ALPES FRANCESES Y SUIZA

En el mes de julio de 2016 pasamos unos días en los Alpes franceses por motivos familiares, en concreto en la localidad de Brides-les-Bains. Desde allí realizamos diferentes excursiones y rutas de trekking . Y aprovechando la cercanía de Suiza, visitamos este bello país durante cinco días. A continuación podéis leer un resumen cronológico del viaje.

Día 1

Volamos desde Madrid a Ginebra y desde allí viajamos en coche hasta Brides-les-Bains, viaje que duró aproximadamente dos horas. Este agradable pueblo se encuentra en los Tres Valles, área muy conocida por los esquiadores. Se trata de un conjunto de estaciones que engloba a Val Thorens, Meribel y Courchevel. En la parte baja del valle central se encuentra este pequeño pueblo de 500 habitantes, famoso por sus baños termales. Desde aquí se puede subir a las pistas de Meribel en 25 minutos en una telecabina. Como no era temporada de esquí, nos dedicamos a hacer trekking por la zona.

Día 2

Para hacer la primera excursión elegimos una ruta suave de 400 m de desnivel. Nos dirigimos a Mottaret en el valle de Meribel. Dejamos el coche en el parking donde acaba la carretera. Allí empieza un camino que nos llevó en pocos minutos al Lac de Tueda, famoso lago alpino donde se pueden pescar truchas.

P1440264

El camino bordea el lago e inicia después el ascenso hasta los 2.140 m en que se encuentra el Refuge du Saut. La última etapa es bastante llana y permite llegar al refugio muy descansado. La vuelta fue realmente un paseo. El día fue perfecto como entrenamiento para mayores retos que nos esperaban.

P1440274

Día 3

Decidimos alternar rutas de trekking con visitas turísticas. Así que ese día nos dirigimos hacia la bonita ciudad de Annecy. Pero antes de llegar allí visitamos Les Gorges du Fier, a 10 km al oeste de Annecy. Se trata de una estrecha garganta excavada por el río Fier que se puede recorrer por una pasarela de 252 m suspendida a 25 m por encima del río.

P1440285

La visita duró aproximadamente una hora, por lo que a media mañana ya estábamos en Annecy, ciudad considerada como una de las más bellas de Francia y situada en un entorno majestuoso, junto al lago que lleva su nombre y los Alpes como telón de fondo. Recorrimos la ciudad vieja con calles con arcadas, canales con puentes floridos, restaurantes, galerías de arte, palacetes con coloristas fachadas e iglesias de estilo saboyardo, gótico y barroco.

P1440301

También subimos, aunque no entramos, al Castillo de Annecy (siglo XIII a XVI), antigua residencia de los Condes de Ginebra, que domina la ciudad con sus cuatro torres y alberga el Museo de Annecy.

P1440307

Después de comer en un restaurante de Annecy nos dirigimos hacia Albertville, ciudad que se hizo famosa por ser sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1992. No paramos en Albertville, pero sí en un pequeño pueblo medieval situado a pocos kms de la ciudad y de nombre Conflans. Vimos callejuelas estrechas con casas antiguas adornadas con flores, talleres artesanos, galerías de arte, la Plaza Mayor con su fuente y un pequeño y majestuoso castillo.

P1440314

Día 4

Este día nos esperaba el plato fuerte del viaje en su etapa francesa: la subida al Refuge du Col de la Vanoise que se encuentra en el Parque Nacional del mismo nombre. El Parque se creó en 1963 con una superficie de 50.000 hectáreas, inicialmente con el propósito de proteger a las cabras montesas. El macizo de la Vanoise posee un centenar de cumbres que superan los 3.000 metros de altitud y es un paraíso para los amantes del trekking. Es muy conocido entre ellos el Tour des Glaciers de la Vanoise que en cinco días de marcha recorre el corazón del Parque. Nosotros hicimos una de las etapas, la que va de Pralognan-la-Vanoise al Refuge du Col de la Vanoise.

Dejamos el coche a un  km de Pralognan, en el Parking des Fontanettes, junto al telesilla Genepi. Desde allí iniciamos el ascenso que nos llevaría en una primera etapa al Refuge des Barmettes después de una hora de marcha.

P1440325

Después de una pequeña parada continuamos la subida hasta uno de los lugares más interesantes de la ruta, el Lac des Vaches. Se trata de un lago de pocos centímetros de profundidad que se cruza a través de una hilera de piedras. Al principio son losas prácticamente unidas , pero luego se van empequeñeciendo y separando y hay que hacer verdaderos equilibrios para no mojarse las botas. Al fondo y dominando el paisaje se puede ver la Grande Casse (3.855 m), que es el pico más alto de la Vanoise.

P1440337

Esta etapa también nos llevó una hora. A partir de aquí iniciamos el ascenso al Col de la Vanoise, dejando a nuestra izquierda la Grande Casse. La última media hora del trayecto la hicimos pisando nieve. Un último esfuerzo y ya estábamos en el Refuge du Col de la Vanoise (2.517 m), fin de nuestra marcha.

P1440349

Después de un descanso para tomar el bocadillo de medio día y un café en el refugio, iniciamos la vuelta. Teníamos la opción de tomar otro camino, pero preferimos ir a lo seguro y volver por la ruta conocida. En total tardamos seis horas (ida y vuelta) y superamos un desnivel de 877 m.

Día 5

Éste era el día del viaje a Suiza que habíamos previsto realizar por la tarde. Por la mañana hicimos un ruta suave que nos llevaría al Refuge du Laisonnay siguiendo el curso del río Le Doron de Bozel y contemplando un paisaje idílico con cascadas cayendo por las laderas del valle.

P1440372

De vuelta hacia Brides comimos en un restaurante al aire libre junto al Lac de Bozel.

P1440380

A las seis y media de la tarde salimos hacia Suiza. Antes de cruzar la frontera pasamos por Chamonix, a los pies del Mont Blanc. Después de más de cuatro horas de viaje llegamos al pueblo suizo de Täsch  donde nos alojamos dos noches.

Día 6

El plan del día era subir hasta la base del Matterhorn, nombre en alemán del Cervino, la montaña más famosa de los Alpes y seguramente la más fotografiada del mundo por su espectacular forma de pirámide. Con sus 4.478 m es la quinta cima más alta de los Alpes.

P1440381

El pueblo base para la aproximación se llama Zermatt, al que no está permitido el acceso en coche. Por eso nos alojamos en Täsch y allí tomamos un tren que nos llevó en 15 minutos a Zermatt. Este atractivo y curioso pueblo (todos los coches que circulan son eléctricos) está ubicado en medio de una zona de excursiones y esquí. La estación de esquí tiene 54 teleféricos y telesillas y 360 km de pistas. La región conocida como “Matterhorn Glacier Paradise” es la mayor estación de esquí de verano, y también la emplazada a mayor altura.

P1440427

En Zermatt tomamos un tren cremallera que nos subió en media hora al mirador de Gornergrat a 3.089 m de altura donde se encuentra el Kulmhotel Gornergrat, el hotel más alto de Suiza.

P1440402

Las vistas eran espectaculares: el Matterhorn y 28 cumbres más que superan los 4.000 m. Entre ellas se encuentra el Monte Rosa (Dufourspitze en alemán) que con sus 4.634 m es la cumbre más alta de Suiza. También se contempla el glaciar Gornergletscher, el segundo más largo de los Alpes.

P1440386

Después de un buen rato contemplando el paisaje y sacando fotos y vídeos, iniciamos el descenso a pie hasta Zermatt (básicamente por hacer ejercicio y de paso ahorrarnos 45 francos suizos, que es el precio del trayecto en tren). El camino de bajada no es especialmente duro, pero sí bastante pesado por su duración, pues son 1.469 m de desnivel. El corazón y los pulmones iban bastante descansados, pero no así las rodillas.

A la media hora de descenso hicimos una parada en el lago Riffelsee, donde se puede ver la famosa vista del Cervino reflejado en sus aguas. Para sacar una buena foto sólo hace falta que no haga viento para que el agua no se mueva.

P1440416

Ya de vuelta en Zermatt contemplamos la última vista del Cervino con una nube en la cima desde el bar donde nos tomamos una cerveza.

P1440440

Día 7

Teníamos poco más de 100 km para llegar a Interlaken, la siguiente etapa de nuestro viaje. Cuando programé la ruta en el GPS apareció el siguiente mensaje: “La ruta actual incluye un ferry. ¿Desea evitar ferrys?”. Sorprendido por el mensaje, me puse a investigar por Internet y descubrí que para ir por la ruta más corta hay que pasar por el Lötschberg Tunnel de 14,6 km de longitud subiendo el coche a un tren que atraviesa el túnel en 15 minutos. La subida y la bajada al tren se hace sin bajarse de coche gracias a una organización muy ágil, después de haber pagado el correspondiente (y caro) peaje.

Poco antes de llegar a Interlaken tomamos la carretera que va por el Valle de Lauterbrunnen, que con sus 72 cataratas es uno de los más espectaculares de Suiza. Poco después de pasar el pueblo de Lauterbrunnen llegamos a las cataratas Trümmelbachfälle en el interior de la montaña Schwarzer Mönch, escondidas detrás de paredes rocosas impresionantes. Hasta 20.000 litros de agua caen cada segundo por los diez saltos de agua, con una altura total de unos 200 metros y haciendo un ruido ensordecedor.

Desde allí nos dirigimos a nuestro hotel. Por la tarde decidimos contemplar la mejor vista de Interlaken desde el mirador Harder Kulm. Tomamos un funicular que sale cerca de la estación de Interlaken Ost y sube 735 m a través del bosque y pasando junto a una reserva de caza. Desde donde te deja el funicular, a cinco minutos a pie, se llega a un restaurante con una pequeña torre y tejado rojo y una agradable terraza donde tomamos una cerveza. Allí mismo se encuentra la plataforma panorámica con suelo transparente para observar Interlaken entre los lagos Brienz y Thune, y al fondo las cumbres nevadas del Eiger, Mönch y Jungfrau.

IMG-20160709-WA0004

Esta vez la bajada la hicimos también en el funicular con el objetivo de tener tiempo suficiente para recorrer Interlaken. He de decir que no fue precisamente la ciudad que más nos gustó de Suiza.

P1440483

Día 8

Ese día por la tarde viajaríamos a Lucerna. Pero la mañana la dedicamos a realizar la que resultó ser la mejor excursión del viaje por Suiza. Los turistas comodones y sin problemas de presupuesto que pasan por Interlaken no se pierden la subida al Jungfraujoch que es un puerto de montaña situado entre el Jungfrau y el Mönch a 3.471 m de altitud. Allí se encuentra un observatorio al que se accede en tren cremallera. El trayecto desde Interlaken Ost supone dos cambios de tren y cuesta el “módico” precio de 204 francos suizos. Pero ese no era el tipo de excursión que nos gusta (subir sentados, contemplar el paisaje rodeados de cientos de turistas orientales y volver sin ningún esfuerzo). Así que buscamos otra opción que resultó todo un acierto.

Salimos en coche desde nuestro hotel en Interlaken y nos dirigimos al pueblo de Grindelwald, en el Valle de Lauterbrunnen. Allí tomamos una telecabina que nos llevó a la estación de First superando un desnivel de 1.132 m. Desde allí se ve una espectacular panorámica de varios cuatro miles (Wetterhorn, Finsteraarhorn, Eiger). La estación es el punto de partida de varias rutas de trekking. Quizá la más conocida es la que pasando por el lago Bachalp llega hasta la cima del Faulhorn donde se encuentra un famoso refugio construido en 1830.

La caminata hasta el lago Bachalp nos llevó una hora. Pasando el lago y volviendo la vista atrás pudimos contemplar una de las imágenes más típicas de Suiza: el lago con el pico Schreckhorn (4.078 m) al fondo, todo cubierto de nieve.

P1440506

Continuamos la marcha durante otra hora  hasta llegar a la base del Faulhorn desde donde acometimos la subida a la cima que nos llevó otra media hora. En total hicimos una caminata de 515 m de desnivel. Desde lo alto de la cima se pueden ver, mirando al norte, los lagos que rodean a Interlaken y hacia el sur, el macizo central de los Alpes berneses, con el Eiger, Mönch y Jungfrau en el centro.

P1440521

De vuelta en Grindelwald tomamos una cerveza en una terraza a la sombra (hacía mucho calor) e iniciamos el viaje hacia Lucerna.

Día 9

En el plan de viaje habíamos contemplado la posibilidad de subir al Monte Pilatus (2.119 m) desde donde se ve una buena panorámica de Lucerna y de toda la Suiza central. La subida se puede hacer en telecabina o en tren cremallera (el más inclinado del mundo). Pero el día amaneció con una atmósfera no muy limpia. Había una cierta neblina que dificultaría la visibilidad desde la cima. Además pensamos que después de las experiencias anteriores no nos iba a impactar demasiado. Así que decidimos dedicar el único día en Lucerna a recorrer a pie la ciudad.

P1440584

Lucerna es una de las ciudades más bellas de Suiza y la más turística de todas. Se encuentra junto al Lago de los Cuatro Cantones. La imagen más característica de la ciudad es el puente medieval Kapellbrücke, uno de los puentes techados de madera más antiguos de Europa. En medio del puente se encuentra la Torre del Agua.

IMG-20160710-WA0009

El casco antiguo es peatonal y está lleno de plazas e iglesias. Allí se pueden ver muchas casas históricas, adornadas con frescos.

P1440619

Cera del puente Kapellbrücke se encuentra la iglesia jesuita del siglo XVII considerada como la primera obra barroca religiosa de Suiza.

IMG-20160710-WA0008

Otro de los monumentos característicos de la ciudad es la iglesia Hofkirche  con sus dos esbeltas torres.

P1440593

Después de patear el centro de la ciudad subimos por la calle Löwenstrasse hasta llegar a uno de los monumentos más famosos de Suiza, el León moribundo, cortado en la roca en conmemoración de los suizos que murieron como héroes en 1792 en las Tullerías.

P1440580

Por la tarde nos cayó un intenso chaparrón que afortunadamente duró menos de una hora y fue preludio de la lluvia continua del día siguiente. Nos resguardamos en otro puente cubierto de madera (el siguiente al Kapellbrücke). Cuando escampó nos dirigimos a la muralla medieval Museggmauer en la que todavía se conservan 13 torres, algunas de las cuales pueden ser visitadas.

P1440615

 

Para cenar fuimos a la zona de restaurantes que se encuentra junto al río Reuss, entre los puentes Rathaus-Steg y Kapellbrücke. Todos ellos muy caros, como todo en Suiza.

Día 10

Todo llega  a su fin. Y este era el día del regreso a Madrid. Teníamos el vuelo desde Ginebra a las 17:55 y como nos pillaba de paso, decidimos visitar por la mañana Berna y llegar a la hora de comer a Gruyères.

En Berna aparcamos cerca de Bärengraben (foso de los osos), que son el símbolo de la ciudad. Desde allí se ve una buena panorámica. Berna tiene numerosas fuentes, fachadas de arenisca, callejones y torres históricas que le dan un aire medieval carácterístico.

P1440632

Cruzamos el puente Nydeggbrücke y nos adentramos en el casco histórico que es Patrimonio Mundial de la UNESCO. Tomamos la calle Gerechtigkeitsgasse cuyas arcadas nos protegían de la fina lluvia que caía intermitentemente. De vez en cuando nos desviábamos de la calle para visitar algún monumento. A la derecha, la iglesia de San Pedro y San Pablo y el Ayuntamiento, y a la izquierda la Catedral. Al fondo de la calle se encuentra la Torre del Reloj, el edificio más emblemático de Berna.

P1440656

Pasando la torre y tomando la primera calle a la izquierda se llega a la Bundesplazt donde se encuentra el Parlamento Federal. Allí dimos por finalizada la visita y volvimos al coche para tomar la ruta de Gruyères.

Llegamos al mediodía a esta pequeña ciudad medieval que parece sacada de un libro de cuentos. Está en lo alto de un pequeño cerro, tiene un castillo y tres museos.

P1440674

Entramos en uno de los varios restaurantes de la plaza y tomamos, ¿cómo no?, una fondue de queso.

En una hora y media más de viaje estábamos en el Aeropuerto de Ginebra con tiempo suficiente para tomar nuestro vuelo.

Y nada más de momento. A continuación os dejo la película que he montado con las fotos y vídeos del viaje.

Un saludo.

Julio

 

Anuncios
Publicado en Europa | Deja un comentario

LA PUGLIA, EL TACÓN DE LA BOTA DE ITALIA

Recientemente hemos visitado la Puglia durante un fin de semana largo. Ha sido nuestro noveno viaje a Italia y seguramente no será el último, pues en el mes de julio tenemos previsto pasar una semana en los Dolomitas.

La Puglia es una región desconocida por el turismo de masas. No está incluida en los circuitos turísticos habituales, pues la zona pilla un poco a desmano. Sin embargo es fácil y barato llegar desde Madrid, pues Ryanair vuela a Bari, capital de la región.

La Puglia no destaca especialmente por el paisaje, como pudiera ser la Toscana. Es una zona bastante llana y los recorridos por las carreteras resultan un tanto monótonos. Pero lo que sí  que realmente merece la pena visitar son los pueblos y ciudades, que como en casi toda Italia tienen una gran riqueza cultural e histórica.

Durante los tres días del viaje hemos visitado Bari, Matera, Alberobello, Ostuni, Lecce, Otranto y Polignano a Mare. Pero no hemos tenido tiempo de ver otros lugares interesantes como Castel del Monte, Grotte di Castellano, Locorotondo, Cisternino, Monopoli, Gallipoli, Taranto y Brindisi (así queda una motivación para un posible segundo viaje)

A continuación podéis leer un resumen cronológico del viaje:

DIA 1 (sábado) – MADRID, BARI

Tuvimos que madrugar bastante, pero la contrapartida fue que a las 10 de la mañana ya habíamos aterrizado en Bari, por lo que teníamos todo el día por delante para visitar la ciudad. Recogimos el coche de alquiler que habíamos reservado y nos dirigimos al hotel donde pasaríamos la noche del sábado y la del lunes. La zona del hotel era de estacionamiento de pago, a un euro la hora, por lo que tuvimos que echar unas cuantas monedas para cubrir el tiempo restante hasta las 20:30.

El hotel se encontraba a 10 minutos del casco histórico. Iniciamos la visita por la Piazza Mercantile, centro neurálgico de la zona antigua, que ha sido “reurbanizada” en los últimos tiempos, pues se encontraba un tanto degradada. Allí se encuentra la Columna Infame que se utilizaba como lugar de escarnio público para deudores insolventes.

IMG_20180127_125627_BURST5

Bari es la décima ciudad más grande de Italia. El casco histórico es muy agradable de recorrer tanto de día como de noche. El primer monumento que visitamos fue la Basílica de San Nicolás, espléndido ejemplo de la arquitectura románica de la región. Tiene dos torres laterales de diferente forma y altura y en la fachada hay tres puertas desde las que se accede a las naves interiores.

IMG_20180127_131737

En la basílica conviven conviven dos cultos: el católico y el ortodoxo. Este último está presente en la cripta donde se encuentra la tumba del santo y sus reliquias, todo con decoración bizantina.

Mientras que se hacía la hora de la comida recorrimos  las estrechas callejuelas, pasando por arcos, plazoletas y encantadores rincones:

IMG_20180127_134029

Comimos en un restaurante llamado Le Nicchie donde degustamos uno de los platos típicos de la zona, orechiette al brócoli.

Después nos dirigimos a la Catedral de Bari, que es la segunda iglesia más importante de la ciudad. Es de estilo románico y fue construida en el siglo XI. En su portada destaca un hermoso rosetón:

IMG_20180127_152601

IMG_20180127_153957

Al este de la parte vieja de la ciudad, dentro del perímetro de la muralla y cerca del mar, nos encontramos con el majestuoso Castillo Normando Suevo construido por Federico II, con un gran patio de estilo renacentista y un piso superior con amplios salones que en la actualidad se utilizan para eventos y exposiciones.

IMG_20180127_154631

Por la noche, antes de cenar, dimos un paseo por la zona moderna de la ciudad, separada del casco antiguo por el Corso Vitorio Emmanuelle, centro neurálgico de la vida nocturna. Era sábado y todos los bares y restaurantes de la calle estaban a rebosar. En uno de ellos, llamado Mastro Ciccio, tomamos una pizza y una ensalada.

En el Corso Vittorio Emanuele  empieza la calle peatonal Sparano, donde se concentran todas las tiendas de marcas de lujo. A mitad de la calle, haciendo esquina con vía Putignani, se encuentra el edificio Mincuzzi, negocio histórico de ropa que se remonta al siglo XIX. Hoy en día es la tienda de Benetton.

IMG_20180127_164536

La calle paralela, Corso Cavour, está dominada por la fachada del Teatro Petruzzelli, el templo de la ópera de Bari, reabierto en 2009 después del incendio que lo devastó en 1991.

IMG_20180127_165032

DIA 2 (domingo) – MATERA, ALBEROBELLO, OSTUNI, LECCE

El plan del día era llegar con luz solar a Lecce donde habíamos reservado un Bed & Brealfast. Como en la Puglia anochece una hora antes que en España, deberíamos llegar allí a las cinco y media. Como queríamos hacer tres paradas en el camino, nos pusimos en carretera a las ocho de la mañana. Poco después de las nueve llegamos a Matera, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad y además Capital Europea de la Cultura 2019. Matera no se encuentra en la Puglia, sino en la región limítrofe de Basilicata, pero merece la pena desviarse para visitar esta sorprendente ciudad.

IMG_20180128_103046

La ciudad antigua es un conjunto de viviendas excavadas en la piedra volcánica con sus tejados que sirven de suelo a otras viviendas en niveles superiores. La ciudad se hizo famosa, en parte, gracias a la película de Mel Gibson “La pasión de Cristo”, pues la visión y ambiente de la ciudad recuerdan a un belén navideño. La visita de la ciudad es un continuo subir y bajar escaleras, recorrer callejuelas, descubrir sorprendentes rincones, visitar iglesias y contemplar las vistas desde espectaculares miradores.

IMG_20180128_093353

Uno de los lugares privilegiados para contemplar Matera es la plaza de San Pietro Caveoso, donde se puede visitar una iglesia construida en el siglo XVII.

En los años 50 los habitantes de las grutas fueron trasladadas a los barrios modernos para permitir llevar a cabo los complicados trabajos de restauración que devolvieron al centro histórico su belleza original.

IMG_20180128_094326

Desde Matera nos dirigimos a Alberobello, otra original ciudad italiana. Es famosa por los Trulli, que son casas blancas de piedra caliza con tejado cónico compuesto de piedras sin argamasa. La estructura se sostiene como si fuese un arco, con su piedra clave en el vértice.

IMG_20180128_140612

Alberobello fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1996. La razón de esa forma tan particular de los techos era para evitar pagar impuestos. En el siglo XV, cualquiera que viviera bajo un techo, debía pagar por ello. Los habitantes de Alberobello se encargaban de quitar los tejados cada vez que venía un inspector, y así ahorrarse el impuesto.

IMG_20180128_141323

Un paseo de una hora fue suficiente para captar el encanto de la ciudad. Recorrimos la plaza principal y las calles aledañas. Subiendo por una de ellas, llegamos a un mirador desde donde se contempla esta vista:

IMG_20180128_135920_HDR

Teníamos previsto comer en Alberobello. Hicimos un intento en el el restaurante La Fontana 1914, en la plaza principal. Cuando llegamos estaba completo y nos dijeron que esperásemos media hora. Como ya íbamos un poco apretados de tiempo, pedimos en la barra unos panini de salchichas y una copa de vino de la Puglia. Y con este tentempié continuamos la ruta hacia Ostuni.

Ostuni es conocida en Italia como la Ciudad Blanca por sus típicas casas pintadas con cal.

IMG_20180128_155248

Se encuentra en una colina desde donde se contempla una espléndida vista del Adriático.

IMG_20180128_155407

En el casco histórico vimos restos de murallas medievales con torreones cilíndricos, calles estrechas y empinadas y una catedral del siglo XV.

IMG_20180127_131737

Después de la rápida visita a esta bella ciudad nos dirigimos hacia el final de la etapa del día, Lecce.

Tal como habíamos previsto, llegamos a Lecce cuando ya estaba anocheciendo, pero con tiempo suficiente para recorrer la ciudad antes de la hora de la cena. Al día siguiente por la mañana, antes de salir para Otranto, volvimos a repetir rápidamente el recorrido para tomar unas cuantas fotos con luz natural.

Lecce es conocida como la “Florencia del sur”, Es uno de los mejores ejemplos de arquitectura barroca en Italia. Su centro histórico rodeado de murallas alberga numerosas plazas, iglesias y edificios con fachadas barrocas.

IMG_20180129_083307

La Piazza di Sant Oronzo es el centro de la ciudad, con restos romanos y edificios nobiliarios. La mayor parte de la plaza está ocupada por el Anfiteatro Romano, descubierto a principios del siglo XX. Tiene forma elíptica y podía albergar veinte mil espectadores. Junto al Anfiteatro se alza la Columna de Sant Oronzo, que en su época señalaba el final de la Via Appia, en el puerto de Brindisi.

IMG_20180129_081923

Lo más espectacular de Lecce es La Piazza del Duomo, una de las plazas más bonitas de Italia. Forma un conjunto monumental en el que además de la catedral se integran varios edificios barrocos de gran belleza.

IMG_20180129_084606_HDR

Estuvimos unas dos horas paseando por el casco histórico y entrando en varias iglesias, además de la catedral. También vistamos el imponente Castillo de Carlos V, que actualmente alberga un museo. Acabamos la noche cenando en una trattoria.

DIA 3 (lunes) – LECCE, OTRANTO, POLIGNANO A MARE, BARI

Madrugamos y antes de salir para Otranto recorrimos de nuevo el casco histórico de Lecce, esta vez más deprisa que la noche anterior, con el único objetivo de tomar algunas fotos.

Ya en Otranto aparcamos en las inmediaciones del puerto, cerca de la Oficina de Turismo.

IMG_20180129_103527

Otranto es una de las ciudades más conocidas de la Puglia. El casco histórico, que se conserva casi intacto, está rodeado de murallas y dominado por el Gran Castillo Aragonés que fue construido por los aragoneses en el siglo XV para proteger la ciudad después de habérsela arrebatado a los otomanos

IMG_20180129_103207

Otranto es la ciudad más oriental de Italia, y da su nombre al canal de 70 km de ancho y que separa Italia de Albania.

La calle principal del pueblo es el Corso Garibaldi. En uno de sus extremos está la Porta Alfonsina en memoria de Alfonso, duque de Calabria, que liberó la ciudad de la dominación turca.

IMG_20180129_104055

 

IMG_20180129_110717

Y en el otro extremo, la Porta a Mare, entre el Castillo Aragonés y la Torre Matta. Desde aquí hay unas escaleras de madera para bajar al puerto.

IMG_20180129_112253

Desviándonos un poco del Corso Garibaldi, por unas callejuelas, se llega a Catedral de Otranto, joya de la arquitectura  románico-pugliese, edificada en el siglo XI y conocida también como Catedrale dell’Annunziata.

IMG_20180129_105217

Como a media mañana ya habíamos visto Otranto, nos dirigimos a la última etapa del viaje, Polignano a Mare, con la idea de llegar a la hora de la comida.

Polignano a Mare es la cuna del famoso cantante Domenico Modugno, autor e intérprete de una de las canciones italianas más famosas de todos los tiempos. Volare. Eso es lo que precisamente sugiere su estatua junto al mar.

IMG_20180129_160121

El pueblo está construido sobre un espectacular acantilado con multitud de grutas excavadas por la fuerza del mar. En una de ellas llamada Grotta Pallazese se encuentra el restaurante más famoso de la ciudad. Allí nos dirigimos a comer, pero para nuestra sorpresa y disgusto lo encontramos cerrado, por no ser temporada turística.

IMG_20180129_151453

No era éste el único restaurante cerrado. Nos costó, pero al fin encontramos un sitio bastante animado donde comimos unos linguini alle vongole que estaban realmente buenos.

Después de comer recorrimos las estrechas calles del pueblo, seguramente muy animadas en verano, pero solitarias en ese día de invierno.

IMG_20180129_151718

La línea costera de acantilados presenta un corte en el centro del pueblo, con un pequeño entrante del mar que acaba en una playa de pequeñas piedras llamada Lama Monachile.

IMG_20180129_153307

En esta zona es muy habitual ver bañistas lanzarse al mar desde el acantilado (en verano por supuesto). Aquí se ha celebrado varios años el campeonato de saltos Red Bull Cliff Diving World Series.

Y cuando empezó a ponerse el sol nos despedimos de Polignano y regresamos al punto de partida del viaje, Bari, donde dimos un último paseo nocturno y disfrutamos de una agradable cena.

DIA 4 (martes) –BARI, MADRID

Teníamos el vuelo de vuelta a las 10:15. Madrugamos, pues había que llegar al aeropuerto con tiempo suficiente para devolver el coche de alquiler y llegar a embarcar con margen de tiempo razonable.

Y nada más por esta vez. Como de costumbre os dejo un vídeo que he montado con las fotos del viaje y música italiana de fondo.

Un saludo.

Julio

 

Publicado en Europa | Deja un comentario

VIETNAM, LA SONRISA DE ASIA

Hasta ahora Asia no ha sido mi continente favorito para viajar. Sólo he realizado un viaje de turismo por Tailandia, Indonesia y Hong Kong  hace treinta años, y un viaje de trabajo a Japón durante una semana, hace diecisiete años. En Asia hay destinos muy populares, como la India y China, que nunca me han atraído.

Estos eran los antecedentes cuando hace varios meses unos amigos propusieron ir a Vietnam. El plan sonaba bien pues toda la gente que conozco que ha hecho este viaje habla muy bien de la experiencia: paisajes, monumentos, gastronomía, seguridad. Parece que Vietnam está de moda, y ahora podía ser el momento ideal, antes de que el turismo llegue a masificarse.

Para la organización del viaje consideré diferentes alternativas, pero finalmente me decidí por contratar los servicios de una agencia vietnamita llamada Asiatica Travel que organizan viajes a medida. Yo compré los billetes de avión para las cuatro personas que éramos en el grupo y ellos se encargaron de todo lo demás (traslados en vehículo privado con chófer y guía, hoteles, visitas, vuelos internos, etc.). En los últimos años, todos los viajes los he organizado sin recurrir a una agencia, pero esta vez, la lejanía y la complejidad del itinerario me decantaron por contratar con una agencia, y he de decir que todo salió perfecto.

El viaje ha durado dos semanas (del 28 de noviembre al 12 de diciembre), la mayor parte del tiempo en Vietnam y los dos últimos días en Camboya para visitar los templos de Angkor. Antes de pasar a relatar el viaje, os comento algunas cuestiones generales:

  • Conviene evitar la temporada de los monzones (de mayo a noviembre). Pero en ningún mes del año hay garantía de que el tiempo sea estable y no llueva a lo largo de todo Vietnam, pues el país es muy largo (más de 2.000 km de norte a sur) y con diferencias climáticas importantes. En nuestro viaje disfrutamos en general de buen tiempo (22º y nublado en Hanoi, misma temperatura y algo de lluvia en el centro y 30º y despejado en Saigón y el delta del Mekong)
  • El país es muy seguro y la gente muy amable.
  • Para los amantes de la cocina oriental, la comida vietnamita es una delicia (más suave y delicada y menos grasienta que la china)
  • No hay que preocuparse de llevar adaptadores de corriente. La tensión es de 220 V y los enchufes admiten clavijas redondas y planas.
  • La moneda vietnamita se llama Dong. Un euro equivale aproximadamente a 27.000 Dongs. Hay que tener mucho cuidado, pues a veces te puedes confundir con tantos ceros en los billetes. El tipo de cambio que aplican al comprar Dongs es muy estable y casi no hay diferencia entre unos sitios y otros, por lo que lo más cómodo es cambiar en los hoteles. Lo mejor es llevar euros y cambiarlos allí. Sale más rentable que utilizar tarjetas de crédito por las altas comisiones que cargan los bancos fuera de la zona euro.

A continuación podéis leer un resumen cronológico del viaje:

DIA 1 – SALIDA DESDE MADRID

Salimos a media tarde en un vuelo de Turkish Airlines hacia Estambul, donde hicimos escala para tomar por la noche el vuelo que nos llevaría a Hanoi.

DIA 2 – LLEGADA A HANOI

Llegamos a media tarde al aeropuerto de Hanoi. Los trámites aduaneros fueron sencillos, pues actualmente no es necesario visado para estancias inferiores a 15 días. Pero sólo se puede entrar una vez a Vietnam en ese periodo. Si por ejemplo, se pasa a Camboya y luego se vuelve a Vietnam para coger el vuelo de regreso a España, puede haber problemas.

A la salida del aeropuerto nos estaba esperando una guía y un chófer para llevarnos al hotel. Lo único que hicimos esa noche fue pasear por los alrededores del hotel y cenar en un restaurante cercano de los recomendados en Tripadvisor. La cena resultó ser la peor del viaje. Dos de los platos que pedimos no superaban el aprobado, pero no dijimos nada pues no nos apetecía empezar el viaje reclamando.  Cuando pedimos la cuenta nos solicitaron que rellenásemos una encueta de satisfacción, y ahí no nos dio ningún reparo en poner comentarios negativos. Pero para nuestra sorpresa, vino el camarero a pedirnos explicaciones sobre la baja calificación. Y ahí no acabó la cosa. Después vino el dueño o encargado y nos sometió a un auténtico interrogatorio de tercer grado, lo que nos hizo casi arrepentirnos de haber puntuado tan bajo. Afortunadamente tuvieron el detalle de no cobrarnos los platos en litigio.

DIA 3 – HANOI

Ese día estaba dedicado a recorrer Hanoi. Aunque no es una ciudad espectacular como pudiera ser Bangkor, tiene bastantes cosas que ver y en su conjunto resulta ser una ciudad interesante y agradable de recorrer. La ciudad tiene más de 1.000 años de antigüedad y su arquitectura conserva vestigios coloniales, pues por allí han pasado chinos y franceses.

En el corazón de la ciudad se encuentra su caótico casco viejo, con calles estrechas y ruidosas por el bullicio de las personas y los pitidos de las motos que materialmente inundan la ciudad (siete millones de personas y cuatro millones de motos)

Una característica de las casas de Hanoi (y en general de todo Vietnam) es que son muy estrechas y de varias alturas y en la planta baja hay un local comercial. La razón es que es muy caro el metro de fachada, por lo que lo compensan con profundidad y altura.

La primera visita del programa era el Mausoleo de Ho Chi Minh situado en la plaza Ba Dinh, una enorme explanada presidida por una gran bandera vietnamita. No pudimos acceder al recinto donde se encuentra embalsamado el líder de la independencia vietnamita, por estar en periodo de mantenimiento. Aún así nos acercamos y paseamos por los alrededores que forman un entorno monumental. Muy cerca se encuentra la Pagoda de Pilar Único, pagoda muy pequeña con forma de flor de loto, en medio de un pequeño lago artificial.

A continuación nos dirigimos hacia el Templo de la Literatura, seguramente el conjunto arquitectónico más visitado de Hanoi. Se trata de un conjunto de edificios y templos dedicados al culto de Confucio. Es uno de los pocos lugares de todo Vietnam dedicados a este culto, ya que el pais es en su mayoría budista.

Aquí empezó a funcionar la primera universidad de Vietnam en el año 1076, construida para formar a los mandarines según las normas del confucionismo.

Después de comer visitamos por fuera la Catedral de Hanoi construida por los franceses en 1886 y que recuerda, cómo no, a Notre Dame de París.

La última visita de la tarde fue al Lago Hoan Kiem, precioso lago situado en el centro de la ciudad. donde se encuentra el Templo de la Montaña de Jade (Ngoc Son)

Dentro del templo se puede ver una enorme tortuga disecada hallada en el lago. Al templo se accede por el célebre Puente del Sol Naciente, puente de madera de color rojo.

La vuelta al hotel la hicimos montados en  rickshaws, con los que nos zambullimos en el caos circulatorio de la ciudad.

Por la noche nos acercamos a una calle peatonal llamada Ta Hien, llena de bares, en uno de los cuales nos tomamos una buena cerveza local de barril.

DIA 4 – HANOI, BAHIA DE HALONG

Ese día nos esperaba uno de los platos fuertes del viaje: un minicrucero por la Bahía de Halong. Es un conjunto de 1.969 islas, islotes y peñascos diseminados en una superficie de 1.500 km2 por todo el Golfo de Tonkín. Cuenta con una protección especial de la UNESCO. El paisaje y la atmósfera que lo rodea son de una gran belleza.

La bahía se encuentra a unos 150 kms de Hanoi, lo que supone más de tres horas de viaje. Hay excursiones de ida y vuelta en el día desde Hanoi, pero el plan resulta un poco apretado. Además, pasar la noche en el barco tiene su encanto.

Embarcamos a media mañana y después de la habitual charla sobre la seguridad nos sirvieron la comida. Un detalle a tener en cuenta es que aunque vayas en un viaje organizado con guía en español, éste no embarca, sino que se queda en tierra hasta el día siguiente. Y en el barco solamente se habla inglés.

Por la tarde había la posibilidad de elegir entre dos excursiones: vista a la isla Titov para nadar en una pequeña playa, o subir hasta la cima por una escalera de 400 escalones desde donde se contempla una excelente panorámica de la bahía.

O embarcar en un pequeño barco de bambú, o en un kayak, para visitar Luon Cave, que es una especie de laguna interior en uno de los islotes a la que se accede por una gruta. Esta fue la excursión que elegimos, pues el tiempo no invitaba a ir de playa.

De vuelta en el barco asistimos a un curso práctico de cocina vietnamita como preludio de la cena.

DIA 5 – BAHIA DE HALONG, HUE

Ese día madrugamos bastante, pues a las siete y media estaba prevista una excursión a Sung Sot cave (Cueva de las Sorpresas). Tomamos un desayuno rápido y nos dirigimos a la pequeña isla de Bo Hon. El barco atracó en medio de una pequeña bahía y desde allí llegamos a la isla  en una lancha

La cueva fue descubierta en el año 1901 por un explorador francés. La entrada está a unos 30 metros sobre el nivel del mar y se accede por unas escalinatas de poca dificultad. Esta es la vista desde la entrada de la cueva;

La cueva tiene tres salas visitables.  La segunda de ellas es realmente espectacular por la amplitud, las enormes estalactitas y estalagmitas y la colorida iluminación.

Ya de vuelta en el barco, nos sirvieron un copioso brunch mientras hacíamos el trayecto de regreso al puerto. Al llegar nos estaba esperando la guía y el chófer para llevarnos al aeropuerto de Hanoi donde tomaríamos un vuelo local con destino a Hue, antigua ciudad imperial.

En el camino paramos en el pueblo de Yen Duc para ver el espectáculo de Marionetas sobre el agua. Es un arte milenario que representa escenas tradicionales de la vida vietnamita acompañado de música y cánticos y utilizando marionetas en un entorno acuático.

Llegamos a Hue de noche, por lo que no nos molestamos en buscar un restaurante y cenamos en el hotel

DIA 6 – HUE

Hue está situada en el centro de Vietnam, en la zona más estrecha. Fue capital del país hasta 1945. El conjunto arquitectónico de su ciudadela fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1993. Por su extensión y estilo es similar a la Ciudad Prohibida de Pekín. La ciudad está dividida en dos por el río Perfume. A un lado queda la ciudadela imperial y al otro la zona moderna donde se encuentran los hoteles y restaurantes.

A primera hora de la mañana iniciamos la visita a la Ciudadela. Tiene un perímetro de 10 kilómetros y todavía conserva en buen estado sus murallas y principales puertas. En su interior visitamos templos de varias dinastías de emperadores, pagodas y museos. La última dinastía de emperadores fue la Nguyen que reinó desde 1802 a 1945.

  Desde la Ciudadela nos dirigimos en barco a la Pagoda Thien Mu. Es de forma hexagonal y data de 1601. El templo está ubicado sobre una colina situada en la ladera izquierda del río Perfume.

Después de visitar la pagoda continuamos la ruta en  barco hasta el pueblo de Thuy Bieu. Allí se encuentra un complejo hotelero rural donde nos dieron un curso de cocina vietmita cuyo resultado degustamos, junto con otros platos en los que no intervinimos . Después de un relajante paseo por los jardines y huertos del complejo y un todavía más relajante masaje de cervicales y pies, volvimos a Hue navegando por el río Perfume.

Durante el día había estado lloviznando de manera intermitente, pero por la noche arreció la lluvia, justo cuando salimos del hotel en busca de un restaurante. Cenamos en La Carambole, recomendado por nuestro guía, recomendación que fue acertada.

DIA 7 – HUE, DA NANG, HOI AN

Antes de iniciar el viaje hacia Hoi An, visitamos la Tumba del Emperador Tu Duc que se encuentra a unos seis kms de Hue.  Es un conjunto arquitectónico de templos y tumbas alrededor de un hermoso lago y en medio de de un paraje natural de gran belleza.

El mismo emperador Tu Duc diseñó el conjunto arquitectónico, que una vez terminado en 1867 utilizó en vida como palacio de verano y lugar de retiro. En la tumba propiamente dicha no se encuentra el cadáver del emperador. Para evitar saqueos, Tu Duc fue enterrado en un lugar secreto por 200 trabajadores. Estas personas fueron decapitadas tras completar la tarea para que no revelaran el secreto. A día de hoy, todavía no se han encontrado los restos de Tu Duc, aunque se cree que están enterrados en la pequeña isla del lago.

Después de esta visita  continuamos la ruta en dirección a Da Nang, ciudad famosa por albergar la mayor base militar americana en la época de la guerra.

Para llegar a Da Nang hay que atravesar la cordillera Truong Son, lo que se hace por una estrecha y serpenteante carretera que corona el puerto de Hai Van (Paso de las Nubes) o cruzando por un túnel construido en el año 2005. La subida al puerto ha quedado como ruta turística para poder contemplar unas fantásticas vistas del centro de Vietnam. Pero ese día las nubes cubrían toda la montaña y la subida podía ser peligrosa y no tener la recompensa de las vistas, con lo cual el guía decidió hacer uso del túnel.

Da Nang es la cuarta ciudad más grande de Vietnam (después de Saigón, Hanoi y Hai Phong). Muy cerca de la ciudad se encuentra uno de los lugares más visitados por los turistas y lugar de retiro espiritual y peregrinaje de las vietnamitas. Se trata de las Montañas de Mármol, que es un grupo de 5 montañas que miden 2 kilómetros de largo, 800 metros de ancho y 500 metros de altura. La montaña Thuy Son (Montaña del Agua) es la montaña más grande de todo el grupo. Tiene varias cuevas, pagodas y miradores con unas vistas espectaculares de la ciudad de Da Nang y la costa con el mar de China al fondo.

Para subir a las cuevas y pagodas de esta montaña hay una escalera compuesta de 108 peldaños, y desde el año 2011 está en funcionamiento un ascensor.

Después de esta interesante visita seguimos en dirección a Hoi An, una de las ciudades más hermosas de Vietnam. Llegamos al mediodía y fuimos directamente a un restaurante. Después de una agradable comida y una primera toma de contacto con la ciudad, llegamos al hotel que teníamos reservado en la zona de la playa, a varios kms del centro de la ciudad. Se trataba de un lujoso resort con playa privada que la metereología nos impidió disfrutar.

Después de un rato de descanso y cuando ya empezaba a anochecer, tomamos el shuttle bus del hotel para visitar la ciudad de noche. Hoi An tienen un sabor antiguo y tradicional, con muchos vestigios de cultura china, japonesa y francesa que  le han valido el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad. Está bañada por el rio Thu Bon y fue un importante puerto pesquero durante los siglos XVI al XVIII. El casco antiguo de Hoi An se conserva intacto, gracias a que durante la guerra la mayor parte de las operaciones militares se concentraron en la vecina ciudad de Hue. Además las leyes vigentes prohiben modificar los edificios del casco histórico e incluso la circulación de coches y motos por sus calles (pero sí pueden circular las bicicletas)

La visita nocturna de Hoi An tiene un gran encanto, pues todas las calles están iluminadas con farolillos.

DIA 8 – HOi AN

El día estaba dedicado íntegramente a visitar la ciudad. Además de patear sus agradables calles y puentes y visitar el mercado local, hicimos el recorrido turístico por cinco lugares históricos especialmente conservados, cuya visita necesita la adquisición de una entrada.

El Puente Japonés, que es quizá la imagen más famosa de la ciudad y mejor ejemplo de su pasado mercantil. Fue construido por los comerciantes japoneses para unir su barrio con  el de los chinos.

La Pagoda de Phuoc Kien que fue construida por marineros chinos en el siglo XVII en honor a Thien Hau Thanh Mau, considerada por ellos como la Diosa del Mar y protectora de marineros y pescadores

El Museo de Historia de la Ciudad Bao Tang, con varios siglos de antiguedad, donde se muestra una colección de cerámica, utensilios, trajes, muebles, etc.

Además se pueden visitar dos casas antiguas, la de Tao Ky y la de Phung Hung.

Después de las visitas de “pago” entramos a conocer el mercado local, que siempre es una de las visitas más pintorescas de cualquier ciudad.

Al salir del mercado despedimos al guía y dedicamos el resto del día a actividades comerciales. Aquí fue donde hicimos la mayor parte de las compras del viaje. Al caer la tarde tomamos el shuttle bus de vuelta al hotel.

DIA 9 – HOi AN, AEROPUERTO DA NANG, SAIGÓN

Por la mañana nos trasladaron al aeropuerto de Da Nang donde tomamos un vuelo interno con destino a Saigón. Allí nos estaba esperando nuestro nuevo guía, un vietnamita con acento y expresiones cubanas que había adquirido en una estancia de varios años en Cuba.

Desde el aeropuerto fuimos directamente a visitar una de las atracciones turísticas de la zona, situada a 27 kms de la ciudad. Se trata de los Túneles de Cu Chi, una red de más de 200 kms de estrechas galerías subterráneas en varios niveles, excavadas a mano por los guerrilleros del Viet Cong para refugiarse y defenderse durante la guerra de Vietnam.

Los túneles son estrechos y claustrofóbicos, sin iluminación y con el ambiente cargado de humedad. Hay que avanzar a gatas o en cuclillas.

La visita comenzó con la proyección de un documental. El material audiovisual está compuesto por grabaciones en blanco y negro de escenas de la vida cotidiana y de la guerra en esa zona “liberada” por el Viet Cong. Aunque la calidad del material es pobre, transmite bastante bien el horror de la guerra. La narración tenía un estilo y un tono que recordaban los ardorosos discursos de la Guerra Fría. En el resto de visitas en Saigon relacionadas con la guerra, los mensajes eran más objetivos y comedidos.

La visita por Cuchi continuó por unas recreaciones y maquetas donde pudimos ver cómo era la vida en los túneles: escuelas, comedores, dormitorios, trincheras, hospitales, talleres, salas de mando, etc.

También tuvimos oportunidad de ver los cráteres formados por los impactos de las bombas americanas lanzadas desde los bombarderos B-52 y una muestra de las distintas clases de trampas utilizadas por el Viet Cong para herir o matar al enemigo.

Y para finalizar nos introdujimos en un pequeño tramo de un túnel que aunque había sido ensanchado para los turistas, tuvimos que recorrer en cuclillas unos 20 m casi a oscuras y así vivir en primera persona lo duro que debió ser la vida de los 10.000 vietnamitas que allí vivieron durante la guerra.

A media tarde llegamos a Saigón y después de descansar un rato en el hotel, nos dispusimos a conocer la ciudad de noche.

El nombre oficial de Saigón desde la reunificación del país en 1975 es Ciudad Ho Chi Minh, aunque se sigue utilizando el nombre tradicional. Es la ciudad más grande de Vietnam y la que posee el mayor número de motos del mundo (unos siete millones). Es una ciudad más cosmopolita y occidentalizada que Hanoi. Sus altos rascacielos iluminados de noche le dan un aspecto parecido, salvando las distancias, a Seul, Singapur o Tokio. Además, en la época en la que estuvimos había bastante iluminación navideña

DIA 10 – SAIGÓN

Ese día estuvo dedicado íntegramente a recorrer Saig.on. La primera visita fue a la Catedral de Nôtre Dame, construida entre los años 1877 y 1880 en la época de la dominación francesa

Muy cerca de la catedral se encuentra la Oficina de Correos que fue diseñada por Gustave Eiffel y es uno de los edificios más bellos de Saigón.

A continuación nos dirigimos al Palacio de la Reunificación, antiguo Palacio Presidencial del régimen de Vietnam del Sur. El palacio se encuentra tal como estaba en los últimos días de la guerra. Su recorrido es una auténtica lección de historia. Se pueden ver los salones para las fiestas y recepciones, los comedores, los aposentos privados, los despachos del presidente y primer ministro (Van Thieu y Cao Ky), las salas de reuniones, el búnker con su centro de mando y comunicaciones, el Mercedes del presidente. Y en el patio, abundante material de guerra abandonado por los americanos.

La lección de historia continuó en el Museo de la Guerra, dedicado a exponer las supuestas violaciones de los derechos humanos que se cometieron durante la guerra de Vietnam. Realmente es una exposición fotográfica sobre los efectos de la guerra. Se puede ver la foto de la niña del napalm, del general survietnamita que ejecuta a un guerrillero esposado en Saigón, de la aldea de My Lai, etc. Pero las fotografías más desgarradoras son las relacionadas con los efectos del agente naranja utilizado para desforestar la jungla y privar de sus escondites a los guerrilleros. El Gobierno de Vietnam estima que 400 000 personas murieron o quedaron con secuelas, y 500 000 niños nacieron con malformaciones congénitas como resultado del agente naranja.

A continuación hicimos un recorrido por el barrio chino de Cho Lon, pero sin bajarnos del coche. Después visitamos la pagoda Thien Hau, construída por comerciantes cantoneses en el siglo XIX que está dedicada a la diosa del mar y los navegantes.

Acabamos la mañana recorriendo el enorme mercado de Ben Thanh, donde se puede comprar prácticamente de todo. El edificio ocupa toda una manzana de 13.000 metros cuadrados y tiene cuatro entradas. En las tiendas de la zona periférica, los vendedores visten con camisa azul de manga corta y además tienen la peculiaridad de que no regatean, pues es la zona de precios fijos. No hace falta decir cómo se funciona en el resto del mercado.

Cerca del mercado se encuentra el Street Food Market que es una especie de calle cubierta, llena de puestos de comida y zonas de bancos para comer. La oferta gastronómica es muy amplia. Eliges, pagas, buscas donde sentarte y al cabo de unos minutos te lo llevan. Es un lugar muy conocido y frecuentado por los turistas.

Ahí estuvimos comiendo y después regresamos al hotel para recuperar fuerzas de cara a la segunda y última noche en Saigón.

Después de un baño en la piscina del hotel salimos a pasear por los alrededores. Recorrimos el Nguyen Hue Boulevard, una ancha avenida con tráfico en los laterales y una amplia zona peatonal en el centro. Esta es la zona de los grandes rascacielos de Saigón. El bullicio, la iluminación de los edificios y los carteles luminosos recuerdan el Times Square de Nueva York.

Finalizamos la velada en un restaurante llamado Anan Saigon. Como estaba lleno y no teníamos reserva, nos ofrecieron cenar en la terraza (azotea), habilitada como bar de copas con taburetes y mesas altas y estrechas. La incomodidad se compensó con la calidad de la comida y con las fantásticas vistas nocturnas de la ciudad.

DIA 11 – SAIGÓN, BEN TRE, CAN THO

Este día y el siguiente estaban dedicados a explorar el delta del Mekong, que es el mayor río de Vietnam. Nace en China y pasa por Birmania, Tailandia, Laos, Camboya y desemboca por Vietnam en el Mar de la China a través de nueve brazos. En el delta viven más de 20 millones de personas, ocupa un área de 40.000 kilómetros cuadrados distribuidos en un total de 13 provincias vietnamitas.

Llegamos con el coche a un embarcadero de Ben Tre (uno de los brazos del Mekong que da nombre a una de las trece provincias). Allí tomamos un barco para hacer un agradable recorrido por la intrincada red de brazos de río e islas.

Nos cruzamos con barcos, barcazas y botes de todo tipo y observamos las actividades de los pescadores y campesinos en las orillas. En el delta se produce la mayor cantidad de arroz de Vietnam, que es el primer exportador mundial. Pero también se cultivan muchas frutas y hortalizas.

Hicimos una parada para ver cómo se procesaban los cocos para obtener caramelos y licor.

Y otra parada para degustar una selección de frutas de la zona y contemplar la elaboración artesanal de estores.

Al mediodía dejamos el barco y nos montamos en un motocarro que nos llevó a un restaurante donde degustamos, entre otras cosas, unos rollitos vietnamitas con pescado de la zona. La vuelta al embarcadero donde habíamos dejado el coche la hicimos en barcas de remos tipo góndola.

Desde allí nos dirigimos a Can Tho, la ciudad más importante del delta, donde pasaríamos la noche.

DIA 12 – CAN THO, SAIGÓN, SIEM REAP (CAMBOYA)

Nos levantamos temprano para llegar a buena hora al mercado flotante de Cai Rang, al que se accede lógicamente en barco. Este es un mercado mayorista de frutas y hortalizas. La venta se hace sobre el río porque en el delta las carreteras no están preparadas para el tráfico de grandes camiones. Para saber el tipo de mercancía que lleva cada barco, hay que mirar la fruta o verdura que muestra en lo alto de un palo de bambú.

Después de recorrer el mercado flotante paramos en Ba Cong, un huerto frutal para degustar alguna de las futas de la zona.

Y desde allí nos dirigimos a un típico mercado local de pescado, frutas y verduras lleno de colorido.

Y la última visita por la zona fue a la casa de Binh Thuy. Esta casa fue construida en 1895, utilizando maderas preciosas y presenta una combinación armoniosa entre tres estilos arquitectónicos: vietnamita, francés y chino. El lugar fue testigo del romántico amor entre la escritora francesa Marguerite Duras y Huynh Thuy Le, hijo de la familia Huynh, propietaria de la residencia. En la casa se rodaron escenas de la película El Amante.

De camino al aeropuerto de Saigón vivimos una de las anécdotas del viaje. Circulábamos por una autovía de dos carriles por cada sentido con una valla en medio. En un punto determinado había una discontinuidad en la valla, cosa que aprovechaban una multitud de motos que salían de una empresa a la derecha para cruzar la autovía. El flujo de las motos se colapsó y  formó un enorme tapón que impedía la circulación de vehículos. Aunque con cuentagotas iban pasando las motos, el colapso se mantenía porque seguían incorporándose cientos de motos por la derecha. Parecía imposible que sin la intervención de agentes de tráfico el tapón pudiera deshacerse. Menos mal que llevábamos bastante margen de seguridad para tomar el vuelo, pues si no nos hubiésemos puesto muy nerviosos. Milagrosamente en una media hora conseguimos salir del atasco.

En el aeropuerto tomamos un vuelo con destino a Siem Reap (Camboya), ciudad cerca de la cual se encuentra el complejo de templos de Angkor.

Para entrar en Camboya hay que llevar preparados 30 dólares y una foto de carnet para obtener en el mismo aeropuerto un visado turístico. Aquí, al contrario que en Vietnam, no hace falta utilizar la moneda local, pues todo se paga en dólares.

A la salida del aeropuerto nos estaba esperando nuestro cuarto y último guía del viaje para llevarnos al hotel.

DIA 13 – SIEM REAP: ANGKOR THOM Y ANGKOR WAT

Todas las muchedumbres de turistas que no habíamos visto en Vietnam las encontramos aquí. Miles y miles de chinos, coreanos, japoneses (y algunos occidentales) inundan todo el complejo de Angkor. No es extraño, pues en mi opinión Angkor junto con Egipto son los conjuntos arqueológicos más espectaculares del mundo.

Angkor es la región de Camboya que alojó las sucesivas capitales del Impero Jemer que durante su época de esplendor se extendía  desde el Mar de China hasta e Golfo de Bengala. Sus monumentos y templos se encuentran cerca de la actual ciudad de Siem Reap y fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1992.

La mayoría de los templos se construyeron en los siglos XI y XII y se abandonaron en el siglo XVI por razones todavía no suficientemente aclaradas. Como consecuencia de este abandono, en muchos casos los templos fueron invadidos por la vegetación de la selva. Hubo una excepción, el templo de Ankor Wat, que nunca llegó a abandonarse, siendo mantenido desde hace siglos por monjes budistas.

Camboya tiene más de 1.000 templos. El mínimo tiempo para ver algunos de los más importantes es de dos días. Los que sólo van un día tienen que conformarse con visitar los tres más conocidos: Bayón, Angkor Wat y Ta Promh. Nosotros estuvimos dos días

Después de adquirir el pase de tres días que sirve para entrar en todos los templos de la zona, nos dirigimos a Angkor Thom, que era la ciudad real fortificada con forma de cuadrado de 3 km de lado y rodeada de un foso y un muro de 8 m de alto.

Angkor Thom fue construido dentro de la cosmogonía hindú, dedicado al dios Visnu, aunque más tarde se dedicaría al budismo. En el centro de Angkor Thom está el templo Bayon. Es fácilmente reconocible por sus 54 torres, con la cara de Buda por los cuatro lados. Además en su parte inferior hay un bajo relieve impresionante en el que están esculpidas escenas cotidianas de la vida del rey y del pueblo.

Dentro de Angkor Thom y al norte del templo de Bayon se encuentra el templo de Baphuon. Es un templo de forma piramidal con cinco plantas y 25 m de altura. que representa el Monte Meru y estaba dedicado al dios hindú Shiva.

A continuación pasamos sin pararnos por otro templo hinduista más pequeño, el de Phimeanakas.

Otro punto interesante que vimos a continuación fue la Terraza de los Elefantes. El nombre hace referencia a los relieves de estos animales que aparecen en su base. El uso principal de esta terraza era como escenario para las ceremonias reales tras conseguir la victoria en una batalla.

La siguiente visita fue  la del templo de Ta Promh, uno de los más espectaculares por estar invadido por la vegetación de la selva.

El templo sirvió como monasterio budista, llegando a alojar  a más de 10.000 personas.​ En la actualidad la fama de este templo se debe al hecho de ser uno de los pocos monumentos que todavía no ha sido “rescatado de la selva”, pues fue el templo elegido por la Ëcole française d’Extrême Orient para mostrar el estado en el que se encontraban los templos de Angkor a finales del siglo XIX, cuando fueron descubiertos por los occidentales.​ A raíz de esta falta de intervención, el lugar ofrece una impactante combinación de ruinas y naturaleza que lo han convertido en una de las principales atracciones turísticas de Camboya.

Por todo el templo crecen unas enormes higueras de muchos metros de altura, cuyas raíces se entrelazan con las rocas. De hecho, las raíces están derribando algunos de los edificios, lo que hace que las labores de conservación sean complicadas.

El templo también se ha hecho famoso por ser escenario del rodaje de algunas secuencias de la película Tomb Raider de Angelina Jolie.

La última visita del día fue Angkor Wat, el templo más famoso, que se ha convertido en un símbolo de Camboya, hasta el punto de figurar en la bandera del país.

Angkor Wat  es el templo más grande y también el mejor conservado de Angkor. Está considerado como el mayor monumneto religioso jamás construido, y uno de los tesoros arqueológicos más importantes del mundo.

El templo consta de tres recintos rectangulares concéntricos de altura creciente, rodeados por un lago perimetral de 3,6 km de longitud. En el recinto interior se elevan cinco torres en forma de loto, alcanzando la torre central una altura de 42 m sobre el santuario, y 65 m sobre el nivel del suelo.

Llegamos al templo al atardecer, la mejor hora para tomar la típica foto, con el sol iluminando la fachada principal que se refleja en el agua.

Lo que no pudimos hacer fue subir a la torre central para contemplar el paisaje que rodea al templo, pues había una cola kilométrica de orientales.

Después de un día tan intenso nos retiramos a descansar un rato en la piscina del hotel. A las 20:00 habíamos quedado con el guía y chófer que nos trasladaron a un restaurante con espectáculo. La cena no tuvo nada de especial, pero el espectáculo fue muy interesante. Estaba basado en la danza apsara, que es la danza tradicional camboyana. Con sus vistosos trajes y sus tocados de color dorado, el apsara cuenta historias de amor y batallas que recuerdan el esplendor del Imperio Jemer. La esencia del apsara son torsiones de manos y pies y movimientos lentos.

DIA 14 – SIEM REAP: GRUPO RULOUS, BANTEAY SREI, BANTEAY SAMRE, PRE RUP

El último día del viaje estaba dedicado a visitar un conjunto de templos más alejados de Siem Reap (16 kms), más pequeños, menos conocidos y más antiguos.

Empezamos por el complejo de templos preangkonianos de Rulous. El primero de ellos es el de Preah Ko.

Y el siguiente, el de Bakong, el más grande de este grupo y característico por su piedra arenisca.

Continuamos la visita por el templo más conocido de esta zona, el de Banteay Srei. Este templo es el único del complejo que fue construido por mujeres a finales del siglo X y dicen de él que es probablemente el más bonito de todos. Para su construcción se eligió una piedra de arenisca rojiza y, aunque es un templo mucho más pequeño que los demás, es sin duda una visita obligada dentro de Angkor (si se está al menos dos días). Sus relieves y esculturas están trabajadas al detalle y están magnificamente conservadas.

Después de visitar este templo nos sentamos un rato a descansar (y comer). Ya sólo nos quedaba una visita para completar el programa previsto, el templo de Banteay Samre, con sus muros de arenisca de color rosa y decorados con los bajo relieves de temática hinduista más finos de todo Angkor.

Y como teníamos margen suficiente de tiempo, hicimos una última visita de “propina”, el templo de Pre Rup, en el que lo más interesante es subir sus empinadas escaleras para ver las vistas panorámicas de la selva.

Y desde aquí nos dirigimos al aeropuerto de Siem Reap para regresar a Madrid, haciendo dos escalas, la primera en Bangkor y la segunda en Estambul.

Y como de costumbre os dejo un breve audiovisual que he montado con las fotos y vídeos del viaje y música vietnamita de fondo.

Un saludo.

Julio

 

 

 

.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicado en Asia | Deja un comentario

DUNAS Y OASIS AL SUR DE MARRUECOS

Hace cuatro años escribí un post titulado “MARRUECOS, TAN CERCA, TAN DISTINTO” en el que hice un resumen de mis primeros recorridos por Marruecos en los años ochenta. El buen sabor de boca que me dejaron aquellos viajes ha mantenido viva la ilusión de volver a revivir aquellos momentos, aquellos paisajes, aquellos olores y aquellas sensaciones.

Hace un año hicimos una breve escapada de fin de semana a Tetuán, pero donde realmente deseábamos volver era al sur de Marruecos. Las veces anteriores viajamos en coche desde Madrid, por lo que prácticamente recorrimos todo Marruecos: Tetuán, Tánger, Rabat, Casablanca, Marrakech y el sur del Atlas, Mekness, Fez y Chauen. Esta vez queríamos ir directamente al sur volando desde Madrid a Marrakech.

Además me apetecía volver a escribir sobre Marruecos, pero esta vez en base a impresiones inmediatas y no rememorando recuerdos de hace treinta años. Y, por supuesto, ilustrando el texto con material audiovisual propio.

El viaje ha durado ocho días, del 29 de septiembre al 7 de octubre.

Aquí podéis ver el recorrido de 1.373 km que hicimos por Marruecos:

 

A continuación podéis leer un resumen cronológico del viaje:

DIA 1 – LLEGADA A MARRAKECH

Llegamos un viernes por la noche al aeropuerto de Marrakech. Éramos un grupo de cuatro personas y habíamos reservado habitaciones en uno de los hoteles dentro de la Medina (zona antigua), que allí los llaman riad. Son casas antiguas  y señoriales restauradas, con pocas habitaciones que se distribuyen alrededor de un patio central en dos alturas.

Al salir del aeropuerto nos estaba esperando un coche contratado con el hotel. Posiblemente hubiera sido más barato tomar un taxi, pero hubiéramos perdido tiempo negociando con el taxista y además habríamos tenido dificultades para encontrar el hotel, pues al estar en la Medina, los últimos doscientos metros hay que hacerlos a pie recorriendo intrincadas callejuelas. Donde paró el coche nos estaba esperando una persona con un carrito para transportar el equipaje y guiarnos hasta el hotel.

DIA 2 – MARRAKECH

Marrakech es la ciudad más emblemática de Marruecos y por supuesto la más turística. Tiene millón y medio de habitantes y muchos monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad. También se la conoce como la Ciudad Roja o la Perla del Sur. Está rodeada de una muralla de adobe rojizo de 17 kms de longitud y en sus afueras hay un palmeral con más de 100.000 ejemplares. Hay que ir a Marrakech al menos una vez en la vida. Es exotismo en estado puro.

Iniciamos el día desayunando en la terraza del hotel, con un tiempo espléndido que nos acompañaría durante todo el viaje (cielo despejado y una temperatura entre 18º y 35º, según zona y momento del día).

Lo primero que hicimos fue ir al Hotel Alí, muy cerca de la Plaza Jemaa el-Fna, a comprar dirhams. En la planta baja tienen una oficina de compra venta de divisas donde, según se comenta, aplican el mejor tipo de cambio de la ciudad.

Desde allí nos dirigimos rápidamente a la Medersa de Ben Youssef, uno de los monumentos más visitados. Queríamos llegar lo más pronto posible, antes de que hubiera demasiados turistas.

Una medersa es un colegio o escuela musulmana de estudios superiores religiosos. La Medersa de Ben Youssef es la más importante de Marruecos. Su construcción fue encargada por el sultán Abdallah al-Ghalib y finalizó en 1565. Tiene 130 celdas que permitían alojar hasta 900 estudiantes.

Al salir de la Medersa nos dirigimos al Zoco, que es el más grande y colorista de Marruecos. Es un laberinto de callejuelas llenas de pequeños comercios y tenderetes. Es fácil perderse, pero al final acabas en la Plaza o en algún espacio abierto donde orientarte con el GPS del móvil. Allí se puede comprar casi de todo: artesanía, ropa, alfombras, especies, comida. Y por supuesto, regateando a muerte. Las tiendas suelen estar agrupadas por zonas, según los gremios (curtidores, tintoreros, cesteros, ferreteros)

A media mañana hicimos una parada para reponer fuerzas y tomar un té a la menta en la terraza del Café des Épices, en el corazón del Zoco.

Después de comer en un restaurante corriente pero digno por unos 5 euros, nos retiramos al hotel a descansar y a esperar que bajase la temperatura, pues estábamos a más de 30º.

A media tarde salimos hacia la Mezquita Koutoubia y los jardines que hay junto a ella. Su minarete de 69 metros de altura es el monumento más conocido de Marrakech. Su construcción data del siglo XII y sirvió de inspiración para la Giralda de Sevilla.

La mezquita se encuentra en el centro de Marrakech, en un espectacular entorno abierto y verde. Esta es la vista desde la Plaza Jemaa el-Fna:

Y esta es la vista desde los jardines Lalla Hasna:

En Marruecos, al contrario que en otros países, las mezquitas no pueden ser visitadas por los no musulmanes.

Muy cerca de la Koutoubia se encuentra uno de los hoteles más lujosos del mundo, y por supuesto el más lujoso de Marruecos. Se trata del Hotel La Mamounia que merece la pena visitar, cual si se tratase de una atracción turística. Aunque existe la posibilidad de que los vigilantes de la puerta no te dejen entrar (imprescindible no ir con aspecto de mochilero). En el momento en que llegamos, salía por la puerta principal una pareja de novios “de diseño” con su correspondiente comitiva y equipo de fotógrafos. Rápidamente los empleados del hotel habilitaron una puerta lateral para el resto de clientes, por donde entramos sin que nadie nos detuviese.

Algún día, si nos toca la lotería (mucho), volveremos a Marrakech y nos alojaremos en La Mamounia, por el módico precio de 8.126 euros la suite superior. De momento nos hemos conformado con visitar el hall, los salones y el espectacular jardín.

Desde La Mamounia tomamos el Bulevar el Yarmouk en dirección a la Place de la Liberté. A la derecha quedaba la Muralla de Marrakech y a la izquierda una lujosa zona residencial de espectaculares villas escondidas entre la vegetación. En la Place de la Liberté  tomamos la Avenida de Mohamed V, arteria principal de la zona moderna (barrio de Gueliz). Llegamos hasta la Place du 16 Novembre, donde se encuentran los McDonald y Zara de turno.

Aquí se nos hizo de noche e iniciamos el regreso a la Medina. Quedaba un último esfuerzo de media hora andando, pues éramos cuatro y no cabíamos en un taxi.

Cenamos en Chez Brahim, en la calle Derb Dabachi, cerca de la Plaza. Restaurante correcto a precio razonable (8 euros).

DIA 3 – MARRAKECH

La primera visita del día fue al Palacio Bahia, quizá el monumento más visitado de Marrakech, por lo que intentamos estar a primera hora para evitar las hordas de turistas, cosa que no conseguimos totalmente.

El Palacio fue construido a finales del siglo XIX. En las 8 hectáreas de extensión que tiene se ubican 150 habitaciones que dan a diversos patios y jardines. La parte más interesante es el harén de las 4 esposas y las 24 concubinas del visir Abu Bou Ahmed. Cuando murió, sus esposas decidieron desvalijar por completo todas las estancias. A pesar de ello la visita merece la pena.

La siguiente parada fue en el Palacio Badi (o lo que queda de él). Fue construido a finales del siglo XVI por el sultán Ahmed al-Mansour para conmemorar la derrota de los portugueses en la Batalla de los Tres Reyes. Realmente lo que vemos son las ruinas de un palacio que tuvo más de 300 habitaciones lujosamente decoradas

A continuación nos dirigimos a las Tumbas Saadíes, uno de los lugares más visitados de Marrakech. Fueron abiertas al público en 1917, año en que fueron descubiertas. Estas tumbas datan de finales del siglo XVI y están localizadas en un jardín cerrado al que se accede a través de un pequeño pasillo. En el mismo jardín se pueden ver más de 100 tumbas decoradas con mosaicos. En ellas están enterrados los cuerpos de los sirvientes y guerreros de la dinastía saadí. El edificio más importante es el mausoleo principal. En él está enterrado el sultán Ahmad al-Mansur y su familia.

Y la última visita de la mañana fue al Museo Dar Si Said que es el más grande y antiguo de la ciudad. Este museo se llama oficialmente Museo de las Artes Marroquíes. Después de comprar las entradas nos dijeron que las salas de las colecciones estaban cerradas por reforma. Aún así pudimos ver otras salas del edificio, que, aunque vacías, justificaban la visita.

Después de comer y de una siestecita en el hotel, volvimos a la zona del Zoco donde están los puestos de marroquinería. Allí compramos algunas pulseritas de cuero, simplemente por llevar de vuelta algún recuerdo, pues en Marruecos hacer compras de más entidad no tiene demasiado interés. Salimos del Zoco por la puerta que da a la Plaza y allí pasamos el resto de la tarde hasta la hora de la cena.

En Marrakech todos los caminos conducen a la Plaza Jemaa el-Fna, declarada Patrimonio Oral de la Humanidad por la Unesco. Allí podemos encontrar saltimbanquis, encantadores de serpientes, aguadores, cuentacuentos, dentistas, curanderos, echadores de cartas, escribientes, tatuadores de henna, y muchos grupos de músicos y bailarines. ¿Quién no ha visto en televisión estas imágenes?

Al anochecer la vida se hace más intensa en la plaza. Acude más gente, el bullicio y la animación suben de tono y los puestos de comida despliegan su oferta gastronómica. Toda la plaza se convierte en un gran restaurante al aire libre.

Después de patearnos la plaza asomándonos a los diferentes corrillos, subimos a la terraza del Café Glacier, que es un mirador privilegiado para tener una visión de conjunto.

Allí estuvimos un buen rato tomando un té y viendo el espectáculo. Además contemplamos la puesta del sol en la dirección de la Koutoubia.

Cenamos en uno de los restaurantes más valorados por los usuarios del Tripadvisor, la Cantine des Gazelles, que se encuentra en la Rue Kennaria a 3 minutos de la Plaza. Normalmente está lleno por lo que es conveniente reservar, cosa que hicimos el día anterior. Restaurante muy recomendable: cocina marroquí refinada por menos de 10 euros.

DIA  4 – MARRAKECH, AIT BEN HADOU, OUARZAZATE

Ese día nos levantamos expectantes, pues íbamos a iniciar el recorrido por el sur de Marruecos. Habíamos alquilado un coche en un Rent a Car local. El servicio contratado incluía la entrega del vehículo en el hotel y la devolución en el aeropuerto. Como el hotel no era accesible en coche, habíamos quedado en la puerta del Café Glacier (el de la terraza de la Plaza) a las nueve de la mañana. Pero llegaron a las diez, pues parece que tuvieron algún problema con la grúa.

Un poco contrariados con el retraso (uno de los pocos problemas que tuvimos en el viaje), iniciamos la ruta que nos llevaría a Ouarzazate. Para llegar hasta allí teníamos que atravesar el Atlas, que es una cordillera con montañas de más de 4.000 m de altitud. Tiene una longitud de 2.400 km a lo largo de Túnez, Argelia y Marruecos. Separa la costa atlántica y mediterránea del desierto del Sahara y es uno de los factores que provocan la sequedad del desierto. El paso se hace por el puerto de Tizi Ntichka (2.260m de altitud).

La distancia entre Marrakech y Ouarzazate es de 200 km, pero se tardan 4 horas en realizar el trayecto. La subida y bajada del puerto se hace interminable, debido no sólo a la altura, si no a que la carretera está en obras.

Antes de llegar a Ouarzazate, a 20 km, hay una desviación que nos lleva al Ksar de Ait Ben Hadou, que está a 10 km de la desviación. Se trata de un espectacular poblado de arcilla y piedra con edificios rodeados por murallas. Es uno de los lugares más bellos y fotografiados de Marruecos. Ha sido escenario de numerosas películas: Lawrence de Arabia, Gladiator, La Joya del Nilo, Sahara, La Momia, La última tentación de Cristo, El reino de los cielos, etc., etc. Ksar significa ciudad fortificada

A los pies del Ksar hay un pequeño río que lo separa del poblado “moderno”, donde hay hostales y restaurantes y al que se accede con el coche. Para pasar al Ksar hay dos posibilidades: cruzando el río a pie saltando por unos sacos de tierra (con niños alrededor que se ofrecen a ayudarte por una propina) o por un puente peatonal construido hace pocos años.

Llegamos a las dos de la tarde al poblado “moderno”, bajo un sol de justicia. Yo llevaba la referencia de un restaurante llamado Chez Brahim para comer en su terraza con vistas al Ksar. No lo encontramos a la primera y como el sol apretaba y el hambre también, decidimos entrar en otro que también tenía una terraza con vistas. La elección fue desafortunada, pues fue la peor comida del viaje. Menos mal que hicimos buenas fotos desde la terraza.

Después de comer cruzamos el puente y recorrimos el Ksar, llegando hasta la cima de la colina.

Ya de vuelta al coche encontramos Chez Brahim, justo al lado del restaurante donde comimos, pero con la entrada por la calle de detrás. La verdad es que tenía muy buena pinta.

En media hora llegamos a Ouarzazate. Fuimos directamente a visitar la Kashba Taourirt, que es el monumento más importante de la ciudad.

La kasbah fue inicialmente construida en el siglo XVIII, aunque la mayor parte de la estructura actual fue levantada en el siglo XX por orden de Glaoui, pachá de Marrakech.

La visita interior la hicimos aproximadamente en media hora. Las estancias están vacías y lo más importante es la decoración de los techos del comedor, el dormitorio de la favorita y la habitación del pachá.

Como en otros monumentos, es más interesante el exterior que el interior. Si se va con poco tiempo, la visita interior es prescindible.

Allí dimos por finalizado el recorrido turístico del día y nos dirigimos al hotel. Habíamos reservado habitaciones en Le Petit Riad (www.petitriad.com), un encantador hotelito en las afueras de Ouarzazate, cerca del aeropuerto. Es un sitio ideal para hacer escala en la ruta del sur. La limpieza del hotel, la amabilidad del personal y la exquisita cena que nos prepararon hicieron muy agradable la estancia. La dueña del hotel, Fatima, es una persona encantadora y muy culta, que habla un español casi perfecto aprendido en la Universidad de Fez.

DIA 5 – OUARZAZATE, GARGANTAS DEL DADES, GARGANTAS DEL TODRA

Desde Ouarzazate pusimos rumbo a Tinerhir en lo que se conoce como la Ruta de las Mil Kashbas.

Las kasbahs son conjuntos arquitectonicos construidos de adobe, coronados por torres que sirven de defensa, similares a los castillos medievales. Formaban parte de pueblos bereberes amurallados diseñados con el objetivo de defender las casas y las cosechas.

Poco antes de llegar al pueblo de Skoura, se encuentra una de las kashbas más famosas de Marruecos, la Kashba Amridil, pues su silueta aparece en los antiguos billetes de 50 dirhams.

En mi opinión es más interesante la visita a esta kashba que a la de Ouarzazate, pues es como un especie de museo de cómo se vivía antiguamente. Se puede ver el huerto, los hornos, los utensilios de cocina, los aperos de labranza. Desde lo alto de las torres se ve el palmeral del oasis de Skoura.

En el conjunto de la kashba hay dos accesos, cada uno con su cartel de “entrada principal”, su aparcamiento y taquilla. Parece que han repartido la kashba en dos “monumentos turísticos”. Nosotros entramos en el de la izquierda.

Desde aquí nos dirigimos a las Gargantas del Dades. El paisaje es desértico, de color ocre salpicado por verdes palmerales en las zonas donde hay agua. Al llegar al pueblo Boumalne Dades tomamos una desviación a la izquierda que nos llevó a las Gargantas del Dades, un profundo barranco o desfiladero por donde discurre el río que lleva su nombre.

El valle está lleno de pueblecitos y palmerales. Transcurridos unos 25 km se estrecha tanto que la carretera escala la pared derecha serpenteando. En lo alto se encuentra el restaurante Timzzillite donde comimos y pudimos contemplar esta espléndida vista.

Pero unos pocos kms antes de empezar la “escalada” hay una parada obligatoria. A la derecha de la carretera hay un ensanche donde dejar el coche y poder contemplar unas curiosas formaciones de arenisca rojiza que reciben el nombre de “los dedos del mono” o “el cerebro del Atlas”.

Desde el mirador del Timzzillite regresamos a la carretera principal para dirigirnos a otras gargantas igualmente famosas, las del Todra. Continuamos hasta Tinerhir y allí tomamos una desviación a la izquierda, que atraviesa un frondoso y extenso palmeral donde también hay olivos, naranjos y otros árboles frutales.

Al final llegamos a un desfiladero con paredes de 160 m de altura y 30 m de ancho en su punto más estrecho.

Pasamos la noche en un pequeño hotel llamado Palmeraie Guesthouse (www.palmeraieguesthouse.com) situado a medio camino entre Tinerhir y el desfiladero. No era un hotel lujoso, pero el trato fue muy cálido (auténtica hospitalidad berebere) y el precio bastante comedido (23 euros por persona con desayuno y cena incluidos)

El hotel se encontraba cerca de la carretera, bien señalizado, pero había que acceder a él bajando por un camino pedregoso de unos 100 m. Una vez instalados en las habitaciones, salimos a dar un paseo por el palmeral hasta la hora de la cena.

En Marrakech casi todas las noches nos despertaba la primera llamada a la oración (hora y media antes de la salida del sol). Aquí no había una mezquita cerca, pero también hubo algo que nos despertó: los rebuznos de un burro que tenían en el hotel para subir el equipaje de los huéspedes hasta la carretera donde se aparca el coche.

DIA 6 – TINERHIR, ERFOUD, MERZOUGA

Hicimos una breve parada en Tinerhir para visitar el barrio judío, antiguo ksar, hoy sin murallas y un tanto deteriorado.

Desde Tinerhir nos dirigimos a Erfoud, ciudad desarrollada en 1917 por la Legión Francesa como una plaza estratégica para poder controlar el oasis de Tafilalt. Aquí comimos y después de llenar el depósito de combustible nos encaminamos hacia Merzouga.

Merzouga era el final de la ruta. Allí se encuentra el inmenso mar de dunas de Marruecos, uno de los paisajes más espectaculares del mundo.

En los primeros viajes que hice a Marruecos, hace más de treinta años, el acceso a Merzouga se hacía a través de pistas de tierra. Ahora hay dos carreteras asfaltadas, una que sale de Risani y otra de Erfoud. Nosotros tomamos esta última, pero en un momento determinado el GPS nos jugó una mala pasada y acabamos en una carretera secundaria en construcción. Dimos marcha atrás y fuimos a Risani y desde allí a Merzouga.

Las dunas de Merzouga no son “infinitas” como las que pueda haber en otros países del Magreb. Tienen aproximadamente 30 km de largo por 5 km de ancho, pero la suficiente superficie como para sentirse en medio de la inmensidad del desierto (el Gran Erg Oriental de Argelia tiene 500 km)

Nos alojamos en uno de los muchos hoteles que en los últimos años han construido en Merzouga y sus alrededores, Chez Thiri, también conocido como La Suerte Loca. Es un hotel muy popular entre los viajeros que escriben en los foros de viajes.

El dueño de La Suerte Loca se llama Youssef. Es un gran tipo, profesional, activo, eficiente. Se pasa el día moviéndose entre el hotel y el campamento de jaimas que tiene en el interior del desierto.

Por la tarde tuvimos el primer encuentro con las dunas, que comienzan justo detrás del hotel. Fue un breve paseo como aperitivo de lo que nos esperaba al día siguiente.

La atención de todo el personal de Youssef (bereberes vestidos de azul) fue excelente y la cena exquisita (un tajine de pollo con cebolla caramelizada como plato principal)

DIA 7 – RISANI-CAMPAMENTO DE JAIMAS

Habíamos acordado con Youssef pasar la primera noche en el hotel y la segunda en las jaimas. Para el traslado había dos opciones, dromedario o 4 X 4. En dromedario se tarda hora y media y en 4 X 4, media hora. Según los bereberes, a partir de media hora en dromedario puedes acabar deslomado. Además, como tuvimos ocasión de comprobar, ir en 4 X 4 es mucho más divertido.

Quedamos para iniciar la “aventura” del desierto a las 16:00. Como teníamos la mañana libre decidimos ir a visitar Risani, situada a 40 km de Merzouga. La ciudad estaba muy animada, pues era día de mercado.

Risani acoge tres días por semana (martes, jueves y sábado) el mercado local más famoso del sur de Marruecos. Alrededor del zoco permanente se instalan multitud de puestos donde los agricultores y ganaderos de la zona venden sus productos: dátiles, frutas, verduras, animales vivos.

Como muchos vendedores traen su mercancía en burros, los animales tienen su propio “aparcamiento”.

Además del mercado, vimos las ruinas de lo que fue la antigua ciudad de Sijilmassa, ciudad santa y cuna de la dinastía alauita. Desde allí partían las antiguas caravanas que atravesaban el Sahara hacia Tombuctú.

Otras posibles visitas en Risani son el Mausoleo de Moulay el Cherif (que no vimos) y la Kashba El Fida que alberga un interesante museo. Aquí sí que fuimos pero estaba cerrada.

Un poco antes del mediodía iniciamos la vuelta a Merzouga. Habíamos planeado comer en un restaurante llamado Café Nora, que se encuentra en Khamlia, a 8 km al sur de Merzouga.

Sólo había un menú compuesto por ensalada de arroz y lo que ellos llaman “Pizza berebere”, que es una especie de empanada de verduras y carne con sabor inequívocamente marroquí. Todo muy rico por unos 7 euros.

Después de la sabrosa comida, volvimos a La Suerte Loca, donde llegamos en diez minutos. Preparamos una mochila con un kit de supervivencia (que incluía una dosis generosa de agua) para adentrarnos en el desierto. El resto del equipaje los dejamos en la habitación.

A las 16:30 subimos al 4 X 4 pilotado por el propio Youssef y empezamos la etapa más emocionante y divertida del viaje. Fue como subirse en una montaña rusa, con la diferencia de que el recorrido en vez de durar dos minutos, dura media hora. Subimos y bajamos dunas “imposibles” por su altura e inclinación. En una ocasión no logramos coronar una duna a la primera y Youssef tuvo que hacer tres intentos. A veces parecía que íbamos a hacer un “looping”.

Diez minutos antes de llegar al campamento nos bajamos del coche y acompañados por Hassan, el ayudante de Youssef, subimos a pie a una duna bastante alta. Nos aconsejó que nos descalzásemos, pero aún así resultó complicado y duro llegar a la cima. Allí estuvimos un buen rato contemplando la inmensidad del desierto y sacando decenas de fotos.

Al atardecer bajamos de la duna y recorrimos andando el km escaso que nos separaba del campamento.

Después de tomar posesión de nuestra “jaima”, que en realidad era una pequeña caseta blanca prefabricada, nos sentamos en la jaima comedor con Hassan y otro joven bereber con los que tomamos té y entablamos una animada y divertida conversación hasta la hora de la cena.

El plato principal de la cena consistió en “brochettes” (pinchitos) de carne de vaca tierna y jugosa (parecía solomillo) con las correspondientes especies marroquíes.

Después de la cena organizaron una especie de fuego de campamento amenizado por canciones bereberes acompañadas por música de percusión. Al final todos los turistas acabamos bailando con ellos, con lo que la velada resultó muy divertida.

Antes de acostarnos dimos un paseo a la luz de la luna (coincidió con luna llena). Fue impresionante contemplar el desierto iluminado. La contrapartida negativa fue que con tanta luz no se veía bien el cielo estrellado.

DIA 8 – CAMPAMENTO JAIMAS, MERZOUGA , VALLE DEL DRAA, OUARZAZATE

Nos levantamos a las 6:30 para ver el amanecer en el desierto, que fue emocionante. La salida del sol fue a las 7:00 aproximadamente, pero antes de esa hora no había oscuridad, pues la luna todavía no se había ocultado.

A las 7:30 volvimos a montarnos en el 4 X 4 para regresar al hotel, donde desayunamos, nos duchamos y emprendimos el retorno a Ouarzazate, dejando atrás dos días inolvidables tanto por los paisajes que contemplamos, las emociones que vivimos y la hospitalidad y afecto que recibimos.

Si algún día vais a Merzouga os recomiendo que echéis un vistazo a la web de Youssef (http://www.suertelocamerzouga.com/home)

Para la vuelta a Ouarzazate elegimos una ruta más al sur de la que tomamos a la ida. Desde Risani tomamos una carretera que, pasando por Alnif y Tazzarine, se introduce en el Valle del Draa.

El paisaje más impactante se puede ver entre N’Kob y Agdz. Son unos 30 km de una cadena de oasis llena de palmerales y huertos, contrastando fuertemente con las rojizas montañas que delimitan el valle.

Antes de llegar a Ouarzazate hay que atravesar el puerto de Tizi’n-Tinififft de 1.660 m en el Anti-Atlas marroquí. Esto supuso que esta ruta se hiciese más pesada que la que tomamos a la ida, y que salvo que se tenga interés en ver el Valle del Draa, sea menos recomendable.

En Ouarzazate hicimos noche. Nos alojamos en un riad diferente al de la ida, pues el de Fatima estaba completo. Esta vez estuvimos en Riad Dar El Nath, en la kashba de Ouarzazate (cerca de Taourirt).

Por la noche cenamos en el Restaurante Douyria, supuestamente uno de los mejores de la ciudad. Tomamos cordero mechoui, en teoría el plato más exquisito y caro de la gastronomía marroquí, que en muy pocos sitios ofrecen y siempre por encargo. Aunque yo lo había probado hace treinta años y me gustó, esta vez no cumplió mis expectativas: no era muy tierno y sí excesivamente grasiento. Sin lugar a dudas me quedo con el cordero asado que sirven en Aranda de Duero, Sepúlveda y en muchos otros pueblos de Castilla.

DIA 9 – OUARZAZATE , AEROPUERTO DE MARRAKECH

El único objetivo del día era llegar al aeropuerto de Marrakech sin incidencias y con margen de tiempo suficiente para devolver el coche y embarcar. El paso por el Atlas no se nos dio mal y como nos sobró algo de tiempo, lo empleamos en dar un paseo por los Jardines de la Menara, que están cerca del aeropuerto.

Y aquí termino el relato de este inolvidable viaje. Como hago habitualmente, os dejo el vídeo que he montado con algunas de las muchas fotos que he traído, y música de fondo a tono con las imágenes.

La próxima cita será en diciembre, cuando volvamos de nuestro próximo viaje por Vietnam y Camboya.

Un saludo para todos.

Julio

 

 

 

 

 

 

 

 

Publicado en Africa | 1 Comentario

ESCOCIA: EDIMBURGO Y LAS HIGHLANDS

Acabamos de regresar de un viaje a Escocia de once días de duración.  Como casi siempre hacemos, no habíamos considerado la opción de contratar un circuito organizado e hicimos nuestro propio diseño del viaje. Por ello fue necesario que hubiera un voluntario en el grupo dispuesto a conducir por la izquierda. Como éramos siete personas, tuvimos que alquilar un vehículo de nueve plazas, pues en los de siete no cabía el equipaje.

En once días vimos casi todo lo que habíamos planeado, que era bastante. Pero después de finalizado el viaje nos quedamos con la sensación de que Escocia da para repetir.

Hemos hecho 1.150 km. empezando en Edimburgo y acabando en Glasgow. Aquí podéis ver el circuito del viaje (excepto el detalle de la isla de Skye):

Y aquí el detalle del recorrido por la isla de Skye, pues el Google Maps no permite añadir más de 10 destinos.

La fecha elegida (finales de junio), es en teoría la ideal. Dicen que avanzado el verano llueve más. La temperatura osciló entre 12 y 17 grados. No se puede decir que nos hiciese buen tiempo, en el sentido que damos los españoles a este término. Hubo de todo, sol (poco), nubes, viento y lluvia. Pero afortunadamente los días lluviosos fueron escasos (dos o tres) y sólo algunas horas de lluvia fina que no impidieron realizar las visitas y excursiones previstas. En esos escasos momentos nos acordábamos del proverbio escocés que dice: “Si no te gusta el tiempo en Escocia, espera una hora”.

En algunos relatos de viajes anteriores, hablo de una clasificación de éstos en función de si superan o no las expectativas que tenía antes de iniciarlos. En el grupo de los que las han superado incluyo a Egipto, Cuba y Marruecos. A partir de ahora, esa lista la amplío con Escocia.

Escocia es un país de postal. He traído tantas fotos que me resulta muy difícil seleccionar unas cuantas para hacer un reportaje que transmita la esencia de este viaje inolvidable. Paisajes de verde intenso, bosques que llegan hasta el mar, lagos que se confunden con fiordos, valles solitarios, imponentes castillos medievales, historias y leyendas, gente amable y acogedora. Así es la Escocia que he visto y que voy a tratar de transmitir en estas líneas.

A continuación podéis ver un resumen cronológico del viaje:

DIA 1 –  LLEGADA A EDIMBURGO

Volamos de Madrid a Edimburgo con EasyJet. El traslado desde el aeropuerto a la ciudad se puede hacer en autobús urbano (línea 35), autobús exprés (Airlink) o tranvía (y por supuesto en taxi). La elección depende de la hora de llegada, del punto de destino y de lo que estemos dispuestos a gastarnos. Nosotros  tomamos el autobús 35, que aunque tarda el doble que el Airlink, nos dejó en la puerta del apartamento que habíamos alquilado. Es la opción más barata (1,60 libras), pero hay que entregar el importe exacto pues no devuelven cambio. Podéis encontrar información sobre rutas, horarios y tarifas en https://lothianbuses.co.uk/timetables-and-maps.

En Edimburgo dormimos tres noches. Reservar un buen hotel en el centro de la ciudad resultaba prohibitivo, además de difícil de encontrar con habitaciones disponibles en esas fechas. Decidimos pues alquilar un apartamento a través de la web Airbnb.es. No estaba céntrico, pero se llegaba al casco histórico (Royal Mile) en 15 minutos andando. Ha sido mi primera experiencia con esta web y he quedado muy satisfecho.

Pasaban las ocho de la tarde, cuando después de tomar posesión del apartamento bajamos a la calle para buscar un restaurante donde cenar.  Era demasiado tarde y tuvimos que conformarnos con un kebab en una pequeña cantina turca. Esta fue la tónica general durante todo el viaje. Si querías comer o cenar de restaurante había que tener mucho cuidado con los horarios.

DIA 2 – EDIMBURGO NEW TOWN

Edimburgo es la segunda ciudad más visitada del Reino Unido. Es una ciudad llena de encanto, con edificios históricos, estrechos callejones testigos de tenebrosas leyendas, bellos jardines donde domina el verde intenso, interesantes museos de entrada gratuita y un gran castillo medieval que domina toda la ciudad.

El tiempo mínimo para visitar lo más importante de Edimburgo de manera relajada son dos días. El centro de la ciudad se divide en dos áreas claramente diferenciadas, la Old Town y la New Town. Ambas áreas está separadas por una especie de vaguada donde se encuentra la estación de ferrorarril y las vías de acceso.

Dedicamos el primer día a visitar la New Town. A pesar de su nombre, no es tan nueva, pues se empezó a construir en el siglo XVIII. Nació como un área residencial donde se trasladaron los ciudadanos más pudientes. Actualmente aloja el área comercial y de oficinas de Edimburgo. Las construcciones son de estilo neoclásico y georgiano y están distribuidas en calles paralelas y perpendiculares formando una cuadrícula.

El apartamento donde dormimos estaba situado al este de la ciudad. Accedimos al centro a través de Regent Rd que conduce directamente a Princess St, verdadera arteria central de la New Town. Pero un poco antes de llegar allí visitamos el viejo cementerio de Old Calton, protagonista de macabras leyendas. Se inauguró a principios del siglo XVIII y es conocido por albergar la tumba de David Hume, el filósofo escocés más famoso.

Después de visitar el cementerio entramos en Princess St. El primer gran edificio que nos encontramos fue el Hotel Balmoral. En su habitación 522  JK Rowling terminó de escribir “Harry Potter y las reliquias de la muerte” La torre del hotel está coronada por un reloj que va adelantado 3 minutos para que los ilustres huéspedes llegaran a tiempo de coger el tren.

Muy cerca del Hotel Balmoral se encuentra el Scott Monument. Es una torre imponente y oscura de estilo gótico inaugurada en 1844 en honor al escritor escocés Walter Scott. Se trata del monumento más grande del mundo construido en honor a un escritor. Desde sus 61 m de altura se puede contemplar una de las mejores vistas de la ciudad. Nosotros no nos animamos a pagar las 5 libras de entrada y subir los 287 peldaños. Cambiamos estas vistas por las que se ven desde el Calton Hill, donde subimos por la tarde ya de regreso al apartamento (y que comentaré más adelante)

El Scott Monument se encuentra dentro de Princess St Gardens que es el parque urbano más importante del centro de Edimburgo y que separa la New Town de la Old Town.

Los terrenos en los que se encuentra el parque y las vías del tren, estaban ocupados en la antiguedad por un lago, que además de servir como defensa natural de la ciudad, se utilizaba como vertedero de aguas residuales y como escenario siniestro de historias de brujería, y destino final de delincuentes ajusticiados.

En el entorno de Princess St Gardens se encuentra la Scottish National Gallery que visitamos. Exhibe obras de arte de la pintura occidental desde el Renacimiento hasta el Postimpresionismo. Algunos de los artistas con obras expuestas son Tiziano, El Greco, Velázquez, Rembrandt, Rubens, Van Gogh, Monet, Cezanne o Gauguin. Y un dato importante: la entrada es gratuita, lo cual supone un alivio cuando te pasas todo el día sacando el monedero.

Después de recorrer la zona de los jardines, cruzamos Princess St y nos adentramos en la cuadrícula de calles de la New Town. Recorrimos Rose St, calle peatonal llena de tiendas y pubs, en uno de los cuales comimos.

Al final de Rose St se encuentra Charlotte Square, una gran plaza cuadrada con un jardín en el centro y rodeada de lujosos edificios victorianos

Desde allí iniciamos la vuelta a través de George St, amplia calle residencial y comercial que llega desde St Andrew Square hasta Charlotte Square.

Ya de camino de vuelta al apartamento, subimos a Calton Hill. No hay turista que visite Edimburgo y no suba a esta pequeña colina para contemplar la mejor panorámica de la ciudad: el Hotel Balmoral en primer plano, el Scott Monument a la derecha y el Castillo a la izquierda

Y de paso conseguir la foto “oficial” de Edimburgo con el monumento a Dugald Stewart a la izquierda y al fondo la ciudad.

Además de la impresionante vista de la ciudad, en la misma colina se encuentran otros monumentos de interés, como el National Monument, una construcción que se inició en 1826 para conmemorar a los soldados escoceses muertos en las Guerras Napoleónicas. Se pretendía que el monumento fuese una réplica del Partenón de Atenas, pero en 1829 los fondos destinados al proyecto se agotaron y la construcción se paralizó, dejando en la cima doce columnas que pronto se ganaron el apodo de “la desgracia de Edimburgo”, aunque han acabado por convertirse en un símbolo de la ciudad.

También se puede ver el Monumento a Nelson, torre con forma de telescopio, construido entre 1807 y 1815, tras su victoria y muerte en la Batalla de Trafalgar.

DIA 3 – EDIMBURGO OLD TOWN

La razón por la que dejamos la parte más interesante de Edimburgo para este día fue porque la noche anterior se incorporó uno de los integrantes del grupo.

Iniciamos la visita por la Royal Mile a la altura del  North Bridge. La Royal Mile es la calle más famosa de Edimburgo. Comunica el Castillo de Edimburgo, al oeste, con el Palacio de Holyroodhouse, al este.

A lo largo de la calle se encuentran muchos callejones (closes) y patios (courts) donde se respira el ambiente medieval de la ciudad.

Recorrimos rápidamente la calle sin detenernos, pues la idea era llegar a primera hora al Castillo para evitar en la medida de lo posible las aglomeraciones que se forman a media mañana, objetivo que sólo conseguimos parcialmente.

El Castillo de Edimburgo es una antigua fortaleza medieval que se alza sobre la colina de Castle Hill desde donde domina toda la ciudad y sus alrededores. Es el edificio más emblemático de Edimburgo y el más visitado (más de un millón de visitantes al año). La fortaleza tiene en su interior diferentes patios y edificios y su visita lleva varias horas. No voy a entrar a contar la historia del Castillo ni a describir todo lo que allí se puede ver, pues lo podéis leer en cualquier web turística. Solamente mencionar el Cañón de la Una en Punto, la Capilla de Santa Margarita, las Joyas de la Corona, el Memorial Nacional de la Guerra de Escocia y las Prisiones.

Saliendo de la explanada de acceso al Castillo y torciendo a la derecha, se baja por unas escaleras que van a dar a una calle que rodea al Castillo por la zona sur (Johnston Terrace). Cruzando la calle, las escaleras continúan hasta una colorida plaza alargada llamada Grassmarket, que está llena de restaurantes y pubs y que se intuye con mucho ambiente por la noche. Aquí en tiempos se llevaban a cabo las ejecuciones públicas.

Muy cerca de Grassmarket se encuentra una de las calles más pintorescas de Edimburgo, Victoria Street. Es una calle con trazado en curva y estructurada en dos niveles. El superior está lleno de terrazas de restaurantes y en el inferior se pueden ver multitud de pequeñas tiendas con fachadas de colores donde comprar algún capricho o recuerdo.

Después de pasear por Victoria St volvimos a Grassmarket y siguiendo por su continuación natural llegamos a Candlemarker Road. Aquí visitamos el cementerio Greyfriars Kirkyard.

A pesar de que en este cementerio están enterradas numerosas personalidades, es conocido sobre todo por ser el lugar en el que se encuentra enterrado Bobby, el perro que permaneció junto a la tumba de su amo durante 14 años.

Desde aquí tomamos la calle George IV Bridge para volver a la Royal Mile. Ya era el mediodía e hicimos la parada obligatoria para reponer energías. Aunque no entramos, pasamos junto al pub en el que JK Rowling empezó a escribir Harry Potter.

Ya de vuelta en la Royal Mile visitamos la catedral de St Giles, que ha sido objeto de continuas remodelaciones, por lo que presenta una mezcla de estilos. Es uno de los edificios más característicos de la Royal Mile y de Edimburgo en general.

Ese día decidimos volver pronto al apartamento para cenar con horario británico, pues habíamos decidido hacer una salida nocturna para realizar el Tour de los Fantasmas. Hay varias empresas que lo ofrecen, pero todas suelen partir de la Royal Mile junto a la Catedral de St Giles y duran unas 2 horas. De la mano de un guía recorrimos a pie distintos lugares de Edimburgo (cementerios incluídos) mientras nos estremecimos con las historias que contaba sobre casos de brujería, asesinatos y sucesos paranormales. Lo de recorrido nocturno realmente aplica en invierno, porque nuestro tour acabó a las 11 de la noche, y a las 12 todavía era de día. En el fondo era una “turistada”, pero íbamos con niños de 12 años y les hacía ilusión (y luego les dio miedo).

DIA 4 – PITLOCHRY, CLAVA CAIRNS, INVERNESS

Ese día nos esperaba la etapa más larga del viaje (253 kms). Lo primero que hicimos fue ir a recoger el coche que habíamos alquilado. Los locales del Rent a Car estaban cerca del apartamento, y a las 10 de la mañana ya nos disponíamos a retirar el vehículo para poner rumbo a Inverness. Pero nos encontramos con el primer (y único) incidente del viaje. Al ser un un vehículo muy especial (9 plazas), la empresa sólo disponía de dos. Uno de ellos acababa de tener una avería y el otro se encontraba en Glasgow y habían ido a recogerlo. El resultado fue dos horas y media de retraso en la entrega del coche. Como consecuencia de ello tuvimos que eliminar una de las visitas de la ruta para no llegar muy tarde a Inverness, donde teníamos reservado el hotel.

La primera parada fue en Pitlochry, bonito pueblo vacacional en el centro geográfico de Escocia, que hace de puerta de entrada a las Higlands. Sus calles y edificios son de arquitectura victoriana.  Su calle principal, Atholl Road, parece la calle de un pueblo alpino.

Dejamos el coche en un aparcamiento cerca del río Tummel y desde allí cruzamos el río por un puente y fuimos andando  hasta llegar a la central hidroeléctrica. Allí pudimoss ver  la escalera de salmones, una serie de desniveles que permiten que estos peces sorteen la presa y naden a contracorriente hacia el Loch Faskally durante la migración anual.

Después de un agradable paseo por el pueblo, tomamos el coche y llegamos hasta el Mirador de la Reina (Queen’s View), uno de los miradores más espectaculares de la región. Desde allí se ve esta hermosa vista del Loch Tummel:

Tuvimos que saltar la siguiente visita prevista (Aviemore) debido al retraso en la entrega del coche. Un poco antes de llegar a Inverness tomamos una desviación a la derecha para llegar a Clava Cairns, enclave arqueológico de la Edad del Bronce compuesto por tres cámaras funerarias circulares cubiertas de piedras. El entorno que rodea los monumentos es muy agradable, entre otras cosas por la casi total ausencia de turistas.

Y a media tarde, según lo previsto, llegamos a Inverness, situada justo en la desembocadura del río Ness. Es la capital de las Highlands y la ciudad del Reino Unido más al norte. La mayor parte de los turistas elige Inverness como etapa para después proseguir hacia el Loch Ness o hacia zonas más remotas de las Highlands. Pero en sí mismo Inverness no tiene grandes atractivos.

Nuestra visita a Inverness se redujo a subir al Castillo desde donde se ve una hermosa vista de la ciudad y del río Ness, pasear por Bank St y Bridge St, cenar en un restaurante italiano y tomar una pinta de cerveza en un animado pub.

Al día siguiente por la mañana, antes de retomar la ruta, dimos un agradable paseo por la orilla del río Ness (aguas arriba) hasta llegar a unas pequeñas islas a las que cruzamos por puentes para volver por la orilla opuesta.

DIA 5 – LAGO NESS, URQUART CASTLE, EILEAN DONAN CASTLE, PLOCKTON, ISLA SKYE

Después del referido paseo iniciamos la ruta a lo largo de la orilla oeste del lago Ness. Éste es un lago estrecho de 37 km de largo y aguas oscuras, que no es necesario decir por qué es famoso. Ese color de las aguas quedaba más reforzado por la fina lluvia que empezó a hacer acto de presencia.

La primera parada fue en el Castillo de Urquart, fortaleza prácticamente derruida en lo alto de un promontorio desde donde se domina el lago Ness. El castillo fue construido a mediados del siglo XIII por la familia Durward, dueños de las tierras. Durante las guerras por la independencia de Escocia la fortaleza cambió de propietario en diversas ocasiones. Finalmente fue derruida por los ingleses en 1692 y nunca más volvió a ser reconstruido. Con estos antecedentes, no nos pareció lo suficientemente interesante como para pagar el precio de la entrada, que como en todos los castillos de Escocia no es nada barata. El objetivo era conseguir una buena vista exterior para sacar algunas fotos, lo cual resultó complicado. En la zona del aparcamiento desde donde supuestamente podía contemplarse la vista, había  unas obras, con sospechosos andamios incluidos, que impedían la visión. Tuvimos que movernos y subir al aparcamiento de autobuses para conseguir alguna foto decente, y todo ello desafiando a la lluvia que en esos momentos apretaba.

Después de Urquart, la siguiente parada fue también en otro castillo, esta vez el más conocido de Escocia (junto con el de Edimburgo), el Eilean Donan Castle. Su mágica y misteriosa figura aparece en películas (Los Inmortales) y anuncios (Schweppes Ginger Ale). Esta vez no hubo ningún problema en verlo por fuera y sacar muchas fotos, contribuyendo a que sea el castillo más fotografiado de Escocia.

El castillo se encuentra en la confluencia de tres lochs (lagos o también entrantes de mar en el idioma gaélico), el Loch Duich, el Loch Long y el Loch Alsh, en un pequeño islote al que se accede por un estrecho puente de piedra. El castillo se construyó en el siglo XIII para defender las tierras circundantes de las frecuentes incursiones vikingas. Más adelante el clan MacRae convirtió el castillo en su residencia, y durante siglos la estructura se fue modificando hasta que finalmente se abandonó. En el siglo XVIII los ingleses destruyeron el castillo. Y así hubiera acabado su historia de no ser porque John MacRae-Gilstrap, descendiente del clan MacRae, lo compró en 1911 y empezó la larga tarea de restauración. Aunque estábamos avisados de que el castillo era más interesante por fuera que por dentro, esta vez sí que pagamos la entrada. El interior totalmente reconstruído es como una residencia victoriana y al menos resulta entretenido de ver.

Antes de llegar a la isla de Skye, final de la etapa del día, nos desviamos un poco de la ruta para acercarnos a un pequeño pueblo de pescadores llamado Plockton. Aunque la carretera era muy estrecha y sinuosa, mereció la pena llegar a este pueblo de casas blancas con el mar delante lleno de barquitas y con frondosos bosques verdes detrás.

Dejamos Plockton y nos dirigimos hacia lo que en teoría era uno de los platos fuertes del viaje, la isla de Skye, que presume de tener uno de los paisajes más impactantes de Escocia: lagos, fiordos, montañas, acantilados, riachuelos, cascadas y unos cuantos pueblos con pocas y coloridas casas.

En el plan del viaje habíamos previsto pasar una noche en Skye, pues nos parecía que un día sería insuficiente. A punto estuvimos de tener que modificar el plan, pues resultaba casi imposible encontrar alojamiento en toda la isla con antelación. Finalmente encontramos un albergue en el pequeño pueblo de Portnalong (habitaciones con literas, servicios comunes, etc.) A pesar de las reticencias iniciales, resultó ser un sitio razonablemente cómodo y limpio.

Entramos en la isla por el puente (Skye Bridge) y antes de llegar a Portnalong nos dirigimos a uno de los lugares más turísticos de Skye, las Fairy Pools, unas piscinas naturales y cascadas de agua cristalina que se forman en el río Brittle a los pies de las imponentes montañas Cuillin.

El recorrido a pie desde el aparcamiento dura media hora aproximadamente. El sendero tiene poca pendiente y dificultad.

DIA 6 – ISLA DE SKYE

Dedicamos este día a hacer una ruta circular por la isla visitando algunos de los sitios más conocidos. La primera parada fue en uno de los faros más famosos de Escocia, el Neist Point, en lo alto de un acantilado y sobre un manto verde de hierba impoluta. Dicen que es el mejor punto de la isla para el avistamiento de ballenas, delfines y cormoranes.

Igual que en la excursión del día anterior, el camino de acceso desde el aparcamiento era muy fácil, pero en este caso algo más largo (unos 50 minutos)

Finalizada esta pequeña excursión, continuamos la ruta hasta el pueblecito de Dunvegan, que son cuatro casas sin especial interés donde comimos nuestros habituales bocadillos de mediodía. Pero a 2 kms del pueblo se encuentra uno de los más famosos castillos de Escocia, el Dunvegan Castle, situado en un promontorio rocoso junto a un fiordo y rodeado de jardines y bosques. Tiene 8 siglos de historia y siempre ha estado habitado por el clan de los McLeod.

Paramos en el aparcamiento con la idea de sacar fotos desde el exterior sin pagar la entrada. Pero un vez más el castillo no era visible desde allí. Pregunté en la oficina de venta de entradas que desde dónde se podía ver el castillo y amablemente me indicaron que continuase por la carretera en dirección a Coral Beach y a unos 2 kms podría observarse el castillo.

Esta parada sirvió no sólo para ver el castillo, sino para observar una colonia de focas en un islote.

Para la tarde nos quedaban un par de visitas. La primera fue Coral Beach, una playa que a pesar de su nombre no es de coral sino de pequeñas algas calcificadas de color blanco que le dan un aspecto caribeño. La caminata de ida y vuelta desde el aparcamiento nos llevó poco más de una hora.

Y para cumplir el plan del día ya sólo nos quedaba la visita a Portree, que hace de capital de la isla. Allí se pueden encontrar tiendas, supermercados, cajeros, oficina de turismo, restaurantes y algún hotel (completo por supuesto). La imagen más característica de Portree son las casas con fachadas de colores junto al puerto.

DIA 7 – GLENFINNAN, FORT WILLIAM, ONICH

Es día tocaba abandonar la isla de Skye. Seguramente hubiera dado para un día más, viendo fotos de lugares que no visitamos. Pero en el reparto de los once días del viaje, los dos que le tocaron a Skye fue una cantidad equilibrada.

Habíamos decidido salir de Skye, no por el puente por el que entramos, sino por un ferry que sale de Armadale. El motivo era doble, por un lado hacer algo diferente y divertido, y por otro visitar Glenfinnan, que quedaba de camino a Fort William desde el desembarco del ferry en Mallaig.

Antes de llegar a Armadale hicimos dos paradas, la primera en Carbost donde nos asomamos a la tienda de la destilería del whisky Talisker, la única de Skye. La primera botella que vimos expuesta costaba 2.400 libras. Efectivamente las había más baratas, pero no merece la pena pagar más que en España debido a los altos impuestos locales. Además no podríamos haberlo pasado por el control del aeropuerto, pues sólo llevábamos equipaje de mano.

La siguiente parada fue en Sligachan, a los pies de la cordillera de las Cuillin. Allí se puede ver un encantador puente de piedra.

Habíamos sacado con antelación los billetes del ferry de las 12:15 en calmac.co.uk. Llegamos con la media hora de antelación recomendada. El viaje duró otra media hora.

Desembarcamos en Mallaig y, sin parar, seguimos hasta Glenfinnan, que no es un pueblo, sino una parada en el camino para ver y fotografiar dos imágenes famosas de Escocia, el Monumento y el Viaducto del tren Jacobite, que se ha hecho famoso por aparecer en la películas de Harry Potter.

El Glenfinnan Monument es una torre de 18 metros que se levantó en 1815 en honor a los que lucharon y murieron por la causa jacobita, para devolver al trono a Carlos Eduardo Estuardo.

Junto a la carretera se encuentra el Centro de Visitantes, con tienda, cafetería y un parking de pago. Desde aquí sale un sendero que lleva a un promontorio desde donde se ve por un lado el Monumento y por el otro, a lo lejos, el Viaducto.

Cruzando el río, a escasos 100 metros, se encuentra un parking gratuito desde donde sale un camino que lleva al Viaducto.

Por aquí circulan los trenes de la West Highland Line, uno de los recorridos ferroviarios más impresionantes de Escocia, que conecta Glasgow con Mallaig. Pero además, entre mayo y octubre, circula un tren a vapor de época llamado Jacobite que va desde Fort William a Mallaig, y que en las películas de Harry Potter aparece como el Hogwarts Express. El Jacobite pasa por el Viaducto entre las 15:00 y las 15:15 proveniente de Fort William, de donde sale a las 14:30. Ya desde esa hora empiezan a llegar numerosos turistas para ver el paso del tren.

Como os podéis imaginar, montar en el Jacobite es bastante caro. Es más divertido verlo desde fuera, pues como dice alguien en un blog: “desde el Jacobite ¡no se ve el Jacobite!”

Para verlo pasar de cerca, hay que tomar el camino que sale del parking gratuito y que en diez minutos andando te lleva al Viaducto. Justo antes de llegar hay que coger una desviación a la izquierda y luego otra a la derecha y desde ahí coger altura para tener una buena vista.

Esta sesión fotográfica y de vídeo fue de las más incómodas del viaje, pues caía una fina lluvia, la hierba estaba encharcada y los famosos mosquitos escoceses (midges) atacaban ferozmente (recomendable llevar una malla protectora para la cara).

La siguiente parada fue en las esclusas del Canal de Caledonia (Neptune’s Sataircase). El canal es una vía navegable que conecta la costa oriental en Inverness con la costa occidental cerca de Fort William. Tiene una longitud de unos 100 kilómetros y solo un tercio de su recorrido es artificial, puesto que el resto está formado por los lagos Ness, Dochfour, Lochy y Oich. Actualmente sólo lo utilizan barcos de recreo debido a su poca anchura.

La idea inicial al diseñar el plan del viaje era dormir esa noche en Fort William, pero ante la dificultad de encontrar hotel allí, tuvimos que reservarlo en Onich, a unos 18 kms. en la dirección de la siguiente etapa, el Valle de Glencoe.

Antes de llegar a Onich hicimos una parada en Fort William. La ciudad se encuentra a los pies de la montaña más alta de Gran Bretaña, el Ben Nevis, de  1.345 m de altura. Es un centro vacacional y se le considera como “la capital de las actividades al aire libre del Reino Unido”

Nosotros nos limitamos a dar un paseo por la High St y hacer algunas compras.

DIA 8 – VALLE DE GLENCOE, DUMBARTON

Ese día nos reservaba una ruta de trekking de casi cuatro horas por las montañas del Valle de Glencoe. Este valle es uno de los lugares más bellos de Escocia y seguramente el valle más espectacular. En cuanto lo vi dije: “Es un valle perfecto”. Pero mejor que describirlo con palabras, es verlo en fotos (si no se tiene ocasión de ir).

La primera parada que hicimos fue en el Centro de Información. Allí pedimos consejo para hacer algo de senderismo y nos recomendaron subir al Lost Valley. En el mismo Centro hay un mirador desde donde nos hicimos una idea de lo que nos esperaba durante el día. Dejamos el coche en el Three Sisters Parking, a los pies de las tres famosas crestas puntiagudas que son la imagen más repetida del valle, Beinn Fhada (Colina larga), Gearr Aonach (Cresta corta) y Aonach Dubh (Cresta negra). La subida al Lost Valley se realiza por la vertiente ente el primer y segundo pico (los dos de la izquierda).

Conviene llegar al aparcamiento a buena hora, pues a medidodía se llena de coches y autocares.

Dice la leyenda que en el Lost Valley todavía vagan los espíritus de los Macdonalds, pues como el valle no es visible desde abajo, allí ocultaban el ganado que robaban a sus vecinos.

Para hacer la ruta hay que tomar un camino que sale del aparcamiento hacia la izquierda y que discurre paralelo a la carretera durante un buen tramo. Más adelante hay que bajar por unas escaleras de metal que conducen a un puente de madera sobre el río Coe que hay que atravesar. A partir de aquí empieza una subida de una hora que en algún momento es un poco exigente. Hacia la mitad del camino hay que cruzar el río (esta vez sin puente). Es importante cruzarlo por el sitio adecuado para no perder el camino. Los que utilicéis el Wikiloc, aquí tenéis la ruta: https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1984778

Al alcanzar el punto más alto del recorrido, aparece ante nosotros inesperadamente un ancho valle con una pradera de 800 m de largo. Diez minutos de descenso y llegamos al Lost Valley. Al llegar uno se pregunta que cómo fueron capaces los Macdonalds de subir el ganado hasta aquí.

Volvimos al coche y a unos pocos kms hicimos una parada  en un encantador hotel de montaña llamado King’s House Hotel donde tomamos café y los niños se entretuvieron dando de comer a ciervos en libertad que se acercan hasta el mismo hotel.

Desde allí continuamos hacia Loch Lomond & The Trossachs National Park. Bordeando el lago Lomond llegamos a Luss, principal pueblo de la zona, donde nos hubiera gustado alojarnos pues al día siguiente se celebraba uno de los famosos juegos veraniegos escoceses, los Highlands Games. Ese era uno de los motivos por los que no había alojamiento en Luss y tuvimos que reservarlo en Dumbarton, a unos 20 kms.

DIA 9  – LUSS HIGHLAND GAMES

Por la mañana regresamos desde Dumbarton a Luss para presenciar los Juegos. Éstos se celebran en una gran explanada verde a 5 minutos andando al sur del pueblo. Se puede aparcar por dos libras en un enorme parking que habilitan al efecto.

Los Highlands Games combinan deporte, ocio y folkclore y se celebran durante todos los fines de semana del verano en mas de 80 localidades a lo largo de todas las Highlands. Entre los muchos concursos deportivos destaca el lanzamiento de tronco, el del martillo y el tira y afloja de cuerda.

Y todo ello amenizado por bandas de gaiteros.

Además de las competiciones deportivas y concursos de bailes y gaitas, hay una zona de restauración (cervezas, hamburguesas, fish & chips), puestos de recuerdos, zona de juegos infantiles, etc. Es como una verbena, pero a la escocesa.

Así pasamos toda la mañana y después de comer un tentempié dedicamos la tarde a visitar el pueblo de Luss, que está considerado como uno de los más bonitos de Escocia: casas del siglo XVIII adornadas con flores, un encantador embarcadero en el lago Lomond y una escondida iglesia parroquial con un pequeño cementerio son las tres imágenes con las que me quedé de Luss.

DIA 10  – LOCH KATRINE, STIRLING, GLASGOW

El viaje tocaba a su fin. Pero todavía quedaba un día que resultó ser bastante interesante (como todos). Salimos de Dumbarton en dirección a Aberfoyle, un pueblecito pintoresco (uno más de la lista) al que se le considera como la puerta de entrada a los Trossachs.

Nos acercamos a la oficina de información donde nos aconsejaron la mejor manera de visitar el Loch Katrine, que era lo que habíamos planeado hacer en esa mañana. La ruta era tomar la A821 hasta el embarcadero del barco de vapor Walter Scott, donde se encuentra el Loch Katrine Visitor Center.

El lago Katrine es uno de los más bellos de Escocia. Desde el embarcadero parte una senda por la orilla del lago por la que recorrimos un par de kms antes de dar la vuelta. En el paseo vimos la pequeña isla de Ellen’s, desde la cual se dice que el escritor Walter Scott pescaba cuando iba a esta zona del país.

Por la tarde nos dirigimos a Stirling, una pequeña ciudad con una gran historia. Aunque sus orígines se remontan a la Edad de Piedra, Stirling alcanzó relevancia en Escocia cuando en el año 1126 se convirtió en residencia real. La historia de Stirling también está ligada a numerosas batallas, pues en sucesivas ocasiones las llanuras que rodean el Castillo fueron el lugar elegido para dirimir los conflictos entre Inglaterra y Escocia.

El monumento más conocido de Stirling es el Castillo, que nosotros sólo vimos por fuera.

Desde el Castillo se puede ver a lo lejos el Monumento a William Wallace, héroe nacional escocés (interpretado por Mel Gibson en Braveheart)

Nos resultó interesante la visita a la Iglesia de la Holy Rude. Además de su bello interior y exterior, en sus alrededores se encuentra un cementerio en el que hay un pequeño promontorio desde el que se contempla una espléndida vista.

Y a media tarde llegamos a Glasgow, etapa final de nuestro viaje. En principio no teníamos un interés especial en visitar esta ciudad. Lo hicimos simplemente por una cuestión logística. En el día que habíamos planificado para la vuelta, era sensiblemente más barato volar desde Glasgow que desde Edimburgo. Al final agradecimos esta circunstancia, pues la corta visita a Glasgow nos resultó muy interesante. Glasgow es la ciudad más grande de Escocia, Es una ciudad  moderna, con estilo, arte, cultura y una arquitectura de fama mundial.

DIA 11  – VUELTA A ESPAÑA

Teníamos el avión de vuelta a las 13:25, con lo que tuvimos tiempo suficiente para dar un corto paseo matutino por la ciudad y hacer algunas compras de prendas deportivas.

Después de devolver el coche en el aeropuerto, embarcamos con destino a Amsterdam, escala de nuestro viaje con KLM a Madrid. El tiempo de conexión en el aeropuerto de Schiphol era sólo de 50 minutos y estuvimos a punto de perder el vuelo a Madrid.

Y para terminar os dejo un vídeo que he montado con las fotos y vídeoclips del viaje.

Un saludo para todos.

Julio

 

 

Publicado en Europa | Deja un comentario

DUBLIN, “A BREATH OF FRESH AIR”

Recientemente hemos pasado un fin de semana en Dublín por motivos familiares. Han sido dos días completos, más el de llegada y el de regreso, suficientes para tomar el pulso a la ciudad e incluso hacer una pequeña excursión por los alrededores.

Dublín no está entre las grandes capitales turísticas europeas. No hay monumentos famosos ni museos muy conocidos. Si pensamos en Dublín, seguramente no nos vendrán a la memoria  imágenes que claramente identifiquen a la ciudad, como en el caso de otras urbes europeas (Torre Eiffel, Puerta de Brandenburgo, Big Ben). Sin embargo Dublín tiene el suficiente atractivo  como para recorrer sus calles y jardines durante dos o tres días. Es una ciudad llena de vida, con calles comerciales abarrotadas de gente a todas horas y un ambiente nocturno muy animado en la zona de los pubs, especialmente los fines de semana.

p1440884La ciudad no tiene metro y la red de autobuses es un poco complicada de entender. Además la tarifa es cara, hay que pagar con monedas y no devuelven cambio. Por ello nos recorrimos la ciudad a pie. La zona de interés no es muy extensa, pero a pesar de ello acabábamos el día habiendo andado bastantes kilómetros.

El primer día empezamos el recorrido por el parque St Stephen´s Green, creado en 1664 y uno de los más antiguos de Irlanda. Los jardines fueron rediseñados en el siglo XIX con un estilo victoriano que se conserva en la actualidad. Dentro del parque se encuentra un estanque habitado por cisnes y gaviotas.

p1440847Desde la esquina noroeste del parque se accede a la calle Grafton, seguramente la zona peatonal comercial más importante de la ciudad. La calle está muy concurrida por compradores, paseantes y músicos callejeros. Cuando acaba la calle se llega al Trinity College que es la universidad más antigua de Irlanda, fundada en 1592 por la reina Isabel I. Aunque en sus comienzos era un lugar exclusivo para los anglicanos, a partir de los años 60 comenzó la admisión de alumnos católicos. El campus tiene 190.000 metros cuadrados y alrededor de él se distribuyen varios edificios entre los que destaca su famosa biblioteca con casi tres millones de libros.

p1440856Ese día celebraban una jornada de puertas abiertas, por lo que había una multitud de gente joven recorriendo los diferentes edificios en busca de información sobre las carreras que allí se pueden cursar.

Desde el Trinity College tomamos Dame Street y enseguida, a la izquierda, llegamos a la estatua de Molly Malone, uno de los emblemas de la ciudad. Es un personaje legendario, protagonista de una canción popular sobre la vida de una vendedora ambulante que durante el día vendía pescado y marisco y por la noche ejercía de prostituta.

p1440866Parece que Molly Malone nunca existió, pero la canción se hizo tan popular que ha llegado a convertirse en el himno oficioso de Dublín, presente en cualquier fiesta o celebración.

Retomamos Dame Street y llegamos al Castillo de Dublín, que en el pasado fue asentamiento de vikingos, fortaleza militar, residencia real, sede del Tribunal de Justicia Irlandés y sede de la Administración Inglesa en Irlanda. Hoy en día es utilizado para la celebración de recepciones oficiales.

p1440874Se acercaba la hora de la comida y después de toda la mañana andando apetecía sentarse para tomar algo. Así que nos dirigimos al Temple Bar, barrio tradicional de pubs de Dublín y visita obligada para todos los turistas. La zona está situada entre Dame Street y el río Liffey y debe su nombre a Sir William Temple, quien adquirió los terrenos en el año 1600. El barrio es conocido por una gran vida nocturna en sus  calles adoquinadas, repletas de pubs y restaurantes, así como diferentes mercados y espacios culturales.

El pub más famoso tiene el nombre de la zona, The Temple Bar.

p1440940Después de comer cruzamos el río y entramos en O’Connell Street. Es una de las principales calles comerciales de Dublín y la más ancha de todas. En esta calle se pueden encontrar numerosos monumentos, entre los que destaca The Spire, una gran aguja de 120 metros de altura. Fue construido en el año 2003 en el lugar en el que se encontraba el monumento Nelson´s Pillar, que fue destruido por el IRA.

p1440888También destaca el edificio de la Oficina Central de Correos, construido en 1818 y con un gran valor histórico, ya que fue el lugar en el que se proclamó la República de Irlanda después de la sublevación de 1916.

p1440887El paseo por esta calle no resultó especialmente agradable, pues estaba toda en obras, así que nos dimos la vuelta a la altura de la aguja y nos dirigimos a la fábrica de cerveza de Guinness que se encuentra al oeste de la ciudad. El recorrido a pie a lo largo del río nos llevó más de media hora.

En una parte del recinto de la fábrica se ha abierto una zona de exposición conocida como la Guinness Storehouse, un amplio museo dedicado íntegramente a esta cerveza, donde los visitantes pueden conocer cómo se elabora y algunas curiosidades de la marca. Es una especie de mini parque temático de la cerveza. La visita se hace desde abajo hasta la séptima planta donde se encuentra el Gravity Bar. Desde allí se contempla una excepcional panorámica de Dublín, mientras se disfruta de una pinta de cerveza incluida en el precio de la entrada (que por cierto es bastante cara).

p1440891Esta visita es la más multitudinaria de Dublín. Es difícil que un turista no pase por allí, pero en mi opinión es prescindible, no sólo por el contenido, sino por las aglomeraciones. En el Gravity Bar fue difícil acercarse a las cristaleras para ver la panorámica debido a la ingente multitud que allí se encontraba.

Esta fue la última visita que hicimos en nuestro primer día en Dublín. Al día siguiente decidimos realizar una excursión a un pueblo cercano llamado Howth. Se llega en poco más de media hora en el autobús 31 que sale de Talbot Street.

Howth es un pequeño pueblo marinero de la costa del norte de la Bahía de Dublín. Tiene un castillo, un puerto y un casco urbano con bastante encanto. Dedicamos gran parte de la mañana a pasear por una colina rodeada de acantilados, el Howth Summit de 171 metros de altura. Finalizamos la visita comiendo en un agradable pub con una pinta de Smithwick’s (no toda la cerveza que se bebe en Irlanda es Guinness).

p1440907El día siguiente era el de la vuelta. El avión salía a media tarde, con lo que disponíamos de la mañana  para rematar alguna visita que había quedado pendiente. Decidimos visitar las dos iglesias más importantes de Dublín, la Catedral de San Patricio (la más grande) y la Catedral Christ Church (la más antigua), ambas pertenecientes a la Iglesia anglicana.

p1440920Acabamos la mañana y el viaje en el Temple Bar tomando la última Guinness.

Y esto es todo sobre Dublín. A continuación os dejo el vídeo que he montado con las fotos del viaje.

Un saludo.

Julio

Publicado en Europa | 1 Comentario

TETUÁN, LA PALOMA BLANCA

Hace cuatro años escribí un post titulado MARRUECOS, TAN CERCA, TAN DISTINTO en el que contaba los primeros viajes que hice a este maravilloso país hace más de treinta años. Acabo de volver de mi cuarto viaje, que esta vez ha sido breve y limitado al norte de Marruecos.

Hemos pasado un fin de semana prolongado en Tetuán, ciudad con la que tenemos lazos sentimentales. Desde allí hemos hecho escapadas a la costa mediterránea (Río Martín) y atlántica (Arcila). El viaje lo hemos hecho volando a Tánger por Ryanair y desde allí en taxi hasta Tetuán.

Tetuán, a veces conocida como la Paloma Blanca, seguramente por el color de sus casas, es la ciudad más andalusí de Marruecos. Se encuentra a 40 km de Ceuta, a 70 de Tánger y a 12 de la costa mediterránea.

El viernes por la tarde lo dedicamos a pasear por la medina, un intrincado laberinto de estrechas callejuelas y pequeñas plazas. Es, junto a le medina de Fez, Patrimonio de la Humanidad según la Unesco.

p1440741La medina de Tetuán es muy bulliciosa, con calles sinuosas y estrechas llenas de tiendas, plazas hermosas y tranquilas y rincones encantadores.

Posee un perímetro amurallado de cinco kilómetros y siete puertas de acceso. En su interior hay varias mezquitas así como el Museo de Arte Marroquí que contiene una bella colección de trajes regionales, además de instrumentos musicales típicos de Marruecos.

La entrada natural a la medina es a través del arco Bab Ruad, junto a la plaza de Hassan II, donde se encuentra el Palacio Real. Desde allí se accede a la calle Tarrafin, cubierta por arcos de madera reconstruidos por la Junta de Andalucía y repleta de tiendas de tejidos y joyerías.

p1440685Toda la medina es un inmenso zoco con cientos de tiendas, puestos callejeros y talleres de artesanos.

p1440727Dentro de la medina se encuentra el barrio judío (Mellah) donde compramos frutos secos, que junto con especias para hacer pinchitos y unos pasteles de miel y almendras fueron las únicas compras que hicimos en Tetuán.

Dedicamos el sábado a recorrer la zona llamada el Ensanche, el barrio moderno construido durante el Protectorado español. Tetuán fue la capital del Protectorado que tuvo lugar entre 1913 y 1956. Es una zona de casas blancas, de pocos pisos de altura y con comercios en la planta baja. La arteria principal es la calle Mohamed V, avenida peatonal llena de tiendas modernas, cafés antiguos y edificios históricos.

p1440766En un extremo de la calle se encuentra la plaza de Mulay Mehdi antiguamente conocida como plaza Primo de Rivera. Allí se encuentra la iglesia católica de Nuestra Señora de las Victorias construida en 1919.

p1440773En el otro extremo se encuentra la plaza de Hassan II, antigua plaza del Feddán o plaza de España durante el Protectorado. Allí se encontraba la sede del Alto Comisariado Español que posteriormente se transformó en el Consulado General de España en Tetuán y más adelante en el Palacio Real. La plaza se remodeló para la primera visita de Hassan II a Tetuán en los años 80. Se construyó el palacio y se abrió enfrente una gran explanada cerrada al público, con lo que se perdió la función de la plaza como centro popular de reunión. Actualmente el palacio es utilizado por Mohamed VI para actos protocolarios en verano, pues durante esta época normalmente se encuentra en su residencia de la cercana zona costera de Rincón.

p1440681Además de patear las agradables calles de Tetuán, hicimos algunas visitas turísticas. En primer lugar nos dirigimos a la Escuela de Artes y Oficios, frente a la puerta Bad al-Okla, que ocupa un señorial edificio de arquitectura neoárabe. Además de albergar un museo donde se muestran las tradiciones artesanas, forma a jóvenes en los oficios tradicionales como el grabado, la platería, el bordado, la marquetería, la alfarería, etc. Desafortunadamente no pudimos entrar, pues para nuestra sorpresa los fines de semana cierran.

A continuación fuimos al Centro de Arte Moderno de Tetuán. Está ubicado en la antigua estación de ferrocarril de Tetuán, edificio histórico de estilo neoárabe construido en 1918,  y rehabilitado y remodelado entre los años 2005 y 2012 con la ayuda de la Fundación Tres Culturas de la Junta de Andalucía. Pinturas, esculturas y fotografías forman los fondos de la colección de este espacio cultural donde numerosos pintores modernos de la Escuela de Tetuán están representados. Esta vez sí hubo suerte y pudimos entrar

p1440697

p1440700Como Tetuán se puede ver en un día, dedicamos el domingo a visitar Arcila (o Asilah), ciudad situada en la costa atlántica del norte de Marruecos, a unos 46 km al sur de Tánger, y unos 100 km de Tetuán.

El día era muy luminoso, lo que resaltaba el color blanco con toques de azul añil de sus casas.

p1440786La medina está rodeada de murallas y se asoma al mar desde miradores que ofrecen una hermosa vista de playas de arena fina y oleaje atlántico.

p1440792Las murallas que rodean la ciudad fueron construidas por Alfonso V de Portugal en el siglo XV. Tienen varias puertas, entre las que destacan Bab Homar o Puerta de Tierra, abierta bajo una torre, con el escudo de armas del rey de Portugal,

p1440803Y Bab El Bahr o Puerta del Mar, junto al la torre cuadrada portuguesa que domina toda la ciudad y que recuerda a la torre portuguesa de Belem.

p1440777Dentro de las murallas se encuentra la mezquita Kebir, con su alto minarete octogonal.

p1440785A mediodía dimos por finalizado el recorrido por Arcila y después de comer un cuscús en un restaurante del paseo marítimo, emprendimos el viaje de regreso a Tetuán. El viaje lo hicimos en taxi, que es la forma más cómoda de moverse por Marruecos y además por un precio razonable comparado con España. La ida y vuelta (100+100 km) y el tiempo de espera del taxista mientras que hicimos la visita, nos costó 70 euros.

De vuelta en Tetuán y después de descansar un rato en el hotel, volvimos a la medina para ver su ambiente nocturno. Desde allí nos dirigimos a un restaurante popular cerca de la plaza de Hassan II donde tomamos los famosos pinchitos de kefta (carne picada).

Al día siguiente, lunes, teníamos el vuelo de vuelta a Madrid. Antes de tomar el taxi hacia el Aeropuerto de Tánger, nos acercamos a ver el Mercado de Abastos.

p1440818Con las fotos y algún clip de vídeo he montado una pequeña película del viaje que aquí os dejo.

Un saludo.

Julio

 

Publicado en Africa | 1 Comentario