cerca de la Oficina de Turismo.

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Otranto es una de las ciudades más conocidas de la Puglia. El casco histórico, que se conserva casi intacto, está rodeado de murallas y dominado por el Gran Castillo Aragonés que fue construido por los aragoneses en el siglo XV para proteger la ciudad después de habérsela arrebatado a los otomanos

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Otranto es la ciudad más oriental de Italia, y da su nombre al canal de 70 km de ancho y que separa Italia de Albania.

La calle principal del pueblo es el Corso Garibaldi. En uno de sus extremos está la Porta Alfonsina en memoria de Alfonso, duque de Calabria, que liberó la ciudad de la dominación turca.

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Y en el otro extremo, la Porta a Mare, entre el Castillo Aragonés y la Torre Matta. Desde aquí hay unas escaleras de madera para bajar al puerto.

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Desviándonos un poco del Corso Garibaldi, por unas callejuelas, se llega a Catedral de Otranto, joya de la arquitectura  románico-pugliese, edificada en el siglo XI y conocida también como Catedrale dell’Annunziata.

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Como a media mañana ya habíamos visto Otranto, nos dirigimos a la última etapa del viaje, Polignano a Mare, con la idea de llegar a la hora de la comida.

Polignano a Mare es la cuna del famoso cantante Domenico Modugno, autor e intérprete de una de las canciones italianas más famosas de todos los tiempos. Volare. Eso es lo que precisamente sugiere su estatua junto al mar.

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El pueblo está construido sobre un espectacular acantilado con multitud de grutas excavadas por la fuerza del mar. En una de ellas llamada Grotta Pallazese se encuentra el restaurante más famoso de la ciudad. Allí nos dirigimos a comer, pero para nuestra sorpresa y disgusto lo encontramos cerrado, por no ser temporada turística.

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No era éste el único restaurante cerrado. Nos costó, pero al fin encontramos un sitio bastante animado donde comimos unos linguini alle vongole que estaban realmente buenos.

Después de comer recorrimos las estrechas calles del pueblo, seguramente muy animadas en verano, pero solitarias en ese día de invierno.

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La línea costera de acantilados presenta un corte en el centro del pueblo, con un pequeño entrante del mar que acaba en una playa de pequeñas piedras llamada Lama Monachile.

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En esta zona es muy habitual ver bañistas lanzarse al mar desde el acantilado (en verano por supuesto). Aquí se ha celebrado varios años el campeonato de saltos Red Bull Cliff Diving World Series.

Y cuando empezó a ponerse el sol nos despedimos de Polignano y regresamos al punto de partida del viaje, Bari, donde dimos un último paseo nocturno y disfrutamos de una agradable cena.

DIA 4 (martes) –BARI, MADRID

Teníamos el vuelo de vuelta a las 10:15. Madrugamos, pues había que llegar al aeropuerto con tiempo suficiente para devolver el coche de alquiler y llegar a embarcar con margen de tiempo razonable.

Y nada más por esta vez. Como de costumbre os dejo un vídeo que he montado con las fotos del viaje y música italiana de fondo.

Un saludo.

Julio

 

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VIETNAM, LA SONRISA DE ASIA

Hasta ahora Asia no ha sido mi continente favorito para viajar. Sólo he realizado un viaje de turismo por Tailandia, Indonesia y Hong Kong  hace treinta años, y un viaje de trabajo a Japón durante una semana, hace diecisiete años. En Asia hay destinos muy populares, como la India y China, que nunca me han atraído.

Estos eran los antecedentes cuando hace varios meses unos amigos propusieron ir a Vietnam. El plan sonaba bien pues toda la gente que conozco que ha hecho este viaje habla muy bien de la experiencia: paisajes, monumentos, gastronomía, seguridad. Parece que Vietnam está de moda, y ahora podía ser el momento ideal, antes de que el turismo llegue a masificarse.

Para la organización del viaje consideré diferentes alternativas, pero finalmente me decidí por contratar los servicios de una agencia vietnamita llamada Asiatica Travel que organizan viajes a medida. Yo compré los billetes de avión para las cuatro personas que éramos en el grupo y ellos se encargaron de todo lo demás (traslados en vehículo privado con chófer y guía, hoteles, visitas, vuelos internos, etc.). En los últimos años, todos los viajes los he organizado sin recurrir a una agencia, pero esta vez, la lejanía y la complejidad del itinerario me decantaron por contratar con una agencia, y he de decir que todo salió perfecto.

El viaje ha durado dos semanas (del 28 de noviembre al 12 de diciembre), la mayor parte del tiempo en Vietnam y los dos últimos días en Camboya para visitar los templos de Angkor. Antes de pasar a relatar el viaje, os comento algunas cuestiones generales:

  • Conviene evitar la temporada de los monzones (de mayo a noviembre). Pero en ningún mes del año hay garantía de que el tiempo sea estable y no llueva a lo largo de todo Vietnam, pues el país es muy largo (más de 2.000 km de norte a sur) y con diferencias climáticas importantes. En nuestro viaje disfrutamos en general de buen tiempo (22º y nublado en Hanoi, misma temperatura y algo de lluvia en el centro y 30º y despejado en Saigón y el delta del Mekong)
  • El país es muy seguro y la gente muy amable.
  • Para los amantes de la cocina oriental, la comida vietnamita es una delicia (más suave y delicada y menos grasienta que la china)
  • No hay que preocuparse de llevar adaptadores de corriente. La tensión es de 220 V y los enchufes admiten clavijas redondas y planas.
  • La moneda vietnamita se llama Dong. Un euro equivale aproximadamente a 27.000 Dongs. Hay que tener mucho cuidado, pues a veces te puedes confundir con tantos ceros en los billetes. El tipo de cambio que aplican al comprar Dongs es muy estable y casi no hay diferencia entre unos sitios y otros, por lo que lo más cómodo es cambiar en los hoteles. Lo mejor es llevar euros y cambiarlos allí. Sale más rentable que utilizar tarjetas de crédito por las altas comisiones que cargan los bancos fuera de la zona euro.

A continuación podéis leer un resumen cronológico del viaje:

DIA 1 – SALIDA DESDE MADRID

Salimos a media tarde en un vuelo de Turkish Airlines hacia Estambul, donde hicimos escala para tomar por la noche el vuelo que nos llevaría a Hanoi.

DIA 2 – LLEGADA A HANOI

Llegamos a media tarde al aeropuerto de Hanoi. Los trámites aduaneros fueron sencillos, pues actualmente no es necesario visado para estancias inferiores a 15 días. Pero sólo se puede entrar una vez a Vietnam en ese periodo. Si por ejemplo, se pasa a Camboya y luego se vuelve a Vietnam para coger el vuelo de regreso a España, puede haber problemas.

A la salida del aeropuerto nos estaba esperando una guía y un chófer para llevarnos al hotel. Lo único que hicimos esa noche fue pasear por los alrededores del hotel y cenar en un restaurante cercano de los recomendados en Tripadvisor. La cena resultó ser la peor del viaje. Dos de los platos que pedimos no superaban el aprobado, pero no dijimos nada pues no nos apetecía empezar el viaje reclamando.  Cuando pedimos la cuenta nos solicitaron que rellenásemos una encueta de satisfacción, y ahí no nos dio ningún reparo en poner comentarios negativos. Pero para nuestra sorpresa, vino el camarero a pedirnos explicaciones sobre la baja calificación. Y ahí no acabó la cosa. Después vino el dueño o encargado y nos sometió a un auténtico interrogatorio de tercer grado, lo que nos hizo casi arrepentirnos de haber puntuado tan bajo. Afortunadamente tuvieron el detalle de no cobrarnos los platos en litigio.

DIA 3 – HANOI

Ese día estaba dedicado a recorrer Hanoi. Aunque no es una ciudad espectacular como pudiera ser Bangkor, tiene bastantes cosas que ver y en su conjunto resulta ser una ciudad interesante y agradable de recorrer. La ciudad tiene más de 1.000 años de antigüedad y su arquitectura conserva vestigios coloniales, pues por allí han pasado chinos y franceses.

En el corazón de la ciudad se encuentra su caótico casco viejo, con calles estrechas y ruidosas por el bullicio de las personas y los pitidos de las motos que materialmente inundan la ciudad (siete millones de personas y cuatro millones de motos)

Una característica de las casas de Hanoi (y en general de todo Vietnam) es que son muy estrechas y de varias alturas y en la planta baja hay un local comercial. La razón es que es muy caro el metro de fachada, por lo que lo compensan con profundidad y altura.

La primera visita del programa era el Mausoleo de Ho Chi Minh situado en la plaza Ba Dinh, una enorme explanada presidida por una gran bandera vietnamita. No pudimos acceder al recinto donde se encuentra embalsamado el líder de la independencia vietnamita, por estar en periodo de mantenimiento. Aún así nos acercamos y paseamos por los alrededores que forman un entorno monumental. Muy cerca se encuentra la Pagoda de Pilar Único, pagoda muy pequeña con forma de flor de loto, en medio de un pequeño lago artificial.

A continuación nos dirigimos hacia el Templo de la Literatura, seguramente el conjunto arquitectónico más visitado de Hanoi. Se trata de un conjunto de edificios y templos dedicados al culto de Confucio. Es uno de los pocos lugares de todo Vietnam dedicados a este culto, ya que el pais es en su mayoría budista.

Aquí empezó a funcionar la primera universidad de Vietnam en el año 1076, construida para formar a los mandarines según las normas del confucionismo.

Después de comer visitamos por fuera la Catedral de Hanoi construida por los franceses en 1886 y que recuerda, cómo no, a Notre Dame de París.

La última visita de la tarde fue al Lago Hoan Kiem, precioso lago situado en el centro de la ciudad. donde se encuentra el Templo de la Montaña de Jade (Ngoc Son)

Dentro del templo se puede ver una enorme tortuga disecada hallada en el lago. Al templo se accede por el célebre Puente del Sol Naciente, puente de madera de color rojo.

La vuelta al hotel la hicimos montados en  rickshaws, con los que nos zambullimos en el caos circulatorio de la ciudad.

Por la noche nos acercamos a una calle peatonal llamada Ta Hien, llena de bares, en uno de los cuales nos tomamos una buena cerveza local de barril.

DIA 4 – HANOI, BAHIA DE HALONG

Ese día nos esperaba uno de los platos fuertes del viaje: un minicrucero por la Bahía de Halong. Es un conjunto de 1.969 islas, islotes y peñascos diseminados en una superficie de 1.500 km2 por todo el Golfo de Tonkín. Cuenta con una protección especial de la UNESCO. El paisaje y la atmósfera que lo rodea son de una gran belleza.

La bahía se encuentra a unos 150 kms de Hanoi, lo que supone más de tres horas de viaje. Hay excursiones de ida y vuelta en el día desde Hanoi, pero el plan resulta un poco apretado. Además, pasar la noche en el barco tiene su encanto.

Embarcamos a media mañana y después de la habitual charla sobre la seguridad nos sirvieron la comida. Un detalle a tener en cuenta es que aunque vayas en un viaje organizado con guía en español, éste no embarca, sino que se queda en tierra hasta el día siguiente. Y en el barco solamente se habla inglés.

Por la tarde había la posibilidad de elegir entre dos excursiones: vista a la isla Titov para nadar en una pequeña playa, o subir hasta la cima por una escalera de 400 escalones desde donde se contempla una excelente panorámica de la bahía.

O embarcar en un pequeño barco de bambú, o en un kayak, para visitar Luon Cave, que es una especie de laguna interior en uno de los islotes a la que se accede por una gruta. Esta fue la excursión que elegimos, pues el tiempo no invitaba a ir de playa.

De vuelta en el barco asistimos a un curso práctico de cocina vietnamita como preludio de la cena.

DIA 5 – BAHIA DE HALONG, HUE

Ese día madrugamos bastante, pues a las siete y media estaba prevista una excursión a Sung Sot cave (Cueva de las Sorpresas). Tomamos un desayuno rápido y nos dirigimos a la pequeña isla de Bo Hon. El barco atracó en medio de una pequeña bahía y desde allí llegamos a la isla  en una lancha

La cueva fue descubierta en el año 1901 por un explorador francés. La entrada está a unos 30 metros sobre el nivel del mar y se accede por unas escalinatas de poca dificultad. Esta es la vista desde la entrada de la cueva;

La cueva tiene tres salas visitables.  La segunda de ellas es realmente espectacular por la amplitud, las enormes estalactitas y estalagmitas y la colorida iluminación.

Ya de vuelta en el barco, nos sirvieron un copioso brunch mientras hacíamos el trayecto de regreso al puerto. Al llegar nos estaba esperando la guía y el chófer para llevarnos al aeropuerto de Hanoi donde tomaríamos un vuelo local con destino a Hue, antigua ciudad imperial.

En el camino paramos en el pueblo de Yen Duc para ver el espectáculo de Marionetas sobre el agua. Es un arte milenario que representa escenas tradicionales de la vida vietnamita acompañado de música y cánticos y utilizando marionetas en un entorno acuático.

Llegamos a Hue de noche, por lo que no nos molestamos en buscar un restaurante y cenamos en el hotel

DIA 6 – HUE

Hue está situada en el centro de Vietnam, en la zona más estrecha. Fue capital del país hasta 1945. El conjunto arquitectónico de su ciudadela fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1993. Por su extensión y estilo es similar a la Ciudad Prohibida de Pekín. La ciudad está dividida en dos por el río Perfume. A un lado queda la ciudadela imperial y al otro la zona moderna donde se encuentran los hoteles y restaurantes.

A primera hora de la mañana iniciamos la visita a la Ciudadela. Tiene un perímetro de 10 kilómetros y todavía conserva en buen estado sus murallas y principales puertas. En su interior visitamos templos de varias dinastías de emperadores, pagodas y museos. La última dinastía de emperadores fue la Nguyen que reinó desde 1802 a 1945.

  Desde la Ciudadela nos dirigimos en barco a la Pagoda Thien Mu. Es de forma hexagonal y data de 1601. El templo está ubicado sobre una colina situada en la ladera izquierda del río Perfume.

Después de visitar la pagoda continuamos la ruta en  barco hasta el pueblo de Thuy Bieu. Allí se encuentra un complejo hotelero rural donde nos dieron un curso de cocina vietmita cuyo resultado degustamos, junto con otros platos en los que no intervinimos . Después de un relajante paseo por los jardines y huertos del complejo y un todavía más relajante masaje de cervicales y pies, volvimos a Hue navegando por el río Perfume.

Durante el día había estado lloviznando de manera intermitente, pero por la noche arreció la lluvia, justo cuando salimos del hotel en busca de un restaurante. Cenamos en La Carambole, recomendado por nuestro guía, recomendación que fue acertada.

DIA 7 – HUE, DA NANG, HOI AN

Antes de iniciar el viaje hacia Hoi An, visitamos la Tumba del Emperador Tu Duc que se encuentra a unos seis kms de Hue.  Es un conjunto arquitectónico de templos y tumbas alrededor de un hermoso lago y en medio de de un paraje natural de gran belleza.

El mismo emperador Tu Duc diseñó el conjunto arquitectónico, que una vez terminado en 1867 utilizó en vida como palacio de verano y lugar de retiro. En la tumba propiamente dicha no se encuentra el cadáver del emperador. Para evitar saqueos, Tu Duc fue enterrado en un lugar secreto por 200 trabajadores. Estas personas fueron decapitadas tras completar la tarea para que no revelaran el secreto. A día de hoy, todavía no se han encontrado los restos de Tu Duc, aunque se cree que están enterrados en la pequeña isla del lago.

Después de esta visita  continuamos la ruta en dirección a Da Nang, ciudad famosa por albergar la mayor base militar americana en la época de la guerra.

Para llegar a Da Nang hay que atravesar la cordillera Truong Son, lo que se hace por una estrecha y serpenteante carretera que corona el puerto de Hai Van (Paso de las Nubes) o cruzando por un túnel construido en el año 2005. La subida al puerto ha quedado como ruta turística para poder contemplar unas fantásticas vistas del centro de Vietnam. Pero ese día las nubes cubrían toda la montaña y la subida podía ser peligrosa y no tener la recompensa de las vistas, con lo cual el guía decidió hacer uso del túnel.

Da Nang es la cuarta ciudad más grande de Vietnam (después de Saigón, Hanoi y Hai Phong). Muy cerca de la ciudad se encuentra uno de los lugares más visitados por los turistas y lugar de retiro espiritual y peregrinaje de las vietnamitas. Se trata de las Montañas de Mármol, que es un grupo de 5 montañas que miden 2 kilómetros de largo, 800 metros de ancho y 500 metros de altura. La montaña Thuy Son (Montaña del Agua) es la montaña más grande de todo el grupo. Tiene varias cuevas, pagodas y miradores con unas vistas espectaculares de la ciudad de Da Nang y la costa con el mar de China al fondo.

Para subir a las cuevas y pagodas de esta montaña hay una escalera compuesta de 108 peldaños, y desde el año 2011 está en funcionamiento un ascensor.

Después de esta interesante visita seguimos en dirección a Hoi An, una de las ciudades más hermosas de Vietnam. Llegamos al mediodía y fuimos directamente a un restaurante. Después de una agradable comida y una primera toma de contacto con la ciudad, llegamos al hotel que teníamos reservado en la zona de la playa, a varios kms del centro de la ciudad. Se trataba de un lujoso resort con playa privada que la metereología nos impidió disfrutar.

Después de un rato de descanso y cuando ya empezaba a anochecer, tomamos el shuttle bus del hotel para visitar la ciudad de noche. Hoi An tienen un sabor antiguo y tradicional, con muchos vestigios de cultura china, japonesa y francesa que  le han valido el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad. Está bañada por el rio Thu Bon y fue un importante puerto pesquero durante los siglos XVI al XVIII. El casco antiguo de Hoi An se conserva intacto, gracias a que durante la guerra la mayor parte de las operaciones militares se concentraron en la vecina ciudad de Hue. Además las leyes vigentes prohiben modificar los edificios del casco histórico e incluso la circulación de coches y motos por sus calles (pero sí pueden circular las bicicletas)

La visita nocturna de Hoi An tiene un gran encanto, pues todas las calles están iluminadas con farolillos.

DIA 8 – HOi AN

El día estaba dedicado íntegramente a visitar la ciudad. Además de patear sus agradables calles y puentes y visitar el mercado local, hicimos el recorrido turístico por cinco lugares históricos especialmente conservados, cuya visita necesita la adquisición de una entrada.

El Puente Japonés, que es quizá la imagen más famosa de la ciudad y mejor ejemplo de su pasado mercantil. Fue construido por los comerciantes japoneses para unir su barrio con  el de los chinos.

La Pagoda de Phuoc Kien que fue construida por marineros chinos en el siglo XVII en honor a Thien Hau Thanh Mau, considerada por ellos como la Diosa del Mar y protectora de marineros y pescadores

El Museo de Historia de la Ciudad Bao Tang, con varios siglos de antiguedad, donde se muestra una colección de cerámica, utensilios, trajes, muebles, etc.

Además se pueden visitar dos casas antiguas, la de Tao Ky y la de Phung Hung.

Después de las visitas de “pago” entramos a conocer el mercado local, que siempre es una de las visitas más pintorescas de cualquier ciudad.

Al salir del mercado despedimos al guía y dedicamos el resto del día a actividades comerciales. Aquí fue donde hicimos la mayor parte de las compras del viaje. Al caer la tarde tomamos el shuttle bus de vuelta al hotel.

DIA 9 – HOi AN, AEROPUERTO DA NANG, SAIGÓN

Por la mañana nos trasladaron al aeropuerto de Da Nang donde tomamos un vuelo interno con destino a Saigón. Allí nos estaba esperando nuestro nuevo guía, un vietnamita con acento y expresiones cubanas que había adquirido en una estancia de varios años en Cuba.

Desde el aeropuerto fuimos directamente a visitar una de las atracciones turísticas de la zona, situada a 27 kms de la ciudad. Se trata de los Túneles de Cu Chi, una red de más de 200 kms de estrechas galerías subterráneas en varios niveles, excavadas a mano por los guerrilleros del Viet Cong para refugiarse y defenderse durante la guerra de Vietnam.

Los túneles son estrechos y claustrofóbicos, sin iluminación y con el ambiente cargado de humedad. Hay que avanzar a gatas o en cuclillas.

La visita comenzó con la proyección de un documental. El material audiovisual está compuesto por grabaciones en blanco y negro de escenas de la vida cotidiana y de la guerra en esa zona “liberada” por el Viet Cong. Aunque la calidad del material es pobre, transmite bastante bien el horror de la guerra. La narración tenía un estilo y un tono que recordaban los ardorosos discursos de la Guerra Fría. En el resto de visitas en Saigon relacionadas con la guerra, los mensajes eran más objetivos y comedidos.

La visita por Cuchi continuó por unas recreaciones y maquetas donde pudimos ver cómo era la vida en los túneles: escuelas, comedores, dormitorios, trincheras, hospitales, talleres, salas de mando, etc.

También tuvimos oportunidad de ver los cráteres formados por los impactos de las bombas americanas lanzadas desde los bombarderos B-52 y una muestra de las distintas clases de trampas utilizadas por el Viet Cong para herir o matar al enemigo.

Y para finalizar nos introdujimos en un pequeño tramo de un túnel que aunque había sido ensanchado para los turistas, tuvimos que recorrer en cuclillas unos 20 m casi a oscuras y así vivir en primera persona lo duro que debió ser la vida de los 10.000 vietnamitas que allí vivieron durante la guerra.

A media tarde llegamos a Saigón y después de descansar un rato en el hotel, nos dispusimos a conocer la ciudad de noche.

El nombre oficial de Saigón desde la reunificación del país en 1975 es Ciudad Ho Chi Minh, aunque se sigue utilizando el nombre tradicional. Es la ciudad más grande de Vietnam y la que posee el mayor número de motos del mundo (unos siete millones). Es una ciudad más cosmopolita y occidentalizada que Hanoi. Sus altos rascacielos iluminados de noche le dan un aspecto parecido, salvando las distancias, a Seul, Singapur o Tokio. Además, en la época en la que estuvimos había bastante iluminación navideña

DIA 10 – SAIGÓN

Ese día estuvo dedicado íntegramente a recorrer Saig.on. La primera visita fue a la Catedral de Nôtre Dame, construida entre los años 1877 y 1880 en la época de la dominación francesa

Muy cerca de la catedral se encuentra la Oficina de Correos que fue diseñada por Gustave Eiffel y es uno de los edificios más bellos de Saigón.

A continuación nos dirigimos al Palacio de la Reunificación, antiguo Palacio Presidencial del régimen de Vietnam del Sur. El palacio se encuentra tal como estaba en los últimos días de la guerra. Su recorrido es una auténtica lección de historia. Se pueden ver los salones para las fiestas y recepciones, los comedores, los aposentos privados, los despachos del presidente y primer ministro (Van Thieu y Cao Ky), las salas de reuniones, el búnker con su centro de mando y comunicaciones, el Mercedes del presidente. Y en el patio, abundante material de guerra abandonado por los americanos.

La lección de historia continuó en el Museo de la Guerra, dedicado a exponer las supuestas violaciones de los derechos humanos que se cometieron durante la guerra de Vietnam. Realmente es una exposición fotográfica sobre los efectos de la guerra. Se puede ver la foto de la niña del napalm, del general survietnamita que ejecuta a un guerrillero esposado en Saigón, de la aldea de My Lai, etc. Pero las fotografías más desgarradoras son las relacionadas con los efectos del agente naranja utilizado para desforestar la jungla y privar de sus escondites a los guerrilleros. El Gobierno de Vietnam estima que 400 000 personas murieron o quedaron con secuelas, y 500 000 niños nacieron con malformaciones congénitas como resultado del agente naranja.

A continuación hicimos un recorrido por el barrio chino de Cho Lon, pero sin bajarnos del coche. Después visitamos la pagoda Thien Hau, construída por comerciantes cantoneses en el siglo XIX que está dedicada a la diosa del mar y los navegantes.

Acabamos la mañana recorriendo el enorme mercado de Ben Thanh, donde se puede comprar prácticamente de todo. El edificio ocupa toda una manzana de 13.000 metros cuadrados y tiene cuatro entradas. En las tiendas de la zona periférica, los vendedores visten con camisa azul de manga corta y además tienen la peculiaridad de que no regatean, pues es la zona de precios fijos. No hace falta decir cómo se funciona en el resto del mercado.

Cerca del mercado se encuentra el Street Food Market que es una especie de calle cubierta, llena de puestos de comida y zonas de bancos para comer. La oferta gastronómica es muy amplia. Eliges, pagas, buscas donde sentarte y al cabo de unos minutos te lo llevan. Es un lugar muy conocido y frecuentado por los turistas.

Ahí estuvimos comiendo y después regresamos al hotel para recuperar fuerzas de cara a la segunda y última noche en Saigón.

Después de un baño en la piscina del hotel salimos a pasear por los alrededores. Recorrimos el Nguyen Hue Boulevard, una ancha avenida con tráfico en los laterales y una amplia zona peatonal en el centro. Esta es la zona de los grandes rascacielos de Saigón. El bullicio, la iluminación de los edificios y los carteles luminosos recuerdan el Times Square de Nueva York.

Finalizamos la velada en un restaurante llamado Anan Saigon. Como estaba lleno y no teníamos reserva, nos ofrecieron cenar en la terraza (azotea), habilitada como bar de copas con taburetes y mesas altas y estrechas. La incomodidad se compensó con la calidad de la comida y con las fantásticas vistas nocturnas de la ciudad.

DIA 11 – SAIGÓN, BEN TRE, CAN THO

Este día y el siguiente estaban dedicados a explorar el delta del Mekong, que es el mayor río de Vietnam. Nace en China y pasa por Birmania, Tailandia, Laos, Camboya y desemboca por Vietnam en el Mar de la China a través de nueve brazos. En el delta viven más de 20 millones de personas, ocupa un área de 40.000 kilómetros cuadrados distribuidos en un total de 13 provincias vietnamitas.

Llegamos con el coche a un embarcadero de Ben Tre (uno de los brazos del Mekong que da nombre a una de las trece provincias). Allí tomamos un barco para hacer un agradable recorrido por la intrincada red de brazos de río e islas.

Nos cruzamos con barcos, barcazas y botes de todo tipo y observamos las actividades de los pescadores y campesinos en las orillas. En el delta se produce la mayor cantidad de arroz de Vietnam, que es el primer exportador mundial. Pero también se cultivan muchas frutas y hortalizas.

Hicimos una parada para ver cómo se procesaban los cocos para obtener caramelos y licor.

Y otra parada para degustar una selección de frutas de la zona y contemplar la elaboración artesanal de estores.

Al mediodía dejamos el barco y nos montamos en un motocarro que nos llevó a un restaurante donde degustamos, entre otras cosas, unos rollitos vietnamitas con pescado de la zona. La vuelta al embarcadero donde habíamos dejado el coche la hicimos en barcas de remos tipo góndola.

Desde allí nos dirigimos a Can Tho, la ciudad más importante del delta, donde pasaríamos la noche.

DIA 12 – CAN THO, SAIGÓN, SIEM REAP (CAMBOYA)

Nos levantamos temprano para llegar a buena hora al mercado flotante de Cai Rang, al que se accede lógicamente en barco. Este es un mercado mayorista de frutas y hortalizas. La venta se hace sobre el río porque en el delta las carreteras no están preparadas para el tráfico de grandes camiones. Para saber el tipo de mercancía que lleva cada barco, hay que mirar la fruta o verdura que muestra en lo alto de un palo de bambú.

Después de recorrer el mercado flotante paramos en Ba Cong, un huerto frutal para degustar alguna de las futas de la zona.

Y desde allí nos dirigimos a un típico mercado local de pescado, frutas y verduras lleno de colorido.

Y la última visita por la zona fue a la casa de Binh Thuy. Esta casa fue construida en 1895, utilizando maderas preciosas y presenta una combinación armoniosa entre tres estilos arquitectónicos: vietnamita, francés y chino. El lugar fue testigo del romántico amor entre la escritora francesa Marguerite Duras y Huynh Thuy Le, hijo de la familia Huynh, propietaria de la residencia. En la casa se rodaron escenas de la película El Amante.

De camino al aeropuerto de Saigón vivimos una de las anécdotas del viaje. Circulábamos por una autovía de dos carriles por cada sentido con una valla en medio. En un punto determinado había una discontinuidad en la valla, cosa que aprovechaban una multitud de motos que salían de una empresa a la derecha para cruzar la autovía. El flujo de las motos se colapsó y  formó un enorme tapón que impedía la circulación de vehículos. Aunque con cuentagotas iban pasando las motos, el colapso se mantenía porque seguían incorporándose cientos de motos por la derecha. Parecía imposible que sin la intervención de agentes de tráfico el tapón pudiera deshacerse. Menos mal que llevábamos bastante margen de seguridad para tomar el vuelo, pues si no nos hubiésemos puesto muy nerviosos. Milagrosamente en una media hora conseguimos salir del atasco.

En el aeropuerto tomamos un vuelo con destino a Siem Reap (Camboya), ciudad cerca de la cual se encuentra el complejo de templos de Angkor.

Para entrar en Camboya hay que llevar preparados 30 dólares y una foto de carnet para obtener en el mismo aeropuerto un visado turístico. Aquí, al contrario que en Vietnam, no hace falta utilizar la moneda local, pues todo se paga en dólares.

A la salida del aeropuerto nos estaba esperando nuestro cuarto y último guía del viaje para llevarnos al hotel.

DIA 13 – SIEM REAP: ANGKOR THOM Y ANGKOR WAT

Todas las muchedumbres de turistas que no habíamos visto en Vietnam las encontramos aquí. Miles y miles de chinos, coreanos, japoneses (y algunos occidentales) inundan todo el complejo de Angkor. No es extraño, pues en mi opinión Angkor junto con Egipto son los conjuntos arqueológicos más espectaculares del mundo.

Angkor es la región de Camboya que alojó las sucesivas capitales del Impero Jemer que durante su época de esplendor se extendía  desde el Mar de China hasta e Golfo de Bengala. Sus monumentos y templos se encuentran cerca de la actual ciudad de Siem Reap y fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1992.

La mayoría de los templos se construyeron en los siglos XI y XII y se abandonaron en el siglo XVI por razones todavía no suficientemente aclaradas. Como consecuencia de este abandono, en muchos casos los templos fueron invadidos por la vegetación de la selva. Hubo una excepción, el templo de Ankor Wat, que nunca llegó a abandonarse, siendo mantenido desde hace siglos por monjes budistas.

Camboya tiene más de 1.000 templos. El mínimo tiempo para ver algunos de los más importantes es de dos días. Los que sólo van un día tienen que conformarse con visitar los tres más conocidos: Bayón, Angkor Wat y Ta Promh. Nosotros estuvimos dos días

Después de adquirir el pase de tres días que sirve para entrar en todos los templos de la zona, nos dirigimos a Angkor Thom, que era la ciudad real fortificada con forma de cuadrado de 3 km de lado y rodeada de un foso y un muro de 8 m de alto.

Angkor Thom fue construido dentro de la cosmogonía hindú, dedicado al dios Visnu, aunque más tarde se dedicaría al budismo. En el centro de Angkor Thom está el templo Bayon. Es fácilmente reconocible por sus 54 torres, con la cara de Buda por los cuatro lados. Además en su parte inferior hay un bajo relieve impresionante en el que están esculpidas escenas cotidianas de la vida del rey y del pueblo.

Dentro de Angkor Thom y al norte del templo de Bayon se encuentra el templo de Baphuon. Es un templo de forma piramidal con cinco plantas y 25 m de altura. que representa el Monte Meru y estaba dedicado al dios hindú Shiva.

A continuación pasamos sin pararnos por otro templo hinduista más pequeño, el de Phimeanakas.

Otro punto interesante que vimos a continuación fue la Terraza de los Elefantes. El nombre hace referencia a los relieves de estos animales que aparecen en su base. El uso principal de esta terraza era como escenario para las ceremonias reales tras conseguir la victoria en una batalla.

La siguiente visita fue  la del templo de Ta Promh, uno de los más espectaculares por estar invadido por la vegetación de la selva.

El templo sirvió como monasterio budista, llegando a alojar  a más de 10.000 personas.​ En la actualidad la fama de este templo se debe al hecho de ser uno de los pocos monumentos que todavía no ha sido “rescatado de la selva”, pues fue el templo elegido por la Ëcole française d’Extrême Orient para mostrar el estado en el que se encontraban los templos de Angkor a finales del siglo XIX, cuando fueron descubiertos por los occidentales.​ A raíz de esta falta de intervención, el lugar ofrece una impactante combinación de ruinas y naturaleza que lo han convertido en una de las principales atracciones turísticas de Camboya.

Por todo el templo crecen unas enormes higueras de muchos metros de altura, cuyas raíces se entrelazan con las rocas. De hecho, las raíces están derribando algunos de los edificios, lo que hace que las labores de conservación sean complicadas.

El templo también se ha hecho famoso por ser escenario del rodaje de algunas secuencias de la película Tomb Raider de Angelina Jolie.

La última visita del día fue Angkor Wat, el templo más famoso, que se ha convertido en un símbolo de Camboya, hasta el punto de figurar en la bandera del país.

Angkor Wat  es el templo más grande y también el mejor conservado de Angkor. Está considerado como el mayor monumneto religioso jamás construido, y uno de los tesoros arqueológicos más importantes del mundo.

El templo consta de tres recintos rectangulares concéntricos de altura creciente, rodeados por un lago perimetral de 3,6 km de longitud. En el recinto interior se elevan cinco torres en forma de loto, alcanzando la torre central una altura de 42 m sobre el santuario, y 65 m sobre el nivel del suelo.

Llegamos al templo al atardecer, la mejor hora para tomar la típica foto, con el sol iluminando la fachada principal que se refleja en el agua.

Lo que no pudimos hacer fue subir a la torre central para contemplar el paisaje que rodea al templo, pues había una cola kilométrica de orientales.

Después de un día tan intenso nos retiramos a descansar un rato en la piscina del hotel. A las 20:00 habíamos quedado con el guía y chófer que nos trasladaron a un restaurante con espectáculo. La cena no tuvo nada de especial, pero el espectáculo fue muy interesante. Estaba basado en la danza apsara, que es la danza tradicional camboyana. Con sus vistosos trajes y sus tocados de color dorado, el apsara cuenta historias de amor y batallas que recuerdan el esplendor del Imperio Jemer. La esencia del apsara son torsiones de manos y pies y movimientos lentos.

DIA 14 – SIEM REAP: GRUPO RULOUS, BANTEAY SREI, BANTEAY SAMRE, PRE RUP

El último día del viaje estaba dedicado a visitar un conjunto de templos más alejados de Siem Reap (16 kms), más pequeños, menos conocidos y más antiguos.

Empezamos por el complejo de templos preangkonianos de Rulous. El primero de ellos es el de Preah Ko.

Y el siguiente, el de Bakong, el más grande de este grupo y característico por su piedra arenisca.

Continuamos la visita por el templo más conocido de esta zona, el de Banteay Srei. Este templo es el único del complejo que fue construido por mujeres a finales del siglo X y dicen de él que es probablemente el más bonito de todos. Para su construcción se eligió una piedra de arenisca rojiza y, aunque es un templo mucho más pequeño que los demás, es sin duda una visita obligada dentro de Angkor (si se está al menos dos días). Sus relieves y esculturas están trabajadas al detalle y están magnificamente conservadas.

Después de visitar este templo nos sentamos un rato a descansar (y comer). Ya sólo nos quedaba una visita para completar el programa previsto, el templo de Banteay Samre, con sus muros de arenisca de color rosa y decorados con los bajo relieves de temática hinduista más finos de todo Angkor.

Y como teníamos margen suficiente de tiempo, hicimos una última visita de “propina”, el templo de Pre Rup, en el que lo más interesante es subir sus empinadas escaleras para ver las vistas panorámicas de la selva.

Y desde aquí nos dirigimos al aeropuerto de Siem Reap para regresar a Madrid, haciendo dos escalas, la primera en Bangkor y la segunda en Estambul.

Y como de costumbre os dejo un breve audiovisual que he montado con las fotos y vídeos del viaje y música vietnamita de fondo.

Un saludo.

Julio

 

 

 

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DUNAS Y OASIS AL SUR DE MARRUECOS

Hace cuatro años escribí un post titulado “MARRUECOS, TAN CERCA, TAN DISTINTO” en el que hice un resumen de mis primeros recorridos por Marruecos en los años ochenta. El buen sabor de boca que me dejaron aquellos viajes ha mantenido viva la ilusión de volver a revivir aquellos momentos, aquellos paisajes, aquellos olores y aquellas sensaciones.

Hace un año hicimos una breve escapada de fin de semana a Tetuán, pero donde realmente deseábamos volver era al sur de Marruecos. Las veces anteriores viajamos en coche desde Madrid, por lo que prácticamente recorrimos todo Marruecos: Tetuán, Tánger, Rabat, Casablanca, Marrakech y el sur del Atlas, Mekness, Fez y Chauen. Esta vez queríamos ir directamente al sur volando desde Madrid a Marrakech.

Además me apetecía volver a escribir sobre Marruecos, pero esta vez en base a impresiones inmediatas y no rememorando recuerdos de hace treinta años. Y, por supuesto, ilustrando el texto con material audiovisual propio.

El viaje ha durado ocho días, del 29 de septiembre al 7 de octubre.

Aquí podéis ver el recorrido de 1.373 km que hicimos por Marruecos:

 

A continuación podéis leer un resumen cronológico del viaje:

DIA 1 – LLEGADA A MARRAKECH

Llegamos un viernes por la noche al aeropuerto de Marrakech. Éramos un grupo de cuatro personas y habíamos reservado habitaciones en uno de los hoteles dentro de la Medina (zona antigua), que allí los llaman riad. Son casas antiguas  y señoriales restauradas, con pocas habitaciones que se distribuyen alrededor de un patio central en dos alturas.

Al salir del aeropuerto nos estaba esperando un coche contratado con el hotel. Posiblemente hubiera sido más barato tomar un taxi, pero hubiéramos perdido tiempo negociando con el taxista y además habríamos tenido dificultades para encontrar el hotel, pues al estar en la Medina, los últimos doscientos metros hay que hacerlos a pie recorriendo intrincadas callejuelas. Donde paró el coche nos estaba esperando una persona con un carrito para transportar el equipaje y guiarnos hasta el hotel.

DIA 2 – MARRAKECH

Marrakech es la ciudad más emblemática de Marruecos y por supuesto la más turística. Tiene millón y medio de habitantes y muchos monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad. También se la conoce como la Ciudad Roja o la Perla del Sur. Está rodeada de una muralla de adobe rojizo de 17 kms de longitud y en sus afueras hay un palmeral con más de 100.000 ejemplares. Hay que ir a Marrakech al menos una vez en la vida. Es exotismo en estado puro.

Iniciamos el día desayunando en la terraza del hotel, con un tiempo espléndido que nos acompañaría durante todo el viaje (cielo despejado y una temperatura entre 18º y 35º, según zona y momento del día).

Lo primero que hicimos fue ir al Hotel Alí, muy cerca de la Plaza Jemaa el-Fna, a comprar dirhams. En la planta baja tienen una oficina de compra venta de divisas donde, según se comenta, aplican el mejor tipo de cambio de la ciudad.

Desde allí nos dirigimos rápidamente a la Medersa de Ben Youssef, uno de los monumentos más visitados. Queríamos llegar lo más pronto posible, antes de que hubiera demasiados turistas.

Una medersa es un colegio o escuela musulmana de estudios superiores religiosos. La Medersa de Ben Youssef es la más importante de Marruecos. Su construcción fue encargada por el sultán Abdallah al-Ghalib y finalizó en 1565. Tiene 130 celdas que permitían alojar hasta 900 estudiantes.

Al salir de la Medersa nos dirigimos al Zoco, que es el más grande y colorista de Marruecos. Es un laberinto de callejuelas llenas de pequeños comercios y tenderetes. Es fácil perderse, pero al final acabas en la Plaza o en algún espacio abierto donde orientarte con el GPS del móvil. Allí se puede comprar casi de todo: artesanía, ropa, alfombras, especies, comida. Y por supuesto, regateando a muerte. Las tiendas suelen estar agrupadas por zonas, según los gremios (curtidores, tintoreros, cesteros, ferreteros)

A media mañana hicimos una parada para reponer fuerzas y tomar un té a la menta en la terraza del Café des Épices, en el corazón del Zoco.

Después de comer en un restaurante corriente pero digno por unos 5 euros, nos retiramos al hotel a descansar y a esperar que bajase la temperatura, pues estábamos a más de 30º.

A media tarde salimos hacia la Mezquita Koutoubia y los jardines que hay junto a ella. Su minarete de 69 metros de altura es el monumento más conocido de Marrakech. Su construcción data del siglo XII y sirvió de inspiración para la Giralda de Sevilla.

La mezquita se encuentra en el centro de Marrakech, en un espectacular entorno abierto y verde. Esta es la vista desde la Plaza Jemaa el-Fna:

Y esta es la vista desde los jardines Lalla Hasna:

En Marruecos, al contrario que en otros países, las mezquitas no pueden ser visitadas por los no musulmanes.

Muy cerca de la Koutoubia se encuentra uno de los hoteles más lujosos del mundo, y por supuesto el más lujoso de Marruecos. Se trata del Hotel La Mamounia que merece la pena visitar, cual si se tratase de una atracción turística. Aunque existe la posibilidad de que los vigilantes de la puerta no te dejen entrar (imprescindible no ir con aspecto de mochilero). En el momento en que llegamos, salía por la puerta principal una pareja de novios “de diseño” con su correspondiente comitiva y equipo de fotógrafos. Rápidamente los empleados del hotel habilitaron una puerta lateral para el resto de clientes, por donde entramos sin que nadie nos detuviese.

Algún día, si nos toca la lotería (mucho), volveremos a Marrakech y nos alojaremos en La Mamounia, por el módico precio de 8.126 euros la suite superior. De momento nos hemos conformado con visitar el hall, los salones y el espectacular jardín.

Desde La Mamounia tomamos el Bulevar el Yarmouk en dirección a la Place de la Liberté. A la derecha quedaba la Muralla de Marrakech y a la izquierda una lujosa zona residencial de espectaculares villas escondidas entre la vegetación. En la Place de la Liberté  tomamos la Avenida de Mohamed V, arteria principal de la zona moderna (barrio de Gueliz). Llegamos hasta la Place du 16 Novembre, donde se encuentran los McDonald y Zara de turno.

Aquí se nos hizo de noche e iniciamos el regreso a la Medina. Quedaba un último esfuerzo de media hora andando, pues éramos cuatro y no cabíamos en un taxi.

Cenamos en Chez Brahim, en la calle Derb Dabachi, cerca de la Plaza. Restaurante correcto a precio razonable (8 euros).

DIA 3 – MARRAKECH

La primera visita del día fue al Palacio Bahia, quizá el monumento más visitado de Marrakech, por lo que intentamos estar a primera hora para evitar las hordas de turistas, cosa que no conseguimos totalmente.

El Palacio fue construido a finales del siglo XIX. En las 8 hectáreas de extensión que tiene se ubican 150 habitaciones que dan a diversos patios y jardines. La parte más interesante es el harén de las 4 esposas y las 24 concubinas del visir Abu Bou Ahmed. Cuando murió, sus esposas decidieron desvalijar por completo todas las estancias. A pesar de ello la visita merece la pena.

La siguiente parada fue en el Palacio Badi (o lo que queda de él). Fue construido a finales del siglo XVI por el sultán Ahmed al-Mansour para conmemorar la derrota de los portugueses en la Batalla de los Tres Reyes. Realmente lo que vemos son las ruinas de un palacio que tuvo más de 300 habitaciones lujosamente decoradas

A continuación nos dirigimos a las Tumbas Saadíes, uno de los lugares más visitados de Marrakech. Fueron abiertas al público en 1917, año en que fueron descubiertas. Estas tumbas datan de finales del siglo XVI y están localizadas en un jardín cerrado al que se accede a través de un pequeño pasillo. En el mismo jardín se pueden ver más de 100 tumbas decoradas con mosaicos. En ellas están enterrados los cuerpos de los sirvientes y guerreros de la dinastía saadí. El edificio más importante es el mausoleo principal. En él está enterrado el sultán Ahmad al-Mansur y su familia.

Y la última visita de la mañana fue al Museo Dar Si Said que es el más grande y antiguo de la ciudad. Este museo se llama oficialmente Museo de las Artes Marroquíes. Después de comprar las entradas nos dijeron que las salas de las colecciones estaban cerradas por reforma. Aún así pudimos ver otras salas del edificio, que, aunque vacías, justificaban la visita.

Después de comer y de una siestecita en el hotel, volvimos a la zona del Zoco donde están los puestos de marroquinería. Allí compramos algunas pulseritas de cuero, simplemente por llevar de vuelta algún recuerdo, pues en Marruecos hacer compras de más entidad no tiene demasiado interés. Salimos del Zoco por la puerta que da a la Plaza y allí pasamos el resto de la tarde hasta la hora de la cena.

En Marrakech todos los caminos conducen a la Plaza Jemaa el-Fna, declarada Patrimonio Oral de la Humanidad por la Unesco. Allí podemos encontrar saltimbanquis, encantadores de serpientes, aguadores, cuentacuentos, dentistas, curanderos, echadores de cartas, escribientes, tatuadores de henna, y muchos grupos de músicos y bailarines. ¿Quién no ha visto en televisión estas imágenes?

Al anochecer la vida se hace más intensa en la plaza. Acude más gente, el bullicio y la animación suben de tono y los puestos de comida despliegan su oferta gastronómica. Toda la plaza se convierte en un gran restaurante al aire libre.

Después de patearnos la plaza asomándonos a los diferentes corrillos, subimos a la terraza del Café Glacier, que es un mirador privilegiado para tener una visión de conjunto.

Allí estuvimos un buen rato tomando un té y viendo el espectáculo. Además contemplamos la puesta del sol en la dirección de la Koutoubia.

Cenamos en uno de los restaurantes más valorados por los usuarios del Tripadvisor, la Cantine des Gazelles, que se encuentra en la Rue Kennaria a 3 minutos de la Plaza. Normalmente está lleno por lo que es conveniente reservar, cosa que hicimos el día anterior. Restaurante muy recomendable: cocina marroquí refinada por menos de 10 euros.

DIA  4 – MARRAKECH, AIT BEN HADOU, OUARZAZATE

Ese día nos levantamos expectantes, pues íbamos a iniciar el recorrido por el sur de Marruecos. Habíamos alquilado un coche en un Rent a Car local. El servicio contratado incluía la entrega del vehículo en el hotel y la devolución en el aeropuerto. Como el hotel no era accesible en coche, habíamos quedado en la puerta del Café Glacier (el de la terraza de la Plaza) a las nueve de la mañana. Pero llegaron a las diez, pues parece que tuvieron algún problema con la grúa.

Un poco contrariados con el retraso (uno de los pocos problemas que tuvimos en el viaje), iniciamos la ruta que nos llevaría a Ouarzazate. Para llegar hasta allí teníamos que atravesar el Atlas, que es una cordillera con montañas de más de 4.000 m de altitud. Tiene una longitud de 2.400 km a lo largo de Túnez, Argelia y Marruecos. Separa la costa atlántica y mediterránea del desierto del Sahara y es uno de los factores que provocan la sequedad del desierto. El paso se hace por el puerto de Tizi Ntichka (2.260m de altitud).

La distancia entre Marrakech y Ouarzazate es de 200 km, pero se tardan 4 horas en realizar el trayecto. La subida y bajada del puerto se hace interminable, debido no sólo a la altura, si no a que la carretera está en obras.

Antes de llegar a Ouarzazate, a 20 km, hay una desviación que nos lleva al Ksar de Ait Ben Hadou, que está a 10 km de la desviación. Se trata de un espectacular poblado de arcilla y piedra con edificios rodeados por murallas. Es uno de los lugares más bellos y fotografiados de Marruecos. Ha sido escenario de numerosas películas: Lawrence de Arabia, Gladiator, La Joya del Nilo, Sahara, La Momia, La última tentación de Cristo, El reino de los cielos, etc., etc. Ksar significa ciudad fortificada

A los pies del Ksar hay un pequeño río que lo separa del poblado “moderno”, donde hay hostales y restaurantes y al que se accede con el coche. Para pasar al Ksar hay dos posibilidades: cruzando el río a pie saltando por unos sacos de tierra (con niños alrededor que se ofrecen a ayudarte por una propina) o por un puente peatonal construido hace pocos años.

Llegamos a las dos de la tarde al poblado “moderno”, bajo un sol de justicia. Yo llevaba la referencia de un restaurante llamado Chez Brahim para comer en su terraza con vistas al Ksar. No lo encontramos a la primera y como el sol apretaba y el hambre también, decidimos entrar en otro que también tenía una terraza con vistas. La elección fue desafortunada, pues fue la peor comida del viaje. Menos mal que hicimos buenas fotos desde la terraza.

Después de comer cruzamos el puente y recorrimos el Ksar, llegando hasta la cima de la colina.

Ya de vuelta al coche encontramos Chez Brahim, justo al lado del restaurante donde comimos, pero con la entrada por la calle de detrás. La verdad es que tenía muy buena pinta.

En media hora llegamos a Ouarzazate. Fuimos directamente a visitar la Kashba Taourirt, que es el monumento más importante de la ciudad.

La kasbah fue inicialmente construida en el siglo XVIII, aunque la mayor parte de la estructura actual fue levantada en el siglo XX por orden de Glaoui, pachá de Marrakech.

La visita interior la hicimos aproximadamente en media hora. Las estancias están vacías y lo más importante es la decoración de los techos del comedor, el dormitorio de la favorita y la habitación del pachá.

Como en otros monumentos, es más interesante el exterior que el interior. Si se va con poco tiempo, la visita interior es prescindible.

Allí dimos por finalizado el recorrido turístico del día y nos dirigimos al hotel. Habíamos reservado habitaciones en Le Petit Riad (www.petitriad.com), un encantador hotelito en las afueras de Ouarzazate, cerca del aeropuerto. Es un sitio ideal para hacer escala en la ruta del sur. La limpieza del hotel, la amabilidad del personal y la exquisita cena que nos prepararon hicieron muy agradable la estancia. La dueña del hotel, Fatima, es una persona encantadora y muy culta, que habla un español casi perfecto aprendido en la Universidad de Fez.

DIA 5 – OUARZAZATE, GARGANTAS DEL DADES, GARGANTAS DEL TODRA

Desde Ouarzazate pusimos rumbo a Tinerhir en lo que se conoce como la Ruta de las Mil Kashbas.

Las kasbahs son conjuntos arquitectonicos construidos de adobe, coronados por torres que sirven de defensa, similares a los castillos medievales. Formaban parte de pueblos bereberes amurallados diseñados con el objetivo de defender las casas y las cosechas.

Poco antes de llegar al pueblo de Skoura, se encuentra una de las kashbas más famosas de Marruecos, la Kashba Amridil, pues su silueta aparece en los antiguos billetes de 50 dirhams.

En mi opinión es más interesante la visita a esta kashba que a la de Ouarzazate, pues es como un especie de museo de cómo se vivía antiguamente. Se puede ver el huerto, los hornos, los utensilios de cocina, los aperos de labranza. Desde lo alto de las torres se ve el palmeral del oasis de Skoura.

En el conjunto de la kashba hay dos accesos, cada uno con su cartel de “entrada principal”, su aparcamiento y taquilla. Parece que han repartido la kashba en dos “monumentos turísticos”. Nosotros entramos en el de la izquierda.

Desde aquí nos dirigimos a las Gargantas del Dades. El paisaje es desértico, de color ocre salpicado por verdes palmerales en las zonas donde hay agua. Al llegar al pueblo Boumalne Dades tomamos una desviación a la izquierda que nos llevó a las Gargantas del Dades, un profundo barranco o desfiladero por donde discurre el río que lleva su nombre.

El valle está lleno de pueblecitos y palmerales. Transcurridos unos 25 km se estrecha tanto que la carretera escala la pared derecha serpenteando. En lo alto se encuentra el restaurante Timzzillite donde comimos y pudimos contemplar esta espléndida vista.

Pero unos pocos kms antes de empezar la “escalada” hay una parada obligatoria. A la derecha de la carretera hay un ensanche donde dejar el coche y poder contemplar unas curiosas formaciones de arenisca rojiza que reciben el nombre de “los dedos del mono” o “el cerebro del Atlas”.

Desde el mirador del Timzzillite regresamos a la carretera principal para dirigirnos a otras gargantas igualmente famosas, las del Todra. Continuamos hasta Tinerhir y allí tomamos una desviación a la izquierda, que atraviesa un frondoso y extenso palmeral donde también hay olivos, naranjos y otros árboles frutales.

Al final llegamos a un desfiladero con paredes de 160 m de altura y 30 m de ancho en su punto más estrecho.

Pasamos la noche en un pequeño hotel llamado Palmeraie Guesthouse (www.palmeraieguesthouse.com) situado a medio camino entre Tinerhir y el desfiladero. No era un hotel lujoso, pero el trato fue muy cálido (auténtica hospitalidad berebere) y el precio bastante comedido (23 euros por persona con desayuno y cena incluidos)

El hotel se encontraba cerca de la carretera, bien señalizado, pero había que acceder a él bajando por un camino pedregoso de unos 100 m. Una vez instalados en las habitaciones, salimos a dar un paseo por el palmeral hasta la hora de la cena.

En Marrakech casi todas las noches nos despertaba la primera llamada a la oración (hora y media antes de la salida del sol). Aquí no había una mezquita cerca, pero también hubo algo que nos despertó: los rebuznos de un burro que tenían en el hotel para subir el equipaje de los huéspedes hasta la carretera donde se aparca el coche.

DIA 6 – TINERHIR, ERFOUD, MERZOUGA

Hicimos una breve parada en Tinerhir para visitar el barrio judío, antiguo ksar, hoy sin murallas y un tanto deteriorado.

Desde Tinerhir nos dirigimos a Erfoud, ciudad desarrollada en 1917 por la Legión Francesa como una plaza estratégica para poder controlar el oasis de Tafilalt. Aquí comimos y después de llenar el depósito de combustible nos encaminamos hacia Merzouga.

Merzouga era el final de la ruta. Allí se encuentra el inmenso mar de dunas de Marruecos, uno de los paisajes más espectaculares del mundo.

En los primeros viajes que hice a Marruecos, hace más de treinta años, el acceso a Merzouga se hacía a través de pistas de tierra. Ahora hay dos carreteras asfaltadas, una que sale de Risani y otra de Erfoud. Nosotros tomamos esta última, pero en un momento determinado el GPS nos jugó una mala pasada y acabamos en una carretera secundaria en construcción. Dimos marcha atrás y fuimos a Risani y desde allí a Merzouga.

Las dunas de Merzouga no son “infinitas” como las que pueda haber en otros países del Magreb. Tienen aproximadamente 30 km de largo por 5 km de ancho, pero la suficiente superficie como para sentirse en medio de la inmensidad del desierto (el Gran Erg Oriental de Argelia tiene 500 km)

Nos alojamos en uno de los muchos hoteles que en los últimos años han construido en Merzouga y sus alrededores, Chez Thiri, también conocido como La Suerte Loca. Es un hotel muy popular entre los viajeros que escriben en los foros de viajes.

El dueño de La Suerte Loca se llama Youssef. Es un gran tipo, profesional, activo, eficiente. Se pasa el día moviéndose entre el hotel y el campamento de jaimas que tiene en el interior del desierto.

Por la tarde tuvimos el primer encuentro con las dunas, que comienzan justo detrás del hotel. Fue un breve paseo como aperitivo de lo que nos esperaba al día siguiente.

La atención de todo el personal de Youssef (bereberes vestidos de azul) fue excelente y la cena exquisita (un tajine de pollo con cebolla caramelizada como plato principal)

DIA 7 – RISANI-CAMPAMENTO DE JAIMAS

Habíamos acordado con Youssef pasar la primera noche en el hotel y la segunda en las jaimas. Para el traslado había dos opciones, dromedario o 4 X 4. En dromedario se tarda hora y media y en 4 X 4, media hora. Según los bereberes, a partir de media hora en dromedario puedes acabar deslomado. Además, como tuvimos ocasión de comprobar, ir en 4 X 4 es mucho más divertido.

Quedamos para iniciar la “aventura” del desierto a las 16:00. Como teníamos la mañana libre decidimos ir a visitar Risani, situada a 40 km de Merzouga. La ciudad estaba muy animada, pues era día de mercado.

Risani acoge tres días por semana (martes, jueves y sábado) el mercado local más famoso del sur de Marruecos. Alrededor del zoco permanente se instalan multitud de puestos donde los agricultores y ganaderos de la zona venden sus productos: dátiles, frutas, verduras, animales vivos.

Como muchos vendedores traen su mercancía en burros, los animales tienen su propio “aparcamiento”.

Además del mercado, vimos las ruinas de lo que fue la antigua ciudad de Sijilmassa, ciudad santa y cuna de la dinastía alauita. Desde allí partían las antiguas caravanas que atravesaban el Sahara hacia Tombuctú.

Otras posibles visitas en Risani son el Mausoleo de Moulay el Cherif (que no vimos) y la Kashba El Fida que alberga un interesante museo. Aquí sí que fuimos pero estaba cerrada.

Un poco antes del mediodía iniciamos la vuelta a Merzouga. Habíamos planeado comer en un restaurante llamado Café Nora, que se encuentra en Khamlia, a 8 km al sur de Merzouga.

Sólo había un menú compuesto por ensalada de arroz y lo que ellos llaman “Pizza berebere”, que es una especie de empanada de verduras y carne con sabor inequívocamente marroquí. Todo muy rico por unos 7 euros.

Después de la sabrosa comida, volvimos a La Suerte Loca, donde llegamos en diez minutos. Preparamos una mochila con un kit de supervivencia (que incluía una dosis generosa de agua) para adentrarnos en el desierto. El resto del equipaje los dejamos en la habitación.

A las 16:30 subimos al 4 X 4 pilotado por el propio Youssef y empezamos la etapa más emocionante y divertida del viaje. Fue como subirse en una montaña rusa, con la diferencia de que el recorrido en vez de durar dos minutos, dura media hora. Subimos y bajamos dunas “imposibles” por su altura e inclinación. En una ocasión no logramos coronar una duna a la primera y Youssef tuvo que hacer tres intentos. A veces parecía que íbamos a hacer un “looping”.

Diez minutos antes de llegar al campamento nos bajamos del coche y acompañados por Hassan, el ayudante de Youssef, subimos a pie a una duna bastante alta. Nos aconsejó que nos descalzásemos, pero aún así resultó complicado y duro llegar a la cima. Allí estuvimos un buen rato contemplando la inmensidad del desierto y sacando decenas de fotos.

Al atardecer bajamos de la duna y recorrimos andando el km escaso que nos separaba del campamento.

Después de tomar posesión de nuestra “jaima”, que en realidad era una pequeña caseta blanca prefabricada, nos sentamos en la jaima comedor con Hassan y otro joven bereber con los que tomamos té y entablamos una animada y divertida conversación hasta la hora de la cena.

El plato principal de la cena consistió en “brochettes” (pinchitos) de carne de vaca tierna y jugosa (parecía solomillo) con las correspondientes especies marroquíes.

Después de la cena organizaron una especie de fuego de campamento amenizado por canciones bereberes acompañadas por música de percusión. Al final todos los turistas acabamos bailando con ellos, con lo que la velada resultó muy divertida.

Antes de acostarnos dimos un paseo a la luz de la luna (coincidió con luna llena). Fue impresionante contemplar el desierto iluminado. La contrapartida negativa fue que con tanta luz no se veía bien el cielo estrellado.

DIA 8 – CAMPAMENTO JAIMAS, MERZOUGA , VALLE DEL DRAA, OUARZAZATE

Nos levantamos a las 6:30 para ver el amanecer en el desierto, que fue emocionante. La salida del sol fue a las 7:00 aproximadamente, pero antes de esa hora no había oscuridad, pues la luna todavía no se había ocultado.

A las 7:30 volvimos a montarnos en el 4 X 4 para regresar al hotel, donde desayunamos, nos duchamos y emprendimos el retorno a Ouarzazate, dejando atrás dos días inolvidables tanto por los paisajes que contemplamos, las emociones que vivimos y la hospitalidad y afecto que recibimos.

Si algún día vais a Merzouga os recomiendo que echéis un vistazo a la web de Youssef (http://www.suertelocamerzouga.com/home)

Para la vuelta a Ouarzazate elegimos una ruta más al sur de la que tomamos a la ida. Desde Risani tomamos una carretera que, pasando por Alnif y Tazzarine, se introduce en el Valle del Draa.

El paisaje más impactante se puede ver entre N’Kob y Agdz. Son unos 30 km de una cadena de oasis llena de palmerales y huertos, contrastando fuertemente con las rojizas montañas que delimitan el valle.

Antes de llegar a Ouarzazate hay que atravesar el puerto de Tizi’n-Tinififft de 1.660 m en el Anti-Atlas marroquí. Esto supuso que esta ruta se hiciese más pesada que la que tomamos a la ida, y que salvo que se tenga interés en ver el Valle del Draa, sea menos recomendable.

En Ouarzazate hicimos noche. Nos alojamos en un riad diferente al de la ida, pues el de Fatima estaba completo. Esta vez estuvimos en Riad Dar El Nath, en la kashba de Ouarzazate (cerca de Taourirt).

Por la noche cenamos en el Restaurante Douyria, supuestamente uno de los mejores de la ciudad. Tomamos cordero mechoui, en teoría el plato más exquisito y caro de la gastronomía marroquí, que en muy pocos sitios ofrecen y siempre por encargo. Aunque yo lo había probado hace treinta años y me gustó, esta vez no cumplió mis expectativas: no era muy tierno y sí excesivamente grasiento. Sin lugar a dudas me quedo con el cordero asado que sirven en Aranda de Duero, Sepúlveda y en muchos otros pueblos de Castilla.

DIA 9 – OUARZAZATE , AEROPUERTO DE MARRAKECH

El único objetivo del día era llegar al aeropuerto de Marrakech sin incidencias y con margen de tiempo suficiente para devolver el coche y embarcar. El paso por el Atlas no se nos dio mal y como nos sobró algo de tiempo, lo empleamos en dar un paseo por los Jardines de la Menara, que están cerca del aeropuerto.

Y aquí termino el relato de este inolvidable viaje. Como hago habitualmente, os dejo el vídeo que he montado con algunas de las muchas fotos que he traído, y música de fondo a tono con las imágenes.

La próxima cita será en diciembre, cuando volvamos de nuestro próximo viaje por Vietnam y Camboya.

Un saludo para todos.

Julio

 

 

 

 

 

 

 

 

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ESCOCIA: EDIMBURGO Y LAS HIGHLANDS

Acabamos de regresar de un viaje a Escocia de once días de duración.  Como casi siempre hacemos, no habíamos considerado la opción de contratar un circuito organizado e hicimos nuestro propio diseño del viaje. Por ello fue necesario que hubiera un voluntario en el grupo dispuesto a conducir por la izquierda. Como éramos siete personas, tuvimos que alquilar un vehículo de nueve plazas, pues en los de siete no cabía el equipaje.

En once días vimos casi todo lo que habíamos planeado, que era bastante. Pero después de finalizado el viaje nos quedamos con la sensación de que Escocia da para repetir.

Hemos hecho 1.150 km. empezando en Edimburgo y acabando en Glasgow. Aquí podéis ver el circuito del viaje (excepto el detalle de la isla de Skye):

Y aquí el detalle del recorrido por la isla de Skye, pues el Google Maps no permite añadir más de 10 destinos.

La fecha elegida (finales de junio), es en teoría la ideal. Dicen que avanzado el verano llueve más. La temperatura osciló entre 12 y 17 grados. No se puede decir que nos hiciese buen tiempo, en el sentido que damos los españoles a este término. Hubo de todo, sol (poco), nubes, viento y lluvia. Pero afortunadamente los días lluviosos fueron escasos (dos o tres) y sólo algunas horas de lluvia fina que no impidieron realizar las visitas y excursiones previstas. En esos escasos momentos nos acordábamos del proverbio escocés que dice: “Si no te gusta el tiempo en Escocia, espera una hora”.

En algunos relatos de viajes anteriores, hablo de una clasificación de éstos en función de si superan o no las expectativas que tenía antes de iniciarlos. En el grupo de los que las han superado incluyo a Egipto, Cuba y Marruecos. A partir de ahora, esa lista la amplío con Escocia.

Escocia es un país de postal. He traído tantas fotos que me resulta muy difícil seleccionar unas cuantas para hacer un reportaje que transmita la esencia de este viaje inolvidable. Paisajes de verde intenso, bosques que llegan hasta el mar, lagos que se confunden con fiordos, valles solitarios, imponentes castillos medievales, historias y leyendas, gente amable y acogedora. Así es la Escocia que he visto y que voy a tratar de transmitir en estas líneas.

A continuación podéis ver un resumen cronológico del viaje:

DIA 1 –  LLEGADA A EDIMBURGO

Volamos de Madrid a Edimburgo con EasyJet. El traslado desde el aeropuerto a la ciudad se puede hacer en autobús urbano (línea 35), autobús exprés (Airlink) o tranvía (y por supuesto en taxi). La elección depende de la hora de llegada, del punto de destino y de lo que estemos dispuestos a gastarnos. Nosotros  tomamos el autobús 35, que aunque tarda el doble que el Airlink, nos dejó en la puerta del apartamento que habíamos alquilado. Es la opción más barata (1,60 libras), pero hay que entregar el importe exacto pues no devuelven cambio. Podéis encontrar información sobre rutas, horarios y tarifas en https://lothianbuses.co.uk/timetables-and-maps.

En Edimburgo dormimos tres noches. Reservar un buen hotel en el centro de la ciudad resultaba prohibitivo, además de difícil de encontrar con habitaciones disponibles en esas fechas. Decidimos pues alquilar un apartamento a través de la web Airbnb.es. No estaba céntrico, pero se llegaba al casco histórico (Royal Mile) en 15 minutos andando. Ha sido mi primera experiencia con esta web y he quedado muy satisfecho.

Pasaban las ocho de la tarde, cuando después de tomar posesión del apartamento bajamos a la calle para buscar un restaurante donde cenar.  Era demasiado tarde y tuvimos que conformarnos con un kebab en una pequeña cantina turca. Esta fue la tónica general durante todo el viaje. Si querías comer o cenar de restaurante había que tener mucho cuidado con los horarios.

DIA 2 – EDIMBURGO NEW TOWN

Edimburgo es la segunda ciudad más visitada del Reino Unido. Es una ciudad llena de encanto, con edificios históricos, estrechos callejones testigos de tenebrosas leyendas, bellos jardines donde domina el verde intenso, interesantes museos de entrada gratuita y un gran castillo medieval que domina toda la ciudad.

El tiempo mínimo para visitar lo más importante de Edimburgo de manera relajada son dos días. El centro de la ciudad se divide en dos áreas claramente diferenciadas, la Old Town y la New Town. Ambas áreas está separadas por una especie de vaguada donde se encuentra la estación de ferrorarril y las vías de acceso.

Dedicamos el primer día a visitar la New Town. A pesar de su nombre, no es tan nueva, pues se empezó a construir en el siglo XVIII. Nació como un área residencial donde se trasladaron los ciudadanos más pudientes. Actualmente aloja el área comercial y de oficinas de Edimburgo. Las construcciones son de estilo neoclásico y georgiano y están distribuidas en calles paralelas y perpendiculares formando una cuadrícula.

El apartamento donde dormimos estaba situado al este de la ciudad. Accedimos al centro a través de Regent Rd que conduce directamente a Princess St, verdadera arteria central de la New Town. Pero un poco antes de llegar allí visitamos el viejo cementerio de Old Calton, protagonista de macabras leyendas. Se inauguró a principios del siglo XVIII y es conocido por albergar la tumba de David Hume, el filósofo escocés más famoso.

Después de visitar el cementerio entramos en Princess St. El primer gran edificio que nos encontramos fue el Hotel Balmoral. En su habitación 522  JK Rowling terminó de escribir “Harry Potter y las reliquias de la muerte” La torre del hotel está coronada por un reloj que va adelantado 3 minutos para que los ilustres huéspedes llegaran a tiempo de coger el tren.

Muy cerca del Hotel Balmoral se encuentra el Scott Monument. Es una torre imponente y oscura de estilo gótico inaugurada en 1844 en honor al escritor escocés Walter Scott. Se trata del monumento más grande del mundo construido en honor a un escritor. Desde sus 61 m de altura se puede contemplar una de las mejores vistas de la ciudad. Nosotros no nos animamos a pagar las 5 libras de entrada y subir los 287 peldaños. Cambiamos estas vistas por las que se ven desde el Calton Hill, donde subimos por la tarde ya de regreso al apartamento (y que comentaré más adelante)

El Scott Monument se encuentra dentro de Princess St Gardens que es el parque urbano más importante del centro de Edimburgo y que separa la New Town de la Old Town.

Los terrenos en los que se encuentra el parque y las vías del tren, estaban ocupados en la antiguedad por un lago, que además de servir como defensa natural de la ciudad, se utilizaba como vertedero de aguas residuales y como escenario siniestro de historias de brujería, y destino final de delincuentes ajusticiados.

En el entorno de Princess St Gardens se encuentra la Scottish National Gallery que visitamos. Exhibe obras de arte de la pintura occidental desde el Renacimiento hasta el Postimpresionismo. Algunos de los artistas con obras expuestas son Tiziano, El Greco, Velázquez, Rembrandt, Rubens, Van Gogh, Monet, Cezanne o Gauguin. Y un dato importante: la entrada es gratuita, lo cual supone un alivio cuando te pasas todo el día sacando el monedero.

Después de recorrer la zona de los jardines, cruzamos Princess St y nos adentramos en la cuadrícula de calles de la New Town. Recorrimos Rose St, calle peatonal llena de tiendas y pubs, en uno de los cuales comimos.

Al final de Rose St se encuentra Charlotte Square, una gran plaza cuadrada con un jardín en el centro y rodeada de lujosos edificios victorianos

Desde allí iniciamos la vuelta a través de George St, amplia calle residencial y comercial que llega desde St Andrew Square hasta Charlotte Square.

Ya de camino de vuelta al apartamento, subimos a Calton Hill. No hay turista que visite Edimburgo y no suba a esta pequeña colina para contemplar la mejor panorámica de la ciudad: el Hotel Balmoral en primer plano, el Scott Monument a la derecha y el Castillo a la izquierda

Y de paso conseguir la foto “oficial” de Edimburgo con el monumento a Dugald Stewart a la izquierda y al fondo la ciudad.

Además de la impresionante vista de la ciudad, en la misma colina se encuentran otros monumentos de interés, como el National Monument, una construcción que se inició en 1826 para conmemorar a los soldados escoceses muertos en las Guerras Napoleónicas. Se pretendía que el monumento fuese una réplica del Partenón de Atenas, pero en 1829 los fondos destinados al proyecto se agotaron y la construcción se paralizó, dejando en la cima doce columnas que pronto se ganaron el apodo de “la desgracia de Edimburgo”, aunque han acabado por convertirse en un símbolo de la ciudad.

También se puede ver el Monumento a Nelson, torre con forma de telescopio, construido entre 1807 y 1815, tras su victoria y muerte en la Batalla de Trafalgar.

DIA 3 – EDIMBURGO OLD TOWN

La razón por la que dejamos la parte más interesante de Edimburgo para este día fue porque la noche anterior se incorporó uno de los integrantes del grupo.

Iniciamos la visita por la Royal Mile a la altura del  North Bridge. La Royal Mile es la calle más famosa de Edimburgo. Comunica el Castillo de Edimburgo, al oeste, con el Palacio de Holyroodhouse, al este.

A lo largo de la calle se encuentran muchos callejones (closes) y patios (courts) donde se respira el ambiente medieval de la ciudad.

Recorrimos rápidamente la calle sin detenernos, pues la idea era llegar a primera hora al Castillo para evitar en la medida de lo posible las aglomeraciones que se forman a media mañana, objetivo que sólo conseguimos parcialmente.

El Castillo de Edimburgo es una antigua fortaleza medieval que se alza sobre la colina de Castle Hill desde donde domina toda la ciudad y sus alrededores. Es el edificio más emblemático de Edimburgo y el más visitado (más de un millón de visitantes al año). La fortaleza tiene en su interior diferentes patios y edificios y su visita lleva varias horas. No voy a entrar a contar la historia del Castillo ni a describir todo lo que allí se puede ver, pues lo podéis leer en cualquier web turística. Solamente mencionar el Cañón de la Una en Punto, la Capilla de Santa Margarita, las Joyas de la Corona, el Memorial Nacional de la Guerra de Escocia y las Prisiones.

Saliendo de la explanada de acceso al Castillo y torciendo a la derecha, se baja por unas escaleras que van a dar a una calle que rodea al Castillo por la zona sur (Johnston Terrace). Cruzando la calle, las escaleras continúan hasta una colorida plaza alargada llamada Grassmarket, que está llena de restaurantes y pubs y que se intuye con mucho ambiente por la noche. Aquí en tiempos se llevaban a cabo las ejecuciones públicas.

Muy cerca de Grassmarket se encuentra una de las calles más pintorescas de Edimburgo, Victoria Street. Es una calle con trazado en curva y estructurada en dos niveles. El superior está lleno de terrazas de restaurantes y en el inferior se pueden ver multitud de pequeñas tiendas con fachadas de colores donde comprar algún capricho o recuerdo.

Después de pasear por Victoria St volvimos a Grassmarket y siguiendo por su continuación natural llegamos a Candlemarker Road. Aquí visitamos el cementerio Greyfriars Kirkyard.

A pesar de que en este cementerio están enterradas numerosas personalidades, es conocido sobre todo por ser el lugar en el que se encuentra enterrado Bobby, el perro que permaneció junto a la tumba de su amo durante 14 años.

Desde aquí tomamos la calle George IV Bridge para volver a la Royal Mile. Ya era el mediodía e hicimos la parada obligatoria para reponer energías. Aunque no entramos, pasamos junto al pub en el que JK Rowling empezó a escribir Harry Potter.

Ya de vuelta en la Royal Mile visitamos la catedral de St Giles, que ha sido objeto de continuas remodelaciones, por lo que presenta una mezcla de estilos. Es uno de los edificios más característicos de la Royal Mile y de Edimburgo en general.

Ese día decidimos volver pronto al apartamento para cenar con horario británico, pues habíamos decidido hacer una salida nocturna para realizar el Tour de los Fantasmas. Hay varias empresas que lo ofrecen, pero todas suelen partir de la Royal Mile junto a la Catedral de St Giles y duran unas 2 horas. De la mano de un guía recorrimos a pie distintos lugares de Edimburgo (cementerios incluídos) mientras nos estremecimos con las historias que contaba sobre casos de brujería, asesinatos y sucesos paranormales. Lo de recorrido nocturno realmente aplica en invierno, porque nuestro tour acabó a las 11 de la noche, y a las 12 todavía era de día. En el fondo era una “turistada”, pero íbamos con niños de 12 años y les hacía ilusión (y luego les dio miedo).

DIA 4 – PITLOCHRY, CLAVA CAIRNS, INVERNESS

Ese día nos esperaba la etapa más larga del viaje (253 kms). Lo primero que hicimos fue ir a recoger el coche que habíamos alquilado. Los locales del Rent a Car estaban cerca del apartamento, y a las 10 de la mañana ya nos disponíamos a retirar el vehículo para poner rumbo a Inverness. Pero nos encontramos con el primer (y único) incidente del viaje. Al ser un un vehículo muy especial (9 plazas), la empresa sólo disponía de dos. Uno de ellos acababa de tener una avería y el otro se encontraba en Glasgow y habían ido a recogerlo. El resultado fue dos horas y media de retraso en la entrega del coche. Como consecuencia de ello tuvimos que eliminar una de las visitas de la ruta para no llegar muy tarde a Inverness, donde teníamos reservado el hotel.

La primera parada fue en Pitlochry, bonito pueblo vacacional en el centro geográfico de Escocia, que hace de puerta de entrada a las Higlands. Sus calles y edificios son de arquitectura victoriana.  Su calle principal, Atholl Road, parece la calle de un pueblo alpino.

Dejamos el coche en un aparcamiento cerca del río Tummel y desde allí cruzamos el río por un puente y fuimos andando  hasta llegar a la central hidroeléctrica. Allí pudimoss ver  la escalera de salmones, una serie de desniveles que permiten que estos peces sorteen la presa y naden a contracorriente hacia el Loch Faskally durante la migración anual.

Después de un agradable paseo por el pueblo, tomamos el coche y llegamos hasta el Mirador de la Reina (Queen’s View), uno de los miradores más espectaculares de la región. Desde allí se ve esta hermosa vista del Loch Tummel:

Tuvimos que saltar la siguiente visita prevista (Aviemore) debido al retraso en la entrega del coche. Un poco antes de llegar a Inverness tomamos una desviación a la derecha para llegar a Clava Cairns, enclave arqueológico de la Edad del Bronce compuesto por tres cámaras funerarias circulares cubiertas de piedras. El entorno que rodea los monumentos es muy agradable, entre otras cosas por la casi total ausencia de turistas.

Y a media tarde, según lo previsto, llegamos a Inverness, situada justo en la desembocadura del río Ness. Es la capital de las Highlands y la ciudad del Reino Unido más al norte. La mayor parte de los turistas elige Inverness como etapa para después proseguir hacia el Loch Ness o hacia zonas más remotas de las Highlands. Pero en sí mismo Inverness no tiene grandes atractivos.

Nuestra visita a Inverness se redujo a subir al Castillo desde donde se ve una hermosa vista de la ciudad y del río Ness, pasear por Bank St y Bridge St, cenar en un restaurante italiano y tomar una pinta de cerveza en un animado pub.

Al día siguiente por la mañana, antes de retomar la ruta, dimos un agradable paseo por la orilla del río Ness (aguas arriba) hasta llegar a unas pequeñas islas a las que cruzamos por puentes para volver por la orilla opuesta.

DIA 5 – LAGO NESS, URQUART CASTLE, EILEAN DONAN CASTLE, PLOCKTON, ISLA SKYE

Después del referido paseo iniciamos la ruta a lo largo de la orilla oeste del lago Ness. Éste es un lago estrecho de 37 km de largo y aguas oscuras, que no es necesario decir por qué es famoso. Ese color de las aguas quedaba más reforzado por la fina lluvia que empezó a hacer acto de presencia.

La primera parada fue en el Castillo de Urquart, fortaleza prácticamente derruida en lo alto de un promontorio desde donde se domina el lago Ness. El castillo fue construido a mediados del siglo XIII por la familia Durward, dueños de las tierras. Durante las guerras por la independencia de Escocia la fortaleza cambió de propietario en diversas ocasiones. Finalmente fue derruida por los ingleses en 1692 y nunca más volvió a ser reconstruido. Con estos antecedentes, no nos pareció lo suficientemente interesante como para pagar el precio de la entrada, que como en todos los castillos de Escocia no es nada barata. El objetivo era conseguir una buena vista exterior para sacar algunas fotos, lo cual resultó complicado. En la zona del aparcamiento desde donde supuestamente podía contemplarse la vista, había  unas obras, con sospechosos andamios incluidos, que impedían la visión. Tuvimos que movernos y subir al aparcamiento de autobuses para conseguir alguna foto decente, y todo ello desafiando a la lluvia que en esos momentos apretaba.

Después de Urquart, la siguiente parada fue también en otro castillo, esta vez el más conocido de Escocia (junto con el de Edimburgo), el Eilean Donan Castle. Su mágica y misteriosa figura aparece en películas (Los Inmortales) y anuncios (Schweppes Ginger Ale). Esta vez no hubo ningún problema en verlo por fuera y sacar muchas fotos, contribuyendo a que sea el castillo más fotografiado de Escocia.

El castillo se encuentra en la confluencia de tres lochs (lagos o también entrantes de mar en el idioma gaélico), el Loch Duich, el Loch Long y el Loch Alsh, en un pequeño islote al que se accede por un estrecho puente de piedra. El castillo se construyó en el siglo XIII para defender las tierras circundantes de las frecuentes incursiones vikingas. Más adelante el clan MacRae convirtió el castillo en su residencia, y durante siglos la estructura se fue modificando hasta que finalmente se abandonó. En el siglo XVIII los ingleses destruyeron el castillo. Y así hubiera acabado su historia de no ser porque John MacRae-Gilstrap, descendiente del clan MacRae, lo compró en 1911 y empezó la larga tarea de restauración. Aunque estábamos avisados de que el castillo era más interesante por fuera que por dentro, esta vez sí que pagamos la entrada. El interior totalmente reconstruído es como una residencia victoriana y al menos resulta entretenido de ver.

Antes de llegar a la isla de Skye, final de la etapa del día, nos desviamos un poco de la ruta para acercarnos a un pequeño pueblo de pescadores llamado Plockton. Aunque la carretera era muy estrecha y sinuosa, mereció la pena llegar a este pueblo de casas blancas con el mar delante lleno de barquitas y con frondosos bosques verdes detrás.

Dejamos Plockton y nos dirigimos hacia lo que en teoría era uno de los platos fuertes del viaje, la isla de Skye, que presume de tener uno de los paisajes más impactantes de Escocia: lagos, fiordos, montañas, acantilados, riachuelos, cascadas y unos cuantos pueblos con pocas y coloridas casas.

En el plan del viaje habíamos previsto pasar una noche en Skye, pues nos parecía que un día sería insuficiente. A punto estuvimos de tener que modificar el plan, pues resultaba casi imposible encontrar alojamiento en toda la isla con antelación. Finalmente encontramos un albergue en el pequeño pueblo de Portnalong (habitaciones con literas, servicios comunes, etc.) A pesar de las reticencias iniciales, resultó ser un sitio razonablemente cómodo y limpio.

Entramos en la isla por el puente (Skye Bridge) y antes de llegar a Portnalong nos dirigimos a uno de los lugares más turísticos de Skye, las Fairy Pools, unas piscinas naturales y cascadas de agua cristalina que se forman en el río Brittle a los pies de las imponentes montañas Cuillin.

El recorrido a pie desde el aparcamiento dura media hora aproximadamente. El sendero tiene poca pendiente y dificultad.

DIA 6 – ISLA DE SKYE

Dedicamos este día a hacer una ruta circular por la isla visitando algunos de los sitios más conocidos. La primera parada fue en uno de los faros más famosos de Escocia, el Neist Point, en lo alto de un acantilado y sobre un manto verde de hierba impoluta. Dicen que es el mejor punto de la isla para el avistamiento de ballenas, delfines y cormoranes.

Igual que en la excursión del día anterior, el camino de acceso desde el aparcamiento era muy fácil, pero en este caso algo más largo (unos 50 minutos)

Finalizada esta pequeña excursión, continuamos la ruta hasta el pueblecito de Dunvegan, que son cuatro casas sin especial interés donde comimos nuestros habituales bocadillos de mediodía. Pero a 2 kms del pueblo se encuentra uno de los más famosos castillos de Escocia, el Dunvegan Castle, situado en un promontorio rocoso junto a un fiordo y rodeado de jardines y bosques. Tiene 8 siglos de historia y siempre ha estado habitado por el clan de los McLeod.

Paramos en el aparcamiento con la idea de sacar fotos desde el exterior sin pagar la entrada. Pero un vez más el castillo no era visible desde allí. Pregunté en la oficina de venta de entradas que desde dónde se podía ver el castillo y amablemente me indicaron que continuase por la carretera en dirección a Coral Beach y a unos 2 kms podría observarse el castillo.

Esta parada sirvió no sólo para ver el castillo, sino para observar una colonia de focas en un islote.

Para la tarde nos quedaban un par de visitas. La primera fue Coral Beach, una playa que a pesar de su nombre no es de coral sino de pequeñas algas calcificadas de color blanco que le dan un aspecto caribeño. La caminata de ida y vuelta desde el aparcamiento nos llevó poco más de una hora.

Y para cumplir el plan del día ya sólo nos quedaba la visita a Portree, que hace de capital de la isla. Allí se pueden encontrar tiendas, supermercados, cajeros, oficina de turismo, restaurantes y algún hotel (completo por supuesto). La imagen más característica de Portree son las casas con fachadas de colores junto al puerto.

DIA 7 – GLENFINNAN, FORT WILLIAM, ONICH

Es día tocaba abandonar la isla de Skye. Seguramente hubiera dado para un día más, viendo fotos de lugares que no visitamos. Pero en el reparto de los once días del viaje, los dos que le tocaron a Skye fue una cantidad equilibrada.

Habíamos decidido salir de Skye, no por el puente por el que entramos, sino por un ferry que sale de Armadale. El motivo era doble, por un lado hacer algo diferente y divertido, y por otro visitar Glenfinnan, que quedaba de camino a Fort William desde el desembarco del ferry en Mallaig.

Antes de llegar a Armadale hicimos dos paradas, la primera en Carbost donde nos asomamos a la tienda de la destilería del whisky Talisker, la única de Skye. La primera botella que vimos expuesta costaba 2.400 libras. Efectivamente las había más baratas, pero no merece la pena pagar más que en España debido a los altos impuestos locales. Además no podríamos haberlo pasado por el control del aeropuerto, pues sólo llevábamos equipaje de mano.

La siguiente parada fue en Sligachan, a los pies de la cordillera de las Cuillin. Allí se puede ver un encantador puente de piedra.

Habíamos sacado con antelación los billetes del ferry de las 12:15 en calmac.co.uk. Llegamos con la media hora de antelación recomendada. El viaje duró otra media hora.

Desembarcamos en Mallaig y, sin parar, seguimos hasta Glenfinnan, que no es un pueblo, sino una parada en el camino para ver y fotografiar dos imágenes famosas de Escocia, el Monumento y el Viaducto del tren Jacobite, que se ha hecho famoso por aparecer en la películas de Harry Potter.

El Glenfinnan Monument es una torre de 18 metros que se levantó en 1815 en honor a los que lucharon y murieron por la causa jacobita, para devolver al trono a Carlos Eduardo Estuardo.

Junto a la carretera se encuentra el Centro de Visitantes, con tienda, cafetería y un parking de pago. Desde aquí sale un sendero que lleva a un promontorio desde donde se ve por un lado el Monumento y por el otro, a lo lejos, el Viaducto.

Cruzando el río, a escasos 100 metros, se encuentra un parking gratuito desde donde sale un camino que lleva al Viaducto.

Por aquí circulan los trenes de la West Highland Line, uno de los recorridos ferroviarios más impresionantes de Escocia, que conecta Glasgow con Mallaig. Pero además, entre mayo y octubre, circula un tren a vapor de época llamado Jacobite que va desde Fort William a Mallaig, y que en las películas de Harry Potter aparece como el Hogwarts Express. El Jacobite pasa por el Viaducto entre las 15:00 y las 15:15 proveniente de Fort William, de donde sale a las 14:30. Ya desde esa hora empiezan a llegar numerosos turistas para ver el paso del tren.

Como os podéis imaginar, montar en el Jacobite es bastante caro. Es más divertido verlo desde fuera, pues como dice alguien en un blog: “desde el Jacobite ¡no se ve el Jacobite!”

Para verlo pasar de cerca, hay que tomar el camino que sale del parking gratuito y que en diez minutos andando te lleva al Viaducto. Justo antes de llegar hay que coger una desviación a la izquierda y luego otra a la derecha y desde ahí coger altura para tener una buena vista.

Esta sesión fotográfica y de vídeo fue de las más incómodas del viaje, pues caía una fina lluvia, la hierba estaba encharcada y los famosos mosquitos escoceses (midges) atacaban ferozmente (recomendable llevar una malla protectora para la cara).

La siguiente parada fue en las esclusas del Canal de Caledonia (Neptune’s Sataircase). El canal es una vía navegable que conecta la costa oriental en Inverness con la costa occidental cerca de Fort William. Tiene una longitud de unos 100 kilómetros y solo un tercio de su recorrido es artificial, puesto que el resto está formado por los lagos Ness, Dochfour, Lochy y Oich. Actualmente sólo lo utilizan barcos de recreo debido a su poca anchura.

La idea inicial al diseñar el plan del viaje era dormir esa noche en Fort William, pero ante la dificultad de encontrar hotel allí, tuvimos que reservarlo en Onich, a unos 18 kms. en la dirección de la siguiente etapa, el Valle de Glencoe.

Antes de llegar a Onich hicimos una parada en Fort William. La ciudad se encuentra a los pies de la montaña más alta de Gran Bretaña, el Ben Nevis, de  1.345 m de altura. Es un centro vacacional y se le considera como “la capital de las actividades al aire libre del Reino Unido”

Nosotros nos limitamos a dar un paseo por la High St y hacer algunas compras.

DIA 8 – VALLE DE GLENCOE, DUMBARTON

Ese día nos reservaba una ruta de trekking de casi cuatro horas por las montañas del Valle de Glencoe. Este valle es uno de los lugares más bellos de Escocia y seguramente el valle más espectacular. En cuanto lo vi dije: “Es un valle perfecto”. Pero mejor que describirlo con palabras, es verlo en fotos (si no se tiene ocasión de ir).

La primera parada que hicimos fue en el Centro de Información. Allí pedimos consejo para hacer algo de senderismo y nos recomendaron subir al Lost Valley. En el mismo Centro hay un mirador desde donde nos hicimos una idea de lo que nos esperaba durante el día. Dejamos el coche en el Three Sisters Parking, a los pies de las tres famosas crestas puntiagudas que son la imagen más repetida del valle, Beinn Fhada (Colina larga), Gearr Aonach (Cresta corta) y Aonach Dubh (Cresta negra). La subida al Lost Valley se realiza por la vertiente ente el primer y segundo pico (los dos de la izquierda).

Conviene llegar al aparcamiento a buena hora, pues a medidodía se llena de coches y autocares.

Dice la leyenda que en el Lost Valley todavía vagan los espíritus de los Macdonalds, pues como el valle no es visible desde abajo, allí ocultaban el ganado que robaban a sus vecinos.

Para hacer la ruta hay que tomar un camino que sale del aparcamiento hacia la izquierda y que discurre paralelo a la carretera durante un buen tramo. Más adelante hay que bajar por unas escaleras de metal que conducen a un puente de madera sobre el río Coe que hay que atravesar. A partir de aquí empieza una subida de una hora que en algún momento es un poco exigente. Hacia la mitad del camino hay que cruzar el río (esta vez sin puente). Es importante cruzarlo por el sitio adecuado para no perder el camino. Los que utilicéis el Wikiloc, aquí tenéis la ruta: https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1984778

Al alcanzar el punto más alto del recorrido, aparece ante nosotros inesperadamente un ancho valle con una pradera de 800 m de largo. Diez minutos de descenso y llegamos al Lost Valley. Al llegar uno se pregunta que cómo fueron capaces los Macdonalds de subir el ganado hasta aquí.

Volvimos al coche y a unos pocos kms hicimos una parada  en un encantador hotel de montaña llamado King’s House Hotel donde tomamos café y los niños se entretuvieron dando de comer a ciervos en libertad que se acercan hasta el mismo hotel.

Desde allí continuamos hacia Loch Lomond & The Trossachs National Park. Bordeando el lago Lomond llegamos a Luss, principal pueblo de la zona, donde nos hubiera gustado alojarnos pues al día siguiente se celebraba uno de los famosos juegos veraniegos escoceses, los Highlands Games. Ese era uno de los motivos por los que no había alojamiento en Luss y tuvimos que reservarlo en Dumbarton, a unos 20 kms.

DIA 9  – LUSS HIGHLAND GAMES

Por la mañana regresamos desde Dumbarton a Luss para presenciar los Juegos. Éstos se celebran en una gran explanada verde a 5 minutos andando al sur del pueblo. Se puede aparcar por dos libras en un enorme parking que habilitan al efecto.

Los Highlands Games combinan deporte, ocio y folkclore y se celebran durante todos los fines de semana del verano en mas de 80 localidades a lo largo de todas las Highlands. Entre los muchos concursos deportivos destaca el lanzamiento de tronco, el del martillo y el tira y afloja de cuerda.

Y todo ello amenizado por bandas de gaiteros.

Además de las competiciones deportivas y concursos de bailes y gaitas, hay una zona de restauración (cervezas, hamburguesas, fish & chips), puestos de recuerdos, zona de juegos infantiles, etc. Es como una verbena, pero a la escocesa.

Así pasamos toda la mañana y después de comer un tentempié dedicamos la tarde a visitar el pueblo de Luss, que está considerado como uno de los más bonitos de Escocia: casas del siglo XVIII adornadas con flores, un encantador embarcadero en el lago Lomond y una escondida iglesia parroquial con un pequeño cementerio son las tres imágenes con las que me quedé de Luss.

DIA 10  – LOCH KATRINE, STIRLING, GLASGOW

El viaje tocaba a su fin. Pero todavía quedaba un día que resultó ser bastante interesante (como todos). Salimos de Dumbarton en dirección a Aberfoyle, un pueblecito pintoresco (uno más de la lista) al que se le considera como la puerta de entrada a los Trossachs.

Nos acercamos a la oficina de información donde nos aconsejaron la mejor manera de visitar el Loch Katrine, que era lo que habíamos planeado hacer en esa mañana. La ruta era tomar la A821 hasta el embarcadero del barco de vapor Walter Scott, donde se encuentra el Loch Katrine Visitor Center.

El lago Katrine es uno de los más bellos de Escocia. Desde el embarcadero parte una senda por la orilla del lago por la que recorrimos un par de kms antes de dar la vuelta. En el paseo vimos la pequeña isla de Ellen’s, desde la cual se dice que el escritor Walter Scott pescaba cuando iba a esta zona del país.

Por la tarde nos dirigimos a Stirling, una pequeña ciudad con una gran historia. Aunque sus orígines se remontan a la Edad de Piedra, Stirling alcanzó relevancia en Escocia cuando en el año 1126 se convirtió en residencia real. La historia de Stirling también está ligada a numerosas batallas, pues en sucesivas ocasiones las llanuras que rodean el Castillo fueron el lugar elegido para dirimir los conflictos entre Inglaterra y Escocia.

El monumento más conocido de Stirling es el Castillo, que nosotros sólo vimos por fuera.

Desde el Castillo se puede ver a lo lejos el Monumento a William Wallace, héroe nacional escocés (interpretado por Mel Gibson en Braveheart)

Nos resultó interesante la visita a la Iglesia de la Holy Rude. Además de su bello interior y exterior, en sus alrededores se encuentra un cementerio en el que hay un pequeño promontorio desde el que se contempla una espléndida vista.

Y a media tarde llegamos a Glasgow, etapa final de nuestro viaje. En principio no teníamos un interés especial en visitar esta ciudad. Lo hicimos simplemente por una cuestión logística. En el día que habíamos planificado para la vuelta, era sensiblemente más barato volar desde Glasgow que desde Edimburgo. Al final agradecimos esta circunstancia, pues la corta visita a Glasgow nos resultó muy interesante. Glasgow es la ciudad más grande de Escocia, Es una ciudad  moderna, con estilo, arte, cultura y una arquitectura de fama mundial.

DIA 11  – VUELTA A ESPAÑA

Teníamos el avión de vuelta a las 13:25, con lo que tuvimos tiempo suficiente para dar un corto paseo matutino por la ciudad y hacer algunas compras de prendas deportivas.

Después de devolver el coche en el aeropuerto, embarcamos con destino a Amsterdam, escala de nuestro viaje con KLM a Madrid. El tiempo de conexión en el aeropuerto de Schiphol era sólo de 50 minutos y estuvimos a punto de perder el vuelo a Madrid.

Y para terminar os dejo un vídeo que he montado con las fotos y vídeoclips del viaje.

Un saludo para todos.

Julio

 

 

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