DUNAS Y OASIS AL SUR DE MARRUECOS

Hace cuatro años escribí un post titulado “MARRUECOS, TAN CERCA, TAN DISTINTO” en el que hice un resumen de mis primeros recorridos por Marruecos en los años ochenta. El buen sabor de boca que me dejaron aquellos viajes ha mantenido viva la ilusión de volver a revivir aquellos momentos, aquellos paisajes, aquellos olores y aquellas sensaciones.

Hace un año hicimos una breve escapada de fin de semana a Tetuán, pero donde realmente deseábamos volver era al sur de Marruecos. Las veces anteriores viajamos en coche desde Madrid, por lo que prácticamente recorrimos todo Marruecos: Tetuán, Tánger, Rabat, Casablanca, Marrakech y el sur del Atlas, Mekness, Fez y Chauen. Esta vez queríamos ir directamente al sur volando desde Madrid a Marrakech.

Además me apetecía volver a escribir sobre Marruecos, pero esta vez en base a impresiones inmediatas y no rememorando recuerdos de hace treinta años. Y, por supuesto, ilustrando el texto con material audiovisual propio.

El viaje ha durado ocho días, del 29 de septiembre al 7 de octubre.

Aquí podéis ver el recorrido de 1.373 km que hicimos por Marruecos:

 

A continuación podéis leer un resumen cronológico del viaje:

DIA 1 – LLEGADA A MARRAKECH

Llegamos un viernes por la noche al aeropuerto de Marrakech. Éramos un grupo de cuatro personas y habíamos reservado habitaciones en uno de los hoteles dentro de la Medina (zona antigua), que allí los llaman riad. Son casas antiguas  y señoriales restauradas, con pocas habitaciones que se distribuyen alrededor de un patio central en dos alturas.

Al salir del aeropuerto nos estaba esperando un coche contratado con el hotel. Posiblemente hubiera sido más barato tomar un taxi, pero hubiéramos perdido tiempo negociando con el taxista y además habríamos tenido dificultades para encontrar el hotel, pues al estar en la Medina, los últimos doscientos metros hay que hacerlos a pie recorriendo intrincadas callejuelas. Donde paró el coche nos estaba esperando una persona con un carrito para transportar el equipaje y guiarnos hasta el hotel.

DIA 2 – MARRAKECH

Marrakech es la ciudad más emblemática de Marruecos y por supuesto la más turística. Tiene millón y medio de habitantes y muchos monumentos declarados Patrimonio de la Humanidad. También se la conoce como la Ciudad Roja o la Perla del Sur. Está rodeada de una muralla de adobe rojizo de 17 kms de longitud y en sus afueras hay un palmeral con más de 100.000 ejemplares. Hay que ir a Marrakech al menos una vez en la vida. Es exotismo en estado puro.

Iniciamos el día desayunando en la terraza del hotel, con un tiempo espléndido que nos acompañaría durante todo el viaje (cielo despejado y una temperatura entre 18º y 35º, según zona y momento del día).

Lo primero que hicimos fue ir al Hotel Alí, muy cerca de la Plaza Jemaa el-Fna, a comprar dirhams. En la planta baja tienen una oficina de compra venta de divisas donde, según se comenta, aplican el mejor tipo de cambio de la ciudad.

Desde allí nos dirigimos rápidamente a la Medersa de Ben Youssef, uno de los monumentos más visitados. Queríamos llegar lo más pronto posible, antes de que hubiera demasiados turistas.

Una medersa es un colegio o escuela musulmana de estudios superiores religiosos. La Medersa de Ben Youssef es la más importante de Marruecos. Su construcción fue encargada por el sultán Abdallah al-Ghalib y finalizó en 1565. Tiene 130 celdas que permitían alojar hasta 900 estudiantes.

Al salir de la Medersa nos dirigimos al Zoco, que es el más grande y colorista de Marruecos. Es un laberinto de callejuelas llenas de pequeños comercios y tenderetes. Es fácil perderse, pero al final acabas en la Plaza o en algún espacio abierto donde orientarte con el GPS del móvil. Allí se puede comprar casi de todo: artesanía, ropa, alfombras, especies, comida. Y por supuesto, regateando a muerte. Las tiendas suelen estar agrupadas por zonas, según los gremios (curtidores, tintoreros, cesteros, ferreteros)

A media mañana hicimos una parada para reponer fuerzas y tomar un té a la menta en la terraza del Café des Épices, en el corazón del Zoco.

Después de comer en un restaurante corriente pero digno por unos 5 euros, nos retiramos al hotel a descansar y a esperar que bajase la temperatura, pues estábamos a más de 30º.

A media tarde salimos hacia la Mezquita Koutoubia y los jardines que hay junto a ella. Su minarete de 69 metros de altura es el monumento más conocido de Marrakech. Su construcción data del siglo XII y sirvió de inspiración para la Giralda de Sevilla.

La mezquita se encuentra en el centro de Marrakech, en un espectacular entorno abierto y verde. Esta es la vista desde la Plaza Jemaa el-Fna:

Y esta es la vista desde los jardines Lalla Hasna:

En Marruecos, al contrario que en otros países, las mezquitas no pueden ser visitadas por los no musulmanes.

Muy cerca de la Koutoubia se encuentra uno de los hoteles más lujosos del mundo, y por supuesto el más lujoso de Marruecos. Se trata del Hotel La Mamounia que merece la pena visitar, cual si se tratase de una atracción turística. Aunque existe la posibilidad de que los vigilantes de la puerta no te dejen entrar (imprescindible no ir con aspecto de mochilero). En el momento en que llegamos, salía por la puerta principal una pareja de novios “de diseño” con su correspondiente comitiva y equipo de fotógrafos. Rápidamente los empleados del hotel habilitaron una puerta lateral para el resto de clientes, por donde entramos sin que nadie nos detuviese.

Algún día, si nos toca la lotería (mucho), volveremos a Marrakech y nos alojaremos en La Mamounia, por el módico precio de 8.126 euros la suite superior. De momento nos hemos conformado con visitar el hall, los salones y el espectacular jardín.

Desde La Mamounia tomamos el Bulevar el Yarmouk en dirección a la Place de la Liberté. A la derecha quedaba la Muralla de Marrakech y a la izquierda una lujosa zona residencial de espectaculares villas escondidas entre la vegetación. En la Place de la Liberté  tomamos la Avenida de Mohamed V, arteria principal de la zona moderna (barrio de Gueliz). Llegamos hasta la Place du 16 Novembre, donde se encuentran los McDonald y Zara de turno.

Aquí se nos hizo de noche e iniciamos el regreso a la Medina. Quedaba un último esfuerzo de media hora andando, pues éramos cuatro y no cabíamos en un taxi.

Cenamos en Chez Brahim, en la calle Derb Dabachi, cerca de la Plaza. Restaurante correcto a precio razonable (8 euros).

DIA 3 – MARRAKECH

La primera visita del día fue al Palacio Bahia, quizá el monumento más visitado de Marrakech, por lo que intentamos estar a primera hora para evitar las hordas de turistas, cosa que no conseguimos totalmente.

El Palacio fue construido a finales del siglo XIX. En las 8 hectáreas de extensión que tiene se ubican 150 habitaciones que dan a diversos patios y jardines. La parte más interesante es el harén de las 4 esposas y las 24 concubinas del visir Abu Bou Ahmed. Cuando murió, sus esposas decidieron desvalijar por completo todas las estancias. A pesar de ello la visita merece la pena.

La siguiente parada fue en el Palacio Badi (o lo que queda de él). Fue construido a finales del siglo XVI por el sultán Ahmed al-Mansour para conmemorar la derrota de los portugueses en la Batalla de los Tres Reyes. Realmente lo que vemos son las ruinas de un palacio que tuvo más de 300 habitaciones lujosamente decoradas

A continuación nos dirigimos a las Tumbas Saadíes, uno de los lugares más visitados de Marrakech. Fueron abiertas al público en 1917, año en que fueron descubiertas. Estas tumbas datan de finales del siglo XVI y están localizadas en un jardín cerrado al que se accede a través de un pequeño pasillo. En el mismo jardín se pueden ver más de 100 tumbas decoradas con mosaicos. En ellas están enterrados los cuerpos de los sirvientes y guerreros de la dinastía saadí. El edificio más importante es el mausoleo principal. En él está enterrado el sultán Ahmad al-Mansur y su familia.

Y la última visita de la mañana fue al Museo Dar Si Said que es el más grande y antiguo de la ciudad. Este museo se llama oficialmente Museo de las Artes Marroquíes. Después de comprar las entradas nos dijeron que las salas de las colecciones estaban cerradas por reforma. Aún así pudimos ver otras salas del edificio, que, aunque vacías, justificaban la visita.

Después de comer y de una siestecita en el hotel, volvimos a la zona del Zoco donde están los puestos de marroquinería. Allí compramos algunas pulseritas de cuero, simplemente por llevar de vuelta algún recuerdo, pues en Marruecos hacer compras de más entidad no tiene demasiado interés. Salimos del Zoco por la puerta que da a la Plaza y allí pasamos el resto de la tarde hasta la hora de la cena.

En Marrakech todos los caminos conducen a la Plaza Jemaa el-Fna, declarada Patrimonio Oral de la Humanidad por la Unesco. Allí podemos encontrar saltimbanquis, encantadores de serpientes, aguadores, cuentacuentos, dentistas, curanderos, echadores de cartas, escribientes, tatuadores de henna, y muchos grupos de músicos y bailarines. ¿Quién no ha visto en televisión estas imágenes?

Al anochecer la vida se hace más intensa en la plaza. Acude más gente, el bullicio y la animación suben de tono y los puestos de comida despliegan su oferta gastronómica. Toda la plaza se convierte en un gran restaurante al aire libre.

Después de patearnos la plaza asomándonos a los diferentes corrillos, subimos a la terraza del Café Glacier, que es un mirador privilegiado para tener una visión de conjunto.

Allí estuvimos un buen rato tomando un té y viendo el espectáculo. Además contemplamos la puesta del sol en la dirección de la Koutoubia.

Cenamos en uno de los restaurantes más valorados por los usuarios del Tripadvisor, la Cantine des Gazelles, que se encuentra en la Rue Kennaria a 3 minutos de la Plaza. Normalmente está lleno por lo que es conveniente reservar, cosa que hicimos el día anterior. Restaurante muy recomendable: cocina marroquí refinada por menos de 10 euros.

DIA  4 – MARRAKECH, AIT BEN HADOU, OUARZAZATE

Ese día nos levantamos expectantes, pues íbamos a iniciar el recorrido por el sur de Marruecos. Habíamos alquilado un coche en un Rent a Car local. El servicio contratado incluía la entrega del vehículo en el hotel y la devolución en el aeropuerto. Como el hotel no era accesible en coche, habíamos quedado en la puerta del Café Glacier (el de la terraza de la Plaza) a las nueve de la mañana. Pero llegaron a las diez, pues parece que tuvieron algún problema con la grúa.

Un poco contrariados con el retraso (uno de los pocos problemas que tuvimos en el viaje), iniciamos la ruta que nos llevaría a Ouarzazate. Para llegar hasta allí teníamos que atravesar el Atlas, que es una cordillera con montañas de más de 4.000 m de altitud. Tiene una longitud de 2.400 km a lo largo de Túnez, Argelia y Marruecos. Separa la costa atlántica y mediterránea del desierto del Sahara y es uno de los factores que provocan la sequedad del desierto. El paso se hace por el puerto de Tizi Ntichka (2.260m de altitud).

La distancia entre Marrakech y Ouarzazate es de 200 km, pero se tardan 4 horas en realizar el trayecto. La subida y bajada del puerto se hace interminable, debido no sólo a la altura, si no a que la carretera está en obras.

Antes de llegar a Ouarzazate, a 20 km, hay una desviación que nos lleva al Ksar de Ait Ben Hadou, que está a 10 km de la desviación. Se trata de un espectacular poblado de arcilla y piedra con edificios rodeados por murallas. Es uno de los lugares más bellos y fotografiados de Marruecos. Ha sido escenario de numerosas películas: Lawrence de Arabia, Gladiator, La Joya del Nilo, Sahara, La Momia, La última tentación de Cristo, El reino de los cielos, etc., etc. Ksar significa ciudad fortificada

A los pies del Ksar hay un pequeño río que lo separa del poblado “moderno”, donde hay hostales y restaurantes y al que se accede con el coche. Para pasar al Ksar hay dos posibilidades: cruzando el río a pie saltando por unos sacos de tierra (con niños alrededor que se ofrecen a ayudarte por una propina) o por un puente peatonal construido hace pocos años.

Llegamos a las dos de la tarde al poblado “moderno”, bajo un sol de justicia. Yo llevaba la referencia de un restaurante llamado Chez Brahim para comer en su terraza con vistas al Ksar. No lo encontramos a la primera y como el sol apretaba y el hambre también, decidimos entrar en otro que también tenía una terraza con vistas. La elección fue desafortunada, pues fue la peor comida del viaje. Menos mal que hicimos buenas fotos desde la terraza.

Después de comer cruzamos el puente y recorrimos el Ksar, llegando hasta la cima de la colina.

Ya de vuelta al coche encontramos Chez Brahim, justo al lado del restaurante donde comimos, pero con la entrada por la calle de detrás. La verdad es que tenía muy buena pinta.

En media hora llegamos a Ouarzazate. Fuimos directamente a visitar la Kashba Taourirt, que es el monumento más importante de la ciudad.

La kasbah fue inicialmente construida en el siglo XVIII, aunque la mayor parte de la estructura actual fue levantada en el siglo XX por orden de Glaoui, pachá de Marrakech.

La visita interior la hicimos aproximadamente en media hora. Las estancias están vacías y lo más importante es la decoración de los techos del comedor, el dormitorio de la favorita y la habitación del pachá.

Como en otros monumentos, es más interesante el exterior que el interior. Si se va con poco tiempo, la visita interior es prescindible.

Allí dimos por finalizado el recorrido turístico del día y nos dirigimos al hotel. Habíamos reservado habitaciones en Le Petit Riad (www.petitriad.com), un encantador hotelito en las afueras de Ouarzazate, cerca del aeropuerto. Es un sitio ideal para hacer escala en la ruta del sur. La limpieza del hotel, la amabilidad del personal y la exquisita cena que nos prepararon hicieron muy agradable la estancia. La dueña del hotel, Fatima, es una persona encantadora y muy culta, que habla un español casi perfecto aprendido en la Universidad de Fez.

DIA 5 – OUARZAZATE, GARGANTAS DEL DADES, GARGANTAS DEL TODRA

Desde Ouarzazate pusimos rumbo a Tinerhir en lo que se conoce como la Ruta de las Mil Kashbas.

Las kasbahs son conjuntos arquitectonicos construidos de adobe, coronados por torres que sirven de defensa, similares a los castillos medievales. Formaban parte de pueblos bereberes amurallados diseñados con el objetivo de defender las casas y las cosechas.

Poco antes de llegar al pueblo de Skoura, se encuentra una de las kashbas más famosas de Marruecos, la Kashba Amridil, pues su silueta aparece en los antiguos billetes de 50 dirhams.

En mi opinión es más interesante la visita a esta kashba que a la de Ouarzazate, pues es como un especie de museo de cómo se vivía antiguamente. Se puede ver el huerto, los hornos, los utensilios de cocina, los aperos de labranza. Desde lo alto de las torres se ve el palmeral del oasis de Skoura.

En el conjunto de la kashba hay dos accesos, cada uno con su cartel de “entrada principal”, su aparcamiento y taquilla. Parece que han repartido la kashba en dos “monumentos turísticos”. Nosotros entramos en el de la izquierda.

Desde aquí nos dirigimos a las Gargantas del Dades. El paisaje es desértico, de color ocre salpicado por verdes palmerales en las zonas donde hay agua. Al llegar al pueblo Boumalne Dades tomamos una desviación a la izquierda que nos llevó a las Gargantas del Dades, un profundo barranco o desfiladero por donde discurre el río que lleva su nombre.

El valle está lleno de pueblecitos y palmerales. Transcurridos unos 25 km se estrecha tanto que la carretera escala la pared derecha serpenteando. En lo alto se encuentra el restaurante Timzzillite donde comimos y pudimos contemplar esta espléndida vista.

Pero unos pocos kms antes de empezar la “escalada” hay una parada obligatoria. A la derecha de la carretera hay un ensanche donde dejar el coche y poder contemplar unas curiosas formaciones de arenisca rojiza que reciben el nombre de “los dedos del mono” o “el cerebro del Atlas”.

Desde el mirador del Timzzillite regresamos a la carretera principal para dirigirnos a otras gargantas igualmente famosas, las del Todra. Continuamos hasta Tinerhir y allí tomamos una desviación a la izquierda, que atraviesa un frondoso y extenso palmeral donde también hay olivos, naranjos y otros árboles frutales.

Al final llegamos a un desfiladero con paredes de 160 m de altura y 30 m de ancho en su punto más estrecho.

Pasamos la noche en un pequeño hotel llamado Palmeraie Guesthouse (www.palmeraieguesthouse.com) situado a medio camino entre Tinerhir y el desfiladero. No era un hotel lujoso, pero el trato fue muy cálido (auténtica hospitalidad berebere) y el precio bastante comedido (23 euros por persona con desayuno y cena incluidos)

El hotel se encontraba cerca de la carretera, bien señalizado, pero había que acceder a él bajando por un camino pedregoso de unos 100 m. Una vez instalados en las habitaciones, salimos a dar un paseo por el palmeral hasta la hora de la cena.

En Marrakech casi todas las noches nos despertaba la primera llamada a la oración (hora y media antes de la salida del sol). Aquí no había una mezquita cerca, pero también hubo algo que nos despertó: los rebuznos de un burro que tenían en el hotel para subir el equipaje de los huéspedes hasta la carretera donde se aparca el coche.

DIA 6 – TINERHIR, ERFOUD, MERZOUGA

Hicimos una breve parada en Tinerhir para visitar el barrio judío, antiguo ksar, hoy sin murallas y un tanto deteriorado.

Desde Tinerhir nos dirigimos a Erfoud, ciudad desarrollada en 1917 por la Legión Francesa como una plaza estratégica para poder controlar el oasis de Tafilalt. Aquí comimos y después de llenar el depósito de combustible nos encaminamos hacia Merzouga.

Merzouga era el final de la ruta. Allí se encuentra el inmenso mar de dunas de Marruecos, uno de los paisajes más espectaculares del mundo.

En los primeros viajes que hice a Marruecos, hace más de treinta años, el acceso a Merzouga se hacía a través de pistas de tierra. Ahora hay dos carreteras asfaltadas, una que sale de Risani y otra de Erfoud. Nosotros tomamos esta última, pero en un momento determinado el GPS nos jugó una mala pasada y acabamos en una carretera secundaria en construcción. Dimos marcha atrás y fuimos a Risani y desde allí a Merzouga.

Las dunas de Merzouga no son “infinitas” como las que pueda haber en otros países del Magreb. Tienen aproximadamente 30 km de largo por 5 km de ancho, pero la suficiente superficie como para sentirse en medio de la inmensidad del desierto (el Gran Erg Oriental de Argelia tiene 500 km)

Nos alojamos en uno de los muchos hoteles que en los últimos años han construido en Merzouga y sus alrededores, Chez Thiri, también conocido como La Suerte Loca. Es un hotel muy popular entre los viajeros que escriben en los foros de viajes.

El dueño de La Suerte Loca se llama Youssef. Es un gran tipo, profesional, activo, eficiente. Se pasa el día moviéndose entre el hotel y el campamento de jaimas que tiene en el interior del desierto.

Por la tarde tuvimos el primer encuentro con las dunas, que comienzan justo detrás del hotel. Fue un breve paseo como aperitivo de lo que nos esperaba al día siguiente.

La atención de todo el personal de Youssef (bereberes vestidos de azul) fue excelente y la cena exquisita (un tajine de pollo con cebolla caramelizada como plato principal)

DIA 7 – RISANI-CAMPAMENTO DE JAIMAS

Habíamos acordado con Youssef pasar la primera noche en el hotel y la segunda en las jaimas. Para el traslado había dos opciones, dromedario o 4 X 4. En dromedario se tarda hora y media y en 4 X 4, media hora. Según los bereberes, a partir de media hora en dromedario puedes acabar deslomado. Además, como tuvimos ocasión de comprobar, ir en 4 X 4 es mucho más divertido.

Quedamos para iniciar la “aventura” del desierto a las 16:00. Como teníamos la mañana libre decidimos ir a visitar Risani, situada a 40 km de Merzouga. La ciudad estaba muy animada, pues era día de mercado.

Risani acoge tres días por semana (martes, jueves y sábado) el mercado local más famoso del sur de Marruecos. Alrededor del zoco permanente se instalan multitud de puestos donde los agricultores y ganaderos de la zona venden sus productos: dátiles, frutas, verduras, animales vivos.

Como muchos vendedores traen su mercancía en burros, los animales tienen su propio “aparcamiento”.

Además del mercado, vimos las ruinas de lo que fue la antigua ciudad de Sijilmassa, ciudad santa y cuna de la dinastía alauita. Desde allí partían las antiguas caravanas que atravesaban el Sahara hacia Tombuctú.

Otras posibles visitas en Risani son el Mausoleo de Moulay el Cherif (que no vimos) y la Kashba El Fida que alberga un interesante museo. Aquí sí que fuimos pero estaba cerrada.

Un poco antes del mediodía iniciamos la vuelta a Merzouga. Habíamos planeado comer en un restaurante llamado Café Nora, que se encuentra en Khamlia, a 8 km al sur de Merzouga.

Sólo había un menú compuesto por ensalada de arroz y lo que ellos llaman “Pizza berebere”, que es una especie de empanada de verduras y carne con sabor inequívocamente marroquí. Todo muy rico por unos 7 euros.

Después de la sabrosa comida, volvimos a La Suerte Loca, donde llegamos en diez minutos. Preparamos una mochila con un kit de supervivencia (que incluía una dosis generosa de agua) para adentrarnos en el desierto. El resto del equipaje los dejamos en la habitación.

A las 16:30 subimos al 4 X 4 pilotado por el propio Youssef y empezamos la etapa más emocionante y divertida del viaje. Fue como subirse en una montaña rusa, con la diferencia de que el recorrido en vez de durar dos minutos, dura media hora. Subimos y bajamos dunas “imposibles” por su altura e inclinación. En una ocasión no logramos coronar una duna a la primera y Youssef tuvo que hacer tres intentos. A veces parecía que íbamos a hacer un “looping”.

Diez minutos antes de llegar al campamento nos bajamos del coche y acompañados por Hassan, el ayudante de Youssef, subimos a pie a una duna bastante alta. Nos aconsejó que nos descalzásemos, pero aún así resultó complicado y duro llegar a la cima. Allí estuvimos un buen rato contemplando la inmensidad del desierto y sacando decenas de fotos.

Al atardecer bajamos de la duna y recorrimos andando el km escaso que nos separaba del campamento.

Después de tomar posesión de nuestra “jaima”, que en realidad era una pequeña caseta blanca prefabricada, nos sentamos en la jaima comedor con Hassan y otro joven bereber con los que tomamos té y entablamos una animada y divertida conversación hasta la hora de la cena.

El plato principal de la cena consistió en “brochettes” (pinchitos) de carne de vaca tierna y jugosa (parecía solomillo) con las correspondientes especies marroquíes.

Después de la cena organizaron una especie de fuego de campamento amenizado por canciones bereberes acompañadas por música de percusión. Al final todos los turistas acabamos bailando con ellos, con lo que la velada resultó muy divertida.

Antes de acostarnos dimos un paseo a la luz de la luna (coincidió con luna llena). Fue impresionante contemplar el desierto iluminado. La contrapartida negativa fue que con tanta luz no se veía bien el cielo estrellado.

DIA 8 – CAMPAMENTO JAIMAS, MERZOUGA , VALLE DEL DRAA, OUARZAZATE

Nos levantamos a las 6:30 para ver el amanecer en el desierto, que fue emocionante. La salida del sol fue a las 7:00 aproximadamente, pero antes de esa hora no había oscuridad, pues la luna todavía no se había ocultado.

A las 7:30 volvimos a montarnos en el 4 X 4 para regresar al hotel, donde desayunamos, nos duchamos y emprendimos el retorno a Ouarzazate, dejando atrás dos días inolvidables tanto por los paisajes que contemplamos, las emociones que vivimos y la hospitalidad y afecto que recibimos.

Si algún día vais a Merzouga os recomiendo que echéis un vistazo a la web de Youssef (http://www.suertelocamerzouga.com/home)

Para la vuelta a Ouarzazate elegimos una ruta más al sur de la que tomamos a la ida. Desde Risani tomamos una carretera que, pasando por Alnif y Tazzarine, se introduce en el Valle del Draa.

El paisaje más impactante se puede ver entre N’Kob y Agdz. Son unos 30 km de una cadena de oasis llena de palmerales y huertos, contrastando fuertemente con las rojizas montañas que delimitan el valle.

Antes de llegar a Ouarzazate hay que atravesar el puerto de Tizi’n-Tinififft de 1.660 m en el Anti-Atlas marroquí. Esto supuso que esta ruta se hiciese más pesada que la que tomamos a la ida, y que salvo que se tenga interés en ver el Valle del Draa, sea menos recomendable.

En Ouarzazate hicimos noche. Nos alojamos en un riad diferente al de la ida, pues el de Fatima estaba completo. Esta vez estuvimos en Riad Dar El Nath, en la kashba de Ouarzazate (cerca de Taourirt).

Por la noche cenamos en el Restaurante Douyria, supuestamente uno de los mejores de la ciudad. Tomamos cordero mechoui, en teoría el plato más exquisito y caro de la gastronomía marroquí, que en muy pocos sitios ofrecen y siempre por encargo. Aunque yo lo había probado hace treinta años y me gustó, esta vez no cumplió mis expectativas: no era muy tierno y sí excesivamente grasiento. Sin lugar a dudas me quedo con el cordero asado que sirven en Aranda de Duero, Sepúlveda y en muchos otros pueblos de Castilla.

DIA 9 – OUARZAZATE , AEROPUERTO DE MARRAKECH

El único objetivo del día era llegar al aeropuerto de Marrakech sin incidencias y con margen de tiempo suficiente para devolver el coche y embarcar. El paso por el Atlas no se nos dio mal y como nos sobró algo de tiempo, lo empleamos en dar un paseo por los Jardines de la Menara, que están cerca del aeropuerto.

Y aquí termino el relato de este inolvidable viaje. Como hago habitualmente, os dejo el vídeo que he montado con algunas de las muchas fotos que he traído, y música de fondo a tono con las imágenes.

La próxima cita será en diciembre, cuando volvamos de nuestro próximo viaje por Vietnam y Camboya.

Un saludo para todos.

Julio

 

 

 

 

 

 

 

 

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ESCOCIA: EDIMBURGO Y LAS HIGHLANDS

Acabamos de regresar de un viaje a Escocia de once días de duración.  Como casi siempre hacemos, no habíamos considerado la opción de contratar un circuito organizado e hicimos nuestro propio diseño del viaje. Por ello fue necesario que hubiera un voluntario en el grupo dispuesto a conducir por la izquierda. Como éramos siete personas, tuvimos que alquilar un vehículo de nueve plazas, pues en los de siete no cabía el equipaje.

En once días vimos casi todo lo que habíamos planeado, que era bastante. Pero después de finalizado el viaje nos quedamos con la sensación de que Escocia da para repetir.

Hemos hecho 1.150 km. empezando en Edimburgo y acabando en Glasgow. Aquí podéis ver el circuito del viaje (excepto el detalle de la isla de Skye):

Y aquí el detalle del recorrido por la isla de Skye, pues el Google Maps no permite añadir más de 10 destinos.

La fecha elegida (finales de junio), es en teoría la ideal. Dicen que avanzado el verano llueve más. La temperatura osciló entre 12 y 17 grados. No se puede decir que nos hiciese buen tiempo, en el sentido que damos los españoles a este término. Hubo de todo, sol (poco), nubes, viento y lluvia. Pero afortunadamente los días lluviosos fueron escasos (dos o tres) y sólo algunas horas de lluvia fina que no impidieron realizar las visitas y excursiones previstas. En esos escasos momentos nos acordábamos del proverbio escocés que dice: “Si no te gusta el tiempo en Escocia, espera una hora”.

En algunos relatos de viajes anteriores, hablo de una clasificación de éstos en función de si superan o no las expectativas que tenía antes de iniciarlos. En el grupo de los que las han superado incluyo a Egipto, Cuba y Marruecos. A partir de ahora, esa lista la amplío con Escocia.

Escocia es un país de postal. He traído tantas fotos que me resulta muy difícil seleccionar unas cuantas para hacer un reportaje que transmita la esencia de este viaje inolvidable. Paisajes de verde intenso, bosques que llegan hasta el mar, lagos que se confunden con fiordos, valles solitarios, imponentes castillos medievales, historias y leyendas, gente amable y acogedora. Así es la Escocia que he visto y que voy a tratar de transmitir en estas líneas.

A continuación podéis ver un resumen cronológico del viaje:

DIA 1 –  LLEGADA A EDIMBURGO

Volamos de Madrid a Edimburgo con EasyJet. El traslado desde el aeropuerto a la ciudad se puede hacer en autobús urbano (línea 35), autobús exprés (Airlink) o tranvía (y por supuesto en taxi). La elección depende de la hora de llegada, del punto de destino y de lo que estemos dispuestos a gastarnos. Nosotros  tomamos el autobús 35, que aunque tarda el doble que el Airlink, nos dejó en la puerta del apartamento que habíamos alquilado. Es la opción más barata (1,60 libras), pero hay que entregar el importe exacto pues no devuelven cambio. Podéis encontrar información sobre rutas, horarios y tarifas en https://lothianbuses.co.uk/timetables-and-maps.

En Edimburgo dormimos tres noches. Reservar un buen hotel en el centro de la ciudad resultaba prohibitivo, además de difícil de encontrar con habitaciones disponibles en esas fechas. Decidimos pues alquilar un apartamento a través de la web Airbnb.es. No estaba céntrico, pero se llegaba al casco histórico (Royal Mile) en 15 minutos andando. Ha sido mi primera experiencia con esta web y he quedado muy satisfecho.

Pasaban las ocho de la tarde, cuando después de tomar posesión del apartamento bajamos a la calle para buscar un restaurante donde cenar.  Era demasiado tarde y tuvimos que conformarnos con un kebab en una pequeña cantina turca. Esta fue la tónica general durante todo el viaje. Si querías comer o cenar de restaurante había que tener mucho cuidado con los horarios.

DIA 2 – EDIMBURGO NEW TOWN

Edimburgo es la segunda ciudad más visitada del Reino Unido. Es una ciudad llena de encanto, con edificios históricos, estrechos callejones testigos de tenebrosas leyendas, bellos jardines donde domina el verde intenso, interesantes museos de entrada gratuita y un gran castillo medieval que domina toda la ciudad.

El tiempo mínimo para visitar lo más importante de Edimburgo de manera relajada son dos días. El centro de la ciudad se divide en dos áreas claramente diferenciadas, la Old Town y la New Town. Ambas áreas está separadas por una especie de vaguada donde se encuentra la estación de ferrorarril y las vías de acceso.

Dedicamos el primer día a visitar la New Town. A pesar de su nombre, no es tan nueva, pues se empezó a construir en el siglo XVIII. Nació como un área residencial donde se trasladaron los ciudadanos más pudientes. Actualmente aloja el área comercial y de oficinas de Edimburgo. Las construcciones son de estilo neoclásico y georgiano y están distribuidas en calles paralelas y perpendiculares formando una cuadrícula.

El apartamento donde dormimos estaba situado al este de la ciudad. Accedimos al centro a través de Regent Rd que conduce directamente a Princess St, verdadera arteria central de la New Town. Pero un poco antes de llegar allí visitamos el viejo cementerio de Old Calton, protagonista de macabras leyendas. Se inauguró a principios del siglo XVIII y es conocido por albergar la tumba de David Hume, el filósofo escocés más famoso.

Después de visitar el cementerio entramos en Princess St. El primer gran edificio que nos encontramos fue el Hotel Balmoral. En su habitación 522  JK Rowling terminó de escribir “Harry Potter y las reliquias de la muerte” La torre del hotel está coronada por un reloj que va adelantado 3 minutos para que los ilustres huéspedes llegaran a tiempo de coger el tren.

Muy cerca del Hotel Balmoral se encuentra el Scott Monument. Es una torre imponente y oscura de estilo gótico inaugurada en 1844 en honor al escritor escocés Walter Scott. Se trata del monumento más grande del mundo construido en honor a un escritor. Desde sus 61 m de altura se puede contemplar una de las mejores vistas de la ciudad. Nosotros no nos animamos a pagar las 5 libras de entrada y subir los 287 peldaños. Cambiamos estas vistas por las que se ven desde el Calton Hill, donde subimos por la tarde ya de regreso al apartamento (y que comentaré más adelante)

El Scott Monument se encuentra dentro de Princess St Gardens que es el parque urbano más importante del centro de Edimburgo y que separa la New Town de la Old Town.

Los terrenos en los que se encuentra el parque y las vías del tren, estaban ocupados en la antiguedad por un lago, que además de servir como defensa natural de la ciudad, se utilizaba como vertedero de aguas residuales y como escenario siniestro de historias de brujería, y destino final de delincuentes ajusticiados.

En el entorno de Princess St Gardens se encuentra la Scottish National Gallery que visitamos. Exhibe obras de arte de la pintura occidental desde el Renacimiento hasta el Postimpresionismo. Algunos de los artistas con obras expuestas son Tiziano, El Greco, Velázquez, Rembrandt, Rubens, Van Gogh, Monet, Cezanne o Gauguin. Y un dato importante: la entrada es gratuita, lo cual supone un alivio cuando te pasas todo el día sacando el monedero.

Después de recorrer la zona de los jardines, cruzamos Princess St y nos adentramos en la cuadrícula de calles de la New Town. Recorrimos Rose St, calle peatonal llena de tiendas y pubs, en uno de los cuales comimos.

Al final de Rose St se encuentra Charlotte Square, una gran plaza cuadrada con un jardín en el centro y rodeada de lujosos edificios victorianos

Desde allí iniciamos la vuelta a través de George St, amplia calle residencial y comercial que llega desde St Andrew Square hasta Charlotte Square.

Ya de camino de vuelta al apartamento, subimos a Calton Hill. No hay turista que visite Edimburgo y no suba a esta pequeña colina para contemplar la mejor panorámica de la ciudad: el Hotel Balmoral en primer plano, el Scott Monument a la derecha y el Castillo a la izquierda

Y de paso conseguir la foto “oficial” de Edimburgo con el monumento a Dugald Stewart a la izquierda y al fondo la ciudad.

Además de la impresionante vista de la ciudad, en la misma colina se encuentran otros monumentos de interés, como el National Monument, una construcción que se inició en 1826 para conmemorar a los soldados escoceses muertos en las Guerras Napoleónicas. Se pretendía que el monumento fuese una réplica del Partenón de Atenas, pero en 1829 los fondos destinados al proyecto se agotaron y la construcción se paralizó, dejando en la cima doce columnas que pronto se ganaron el apodo de “la desgracia de Edimburgo”, aunque han acabado por convertirse en un símbolo de la ciudad.

También se puede ver el Monumento a Nelson, torre con forma de telescopio, construido entre 1807 y 1815, tras su victoria y muerte en la Batalla de Trafalgar.

DIA 3 – EDIMBURGO OLD TOWN

La razón por la que dejamos la parte más interesante de Edimburgo para este día fue porque la noche anterior se incorporó uno de los integrantes del grupo.

Iniciamos la visita por la Royal Mile a la altura del  North Bridge. La Royal Mile es la calle más famosa de Edimburgo. Comunica el Castillo de Edimburgo, al oeste, con el Palacio de Holyroodhouse, al este.

A lo largo de la calle se encuentran muchos callejones (closes) y patios (courts) donde se respira el ambiente medieval de la ciudad.

Recorrimos rápidamente la calle sin detenernos, pues la idea era llegar a primera hora al Castillo para evitar en la medida de lo posible las aglomeraciones que se forman a media mañana, objetivo que sólo conseguimos parcialmente.

El Castillo de Edimburgo es una antigua fortaleza medieval que se alza sobre la colina de Castle Hill desde donde domina toda la ciudad y sus alrededores. Es el edificio más emblemático de Edimburgo y el más visitado (más de un millón de visitantes al año). La fortaleza tiene en su interior diferentes patios y edificios y su visita lleva varias horas. No voy a entrar a contar la historia del Castillo ni a describir todo lo que allí se puede ver, pues lo podéis leer en cualquier web turística. Solamente mencionar el Cañón de la Una en Punto, la Capilla de Santa Margarita, las Joyas de la Corona, el Memorial Nacional de la Guerra de Escocia y las Prisiones.

Saliendo de la explanada de acceso al Castillo y torciendo a la derecha, se baja por unas escaleras que van a dar a una calle que rodea al Castillo por la zona sur (Johnston Terrace). Cruzando la calle, las escaleras continúan hasta una colorida plaza alargada llamada Grassmarket, que está llena de restaurantes y pubs y que se intuye con mucho ambiente por la noche. Aquí en tiempos se llevaban a cabo las ejecuciones públicas.

Muy cerca de Grassmarket se encuentra una de las calles más pintorescas de Edimburgo, Victoria Street. Es una calle con trazado en curva y estructurada en dos niveles. El superior está lleno de terrazas de restaurantes y en el inferior se pueden ver multitud de pequeñas tiendas con fachadas de colores donde comprar algún capricho o recuerdo.

Después de pasear por Victoria St volvimos a Grassmarket y siguiendo por su continuación natural llegamos a Candlemarker Road. Aquí visitamos el cementerio Greyfriars Kirkyard.

A pesar de que en este cementerio están enterradas numerosas personalidades, es conocido sobre todo por ser el lugar en el que se encuentra enterrado Bobby, el perro que permaneció junto a la tumba de su amo durante 14 años.

Desde aquí tomamos la calle George IV Bridge para volver a la Royal Mile. Ya era el mediodía e hicimos la parada obligatoria para reponer energías. Aunque no entramos, pasamos junto al pub en el que JK Rowling empezó a escribir Harry Potter.

Ya de vuelta en la Royal Mile visitamos la catedral de St Giles, que ha sido objeto de continuas remodelaciones, por lo que presenta una mezcla de estilos. Es uno de los edificios más característicos de la Royal Mile y de Edimburgo en general.

Ese día decidimos volver pronto al apartamento para cenar con horario británico, pues habíamos decidido hacer una salida nocturna para realizar el Tour de los Fantasmas. Hay varias empresas que lo ofrecen, pero todas suelen partir de la Royal Mile junto a la Catedral de St Giles y duran unas 2 horas. De la mano de un guía recorrimos a pie distintos lugares de Edimburgo (cementerios incluídos) mientras nos estremecimos con las historias que contaba sobre casos de brujería, asesinatos y sucesos paranormales. Lo de recorrido nocturno realmente aplica en invierno, porque nuestro tour acabó a las 11 de la noche, y a las 12 todavía era de día. En el fondo era una “turistada”, pero íbamos con niños de 12 años y les hacía ilusión (y luego les dio miedo).

DIA 4 – PITLOCHRY, CLAVA CAIRNS, INVERNESS

Ese día nos esperaba la etapa más larga del viaje (253 kms). Lo primero que hicimos fue ir a recoger el coche que habíamos alquilado. Los locales del Rent a Car estaban cerca del apartamento, y a las 10 de la mañana ya nos disponíamos a retirar el vehículo para poner rumbo a Inverness. Pero nos encontramos con el primer (y único) incidente del viaje. Al ser un un vehículo muy especial (9 plazas), la empresa sólo disponía de dos. Uno de ellos acababa de tener una avería y el otro se encontraba en Glasgow y habían ido a recogerlo. El resultado fue dos horas y media de retraso en la entrega del coche. Como consecuencia de ello tuvimos que eliminar una de las visitas de la ruta para no llegar muy tarde a Inverness, donde teníamos reservado el hotel.

La primera parada fue en Pitlochry, bonito pueblo vacacional en el centro geográfico de Escocia, que hace de puerta de entrada a las Higlands. Sus calles y edificios son de arquitectura victoriana.  Su calle principal, Atholl Road, parece la calle de un pueblo alpino.

Dejamos el coche en un aparcamiento cerca del río Tummel y desde allí cruzamos el río por un puente y fuimos andando  hasta llegar a la central hidroeléctrica. Allí pudimoss ver  la escalera de salmones, una serie de desniveles que permiten que estos peces sorteen la presa y naden a contracorriente hacia el Loch Faskally durante la migración anual.

Después de un agradable paseo por el pueblo, tomamos el coche y llegamos hasta el Mirador de la Reina (Queen’s View), uno de los miradores más espectaculares de la región. Desde allí se ve esta hermosa vista del Loch Tummel:

Tuvimos que saltar la siguiente visita prevista (Aviemore) debido al retraso en la entrega del coche. Un poco antes de llegar a Inverness tomamos una desviación a la derecha para llegar a Clava Cairns, enclave arqueológico de la Edad del Bronce compuesto por tres cámaras funerarias circulares cubiertas de piedras. El entorno que rodea los monumentos es muy agradable, entre otras cosas por la casi total ausencia de turistas.

Y a media tarde, según lo previsto, llegamos a Inverness, situada justo en la desembocadura del río Ness. Es la capital de las Highlands y la ciudad del Reino Unido más al norte. La mayor parte de los turistas elige Inverness como etapa para después proseguir hacia el Loch Ness o hacia zonas más remotas de las Highlands. Pero en sí mismo Inverness no tiene grandes atractivos.

Nuestra visita a Inverness se redujo a subir al Castillo desde donde se ve una hermosa vista de la ciudad y del río Ness, pasear por Bank St y Bridge St, cenar en un restaurante italiano y tomar una pinta de cerveza en un animado pub.

Al día siguiente por la mañana, antes de retomar la ruta, dimos un agradable paseo por la orilla del río Ness (aguas arriba) hasta llegar a unas pequeñas islas a las que cruzamos por puentes para volver por la orilla opuesta.

DIA 5 – LAGO NESS, URQUART CASTLE, EILEAN DONAN CASTLE, PLOCKTON, ISLA SKYE

Después del referido paseo iniciamos la ruta a lo largo de la orilla oeste del lago Ness. Éste es un lago estrecho de 37 km de largo y aguas oscuras, que no es necesario decir por qué es famoso. Ese color de las aguas quedaba más reforzado por la fina lluvia que empezó a hacer acto de presencia.

La primera parada fue en el Castillo de Urquart, fortaleza prácticamente derruida en lo alto de un promontorio desde donde se domina el lago Ness. El castillo fue construido a mediados del siglo XIII por la familia Durward, dueños de las tierras. Durante las guerras por la independencia de Escocia la fortaleza cambió de propietario en diversas ocasiones. Finalmente fue derruida por los ingleses en 1692 y nunca más volvió a ser reconstruido. Con estos antecedentes, no nos pareció lo suficientemente interesante como para pagar el precio de la entrada, que como en todos los castillos de Escocia no es nada barata. El objetivo era conseguir una buena vista exterior para sacar algunas fotos, lo cual resultó complicado. En la zona del aparcamiento desde donde supuestamente podía contemplarse la vista, había  unas obras, con sospechosos andamios incluidos, que impedían la visión. Tuvimos que movernos y subir al aparcamiento de autobuses para conseguir alguna foto decente, y todo ello desafiando a la lluvia que en esos momentos apretaba.

Después de Urquart, la siguiente parada fue también en otro castillo, esta vez el más conocido de Escocia (junto con el de Edimburgo), el Eilean Donan Castle. Su mágica y misteriosa figura aparece en películas (Los Inmortales) y anuncios (Schweppes Ginger Ale). Esta vez no hubo ningún problema en verlo por fuera y sacar muchas fotos, contribuyendo a que sea el castillo más fotografiado de Escocia.

El castillo se encuentra en la confluencia de tres lochs (lagos o también entrantes de mar en el idioma gaélico), el Loch Duich, el Loch Long y el Loch Alsh, en un pequeño islote al que se accede por un estrecho puente de piedra. El castillo se construyó en el siglo XIII para defender las tierras circundantes de las frecuentes incursiones vikingas. Más adelante el clan MacRae convirtió el castillo en su residencia, y durante siglos la estructura se fue modificando hasta que finalmente se abandonó. En el siglo XVIII los ingleses destruyeron el castillo. Y así hubiera acabado su historia de no ser porque John MacRae-Gilstrap, descendiente del clan MacRae, lo compró en 1911 y empezó la larga tarea de restauración. Aunque estábamos avisados de que el castillo era más interesante por fuera que por dentro, esta vez sí que pagamos la entrada. El interior totalmente reconstruído es como una residencia victoriana y al menos resulta entretenido de ver.

Antes de llegar a la isla de Skye, final de la etapa del día, nos desviamos un poco de la ruta para acercarnos a un pequeño pueblo de pescadores llamado Plockton. Aunque la carretera era muy estrecha y sinuosa, mereció la pena llegar a este pueblo de casas blancas con el mar delante lleno de barquitas y con frondosos bosques verdes detrás.

Dejamos Plockton y nos dirigimos hacia lo que en teoría era uno de los platos fuertes del viaje, la isla de Skye, que presume de tener uno de los paisajes más impactantes de Escocia: lagos, fiordos, montañas, acantilados, riachuelos, cascadas y unos cuantos pueblos con pocas y coloridas casas.

En el plan del viaje habíamos previsto pasar una noche en Skye, pues nos parecía que un día sería insuficiente. A punto estuvimos de tener que modificar el plan, pues resultaba casi imposible encontrar alojamiento en toda la isla con antelación. Finalmente encontramos un albergue en el pequeño pueblo de Portnalong (habitaciones con literas, servicios comunes, etc.) A pesar de las reticencias iniciales, resultó ser un sitio razonablemente cómodo y limpio.

Entramos en la isla por el puente (Skye Bridge) y antes de llegar a Portnalong nos dirigimos a uno de los lugares más turísticos de Skye, las Fairy Pools, unas piscinas naturales y cascadas de agua cristalina que se forman en el río Brittle a los pies de las imponentes montañas Cuillin.

El recorrido a pie desde el aparcamiento dura media hora aproximadamente. El sendero tiene poca pendiente y dificultad.

DIA 6 – ISLA DE SKYE

Dedicamos este día a hacer una ruta circular por la isla visitando algunos de los sitios más conocidos. La primera parada fue en uno de los faros más famosos de Escocia, el Neist Point, en lo alto de un acantilado y sobre un manto verde de hierba impoluta. Dicen que es el mejor punto de la isla para el avistamiento de ballenas, delfines y cormoranes.

Igual que en la excursión del día anterior, el camino de acceso desde el aparcamiento era muy fácil, pero en este caso algo más largo (unos 50 minutos)

Finalizada esta pequeña excursión, continuamos la ruta hasta el pueblecito de Dunvegan, que son cuatro casas sin especial interés donde comimos nuestros habituales bocadillos de mediodía. Pero a 2 kms del pueblo se encuentra uno de los más famosos castillos de Escocia, el Dunvegan Castle, situado en un promontorio rocoso junto a un fiordo y rodeado de jardines y bosques. Tiene 8 siglos de historia y siempre ha estado habitado por el clan de los McLeod.

Paramos en el aparcamiento con la idea de sacar fotos desde el exterior sin pagar la entrada. Pero un vez más el castillo no era visible desde allí. Pregunté en la oficina de venta de entradas que desde dónde se podía ver el castillo y amablemente me indicaron que continuase por la carretera en dirección a Coral Beach y a unos 2 kms podría observarse el castillo.

Esta parada sirvió no sólo para ver el castillo, sino para observar una colonia de focas en un islote.

Para la tarde nos quedaban un par de visitas. La primera fue Coral Beach, una playa que a pesar de su nombre no es de coral sino de pequeñas algas calcificadas de color blanco que le dan un aspecto caribeño. La caminata de ida y vuelta desde el aparcamiento nos llevó poco más de una hora.

Y para cumplir el plan del día ya sólo nos quedaba la visita a Portree, que hace de capital de la isla. Allí se pueden encontrar tiendas, supermercados, cajeros, oficina de turismo, restaurantes y algún hotel (completo por supuesto). La imagen más característica de Portree son las casas con fachadas de colores junto al puerto.

DIA 7 – GLENFINNAN, FORT WILLIAM, ONICH

Es día tocaba abandonar la isla de Skye. Seguramente hubiera dado para un día más, viendo fotos de lugares que no visitamos. Pero en el reparto de los once días del viaje, los dos que le tocaron a Skye fue una cantidad equilibrada.

Habíamos decidido salir de Skye, no por el puente por el que entramos, sino por un ferry que sale de Armadale. El motivo era doble, por un lado hacer algo diferente y divertido, y por otro visitar Glenfinnan, que quedaba de camino a Fort William desde el desembarco del ferry en Mallaig.

Antes de llegar a Armadale hicimos dos paradas, la primera en Carbost donde nos asomamos a la tienda de la destilería del whisky Talisker, la única de Skye. La primera botella que vimos expuesta costaba 2.400 libras. Efectivamente las había más baratas, pero no merece la pena pagar más que en España debido a los altos impuestos locales. Además no podríamos haberlo pasado por el control del aeropuerto, pues sólo llevábamos equipaje de mano.

La siguiente parada fue en Sligachan, a los pies de la cordillera de las Cuillin. Allí se puede ver un encantador puente de piedra.

Habíamos sacado con antelación los billetes del ferry de las 12:15 en calmac.co.uk. Llegamos con la media hora de antelación recomendada. El viaje duró otra media hora.

Desembarcamos en Mallaig y, sin parar, seguimos hasta Glenfinnan, que no es un pueblo, sino una parada en el camino para ver y fotografiar dos imágenes famosas de Escocia, el Monumento y el Viaducto del tren Jacobite, que se ha hecho famoso por aparecer en la películas de Harry Potter.

El Glenfinnan Monument es una torre de 18 metros que se levantó en 1815 en honor a los que lucharon y murieron por la causa jacobita, para devolver al trono a Carlos Eduardo Estuardo.

Junto a la carretera se encuentra el Centro de Visitantes, con tienda, cafetería y un parking de pago. Desde aquí sale un sendero que lleva a un promontorio desde donde se ve por un lado el Monumento y por el otro, a lo lejos, el Viaducto.

Cruzando el río, a escasos 100 metros, se encuentra un parking gratuito desde donde sale un camino que lleva al Viaducto.

Por aquí circulan los trenes de la West Highland Line, uno de los recorridos ferroviarios más impresionantes de Escocia, que conecta Glasgow con Mallaig. Pero además, entre mayo y octubre, circula un tren a vapor de época llamado Jacobite que va desde Fort William a Mallaig, y que en las películas de Harry Potter aparece como el Hogwarts Express. El Jacobite pasa por el Viaducto entre las 15:00 y las 15:15 proveniente de Fort William, de donde sale a las 14:30. Ya desde esa hora empiezan a llegar numerosos turistas para ver el paso del tren.

Como os podéis imaginar, montar en el Jacobite es bastante caro. Es más divertido verlo desde fuera, pues como dice alguien en un blog: “desde el Jacobite ¡no se ve el Jacobite!”

Para verlo pasar de cerca, hay que tomar el camino que sale del parking gratuito y que en diez minutos andando te lleva al Viaducto. Justo antes de llegar hay que coger una desviación a la izquierda y luego otra a la derecha y desde ahí coger altura para tener una buena vista.

Esta sesión fotográfica y de vídeo fue de las más incómodas del viaje, pues caía una fina lluvia, la hierba estaba encharcada y los famosos mosquitos escoceses (midges) atacaban ferozmente (recomendable llevar una malla protectora para la cara).

La siguiente parada fue en las esclusas del Canal de Caledonia (Neptune’s Sataircase). El canal es una vía navegable que conecta la costa oriental en Inverness con la costa occidental cerca de Fort William. Tiene una longitud de unos 100 kilómetros y solo un tercio de su recorrido es artificial, puesto que el resto está formado por los lagos Ness, Dochfour, Lochy y Oich. Actualmente sólo lo utilizan barcos de recreo debido a su poca anchura.

La idea inicial al diseñar el plan del viaje era dormir esa noche en Fort William, pero ante la dificultad de encontrar hotel allí, tuvimos que reservarlo en Onich, a unos 18 kms. en la dirección de la siguiente etapa, el Valle de Glencoe.

Antes de llegar a Onich hicimos una parada en Fort William. La ciudad se encuentra a los pies de la montaña más alta de Gran Bretaña, el Ben Nevis, de  1.345 m de altura. Es un centro vacacional y se le considera como “la capital de las actividades al aire libre del Reino Unido”

Nosotros nos limitamos a dar un paseo por la High St y hacer algunas compras.

DIA 8 – VALLE DE GLENCOE, DUMBARTON

Ese día nos reservaba una ruta de trekking de casi cuatro horas por las montañas del Valle de Glencoe. Este valle es uno de los lugares más bellos de Escocia y seguramente el valle más espectacular. En cuanto lo vi dije: “Es un valle perfecto”. Pero mejor que describirlo con palabras, es verlo en fotos (si no se tiene ocasión de ir).

La primera parada que hicimos fue en el Centro de Información. Allí pedimos consejo para hacer algo de senderismo y nos recomendaron subir al Lost Valley. En el mismo Centro hay un mirador desde donde nos hicimos una idea de lo que nos esperaba durante el día. Dejamos el coche en el Three Sisters Parking, a los pies de las tres famosas crestas puntiagudas que son la imagen más repetida del valle, Beinn Fhada (Colina larga), Gearr Aonach (Cresta corta) y Aonach Dubh (Cresta negra). La subida al Lost Valley se realiza por la vertiente ente el primer y segundo pico (los dos de la izquierda).

Conviene llegar al aparcamiento a buena hora, pues a medidodía se llena de coches y autocares.

Dice la leyenda que en el Lost Valley todavía vagan los espíritus de los Macdonalds, pues como el valle no es visible desde abajo, allí ocultaban el ganado que robaban a sus vecinos.

Para hacer la ruta hay que tomar un camino que sale del aparcamiento hacia la izquierda y que discurre paralelo a la carretera durante un buen tramo. Más adelante hay que bajar por unas escaleras de metal que conducen a un puente de madera sobre el río Coe que hay que atravesar. A partir de aquí empieza una subida de una hora que en algún momento es un poco exigente. Hacia la mitad del camino hay que cruzar el río (esta vez sin puente). Es importante cruzarlo por el sitio adecuado para no perder el camino. Los que utilicéis el Wikiloc, aquí tenéis la ruta: https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=1984778

Al alcanzar el punto más alto del recorrido, aparece ante nosotros inesperadamente un ancho valle con una pradera de 800 m de largo. Diez minutos de descenso y llegamos al Lost Valley. Al llegar uno se pregunta que cómo fueron capaces los Macdonalds de subir el ganado hasta aquí.

Volvimos al coche y a unos pocos kms hicimos una parada  en un encantador hotel de montaña llamado King’s House Hotel donde tomamos café y los niños se entretuvieron dando de comer a ciervos en libertad que se acercan hasta el mismo hotel.

Desde allí continuamos hacia Loch Lomond & The Trossachs National Park. Bordeando el lago Lomond llegamos a Luss, principal pueblo de la zona, donde nos hubiera gustado alojarnos pues al día siguiente se celebraba uno de los famosos juegos veraniegos escoceses, los Highlands Games. Ese era uno de los motivos por los que no había alojamiento en Luss y tuvimos que reservarlo en Dumbarton, a unos 20 kms.

DIA 9  – LUSS HIGHLAND GAMES

Por la mañana regresamos desde Dumbarton a Luss para presenciar los Juegos. Éstos se celebran en una gran explanada verde a 5 minutos andando al sur del pueblo. Se puede aparcar por dos libras en un enorme parking que habilitan al efecto.

Los Highlands Games combinan deporte, ocio y folkclore y se celebran durante todos los fines de semana del verano en mas de 80 localidades a lo largo de todas las Highlands. Entre los muchos concursos deportivos destaca el lanzamiento de tronco, el del martillo y el tira y afloja de cuerda.

Y todo ello amenizado por bandas de gaiteros.

Además de las competiciones deportivas y concursos de bailes y gaitas, hay una zona de restauración (cervezas, hamburguesas, fish & chips), puestos de recuerdos, zona de juegos infantiles, etc. Es como una verbena, pero a la escocesa.

Así pasamos toda la mañana y después de comer un tentempié dedicamos la tarde a visitar el pueblo de Luss, que está considerado como uno de los más bonitos de Escocia: casas del siglo XVIII adornadas con flores, un encantador embarcadero en el lago Lomond y una escondida iglesia parroquial con un pequeño cementerio son las tres imágenes con las que me quedé de Luss.

DIA 10  – LOCH KATRINE, STIRLING, GLASGOW

El viaje tocaba a su fin. Pero todavía quedaba un día que resultó ser bastante interesante (como todos). Salimos de Dumbarton en dirección a Aberfoyle, un pueblecito pintoresco (uno más de la lista) al que se le considera como la puerta de entrada a los Trossachs.

Nos acercamos a la oficina de información donde nos aconsejaron la mejor manera de visitar el Loch Katrine, que era lo que habíamos planeado hacer en esa mañana. La ruta era tomar la A821 hasta el embarcadero del barco de vapor Walter Scott, donde se encuentra el Loch Katrine Visitor Center.

El lago Katrine es uno de los más bellos de Escocia. Desde el embarcadero parte una senda por la orilla del lago por la que recorrimos un par de kms antes de dar la vuelta. En el paseo vimos la pequeña isla de Ellen’s, desde la cual se dice que el escritor Walter Scott pescaba cuando iba a esta zona del país.

Por la tarde nos dirigimos a Stirling, una pequeña ciudad con una gran historia. Aunque sus orígines se remontan a la Edad de Piedra, Stirling alcanzó relevancia en Escocia cuando en el año 1126 se convirtió en residencia real. La historia de Stirling también está ligada a numerosas batallas, pues en sucesivas ocasiones las llanuras que rodean el Castillo fueron el lugar elegido para dirimir los conflictos entre Inglaterra y Escocia.

El monumento más conocido de Stirling es el Castillo, que nosotros sólo vimos por fuera.

Desde el Castillo se puede ver a lo lejos el Monumento a William Wallace, héroe nacional escocés (interpretado por Mel Gibson en Braveheart)

Nos resultó interesante la visita a la Iglesia de la Holy Rude. Además de su bello interior y exterior, en sus alrededores se encuentra un cementerio en el que hay un pequeño promontorio desde el que se contempla una espléndida vista.

Y a media tarde llegamos a Glasgow, etapa final de nuestro viaje. En principio no teníamos un interés especial en visitar esta ciudad. Lo hicimos simplemente por una cuestión logística. En el día que habíamos planificado para la vuelta, era sensiblemente más barato volar desde Glasgow que desde Edimburgo. Al final agradecimos esta circunstancia, pues la corta visita a Glasgow nos resultó muy interesante. Glasgow es la ciudad más grande de Escocia, Es una ciudad  moderna, con estilo, arte, cultura y una arquitectura de fama mundial.

DIA 11  – VUELTA A ESPAÑA

Teníamos el avión de vuelta a las 13:25, con lo que tuvimos tiempo suficiente para dar un corto paseo matutino por la ciudad y hacer algunas compras de prendas deportivas.

Después de devolver el coche en el aeropuerto, embarcamos con destino a Amsterdam, escala de nuestro viaje con KLM a Madrid. El tiempo de conexión en el aeropuerto de Schiphol era sólo de 50 minutos y estuvimos a punto de perder el vuelo a Madrid.

Y para terminar os dejo un vídeo que he montado con las fotos y vídeoclips del viaje.

Un saludo para todos.

Julio

 

 

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DUBLIN, “A BREATH OF FRESH AIR”

Recientemente hemos pasado un fin de semana en Dublín por motivos familiares. Han sido dos días completos, más el de llegada y el de regreso, suficientes para tomar el pulso a la ciudad e incluso hacer una pequeña excursión por los alrededores.

Dublín no está entre las grandes capitales turísticas europeas. No hay monumentos famosos ni museos muy conocidos. Si pensamos en Dublín, seguramente no nos vendrán a la memoria  imágenes que claramente identifiquen a la ciudad, como en el caso de otras urbes europeas (Torre Eiffel, Puerta de Brandenburgo, Big Ben). Sin embargo Dublín tiene el suficiente atractivo  como para recorrer sus calles y jardines durante dos o tres días. Es una ciudad llena de vida, con calles comerciales abarrotadas de gente a todas horas y un ambiente nocturno muy animado en la zona de los pubs, especialmente los fines de semana.

p1440884La ciudad no tiene metro y la red de autobuses es un poco complicada de entender. Además la tarifa es cara, hay que pagar con monedas y no devuelven cambio. Por ello nos recorrimos la ciudad a pie. La zona de interés no es muy extensa, pero a pesar de ello acabábamos el día habiendo andado bastantes kilómetros.

El primer día empezamos el recorrido por el parque St Stephen´s Green, creado en 1664 y uno de los más antiguos de Irlanda. Los jardines fueron rediseñados en el siglo XIX con un estilo victoriano que se conserva en la actualidad. Dentro del parque se encuentra un estanque habitado por cisnes y gaviotas.

p1440847Desde la esquina noroeste del parque se accede a la calle Grafton, seguramente la zona peatonal comercial más importante de la ciudad. La calle está muy concurrida por compradores, paseantes y músicos callejeros. Cuando acaba la calle se llega al Trinity College que es la universidad más antigua de Irlanda, fundada en 1592 por la reina Isabel I. Aunque en sus comienzos era un lugar exclusivo para los anglicanos, a partir de los años 60 comenzó la admisión de alumnos católicos. El campus tiene 190.000 metros cuadrados y alrededor de él se distribuyen varios edificios entre los que destaca su famosa biblioteca con casi tres millones de libros.

p1440856Ese día celebraban una jornada de puertas abiertas, por lo que había una multitud de gente joven recorriendo los diferentes edificios en busca de información sobre las carreras que allí se pueden cursar.

Desde el Trinity College tomamos Dame Street y enseguida, a la izquierda, llegamos a la estatua de Molly Malone, uno de los emblemas de la ciudad. Es un personaje legendario, protagonista de una canción popular sobre la vida de una vendedora ambulante que durante el día vendía pescado y marisco y por la noche ejercía de prostituta.

p1440866Parece que Molly Malone nunca existió, pero la canción se hizo tan popular que ha llegado a convertirse en el himno oficioso de Dublín, presente en cualquier fiesta o celebración.

Retomamos Dame Street y llegamos al Castillo de Dublín, que en el pasado fue asentamiento de vikingos, fortaleza militar, residencia real, sede del Tribunal de Justicia Irlandés y sede de la Administración Inglesa en Irlanda. Hoy en día es utilizado para la celebración de recepciones oficiales.

p1440874Se acercaba la hora de la comida y después de toda la mañana andando apetecía sentarse para tomar algo. Así que nos dirigimos al Temple Bar, barrio tradicional de pubs de Dublín y visita obligada para todos los turistas. La zona está situada entre Dame Street y el río Liffey y debe su nombre a Sir William Temple, quien adquirió los terrenos en el año 1600. El barrio es conocido por una gran vida nocturna en sus  calles adoquinadas, repletas de pubs y restaurantes, así como diferentes mercados y espacios culturales.

El pub más famoso tiene el nombre de la zona, The Temple Bar.

p1440940Después de comer cruzamos el río y entramos en O’Connell Street. Es una de las principales calles comerciales de Dublín y la más ancha de todas. En esta calle se pueden encontrar numerosos monumentos, entre los que destaca The Spire, una gran aguja de 120 metros de altura. Fue construido en el año 2003 en el lugar en el que se encontraba el monumento Nelson´s Pillar, que fue destruido por el IRA.

p1440888También destaca el edificio de la Oficina Central de Correos, construido en 1818 y con un gran valor histórico, ya que fue el lugar en el que se proclamó la República de Irlanda después de la sublevación de 1916.

p1440887El paseo por esta calle no resultó especialmente agradable, pues estaba toda en obras, así que nos dimos la vuelta a la altura de la aguja y nos dirigimos a la fábrica de cerveza de Guinness que se encuentra al oeste de la ciudad. El recorrido a pie a lo largo del río nos llevó más de media hora.

En una parte del recinto de la fábrica se ha abierto una zona de exposición conocida como la Guinness Storehouse, un amplio museo dedicado íntegramente a esta cerveza, donde los visitantes pueden conocer cómo se elabora y algunas curiosidades de la marca. Es una especie de mini parque temático de la cerveza. La visita se hace desde abajo hasta la séptima planta donde se encuentra el Gravity Bar. Desde allí se contempla una excepcional panorámica de Dublín, mientras se disfruta de una pinta de cerveza incluida en el precio de la entrada (que por cierto es bastante cara).

p1440891Esta visita es la más multitudinaria de Dublín. Es difícil que un turista no pase por allí, pero en mi opinión es prescindible, no sólo por el contenido, sino por las aglomeraciones. En el Gravity Bar fue difícil acercarse a las cristaleras para ver la panorámica debido a la ingente multitud que allí se encontraba.

Esta fue la última visita que hicimos en nuestro primer día en Dublín. Al día siguiente decidimos realizar una excursión a un pueblo cercano llamado Howth. Se llega en poco más de media hora en el autobús 31 que sale de Talbot Street.

Howth es un pequeño pueblo marinero de la costa del norte de la Bahía de Dublín. Tiene un castillo, un puerto y un casco urbano con bastante encanto. Dedicamos gran parte de la mañana a pasear por una colina rodeada de acantilados, el Howth Summit de 171 metros de altura. Finalizamos la visita comiendo en un agradable pub con una pinta de Smithwick’s (no toda la cerveza que se bebe en Irlanda es Guinness).

p1440907El día siguiente era el de la vuelta. El avión salía a media tarde, con lo que disponíamos de la mañana  para rematar alguna visita que había quedado pendiente. Decidimos visitar las dos iglesias más importantes de Dublín, la Catedral de San Patricio (la más grande) y la Catedral Christ Church (la más antigua), ambas pertenecientes a la Iglesia anglicana.

p1440920Acabamos la mañana y el viaje en el Temple Bar tomando la última Guinness.

Y esto es todo sobre Dublín. A continuación os dejo el vídeo que he montado con las fotos del viaje.

Un saludo.

Julio

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TETUÁN, LA PALOMA BLANCA

Hace cuatro años escribí un post titulado MARRUECOS, TAN CERCA, TAN DISTINTO en el que contaba los primeros viajes que hice a este maravilloso país hace más de treinta años. Acabo de volver de mi cuarto viaje, que esta vez ha sido breve y limitado al norte de Marruecos.

Hemos pasado un fin de semana prolongado en Tetuán, ciudad con la que tenemos lazos sentimentales. Desde allí hemos hecho escapadas a la costa mediterránea (Río Martín) y atlántica (Arcila). El viaje lo hemos hecho volando a Tánger por Ryanair y desde allí en taxi hasta Tetuán.

Tetuán, a veces conocida como la Paloma Blanca, seguramente por el color de sus casas, es la ciudad más andalusí de Marruecos. Se encuentra a 40 km de Ceuta, a 70 de Tánger y a 12 de la costa mediterránea.

El viernes por la tarde lo dedicamos a pasear por la medina, un intrincado laberinto de estrechas callejuelas y pequeñas plazas. Es, junto a le medina de Fez, Patrimonio de la Humanidad según la Unesco.

p1440741La medina de Tetuán es muy bulliciosa, con calles sinuosas y estrechas llenas de tiendas, plazas hermosas y tranquilas y rincones encantadores.

Posee un perímetro amurallado de cinco kilómetros y siete puertas de acceso. En su interior hay varias mezquitas así como el Museo de Arte Marroquí que contiene una bella colección de trajes regionales, además de instrumentos musicales típicos de Marruecos.

La entrada natural a la medina es a través del arco Bab Ruad, junto a la plaza de Hassan II, donde se encuentra el Palacio Real. Desde allí se accede a la calle Tarrafin, cubierta por arcos de madera reconstruidos por la Junta de Andalucía y repleta de tiendas de tejidos y joyerías.

p1440685Toda la medina es un inmenso zoco con cientos de tiendas, puestos callejeros y talleres de artesanos.

p1440727Dentro de la medina se encuentra el barrio judío (Mellah) donde compramos frutos secos, que junto con especias para hacer pinchitos y unos pasteles de miel y almendras fueron las únicas compras que hicimos en Tetuán.

Dedicamos el sábado a recorrer la zona llamada el Ensanche, el barrio moderno construido durante el Protectorado español. Tetuán fue la capital del Protectorado que tuvo lugar entre 1913 y 1956. Es una zona de casas blancas, de pocos pisos de altura y con comercios en la planta baja. La arteria principal es la calle Mohamed V, avenida peatonal llena de tiendas modernas, cafés antiguos y edificios históricos.

p1440766En un extremo de la calle se encuentra la plaza de Mulay Mehdi antiguamente conocida como plaza Primo de Rivera. Allí se encuentra la iglesia católica de Nuestra Señora de las Victorias construida en 1919.

p1440773En el otro extremo se encuentra la plaza de Hassan II, antigua plaza del Feddán o plaza de España durante el Protectorado. Allí se encontraba la sede del Alto Comisariado Español que posteriormente se transformó en el Consulado General de España en Tetuán y más adelante en el Palacio Real. La plaza se remodeló para la primera visita de Hassan II a Tetuán en los años 80. Se construyó el palacio y se abrió enfrente una gran explanada cerrada al público, con lo que se perdió la función de la plaza como centro popular de reunión. Actualmente el palacio es utilizado por Mohamed VI para actos protocolarios en verano, pues durante esta época normalmente se encuentra en su residencia de la cercana zona costera de Rincón.

p1440681Además de patear las agradables calles de Tetuán, hicimos algunas visitas turísticas. En primer lugar nos dirigimos a la Escuela de Artes y Oficios, frente a la puerta Bad al-Okla, que ocupa un señorial edificio de arquitectura neoárabe. Además de albergar un museo donde se muestran las tradiciones artesanas, forma a jóvenes en los oficios tradicionales como el grabado, la platería, el bordado, la marquetería, la alfarería, etc. Desafortunadamente no pudimos entrar, pues para nuestra sorpresa los fines de semana cierran.

A continuación fuimos al Centro de Arte Moderno de Tetuán. Está ubicado en la antigua estación de ferrocarril de Tetuán, edificio histórico de estilo neoárabe construido en 1918,  y rehabilitado y remodelado entre los años 2005 y 2012 con la ayuda de la Fundación Tres Culturas de la Junta de Andalucía. Pinturas, esculturas y fotografías forman los fondos de la colección de este espacio cultural donde numerosos pintores modernos de la Escuela de Tetuán están representados. Esta vez sí hubo suerte y pudimos entrar

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p1440700Como Tetuán se puede ver en un día, dedicamos el domingo a visitar Arcila (o Asilah), ciudad situada en la costa atlántica del norte de Marruecos, a unos 46 km al sur de Tánger, y unos 100 km de Tetuán.

El día era muy luminoso, lo que resaltaba el color blanco con toques de azul añil de sus casas.

p1440786La medina está rodeada de murallas y se asoma al mar desde miradores que ofrecen una hermosa vista de playas de arena fina y oleaje atlántico.

p1440792Las murallas que rodean la ciudad fueron construidas por Alfonso V de Portugal en el siglo XV. Tienen varias puertas, entre las que destacan Bab Homar o Puerta de Tierra, abierta bajo una torre, con el escudo de armas del rey de Portugal,

p1440803Y Bab El Bahr o Puerta del Mar, junto al la torre cuadrada portuguesa que domina toda la ciudad y que recuerda a la torre portuguesa de Belem.

p1440777Dentro de las murallas se encuentra la mezquita Kebir, con su alto minarete octogonal.

p1440785A mediodía dimos por finalizado el recorrido por Arcila y después de comer un cuscús en un restaurante del paseo marítimo, emprendimos el viaje de regreso a Tetuán. El viaje lo hicimos en taxi, que es la forma más cómoda de moverse por Marruecos y además por un precio razonable comparado con España. La ida y vuelta (100+100 km) y el tiempo de espera del taxista mientras que hicimos la visita, nos costó 70 euros.

De vuelta en Tetuán y después de descansar un rato en el hotel, volvimos a la medina para ver su ambiente nocturno. Desde allí nos dirigimos a un restaurante popular cerca de la plaza de Hassan II donde tomamos los famosos pinchitos de kefta (carne picada).

Al día siguiente, lunes, teníamos el vuelo de vuelta a Madrid. Antes de tomar el taxi hacia el Aeropuerto de Tánger, nos acercamos a ver el Mercado de Abastos.

p1440818Con las fotos y algún clip de vídeo he montado una pequeña película del viaje que aquí os dejo.

Un saludo.

Julio

 

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COSTA RICA, LA NATURALEZA EN SU MAXIMA EXPRESION

Hace más de tres años publiqué un post sobre Costa Rica escrito por mi amigo Joaquín bajo el título de Costa Rica ¡Pura Vida! Hoy por fin puedo escribir sobre este bello país en base a mi conocimiento directo después de un viaje de dos semanas recorriendo Costa Rica.

El viaje lo hemos realizado en la primera quincena de febrero, buena época a priori por ser todavía temporada seca, que significa que llueve menos, pero que no está garantizada la ausencia de lluvias, como tendríamos ocasión de comprobar al final del viaje.

Investigué todos los paquetes turísticos que venden las agencias on-line, pero ninguno de ellos se adaptaba al presupuesto, ruta y duración que habíamos planificado. Por ello diseñamos el viaje a medida adquiriendo los billetes de avión en la web de Iberia, reservando los hoteles en Booking.com o Expedia.es y alquilando un Toyota Rav4 (imprescindible 4 X4) en Autoeurope.es.

Lo que viene a continuación es un relato cronológico del viaje:

Sábado 30-1-16 (Madrid-Aeropuerto de San José)

Llegamos al Aeropuerto de San José previa escala en Panamá. Después de hacer una reclamación en el mostrador de equipajes, pues una de las maletas apareció sin una rueda, nos dirigimos al hotel que habíamos reservado cerca del aeropuerto utilizando el autobús gratuito de traslado. No teníamos intención de visitar San José. Solamente pasar la noche para iniciar descansados el largo viaje que nos esperaba al día siguiente.

Domingo 31-1-16 (Aeropuerto de San José-Puerto Jiménez)

Justo enfrente del hotel se encontraba la empresa de alquiler donde debíamos recoger el vehículo. Los trámites fueron rápidos y a las 9 ya estábamos en carretera rumbo a Puerto Jiménez, ciudad que se encuentra en el sur de la costa del Pacífico y que es la base de operaciones para desde allí explorar el Parque Nacional Corcovado.

Este destino normalmente no aparece en los viajes que se contratan desde España, pues se encuentra alejado de los centros turísticos más populares, y la logística de la visita al parque es un tanto complicada. Para nosotros era el plato fuerte del viaje y decidimos empezar por allí, aunque nos supusiese bastantes horas de viaje.

Llegamos a Puerto Jiménez a media tarde. Después de instalarnos en un hotel de cabañas en medio de un manglar, nos reunimos con el guía que habíamos contratado en su oficina situada en la calle principal (la única asfaltada del pueblo). Aunque yo ya había hablado con él por teléfono desde España, habíamos decidido ultimar en persona los detalles de la visita a Corcovado. Nos comentó las distintas alternativas de traslado, alojamiento y recorrido por el parque, alertando sobre la dificultad de alguna de ellas. La alternativa que elegimos es la que describo a continuación.

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Lunes 1-2-16 (Puerto Jiménez-Parque Nacional Corcovado)

El Parque Nacional Corcovado se encuentra en la península de Osa, al sur de la costa del Pacífico. Es el parque más grande de Costa Rica (47.000 Hectáreas) y con más biodiversidad. Según National Geographic es el lugar biológicamente más intenso del mundo (2,5% de la biodiversidad del planeta: más de 500 especies de árboles, 140 especies de mamíferos, 367 clases de pájaros, 40 especies de peces de agua dulce y 117 anfibios). Aquí se pueden ver las cuatro especies de monos que hay en Costa Rica, serpientes, cocodrilos, tiburones, tapires, guacamayos, osos hormigueros, águilas harpías, pecaríes y un largo etcétera de animales y plantas.

Es obligatorio hacer la visita con un guía. Sin el acompañamiento de un buen conocedor de la zona sería difícil avistar muchos de los animales y además habría una alta probabilidad de perderse, pues los senderos no están señalizados, casi se podría decir que no existen, y sólo con un experto se puede atravesar la tupida selva. Además hay un cupo diario de visitantes y el guía tiene que reservar la visita con antelación. Esta es la página web del guía que contratamos: http://www.osacorcovadotrex.com.

Solamente merece la pena la visita a Corcovado si se llega al corazón del parque, que es la Estación de la Sirena, cerca de la desembocadura del río del mismo nombre. Aquí hay un campamento donde se puede dormir en colchonetas, utilizar aseos y cenar caliente en la cantina.

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Hay cuatro posibilidades para llegar a la Sirena:
– Desde la bahía Drake en barco
– Por el interior, desde la Estación de los Patos (23 km subiendo y bajando pendientes)
– Por la playa desde Carate (20 km)
– En avioneta (15 minutos)

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Nosotros elegimos la última opción, pero sólo para la ida. A las 7 de la mañana ya estábamos en el Aeropuerto de Puerto Jiménez (si se puede llamar así a una simple pista) con un pequeño equipaje de supervivencia en una mochila, en el que lo más importante y pesado eran varias botellas de agua por persona (aproximadamente diez litros para dos días). El resto del equipaje se quedó en la oficina del guía.

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El viaje en avioneta fue corto e intenso, pero sin ninguna sensación de peligro. Desde arriba se toma conciencia de la inmensidad del parque y de lo que nos esperaba al día siguiente, pues la idea era volver a pie. El aterrizaje en la Sirena fue de película: la pista se reconocía porque era una zona sin árboles, pero nada más. Fue como un aterrizaje de emergencia en medio del campo.

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Después de tomar posesión de nuestros “aposentos”  (colchonetas con mosquitera en una estancia colectiva), iniciamos un recorrido de unas 4 horas por la zona oeste del campamento. Vimos monos, varias especies de pájaros, un águila harpía y un tapir.

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Llegamos a la desembocadura del río Sirena, auténtico paraíso para las aves del parque y para los cocodrilos. Aunque nosotros no lo vimos, cuentan que a veces se ven luchas entre estos últimos y tiburones que se adentran en el río.

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Después de la excursión de la mañana comimos unos bocadillos en el campamento e iniciamos la exploración de la zona este hasta llegar al río Claro, que al día siguiente tendríamos que vadear para salir del parque. Por la zona por donde se supone que tendríamos que cruzar vimos un cocodrilo pequeño. Pero el guía nos dijo que nunca había ocurrido un accidente al cruzar el río, lo cual nos tranquilizó a medias.

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A estas alturas de la excursión ya habíamos bebido varios litros de agua, pues la temperatura era superior a los 30º. Habíamos acordado con el guía que si a lo largo del día no nos veía suficientemente en forma, nos aconsejaría volver al día siguiente en avioneta a Puerto Jiménez. Parece que superamos la prueba.

A eso de las 6 de la tarde, cuando ya empezaba a oscurecer volvimos al campamento. Teníamos dos horas de luz eléctrica para cenar en la cantina y organizar la mochila y el “dormitorio” pues a las 8 cortaban la luz.

Miércoles 2-2-16 (La Sirena-Puerto Jiménez)

Nos levantamos a las 4 de la mañana y sin desayunar iniciamos el camino de vuelta por la playa. El motivo del madrugón era caminar el máximo número de horas de noche pues se esperaba un sol abrasador a partir de las 8 de la mañana. Además parece que a esas horas la marea estaría baja y nos permitiría cruzar el río Claro por su desembocadura en la playa (sin cocodrilos). Los primeros kilómetros los hicimos con luz de linternas. Cruzamos el río de noche con el agua un poco por encima de los tobillos, lo que nos supuso un gran alivio, aunque con una cierta incomodidad por tener que quitarnos las botas y ponernos unas cangrejeras. Después de cruzar el río hicimos la primera parada para desayunar.

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La segunda parada fue a las 9 para darnos un baño en una de las playas donde está permitido. Las playas son kilométricas y completamente vírgenes. El agua está bastante caliente (más que en el Caribe). Pero en muchos sitios el oleaje, las resacas o los tiburones no permiten disfrutar del baño.

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La ruta hasta Carate son 20 km y tardamos 10 horas (haciendo varias paradas). El camino, si se puede llamar así, transcurre en parte por la playa y en parte por la selva, lo cual supone un cierto alivio pues a ratos vas por la sombra. Los tramos de playa a pleno sol son muy duros. Caminar por la arena con botas de trekking y una mochila con varios litros de agua es agotador.

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Este día vimos menos animales que el anterior, pues el objetivo era llegar a Carate sanos y salvos. Lo más vistoso fue una bandada de guacamayos.

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Antes de llegar a la Estación de la Leona (fin del parque) tuvimos que cruzar otro río, el Maldonado, que sirvió para refrescarnos los pies antes de sentarnos a comer los bocadillos del mediodía.

Cuando llegamos a Carate nos estaba esperando un taxi todo terreno en el que recorrimos los 45 km que hay hasta Puerto Jiménez por un camino sin asfaltar que cruzaba varios ríos no muy caudalosos.

De vuelta en Puerto Jiménez volvimos al mismo hotel. Después de la correspondiente ducha y cambio de ropa quedamos con el guía para cenar. Estuvimos en la Soda Valeria y tomamos el mejor casado del viaje (plato típico costarricense a base de arroz, verduras, plátano frito y carne)

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Miércoles 3-2-16 (Puerto Jiménez-Manuel Antonio)

El plan de este día era llegar a dormir a Manuel Antonio para realizar la visita al Parque Nacional al día siguiente. La distancia a recorrer era poco más de 200 km, unas 3 horas de viaje volviendo por la misma carretera por la que habíamos llegado a Puerto Jiménez. Como teníamos todo el día por delante, buscamos un punto de interés a medio camino donde pasar un buen rato de playa. Decidimos ir al Parque Nacional Marino Ballena, cerca del pueblo de Uvita, y la decisión fue todo un acierto.

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Este parque es un refugio para ballenas jorobadas, delfines, tortugas y colonias de aves marinas. Debe su nombre tanto a las ballenas que allí se aparean como a la “cola de ballena”, un banco de arena que llega hasta un arrecife y que cuando la marea está baja presenta esa característica forma.

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No vimos ballenas ni delfines, pero sí disfrutamos de una inmensa y hermosa playa casi desierta y de uno de los mejores baños del viaje.

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Por la tarde llegamos al Hotel El Faro, situado en lo alto de un promontorio con una fantástica vista del mar y a sólo 100 metros de la entrada al Parque Nacional Manuel Antonio.

Jueves 4-2-16 (Manuel Antonio)

Manuel Antonio es el Parque Nacional más pequeño de Costa Rica y seguramente el más visitado. Hay que adentrarse bien en el parque para dejar atrás a las huestes de turistas que inundan el camino principal que va desde la entrada hasta la playa. Fue declarado Parque Nacional en 1972 cuando estaba a punto de ser arrasado por un proyecto urbanístico junto al mar.

Los animales se pueden ver con bastante facilidad y sin necesidad de guía. Hay una importante población de iguanas, perezosos, mapaches, monos aulladores, capuchinos y titis.

Una vez pasada la entrada, tomamos el camino principal que nos llevó en media hora a la Playa Manuel Antonio. Como nuestra intención era dejar la sesión de playa para el final, tomamos el camino de la izquierda para ver los otros puntos de interés del parque. La red de senderos está perfectamente señalizada y discurre por playas idílicas y cabos rocosos con vistas impresionantes de la bahía. Hicimos la primera parada en Playa Gemelas y desde allí por un camino cómodo pero empinado llegamos al mirador de Puerto Escondido. La vista era espectacular, pero con la marea alta la playa estaba casi desaparecida.

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La caminata nos abrió el apetito y decidimos ir a comer el bocadillo a la Playa Manuel Antonio. Es posiblemente la playa más bonita de Costa Rica, auténtica playa de postal con aguas azul turquesa, cocoteros y arena blanca. Parece más una playa del Caribe que del Pacífico. Solamente tiene un problema: no puedes perder de vista ni un segundo tus pertenencias, pues los monos y mapaches literalmente te roban la cartera. A nosotros no nos pasó, pero vimos a nuestro alrededor varios intentos de hurto.

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En el extremo norte de la playa se encuentra una pequeña península llamada Punta Catedral cuyo istmo tiene playa a ambos lados, la ya mencionada Manuel Antonio y la Playa Espaldilla Sur. Esta última tiene menos gente, pues es más abierta y tiene más oleaje.

La visita a Manuel Antonio nos llevó la mañana y a media tarde ya estábamos en la piscina del hotel disfrutando de un cóctel tropical.

Viernes 5-2-16 (Manuel Antonio-Santa Elena)

El siguiente destino a visitar era el Bosque Nuboso de Monteverde. Aunque hay muchos hoteles en los alrededores, habíamos elegido uno en el pueblo de Santa Elena (Cabinas Eddy), para tener a mano la infraestructura necesaria: restaurantes, supermercados y cajeros automáticos.

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Esta zona se hizo popular a raíz de un artículo en National Geographic en 1982 en el que describía sus incomparables paisajes que albergaban una de las aves más famosas de Centroamérica, el resplandeciente quetzal. Desde entonces ha habido una pugna entre los defensores del turismo como potenciador del desarrollo y los conservacionistas de la Naturaleza. Todavía hoy las carreteras están sin asfaltar, lo que no impide que las huestes de turistas inunden la zona.

El plan fue el habitual en las jornadas de transición: viaje por la mañana, llegada al hotel, paseo por la zona, cena a las 7 y a dormir a las 10.

Sábado 6-2-16 (Monteverde)

El Bosque Nuboso de Monteverde se encontraba a 20 minutos en coche de nuestro hotel. Allí nos estaba esperando un guía que habíamos contratado el día anterior a través del hotel.

La reserva biológica está formada por una selva virgen casi siempre envuelta en neblina con gran cantidad de enredaderas, helechos y bromelias y varios arroyos y zonas pantanosas. Es un lugar de una gran biodiversidad, pero sin guía es difícil de apreciarlo. La pieza más codiciada de la cacería fotográfica es el quetzal. Parece que su avistamiento justifica el trabajo del guía. Curiosamente el primero que vimos lo descubrió uno de nosotros y cuando se lo indicamos al guía corrió en estampida a avisar a los guías de los alrededores (parece que hay solidaridad entre ellos). A los pocos minutos parecía que habían salido de debajo de las piedras una multitud de turistas y guías con sus teleobjetivos para captar la “foto del viaje”. Parece ser que no todos los días se dejan ver los quetzales. Nosotros tuvimos suerte.

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Los servicios del guía acabaron en dos horas y media y la mayor parte del recorrido por el parque lo hicimos solos. Los quetzales estaban en el Sendero Tosi. Desde allí tomamos el Sendero Wilford que nos llevó al Sendero Puente, llamado así porque hay que cruzar un puente colgante por encima de las copas de los árboles.

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Queríamos llegar a un mirador llamado La Ventana, pero para llegar allí había que pasar por el Sendero Camino que estaba completamente embarrado. Como teníamos tiempo e interés en llegar al mirador, dimos un rodeo por el Sendero Nuboso y así llegamos a La Ventana.

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Allí aprovechamos para tomarnos el bocadillo de mediodía e iniciamos la vuelta hacia la entrada del parque. Pero antes de salir tomamos el Sendero Cascada que en veinte minutos nos llevó a la Cascada del parque.

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Por la noche después de cenar estuvimos tomado una copa y escuchando música en directo en un curioso local llamado Tree House, con varias plantas alrededor de una vieja higuera.

Domingo 7-2-16 (Santa Elena-La Fortuna)

Este día, que en principio se presentaba tranquilo, nos iba a deparar una de las aventuras del viaje, que en algún momento pudo llegar a ser un problema serio.

El destino siguiente era la zona del Volcán Arenal, cuya base de operaciones para la exploración era el pueblo de La Fortuna donde habíamos reservado el hotel. Llevábamos una aplicación de GPS en el móvil, pues en la web de TomTom no encontramos un mapa de América Central. La aplicación de móvil que me recomendaron disponía de mapa de Costa Rica y no necesitaba conexión de datos, sólo GPS, por lo que parecía una buena opción. Pero en este trayecto descubrimos un grave problema: la ruta que establece no es la más corta en tiempo sino en distancia, lo que puede suponer que te lleve por auténticos caminos de cabras, como así sucedió. El fallo fue no haber confirmado previamente la ruta con otra herramienta o con un mapa en papel (que por cierto también llevábamos). Así en vez de rodear el lago Arenal por el norte lo hicimos por el sur por un camino infernal de piedras, lodazales, agujeros y cómo no, arroyos, riachuelos y finalmente un ancho y caudaloso río que sin pensarlo dos veces nos lanzamos a cruzar, notando la fuerza lateral del agua durante unos momentos que se nos hicieron eternos. Ya por la tarde en La Fortuna nos dijeron que el camino por donde habíamos venido no lo utilizan los vehículos. Incluso una señora nos dijo que su marido había muerto hacía varios años cruzando ese río en coche al ser arrastrado por la corriente. El susto todavía no se me ha pasado.

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En la Fortuna nos alojamos en un bonito hotel de cabañas a 10 minutos andando del centro.

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Por la tarde fuimos a ver la Catarata de la Fortuna situada a pocos kilómetros al sur del pueblo. Son 70 metros de caída de agua que se puede observar desde abajo después de bajar 500 escalones. Algunos del grupo se bañaron, con la debida precaución de no acercarse al enorme chorro de agua. Parece que no estaba tan fría como parecía.

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Por la noche estuvimos cenando en la Soda Víquez, restaurante de comida costarricense muy conocido por los viajeros por su buena relación precio-calidad.

Lunes 8-2-16 (Volcán Arenal)

El volcán entró en erupción el 29 de julio de 1968 con enormes explosiones y ríos de lava que destruyeron tres pueblos causando la muerte de 78 personas y 45.000 cabezas de ganado. Desde entonces su actividad ha sido intermitente hasta el año 2010 en el que quedó reducida a unas pequeñas fumarolas escondidas entre las nubes que casi siempre coronan la cima del volcán.

Durante los años de actividad miles de turistas acudían a ver el impresionante espectáculo nocturno de la lava. La infraestructura turística que se fue creando durante estos años parece que ha sobrevivido a la finalización del espectáculo. Hoy por la zona se puede practicar trekking, tirolinas, rafting y otros deportes de aventura así como relajantes baños en las varias fuentes termales que utilizan agua calentada por el volcán.

Aunque no es desde luego el parque más espectacular de Costa Rica, decidimos emplear la mañana en visitar el Parque Nacional Volcán Arenal situado junto a la ladera del volcán en la zona oeste. Justo al pasar la entrada del parque tomamos el Sendero Heliconias de menos de un kilómetro de longitud y llamado así por la presencia de heliconias en la vegetación. Después tomamos el Sendero de las Coladas que lleva a un campo de lava formado en la erupción de 1992. La vegetación que se observa es muy variada: caña brava, árboles arenillos, licopodios. Cuando llegamos a la lava sacamos las correspondientes fotos y dimos la vuelta pues era muy difícil caminar en un terreno tan irregular.

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En un momento determinado, antes de llegar a las coladas, el sendero se desdobla y si se sigue por la derecha se toma una extensión semicircular que se llama Sendero El Ceibo que pasa por un bosque secundario viejo cuyo principal atractivo es un enorme ceibo, árbol de 40 metros de altura y 400 años de antigüedad.

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Finalmente nos dirigimos al mirador del parque donde se supone que se divisa una excelente panorámica del volcán. Pero ese día el tiempo había empezado a cambiar y las nubes cubrían totalmente la montaña. No vimos pues el volcán (nos tuvimos que conformar con la visión del día anterior) pero sí observamos bastantes pájaros en la zona, entre ellos un tucán.

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A la vuelta del parque pasamos por Tabacón que fue uno de los pueblos arrasados por la erupción de 1968. Ahora lo que hay allí es el balneario más famoso de la zona (y el más caro). Es posible también bañarse gratis en las aguas calientes del río Tabacón, pero el acceso es un poco complicado y el entorno no especialmente glamuroso. Así que decidimos pasar la tarde en otro balneario más pequeño, barato y bastante agradable llamado Paradise Hot Springs. La entrada llevaba incluida la cena y así acabamos la jornada.

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Martes 9-2-16 (La Fortuna-Puerto Viejo de Talamanca)

Pusimos rumbo a la que iba a ser la última etapa de nuestro viaje, la costa del Caribe, bajo una persistente lluvia que nos acompañaría hasta el final de nuestra estancia en Costa Rica. Confiábamos en que en algún momento escamparía, pues estábamos en la estación seca, pero después nos enteramos que había entrado un frente frío en Costa Rica que afectaba a la zona centro y este del país, justo donde íbamos. Lo de frente frío significó que las temperaturas cayeron de 32 a 25º, lo que resultaba bastante agradable, pero no así la lluvia que no paró en cuatro días.

La carretera pasaba por Limón, importante puerto en el Caribe, y desde allí bordeando la costa llegamos a la zona de Cahuita donde pensábamos visitar su famoso Parque Nacional. El alojamiento lo habíamos elegido en Puerto Viejo, a 15 km del parque, por ser el pueblo más animado de la zona y estar cerca de las playas caribeñas de arena blanca.
El viaje se hizo bastante pesado, no sólo por la lluvia sino por la enorme caravana de grandes camiones que iban y venían del puerto de Limón.

Después de llegar a nuestro hotel en Puerto Viejo salimos a dar un paseo antes de la cena. Como la lluvia arreciaba tuvimos que resguardarnos en un bar-restaurante y como no paraba, cenamos allí mismo. Afortunadamente el restaurante era bastante digno y tomamos entre otras cosas un ceviche bastante aceptable.

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Miércoles 10-2-16 (Payas del Caribe)

El plan de ese día era disfrutar de las playas de la zona con sus aguas azul turquesa, sus cocoteros y sus arenas blancas. Pero el temporal hacía que el mar estuviese picado y el color del agua tiraba más a chocolate. A pesar de ello no nos arredramos y con paraguas en mano nos recorrimos las tres mejores playas de la zona: Cocles, Chiquita y Punta Uva (saliendo de Puerto Viejo hacia el este)

Las playas del Caribe costarricense no son como las de Punta Cana, Varadero o Riviera Maya. Son playas en estado natural, agrestes, no urbanizadas por resorts “todo incluido”, con vegetación que llega al mar y troncos y ramas caídas sobre la arena. Aquí podéis ver una foto de la Playa de Punta Uva bajo la lluvia. Con un poco de imaginación se puede intuir cómo sería con buen tiempo.

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Por la tarde nos dedicamos a pasear por el pueblo (siempre con los paraguas abiertos). El ambiente y el aspecto de la gente eran diferentes a los del resto de Costa Rica. Aquí se notan los orígenes antillanos y afroamericanos de los antepasados que se instalaron en esta zona. A las seis y media ya estábamos cenando y antes de las diez resguardados de la lluvia en el hotel.

Jueves 11-2-16 (Cahuita)

El plan para este día era visitar el Parque Nacional de Cahuita, uno de los más visitados de Costa Rica. Es un parque pequeño con playas de arena blanca, un arrecife de coral y un bosque pluvial costero. La zona más importante del parque penetra en el mar hasta Punta Cahuita, entre dos franjas de playa. La entrada principal del parque se encuentra en el pueblo de Cahuita. Hay otra entrada en Puerto Vargas, por la carretera de Puerto Viejo.

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El parque es muy visitado por aves como el ibis verde, la garza sabacú y el martín pescador. En sus playas vive el cangrejo rojo terrestre que atrae al mapache cangrejero y al coatí de nariz blanca. El animal más fácil de ver es el mono aullador. También se pueden ver capuchinos y perezosos.

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Cuando llegamos a la entrada del parque por Cahuita la lluvia nos había dado una tregua. Allí tomamos el sendero paralelo a la playa y muy cerca de ella.

A menos de dos kilómetros de la entrada hay que franquear un obstáculo, el río Suárez, que en circunstancias normales es fácil de vadear, pero con el oleaje del temporal y la marea alta resultaba muy complicado. Vimos quien lo intentó y antes de llegar a la mitad del cauce tuvo que desistir y darse la vuelta.

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Con una cierta decepción nos volvimos y tranquilamente sacamos algunas fotos de los monos que revoloteaban por los árboles. Cuando llegamos a la salida, la tregua de dos horas sin lluvia acabó y empezó a diluviar de nuevo. En ese momento nos alegramos de no haber podido cruzar el río, pues nos habría pillado la fuerte lluvia muy metidos en el parque.

Una vez que nos resguardamos en el coche, nos dirigimos a la zona de playa al oeste de Cahuita, llamada Playa Negra. Allí buscamos un chiringuito donde tomar una cerveza y esperar que escampase.

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Ya de vuelta en Puerto Viejo por la tarde, hicimos algunas compras y cenamos en un restaurante de pescado y marisco llamado Koki Beach, nada del otro mundo en cuanto a la comida, pero de ambiente y estética muy agradable.

Viernes 12-2-16 (Puerto Viejo-Aeropuerto de San José)

El único objetivo del día era no perder el avión de vuelta que salía a las 17:20. La distancia era poco más de 200 kilómetros, pero decidimos madrugar por precaución, pues habíamos oído que la carretera había sufrido cortes intermitentes debido al temporal.

Hicimos casi todo el viaje bajo la lluvia y tardamos más de cinco horas en llegar. Devolvimos el coche en la empresa de alquiler, pagamos los 29 dólares de impuesto de salida, facturamos el equipaje y llegamos a la sala de espera con más de dos horas de antelación.

Y así acabó este recorrido por Costa Rica, país que recomiendo visitar a todos los que les guste viajar y amen la Naturaleza.

Y nada más de momento. A continuación os dejo la película que he montado con las fotos y vídeos del viaje.

Un saludo.

Julio

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VIAJE A LA EMILIA-ROMAÑA: BOLONIA, PARMA, MÓDENA Y FERRARA

Aprovechando los atractivos precios de los vuelos “low cost” (siempre que se adquieran con varios meses de antelación y no coincidan con “puentes”) hemos visitado en un fin de semana la región italiana de la Emilia-Romaña.

Hemos volado desde Madrid a Bolonia con Ryanair. Ya conocíamos esta ciudad de un viaje anterior por la Toscana. Esta vez la hemos tomado como base para visitar otras ciudades que no conocíamos: Parma, Módena y Ferrara.

BOLONIA

Si os interesa conocer mis impresiones sobre Bolonia, podéis acceder (si no lo habéis hecho ya) a la entrada de mi blog sobre la Toscana. Bolonia no está en la Toscana, pero la utilizamos como base para recorrer esta maravillosa región hace tres años (pinchar en el enlace correspondiente de la columna de la derecha).

Llegamos a Bolonia a media tarde de un viernes de septiembre. Alquilamos un Fiat Panda en el Aeropuerto y nos dirigimos al Hotel Suite Élite, en la Vía Aurelio Saffi, a 20 minutos andando del centro histórico. La zona del hotel es de parquímetros, pero como íbamos a estar allí sólo las dos noches del fin de semana, no fue necesario pagar.

De esta segunda visita a Bolonia, sólo comentar las dos cenas. El viernes estuvimos en el Café Zamboni, en la calle del mismo nombre, muy cerca de las Dos Torres. Allí tomamos el “aperitivo” italiano, que consiste en pedir un cóctel, por el que te cobran 8 euros pero incluye el acceso a un buffet de pizzas, ensaladas, pasta y fiambres. No es especialmente exquisito (nada que ver con las tapas españolas), pero con esto cenamos.
La noche del sábado volvimos la Ostería dell’Orsa, en la Via Mentana 1, que ya conocíamos del viaje anterior. Esta vez el bullicio era algo menor, pues se notaba que todavía no habían empezado las clases en la universidad. Cenamos estupendamente por 35 euros (dos personas) incluyendo una botella de vino sangiovese.

PARMA

El sábado por la mañana madrugamos y nos dirigimos a Parma, que se encuentra a unos 100 kms por autopista en dirección noroeste. Tardamos más de una hora en llegar, pues a la salida de la autopista nos encontramos con un gran atasco debido a la celebración de una feria.

Aparcamos al norte de la ciudad, en Viale Piacenza, pues había localizado con el Google Earth un supermercado en el número 25 con muchas plazas de aparcamiento. Sobra decir que en las ciudades italianas es prácticamente imposible acceder con coche al centro histórico. Pero al llegar al supermercado comprobamos con decepción que las plazas de aparcamiento tenían limitación de tiempo de estacionamiento. Afortunadamente encontramos por detrás una zona de aparcamiento libre.

Después de quince minutos andando atravesamos el Ponte Verdi y ya estábamos en el centro histórico. Lo primero que nos encontramos fue el Palazzo della Pilotta que recibe este nombre porque en su patio se jugaba a la pelota. Es un imponente conjunto arquitectónico construido por la familia Farnese que alberga la Biblioteca, el Teatro Farnese, el Museo Arqueológico Nacional, el Museo Bodoniano y la Galería Nacional, que contiene obras de Correggio, Parmigianino, Beato Angélico, Leonardo da Vinci y Tiépolo.

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Justo al pasar por los arcos de entrada al conjunto arquitectónico, a la derecha, se encuentra la entrada al Teatro Farnese, bellísimo teatro de madera construido en el siglo XVII. Sufrió un terrible bombardeo en mayo de 1944, que destruyó las partes de madera y gran parte de las estatuas de cemento. El teatro fue completamente reconstruido en el año 1956 según su diseño original, dejando intactas las pocas estructuras originales que lograron conservarse. Fue lo que más nos gustó de Parma.

P1430512Como lo primero que hacemos al llegar a una ciudad desconocida es visitar la Oficina de Turismo para conseguir el correspondiente mapa, tomamos la Strada Cavour (la calle comercial de Parma) hasta llegar a la Piazza Garibaldi, donde se encuentra el Palazzo del Municipio (Ayuntamiento), en cuyos bajos está la Oficina de Turismo, y el Palazzo del Governatore.

P1430473De vuelta por la Strada Cavour, a la izquierda, se encuentra la iglesia de la Madonna della Steccatta que visitamos. En su interior se pueden admirar obras de Parmigianino.

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Desde allí nos dirigimos a la Piazza del Duomo, conjunto arquitectónico medieval donde se encuentra el Duomo (Catedral), el Baptisterio y el Palazzo Episcopale.
El Duomo es un perfecto ejemplo del románico padano, aunque con sucesivos cambios. Presenta un campanario del siglo XIII y en el interior se encuentran célebres obras entre las que destaca la cúpula decorada con frescos de Correggio. A diferencia de otras catedrales, en ésta nos gustó más el interior que el exterior.

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P1430496El Baptisterio es un edificio de planta octogonal, con cinco niveles de galerías de mármol rosado de Verona y decorado con magníficos relieves y estatuas.

P1430495Por detrás de la plaza se encuentra la iglesia de San Giovanni Evangelista, también con frescos de Correggio en la cúpula.

P1430504Antes de iniciar el regreso hacia el coche pasamos por la Strada Giuseppe Garibaldi en donde se encuentra el Teatro Reggio, construido en 1829 y que es uno de los más conocidos de Italia por la pureza de sus formas neoclásicas y por la calidad de sus representaciones de ópera.

P1430511Ya en el camino de vuelta, después de cruzar el Ponte Verdi, entramos en el Parco Ducale donde se encuentra el Palazzo Ducale.

P1430524Muy cerca de donde habíamos dejado el coche, en el número 19 de Viale Piacenza, entramos en una tienda de delicatesen llamada L’Emporio Bistrò Ristò, que también tiene un pequeño comedor. Allí nos sirvieron una comida no copiosa pero sí sabrosa, compuesta de una tabla de embutidos y quesos italianos seguida de una pasta al pesto y regada con vino de la zona, por 32 euros (los dos)). Con esto dimos por finalizada nuestra visita a Parma y nos dirigimos a Módena, donde pasaríamos la tarde del sábado.

MODENA

Módena se encuentra a mitad de camino entre Parma y Bolonia. Llegamos a las 15:30 a la zona de Novi Park, al noroeste de la ciudad. En la zona había muchas plazas de aparcamiento, pero con parquímetro. Afortunadamente no había limitación de tiempo de estacionamiento. Sacamos un ticket de 3 horas que resultó ser suficiente para visitar el centro histórico.

Iniciamos la visita por la Vía Emilia, la calle principal de Módena que atraviesa la ciudad en diagonal y que nos llevó en pocos minutos al centro monumental.

P1430530En la Piazza Grande se encuentra la Catedral románica, toda de mármol blanco, declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Su campanario es la Torre Cívica, también llamada Torre Ghirlandina. Tiene una altura de 86,12 metros. Es el símbolo de Módena, visible desde las afueras de la ciudad en cualquier dirección. Tiene planta cuadrada y cinco pisos, llamándose inicialmente Torre di San Geminiano. Para competir con las torres de Bolonia, le añadieron la característica cúspide octogonal en estilo gótico.

P1430552Junto a la Catedral se encuentra el Palazzo Comunale, comenzado a finales del siglo XII  y finalizado en el siglo XVIII. Cuenta con un pórtico del siglo XVII, un patio con tres niveles de galerías y salas decoradas con varias pinturas al fresco, lienzos y relieves. En los bajos se encuentra la Oficina de Turismo donde conseguimos el mapa que nos ayudó en el resto de la visita.

P1430548Nos sorprendió que a primera hora de la tarde las calles estuviesen abarrotadas de gente. Una boda en la Catedral y exhibiciones deportivas al aire llibre contribuían a dar animación y colorido a la ciudad.

P1430556Bajando desde la Piazza Grande por la Via Albinelli enseguida se llega al Mercado cubierto, que lógicamente por ser sábado por la tarde no pudimos visitar.

P1430555Continuamos por la Vía Emilia hasta el cruce con el Corso Canalgrande por donde giramos a la izquierda. En esta calle había un animado mercadillo de plantas y flores. Pasamos junto al Teatro Comunale Luciano Pavarotti que toma su nombre del famoso tenor nacido y muerto en esta ciudad.

P1430559Al pasar el Palazzo Santa Margherita giramos a la izquierda y llegamos enseguida a la Piazza Roma donde se encuentra el imponente Palazzo Ducale que fue la corte de la familia Este entre los siglos XVII y XIX y, desde la unificación italiana, sede de la Academia Militar de Módena. Es uno de los palacios más grandes de Italia. Fue construido a partir de 1634 sobre un antiguo castillo que en la Edad Media se encontraba a las afueras de la ciudad.

P1430565De vuelta hacia donde teníamos aparcado el coche, intentamos visitar dos iglesias, la Iglesia del Voto y la de Santa María Pomposa, pero estaban cerradas.
Lo último que visitamos fue el Palazzo dei Musei, a la salida de la zona monumental por la Vía Emilia. Fue edificado por la familia Este en 1753. Destinado inicialmente a arsenal, se convirtió más adelante en Hospicio de Pobres y desde 1883 acoge importantes instituciones culturales, entre las que destaca el Museo Lapidario, la Galería Estense, el Museo Cívico y la Biblioteca Estense. La entrada era gratuita, el contenido muy interesante y la visita relajada pues no había mucha gente. Pero estuvimos poco tiempo pues queríamos llegar a Bolonia pronto para dar un paseo y cenar a buena hora.

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FERRARA

El domingo por la mañana tomamos la autopista de Pádova que nos llevó en menos de una hora a Ferrara, ciudad declarada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.

La zona para aparcar se encuentra al suroeste del casco histórico, en la Via Dársena, junto al río Po. Allí hay aparcamientos de pago y también zonas de plazas libres. El acceso al centro se realiza por la Piazza del Travaglio. Desde allí subimos por el Corso Porta Reno que nos llevó directamente a la Piazza de la Catedral. Pero antes de llegar allí atravesamos una estrecha calle llamada Via delle Volte que es una de las visitas obligadas en Ferrara. Se trata de una estrecha calle medieval cuyo nombre hace referencia a los arcos y pasadizos suspendidos que la cruzan y que conectaban las casas de los mercaderes (en el lado sur) con sus almacenes (en el lado norte).

P1430576La siguiente visita fue la Catedral, dedicada a San Jorge y construida a partir del siglo XII. Su estilo arquitectónico representa una fusión perfecta entre estilo románico y gótico. Posee una bellísima fachada tripartita dotada de un magnífico pórtico adornado con una representación del Juicio Final. El interior es de estilo barroco. Data del siglo XVIII cuando hubo que remodelar la Catedral a causa de un incendio.

P1430598En el lado sur de la Catedral se encuentra un amplio espacio llamada Piazza de Trento e Trieste, antigua plaza del mercado de la época medieval.

P1430609Todo el centro de Ferrara estaba inundado de grupos de jóvenes vestidos con trajes de época y haciendo juegos malabares con vistosas banderas. En el patio del Palazzo Municipale habían montado gradas y un escenario por donde pasaban las distintas agrupaciones de abanderados para que un jurado puntuase sus filigranas. No sé si era una festividad especial o eran ensayos para el famoso Palio de Ferrara.

P1430589Muy cerca de la Catedral se encuentra el monumento más representativo de Ferrara. Se trata del Castello Estense que representa un claro símbolo del poder de esta familia que ha dejado huellas profundas en Italia. La fortaleza comenzó a construirse a finales del siglo XIV para defender la Casa de los Este de las insurrecciones populares. En la planta baja se pueden visitar las antiguas cocinas, las celdas y la prisión de don Giulio de los Este. El Castillo, defendido por cuatro castilletes con puentes levadizos sobre el foso, da una idea de su poderío. Dentro del Castillo se encuentra la Oficina de Turismo.

P1430611Desde el Castillo subimos por el Corso Ercole I d’Este, una calle señorial empedrada y rodeada de edificios históricos. Llegamos al Palazzo dei Diamanti, de finales del siglo XV, obra maestra del arquitecto y urbanista Biagio Rossetti. Su nombre hace referencia a los 8.500 “diamantes” de mármol blanco de su fachada almohadillada. El palacio se encuentra en el cruce con el Corso Biagio Rossetti y su esquina es el elemento central del espléndido edificio. En la planta baja se encuentra la Galería Municipal de Arte Moderno, famosa por la calidad de sus exposiciones, mientras que en el piso noble se encuentra la Pinacoteca Nacional.

P1430612Después de entrar y hacer algunas fotos en el patio central del Palacio, seguimos por el Corso Porta Mare, en dirección este, hasta llegar a la Piazza Ariostea, plaza ovalada con un parque y una estatua de Ludovico Ariosto en el centro. Aquí se celebra el Palio de San Jorge en el último domingo de mayo. Cuando llegamos había un mercadillo de productos alimenticios y artesanales en el que compramos un buen trozo de queso parmigiano reggiano que degustamos de vuelta en Madrid.

P1430621Desde la Piazza Ariostea bajamos hasta la zona central y llegamos a la Vía Mazzini, principal calle comercial de Ferrara que sale de la Piazza de Trento e Trieste.

P1430627A partir de aquí nos dedicamos a buscar restaurante. Esta vez el resultado no fue especialmente brillante, con lo cual no dejo el nombre en la lista de recomendaciones. Después de comer, vuelta al coche para poner rumbo al Aeropuerto de Bolonia, al que llegamos en medio de una copiosa lluvia, que afortunadamente sólo nos molestó al final del viaje, pues todas las visitas del fin de semana las realizamos con un tiempo excelente.

Y nada más de momento. A continuación os dejo la película que he montado con las fotos y vídeos del viaje.

Un saludo para todos.

Julio

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DE ESTOCOLMO A SAN PETERSBURGO POR EL BÁLTICO

Aunque no soy un fanático de los cruceros, cada varios años me apetece pasar una semana visitando cada día un sitio, sin tener que deshacer y rehacer el equipaje y disfrutando de la comida, bebida y espectáculos del barco. La vez anterior fue hace tres años y visitamos los fiordos noruegos. La experiencia fue muy interesante y este año decidimos hacer el otro típico recorrido en barco por el norte de Europa, el crucero por el Báltico.

Todas las grandes compañías de cruceros hacen este trayecto con ligeras variantes. El puerto de salida suele ser Copenhague o Estocolmo. Una escala obligada es San Petersburgo. Es importante elegir un crucero que atraque dos días en esta ciudad, pues la escala de un día es a todas luces insuficiente. Otras ciudades que normalmente se visitan, además de Estocolmo, son Helsinki y Tallinn. La escala en el norte de Alemania, Warnemünde, no es interesante en mi opinión, pues se hace con el único objetivo de visitar Berlín, que está a más de 240 kms y no merece la pena recorrer esa distancia para un visita muy corta. Hay un crucero en el que la visita de un día a Estocolmo se hace atracando en el puerto de Nynäshamn, situado a 58 kms de la capital, por lo cual, en mi opinión, esta opción no es recomendable.

Teniendo en cuenta las consideraciones anteriores, elegimos el crucero Costa Luminosa de la compañía Costa Cruceros con comienzo el 25 de julio en Estocolmo y finalización el 1 de agosto en esa misma ciudad.

A continuación hago un breve relato cronológico del viaje:

SABADO 25-7-15 (ESTOCOLMO)

El primer día estaba dedicado al embarque. El barco lleva más de dos mil pasajeros que llegan desde diferentes ciudades de Europa. La logística de dar alojamiento a este número tan elevado no es sencilla y, para evitar aglomeraciones, escalonan la llegada a lo largo del día. Nosotros llegamos al final de la tarde. El vuelo Madrid-Estocolmo estaba incluido en el precio del crucero y las maletas que facturamos en Barajas aparecieron directamente en el camarote.

DOMINGO 26-7-15 (NAVEGACION)

El barco zarpó de Estocolmo a las 6:45 de la mañana. A pesar del cansancio del día anterior, madrugamos para subir a cubierta y disfrutar de la navegación entre las 27.000 islas que hay a la salida de Estocolmo.

Teniendo en cuenta el ritmo frenético de visitas que nos esperaba a partir del lunes, dedicamos este día a explorar el barco y disfrutar de manera relajada de sus instalaciones.

LUNES 27-7-15 (HELSINKI)

El barco llegó a Helsinki a las 8 de la mañana. A priori ésta era quizá la escala menos interesante del viaje. Programamos una visita corta con vuelta a las 3 de la tarde para comer en el barco, pero suficiente para ver lo más interesante y tomar el pulso a la ciudad.

Helsinki es una ciudad con una arquitectura modernista con influencias tanto orientales como occidentales, con muchas zonas verdes y una gran oferta cultural.

En los cruceros que he realizado siempre he huido de contratar las excursiones de la naviera por cuestiones de precio y operatividad. La mejor opción para llegar al centro de Helsinki es tomar un tranvía. Pero es importante averiguar la zona portuaria y el muelle en concreto en el que atraca el barco para saber qué línea de tranvía queda próxima. Se puede visitar http://www.portofhelsinki.fi/passengers/international_cruise y buscar la ubicación exacta donde atraca nuestro barco en la fecha correspondiente (puede variar de una semana a otra). Se puede encontrar información del transporte público de Helsinki (tarifas, líneas, trayectos) en http://www.reittiopas.fi/en/. Nosotros llegamos al West Harbour, muelle LMA y el tranvía que tomamos fue el 9 que nos llevó desde Lansiterminaali hasta Kaisaniemi (8 paradas). Desde allí llegamos andando en pocos minutos a la Plaza del Senado (Senaatintori), centro neurálgico de la ciudad.

P1420879Aquí se encuentra la Catedral luterana de Helsinki (Tuomiokirkko), el Palacio del Consejo del Estado y la Biblioteca de la Universidad. En el centro de la plaza se levanta la estatua del zar Alejandro II.

P1420875Muy cerca de la Plaza del Senado se encuentra el puerto donde está situada la Plaza del Mercado (Kauppatori). Allí se puede comprar salmón, carne de reno, frutas, verduras y artesanía. Además, hay otro mercado cubierto (Market Hall) a tan sólo 100 metros.

P1420886Cerca del puerto se encuentra la catedral ortodoxa de Uspenski que es la iglesia ortodoxa más grande de Europa Occidental. Nos tuvimos que conformar con verla por fuera pues los lunes está cerrada.

P1420902Desde el puerto sale un bulevar muy animado llamado Pohjoisesplanadi, que es la principal calle comercial de Helsinki. En el número 19 se encuentra la Oficina de Turismo, visita obligada en todas las escalas del crucero.

P1420910Al final del bulevar tomamos a la derecha la calle Mannerheimvägen y al llegar al cruce con Simonkatu, a la izquierda, se encuentra la Capilla del Silencio (Kampi Kapelli), una diminuta iglesia de madera de diseño moderno e interior austero y recogido.

P1420914Después de visitar la capilla nos dirigimos hacia la calle Fredrikinkatu que nos llevó directamente a un promontorio donde se encuentra la Iglesia de Piedra (Temppeliaukion kirkko). El interior se excavó en la roca, aunque está bañado por la luz natural que entra a través de su cúpula acristalada. La iglesia se usa con frecuencia como local de conciertos gracias a su excelente acústica.

P1420919Como teníamos tiempo de sobra para llegar al barco antes de su salida, decidimos volver andando. Así tuvimos la oportunidad de pasar junto al Cementerio Hietaniemi donde están enterrados los soldados que cayeron en las guerras contra la Unión Soviética y la Alemania nazi.

Y en la entrada de la zona portuaria vimos la estatua gigante del Bad Bad Boy.

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MARTES 28-7-15 (SAN PETERSBURGO)

Esta era quizá la escala estrella del viaje y la que menos tiempo de preparación necesitó, pues era prácticamente obligado recurrir a los servicios de una agencia turística local. La entrada en Rusia necesita de un visado cuya obtención es engorrosa y cara. Pero esto se puede evitar en caso de una visita de corta duración si se tiene el justificante de haber contratado una excursión con una agencia local. En los cruceros se intentan aprovechar de esta circunstancia para vender “su” excursión difundiendo la información falsa de que la única manera de visitar San Petersburgo sin visado es con la excursión del barco. Pero es posible hacerlo contratando previamente una excursión por Internet con alguna de las varias agencias locales. Nosotros lo hicimos con Shorex.ru y nos ahorramos unos cuantos euros. Por otro lado, la visita por nuestra cuenta con el visado hubiera sido complicada de realizar por cuestiones de idioma, moneda y, sobre todo, porque algunos de los sitios que hay que visitar se encuentran a bastantes kilómetros de distancia.

El control de inmigración resultó lento por las colas que se formaron a primera hora. A las 10 de la mañana ya estábamos todos subidos en el minibús de Shorex dispuestos a iniciar la visita.

San Petersburgo debe su nombre a su fundador, Pedro el Grande, que decidió levantar la ciudad sobre el delta del río Neva a principios del siglo XVIII. El desarrollo económico y cultural de la ciudad tuvo lugar bajo Catalina II. Fue la capital del imperio ruso durante más de doscientos años. Actualmente es la segunda ciudad más poblada de Rusia, con más de 5 millones de habitantes.

La primera parada fue en un muelle del río Neva desde donde se contempla una hermosa panorámica de la ciudad. Al fondo la cúpula dorada de la Catedral de San Isaac y a la derecha el puente de Blagoveshchensky.

P1420939A continuación nos dirigimos a la Fortaleza de Pedro y Pablo. La iglesia de la fortaleza tiene una torre con una altísima aguja dorada, visible desde toda la ciudad. En su interior se encuentra una gran colección de trofeos de guerra y las tumbas de numerosos zares. No entramos en la iglesia pues había una gran cola y, según nos dijo la guía, el interior no era de especial interés, comparado con otras iglesias que veríamos en nuestra visita.

P1420948Saliendo por la puerta de la fortaleza que da al río, se contempla una espléndida vista del centro de la ciudad.

P1420959A continuación nos dirigimos a una estación de Metro para realizar un corto trayecto. Al igual que en Moscú, las estaciones más antiguas están elegantemente decoradas mientras que las más recientes muestran un diseño más actual y funcional.

P1420965La siguiente visita fue el Palacio de Pedro el Grande (Petergoff). Es un majestuoso conjunto de edificios, fuentes y jardines concebido por Pedro el Grande para rivalizar con la mismísima Versalles. Lo más interesante son los Jardines Inferiores, un parque salpicado de pabellones que se asoman al Golfo de Finlandia. El parque cuenta con cerca de 160 fuentes, incluyendo cuatro cascadas decoradas con estatuas doradas que representan a distintos personajes mitológicos. Este fue el primer punto donde tomamos conciencia del esplendor y lujo del imperio de los zares.

P1430013Desde aquí nos dirigimos a un restaurante del centro donde comimos sin pena ni gloria el menú incluido en el precio de la excursión.

Decidimos “bajar” la escasa comida dando un paseo por el centro de San Petersburgo. Recorrimos un tramo de la Avenida Nevski, principal arteria de la ciudad con más de 4 kms de longitud.

P1430026Entramos en la famosa tienda de delicatesen Hermanos Eliseev. Allí el caviar debe ser de garantía, pero a precios prohibitivos.

P1430028A continuación entramos en la Iglesia de Nuestra Señora de Kazán.

P1430036La siguiente parada en nuestro paseo fue la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada. La construcción de la iglesia se inició en 1883 durante el reinado de Alejandro III, como conmemoración a su padre Alejandro II asesinado en ese mismo lugar dos años antes. Es la iglesia más conocida de San Petersburgo. La Iglesia es una obra de arte por dentro y por fuera. Su aspecto exterior, siguiendo el más puro estilo ortodoxo ruso a imagen y semejanza de la Catedral de San Basilio de Moscú, destaca por sus cinco grandes cúpulas bulbosas, multicolores o doradas, así como por el minucioso detalle de los adornos que cubren su fachada de ladrillo rojo y marrón.

P1430043Desde aquí nos dirigimos andando a la gran plaza donde se encuentra la entrada del Palacio de Invierno, actualmente Museo Hermitage. Tomamos unas cuantas fotos, pero la entrada al museo estaba prevista para el segundo día.

P1430118Y para finalizar este intenso día tomamos un barquito para realizar un recorrido por el Neva y los canales. Pasamos por debajo de varios puentes levadizos que se abren por la noche para permitir el acceso de los barcos al centro de la ciudad.

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MIERCOLES 29-7-15 (SAN PETERSBURGO)

El paso por la aduana fue mucho más ágil que el día anterior, pues ya teníamos sellado el pasaporte. Para este día quedaban dos de los platos fuertes de la visita a San Petersburgo: el Palacio de Catalina y el Museo Hermitage.

El Palacio de Catalina está en Pushkin a 30 kms de la ciudad y debido al tráfico intenso del comienzo de la mañana, el recorrido nos llevó casi una hora.

P1430076El Palacio es quizá la más bella y majestuosa residencia de verano de los zares rusos. Lo más destacable es la escalera de acceso a la planta superior, el Salón de Baile, el Salón del Trono y por supuesto la Sala de Ámbar, considerada por algunos como la octava maravilla del mundo. Tras el saqueo por el ejército nazi durante la Segunda Guerra Mundial, reconocidos fotógrafos y archiveros ayudaron a expertos en arte ruso a la reconstrucción de las piezas de ámbar desaparecidas, respetando escrupulosamente la forma, color y finas decoraciones de los originales. En esta sala no se permite tomar fotografías.

P1430083Esta visita y la siguiente estuvieron marcadas por las aglomeraciones de turistas. Miles y miles de chinos y japoneses (y algunos menos occidentales) hacían cola para entrar y en el interior abarrotaban las salas haciendo imposible una visita relajada. El problema es que fuera de la temporada estival, San Petersburgo no es un destino recomendable por la climatología.

A la vuelta a San Petersburgo paramos para comer en un restaurante diferente que no mejoró sustancialmente al del día anterior.

Y quedaba para por la tarde la visita al Hermitage. Fue fundado en 1764 como museo privado de Catalina la Grande, donde sólo ella y sus cortesanos más allegados podían acceder. Representa en la actualidad el mayor museo de arte de toda Rusia, con una extraordinaria colección que ronda los 3 millones de piezas de arte. Hoy el museo ocupa varios edificios situados en la orilla del río Neva. Para visitarlo en detalle hacen falta varios días. Pero nosotros sólo disponíamos de dos horas escasas.

Después de sortear las infinitas colas por nuestra condición de visita de grupo, la guía nos condujo por los cuadros y objetos más representativos del museo. A mí me impresionó más el continente que el contenido. El Palacio de Invierno tanto por fuera como por dentro es espectacular.

El Hermitage posee una de las mayores colecciones de pintura del mundo con obras de Tiziano, Leonardo da Vinci, Rafael, Caravaggio, El Greco, Zurbarán, José de Ribera, Murillo, Velázquez, Goya, Rembrandt, Monet, Renoir, Camille Pissarro, Degas, Cézanne, Paul Gauguin, Van Gogh, Matisse y Picasso.

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JUEVES 30-7-15 (TALLINN)

Llegamos al puerto de Tallinn a las 8 de la mañana. Los muelles para los cruceros se encuentran cerca del casco histórico, a unos 15 minutos andando. El pequeño tamaño de la ciudad y la distancia al puerto hacen que la visita se pueda realizar andando de manera relajada. No hay pues ningún problema en perder el barco, que es la principal preocupación de un crucerista.

Tallinn es la capital de Estonia, una de las tres repúblicas bálticas. Tiene uno de los cascos urbanos medievales mejor conservados de Europa: murallas, torreones, iglesias con campanarios de aguja, plazas empedradas y estrechos callejones y pasadizos.
Iniciamos la visita por la calle Pickk que sube hacia el centro de la ciudad desde la puerta de la muralla llamada Margarita la Gorda, actualmente museo militar.

P1430132Al llegar a la altura del Museo de Historia de Estonia se tuerce a la izquierda y pasando por el Callejón del Pan (Sajakang) se llega a la Plaza del Ayuntamiento (Raekoja plats). Justo al entrar en la plaza, a la izquierda, se encuentra la famosa farmacia municipal (Raeapteek), de la que dicen que es una de las más antiguas de Europa. Funciona desde 1422 y todavía hoy vende medicamentos.

P1430145Presidiendo la plaza se encuentra un edificio que recuerda a una iglesia. Se trata del Ayuntamiento (Tallinna Rackoda) con su esbelta torre octogonal. La plaza es el corazón de la ciudad y punto de encuentro de los miles de turistas que cada día de verano llegan en crucero. Está llena de terrazas de restaurantes y en invierno, como es lógico, está ocupada por un mercado navideño y un gran árbol de Navidad.

P1430142Después de recorrer la plaza tirando fotos, cumplimos con el rito de visitar la Oficina de Turismo para conseguir el mapa que nos ayudaría en el resto de la visita. Se encuentra en la calle Niguliste 2, muy cerca del Ayuntamiento.

Como el pronóstico del tiempo amenazaba lluvia, aunque el cielo todavía no estaba totalmente cubierto, decidimos ir lo antes posible a Toompea, la ciudad alta, para disfrutar de las vistas antes de que tuviéramos que abrir los paraguas. Hay dos calles que conectan la colina Toompea con la ciudad baja: Pierna Corta (Lühike jalg) y Pierna Larga (Pikk Jalg).

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P1430191Nosotros subimos por la primera calle y bajamos por la segunda.

El edificio que más destaca en la ciudad alta es la Catedral ortodoxa rusa de Alejandro Nevsky, con sus cúpulas de cebolla y el interior ricamente decorado con mosaicos e iconos.

P1430165Justo enfrente de la Catedral se encuentra el Parlamento estonio, con su fachada de color rosa.

P1430164Pero lo más interesante y concurrido de Toompea es el mirador Patkuli desde donde se disfruta de una hermosa panorámica de Tallinn.

P1430185Cumplido el rito de las fotos desde el mirador, iniciamos la vuelta a la ciudad baja por Pikk Jalg. Ya en la Plaza del Ayuntamiento entramos a visitar la farmacia, pues cuando llegamos todavía estaba cerrada.

P1430198Desde la esquina del Ayuntamiento se accede a la calle Viru, la más comercial de la ciudad vieja, y siguiendo esta calle se llega a la otra puerta de entrada a la ciudad, (Viruvärav), con dos de los torreones más emblemáticos de la muralla. Detrás de esta puerta empieza la ciudad moderna.

P1430201Cerca de la puerta de Viru se encuentra el pasaje de Santa Catalina (Katariina käik) que une las calles Vene y Müürivahe. Las ruinas de un antiguo convento dominico hacen de pared en esta vía abovedada que recuerda al claustro de un monasterio.

P1430207A estas alturas de la visita la lluvia ya arreciaba y hubo que abrir los paraguas. Afortunadamente fueron sólo dos horas en toda la semana que duró el crucero. Decidimos esperar a que escampase dentro del Olde Hansa, el famoso restaurante medieval de Tallinn.

P1430224Se encuentra en una pequeña calle entre el Ayuntamiento y la calle Viru. Tiene dos entradas, por una se accede al restaurante y por la otra a la taberna. Estuvimos en esta última dando buena cuenta de unas jarras de cerveza y un plato de arenques ahumados.

P1430234Continuamos la visita volviendo a la Plaza del Ayuntamiento y saliendo de allí por el callejón Sajakang. Así llegamos a la Iglesia del Espíritu Santo (Pühavaimu kirik) que visitamos por dentro. El interior está tallado en madera y en la pared exterior se encuentra un reloj del siglo XVII, el reloj público más antiguo de Estonia.

P1430241Desde aquí iniciamos sin prisas el camino de vuelta por la calle Pickk. Un poco antes de llegar a la Torre de Margarita la Gorda, a la izquierda, llegamos a la Iglesia de San Olaf (Oleviste Kirik), construida en el siglo XIII, siendo el edificio más alto en la Europa de la Edad Media. Para despedirnos de Tallinn desde las alturas subimos a su torre por una escalera de caracol. Por tres euros pudimos observar una espléndida vista en 360 grados de la ciudad. La vista es comparable a la del Mirador Patkuli, pero en este caso se puede dar la vuelta a la torre y observar toda la ciudad y alrededores.

P1430256Poco antes de salir por la puerta de la muralla, en el número 71 de la calle Pickk se encuentra el conjunto de tres casas de la Edad Media llamado “Tres hermanas”, ahora ocupado por un hotel.

P1430263Con el tentempié del arenque ahumado en Olde Hansa aguantamos hasta llegar a comer al barco a las 4 de la tarde. Pero en los cruceros a cualquier hora encuentras algún sitio donde alimentarte.

VIERNES 31-7-15 (ESTOCOLMO)

El barco llegó a Estocolmo a las 9 de la mañana. Al bajar a la Terminal, nos dirigimos al mostrador de información turística donde conseguimos los correspondientes mapas y compramos la tarjeta Stockholm Card que permite utilizar todos los transportes públicos y la entrada a todos los monumentos, museos y demás lugares de interés. Con la tarjeta visitas más sitios que si no la tuvieses. Esto hace que la visita sea más completa pero también más cansada. La información sobre el transporte público de Estocolmo se puede encontrar en http://www.sl.se

El puerto donde atracó el barco se llama Frihamnen. Está en el mismo Estocolmo, pero un tanto alejado del centro, por lo que es necesario tomar transporte público para ir a los puntos de interés.

Estocolmo es la capital y ciudad más poblada de Suecia y su centro económico y cultural. Fue fundada en 1252 en la pequeña isla de Gamla Stan (Ciudad Vieja). Los primeros siglos estuvieron dominados por las continuas guerras con sus vecinos daneses. En 1719 fue invadida por los ejércitos rusos.

Desde la Terminal hay una línea azul pintada en el suelo que lleva, después de diez minutos andando, a la parada de autobuses. Allí tomamos el número 76 que nos llevó a Strandvägen después de siete paradas. Nos bajamos, cruzamos un puente y ya estábamos en la isla Djurgården donde se encuentran los principales museos.
El plan era ir rápidamente al Museo Vasa para evitar las aglomeraciones de mediodía, cosa que no conseguimos completamente. Es el museo más visitado de Suecia. Muestra el buque de guerra Vasa hundido en 1628 cuando sólo había recorrido 300 metros desde su botadura. Una vez que habían empezado los trabajos de construcción del buque, el rey solicitó una fila extra de cañones a bordo del barco, por lo que los planos tuvieron que modificarse sobre la marcha y, visto el resultado, de forma incorrecta. Fue recuperado entre 1956 y 1961 y, después de una dificilísima operación de restauración, está expuesto al público. Es admirable cómo el pueblo sueco ha sabido transformar un episodio vergonzoso en un motivo de orgullo nacional, debido al esfuerzo y empeño demostrado en la recuperación y restauración del navío.

P1430312Muy cerca del Vasa se encuentra el Nordiska Museet que también visitamos. Es un museo sobre la historia cultural del país de Ikea: moda, vestidos, muebles, joyas, folclore, tradiciones, trabajos y formas de vida.

No lejos de allí se encuentra Skansen, el museo al aire libre más antiguo del mundo. Es una especie de parque temático que contiene una Suecia en miniatura con granjas, casas de campo y jardines de diferentes partes del país.

P1430340La visita a Skansen nos llevó más tiempo del previsto y como los estómagos ya reclamaban algo de alimento, decidimos ir a comer a la Ciudad Vieja. Para ello tomamos un barquito que conecta Djurgården con Gamla Stan (billete incluído en la Stockholm Card).

Después de un almuerzo típico sueco nos pateamos el casco viejo de sur a norte hasta llegar a la Catedral de Estocolmo (Storkyrkan). La iglesia original data de la segunda mitad del siglo XIII. Durante los siglos XIV y XV se llevaron a cabo varias reconstrucciones y ampliaciones, y en 1480 la iglesia adquirió sus dimensiones actuales, con sus cinco naves. Aquí se celebró la boda entre el actual rey Carlos Gustavo de Suecia y Silvia Sommerlath.

P1430353Muy cerca de la Catedral se encuentra el Palacio Real, construido en el siglo XVIII. Además del palacio propiamente dicho (the Royal Apartments) se pueden visitar varios museos y edificios complementarios, como la Capilla, el Museo del Tesoro y Tre Kronor Castle que conserva en los sótanos del Palacio los restos del antiguo castillo destruido por el fuego en 1697.

P1430355A la salida del palacio dimos una vuelta por la Plaza Stortoget, corazón del casco viejo. Allí se encuentra el Museo Nobel, que no tiene demasiado interés.

P1430461Desde Stortoget tomamos la calle Kakbrinken, giramos a la derecha por Lilla Nygatan y al finalizar esta calle cruzamos por un puente a la isla de Riddarholmen. Desde allí se ve una espléndida vista del Gamla Stan por un lado, y por el otro la zona marítima de Riddarfjärden con el majestuoso edificio del Ayuntamiento al fondo.

P1430378Aquí se encuentra la iglesia Riddarholmskyrkan que sirve de panteón a los reyes de Suecia, pero justo cuando llegamos la estaban cerrando.

P1430380En este punto decidimos dar por finalizada la visita del primer día a Estocolmo. Volvimos sobre nuestros pasos cruzando Gamla Stan de oeste a este hasta llegar a Slottsbacken donde tomamos el autobús 76 hasta el puerto.

SABADO 1-8-15 (ESTOCOLMO)

Tomamos el autobús 1 hasta la Estación Central (T Centralen) y desde allí fuimos andando hasta el Ayuntamiento, el edificio más visitado de la ciudad y cuya imagen es la más representativa de Estocolmo.

P1430422El Ayuntamiento de Estocolmo fue construido entre 1911 y 1923 en estilo nacional-romántico, inspirado en los palacios renacentistas italianos.

Las visitas se hacen en grupo. Si se quiere entrar en un grupo con un idioma determinado conviene acceder a la programación de visitas para conocer los horarios. Lo mejor es ir a primera hora y entrar con el primer grupo, aunque sea en inglés, pues a media mañana las aglomeraciones deben ser similares a las del Vasa. Para ayudar con el idioma te dan un folleto explicativo en la lengua que quieras.

La primera sala que se visita es la Sala Azul, que no es azul, pero así estaba en el diseño inicial del arquitecto Ragnar Östberg que se retractó cuando vio el bello color de los ladrillos y no quiso cubrirlos con revoque azul. La sala funciona como salón de fiestas, siendo la más importante de ellas la de la entrega de los premios Nobel.

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A continuación se visita la Sala del Consejo donde se reúne el consejo municipal de Estocolmo. El techo, con su abertura simbólica, nos da la sensación de encontrarnos en una cabaña vikinga.

P1430393También es destacable la Galería del Príncipe utilizada en las recepciones municipales y en las bodas civiles.

P1430398Y por último el Salón Dorado que contiene más de 18 millones de pedacitos de mosaicos en vidrio y oro. El salón está dominado por la figura de Estocolmo, “La Reina del Mälaren”, homenajeada por el Este y por el Oeste.

P1430403Muy cerca del Ayuntamiento, cruzando un puente, se encuentra el embarcadero de Stadshusbron. Desde allí sale un barco que realiza el Historical Canal Tour, incluido en la Stockholm Card. Allí nos dirigimos con la intención de tomar el barco de las 10:30, pero como ya estaba completo, pedimos billetes para el de las 12:30. Para aprovechar el tiempo disponible tomamos el metro en T-Centralen, línea T19, hasta Globen. Desde allí fuimos al Skyview, el mayor edificio esférico del mundo al que se asciende en unas cabinas acristaladas para ver la mejor vista panorámica de Estocolmo.

P1430412A la vuelta nos bajamos en la estación de Medborgarplatsen para dar un corto paseo por el barrio bohemio de Sodermalm.

P1430415Llegamos al embarcadero justo a tiempo para realizar el tour de las 12:30. El recorrido se hace entre las islas que están al oeste de la zona central de Estocolmo. La mañana era soleada y la temperatura rondaba los 20 grados. El recorrido era muy colorido y animado, pues además de la espléndida vista de Estocolmo desde el agua, se podía observar a cientos de personas tomando el sol en playitas y plataformas o en las cubiertas de pequeños yates o veleros. Incluso algún valiente se bañaba. Siempre tiene que haber gente para todo.

P1430434Debíamos estar de vuelta en el Costa Luminosa a las 15:45 como hora límite para desde allí tomar el autobús que nos llevaría al Aeropuerto de Arlanda. Teníamos un buen margen de seguridad con el tiempo, así que decidimos ir paseando tranquilamente hasta Slottsbacken, en el oeste de Gamla Stan, y allí tomar el autobús 76 hasta Frihamnen. Pero sucedió un imprevisto que nos supuso perder casi todo el colchón horario. Todo el centro de Estocolmo estaba inundado por cientos de miles de personas que asistían a la manifestación del Arco Iris que, ¡vaya casualidad!, este año se celebraba allí el día 1 de agosto al mediodía. Tuvimos la suerte de encontrar un taxi que, después de una gran vuelta y muchos minutos bloqueado en atascos, nos llevó al barco con tiempo incluso para una comida rápida en el buffet, que ya la dábamos por perdida.

A continuación podéis ver el vídeo que he montado con las fotos del viaje:

Un saludo para todos,

Julio

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